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8
Otro peliculón en el reino del olvido
Y además con el inolvidable rey Laughton.

Primero voy a hacer una confesión socrática: sólo sé que no sé nada de cine. Y como el filósofo con los sofistas, desconfío de los que dicen que saben.

Y confieso también que no tenía ni repajolera idea de quién era Robert Siodmark. Por lo visto es uno de esos tantos cineastas alemanes que emigraron a los States por razones evidentes. Pues bueno, en la dirección de esta peli se sale. Yo la vi naturalmente por Laughton, pero es que lo demás también es muy bueno: el guión, la fotografía, la sutilidad con la que está contada. Sí, como han dicho algunos, no tiene nada que envidiar a Hitchcock y además le añade la elegancia de Lubitsch. Al menos en este film.

Quizás la sobrevalore por la agradable sorpresa, pero es que si añadimos que vemos a Laughton ligar con la bellísima Ella Raines, y te lo crees, pues apaga y vamonos. ¡Qué es Laughton! Cojan una foto suya y piensen si un hombre así puede ser creible como seductor. Pues sí, sí. ¡La repanocha!

- ¿Qué se te ha metido en la cabeza?
- Será mucho mejor que no lo sepas, Cora. Podrías asustarte.
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44 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LAUGHTON
No hagan caso a la bandera de la película, estamos ante una historia que derrocha más inglesidad que los chalecos de franela, las botellas de agua caliente y el té con nubecilla de leche. La historia la dirige Siodmark y la protagoniza Charles Laughton, con eso basta para decir todo lo que hay que decir. Pero si no se ha visto, es una ocasión espléndida para renovar el pacto de amor y admiración eternos que algunos tenemos con el mejor actor del mundo. Porque la historia es un espléndido cuento criminal y moral, un retruécano de sutil humor negro al más puro estilo de algunas de las mejores historias de "Alfred Hitchcock presenta". Sencilla, bien trabajada, rodada de manera impecable y sustentada sobre todo en la inmensa interpretación de un Charles Laughton tan creíble en los personajes grandes como en los personajes pequeños. Ah y un final ejemplar. De esos finales que dices "no podía haber terminado de otra manera". Muy buena.

No suelo decir esto: pero vale la pena ver la película, incluso si fuera mala, sólo por verle a él interpretando. Ver simplemente cómo se mueve. Cómo habla. Cómo conjuga de manera inimitable presencia escénica con presencia cinematográfica. Cómo hace lo que nunca he visto hacer a ningún otro actor, que es opacarse a sí mismo para encarnar a un personaje humilde sin perder la grandeza. Dar un recital interpretativo arrollador y dejar espacio para la película y no comerse al resto de los personajes. Permitir que el filme no esté a su servicio y al mismo tiempo hacer que todo parezca gravitar en su torno. De esas paradojas que sólo están al alcance de los muy, muy grandes.

Laughton no se parece a ningún otro actor que haya existido. Lógico. Milagros como éste sólo se producen una vez en la naturaleza.
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27 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LAUGHTON PONE LA DIFERENCIA
Podría haber sido rodada, perfectamente, por el mago del suspense Alfred Hitchcock, pero no, El sospechoso es hija de otro gran mago, el del cine negro, Robert Siodmak, director de quien acabo de comentar La dama desconocida y del que no me canso de visualizar sus películas.

Claro que, aquí el mérito está un tanto más repartido. No en vano Charles Laughton no es tan solo un nombre de actor atrayente para los aficionados a esto del cine. No. Es mucho más. Laughton es el mismo cine. Y voy mas lejos, si Laughton no hubiese existido lo tendrían que haber inventado. La película es buena, la trama interesante, la atmósfera muy bien conseguida, el trabajo de los actores excelente y muy bien dirigido. Pero la diferencia entre un buen film y un film excelente está en Charles Laughton. Borda a la perfección el papel de comerciante maduro cuya vida personal está abocada, como tantas otras, a la monotonía y al hastío matrimonial hasta que el azar, caprichoso, como sabemos, pone en su camino a una Ella Reines que es capaz de enamorar al más flemático de los ingleses, lo mismo que lo hace, blanco y negro incluido, con todos nosotros. De Ella Reines ya hablé, en similares términos en mi comentario de La dama desconocida. Pues bien, más de lo mismo. Buena actriz a la par que hermosa y muy recomendable.

En definitiva, una terna de lujo, Siodmak, Raines y especialmente Laughton que convierten en excelente una película con algunos de los tópicos que suelen abundar en este tipo de cine, por ejemplo el policía que parece andar despistado, tipo "gabardinas Colombo" pero que al final sabe tender bien esa trampa donde inexorablemente quedan atrapados los malhechores, o también el chantajista de turno. Pero, estando Laughton, todo es igual y al propio tiempo distinto. Laughton es, sin duda, la diferencia.
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25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Maravillosa
Ayer tuve el privilegio de ver esta obra maestra (no está editada en DVD). Mientras aparecía el "The End" no pude evitar una exclamación: ¡vaya peliculón!
Y es que acababa de asistir al sublime final de una película que rompe todos los moldes. La historia es interesante, pero el guion que la desarrolla es sencillamente exquisito. En algunos momentos clave me acordé de Lubitsch, por aquello del arte de decir sin mostrar.
En cuanto al protagonista, baste con decir que Charles Laughton borda uno de sus mejores papeles. La bellísima Ella Raines (no perderse "La Dama Desconocida", también de Siodmak y SI editada en DVD) cumple a la perfección, y los secundarios no van a la zaga.
Con todos estos mimbres, el maestro Siodmak nos ofrece una maravillosa y originalísima película de "gótico negro".
Sencillamente inolvidable.
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sospechas
En los años 40 del s XX, la carrera del cineasta Robert Siodmak (Dresde, Alemania, 1900 – Locarno, Suiza, 1973), alemán nacionalizado norteamericano, alcanza un nivel destacado de madurez, equilibrio e intensidad. A esta época pertenece el film “El sospechoso” (1944), que rueda para Universal Pictures, estudio al que se halla ligado por contrato en aquellos momentos.

La obra sobresale por la elegancia con la que trata los temas, la fluidez de la narración, la admirable economía de medios que utiliza y la acertada planificación en la que se basa. El resultado es un trabajo equilibrado, coherente, sólido y de una belleza que destila clasicismo humanista. No sólo crea armonías entre el fondo (una historia dramática de intriga y tensión) y la forma (un relato de interiores que subraya la reclusión de los personajes en un mundo pequeño, cerrado y claustrofóbico), sino que además emplea un lenguaje narrativo pausado, detallado (reconstrucción del crimen por el inspector de policía), que desvela al espectador el mundo interior de unos personajes muy humanos y, por humanos, sensibles, contradictorios y vulnerables. Lo son por igual el protagonista, su esposa Cora (Ivan) y la joven sin suerte y sin trabajo, Mary Gray (Raines). Philip Marshall (Laughton) dirige un establecimiento de importación de tabaco con rigor, responsabilidad, respeto hacia los empleados (a los que considera compañeros de trabajo) y sentido paternalista en relación con el joven botones de la casa, aunque la soledad que anida en el fondo de su espíritu.

Cora compone un excelente papel de esposa y madre antipática, frustrada y represora, volcada en quejas y reproches hacia el hijo y el marido en una actitud que refleja la profunda insatisfacción que la ahoga interiormente. Mary, la joven sola, sin familia, sin trabajo y sin afecto, aporta la figura de una muchacha desgraciada y sin suerte. Es un personaje importante en el desarrollo de la historia, la señora Edith Simmons, la vecina, maltratada reiteradamente por el marido, fanfarrón, borracho y chantajista. Los personajes principales, por diferentes razones y de diferente manera, se hallan en situaciones límite.

Resulta sumamente expresiva la descripción que el film hace de los personajes clave, incluido el inspector de policía Huxley (Ridges), intuitivo y buen psicólogo, que no se precipita y que sabe esperar. Sin subrayados, sin palabras en mayúsculas, de trazo grueso o altisonantes, sin recurrir a efectos apoyados en la exageración o el exceso, se desgrana una historia que explora las reacciones posibles del ser humano cuando se halla en situaciones extremas. Los diálogos, la cámara, los decorados y la acción, avanzan con contención, sobriedad, concisión y elegancia. A lo largo de los 82 minutos del metraje suceden muchas cosas, pero todo se mueve en un contexto de orden, mesura y buenas maneras.

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18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA CONCIENCIA DEL ASESINO
Poco antes de maravillar a los espectadores con sus títulos clásicos del cine negro ("The Killers", "Criss Cross" y "Thelma Jordan"), Robert Siodmak ya avanzaba en películas como la presente algunos temas y aspectos que luego retomaría con pequeñas modificaciones. De hecho, este filme debe encuadrarse más bien en el género de la intriga o el suspense, y no tanto en el cine negro propiamente dicho; así, formaría parte de una serie de títulos que también reportaron justa fama al realizador, como "Uncle Harry", "La Escalera de Caracol" o "The Dark Mirror", siendo el segundo de los mismos muy célebre, pese a que en mi opinión, tanto la presente como "Dark Mirror" son superiores.

Grandes aciertos de la película son la sencillez de su argumento y la credibilidad de los personajes, en ambos casos magníficamente desarrollados por un guión espléndido, con diálogos rebosantes de fina ironía. En todo momento el realizador y el guionista logran que los espectadores nos identifiquemos con ese hombre aparentemente apacible, siempre amable y buen ciudadano que interpreta Laughton con su habitual solvencia. La insostenible situación de su matrimonio, así como la aparición de una tentación externa (y vaya tentación, porque Ella Raines está guapísima), empujarán a nuestro afable protagonista por los derroteros del crimen, circunstancia que es uno de los argumentos clásicos del cine de Siodmak, en el que abundan las parejas fracasadas, y las mujeres que queriéndolo o no (como es el caso en esta película) acaban precipitando en el crimen a los protagonistas.

Bien ambientada en un Londres de principios de siglo, la historia transcurre mayoritariamente en interiores, especialmente en la casa del protagonista; los personajes pueden encuadrarse en cierta clase media londinense, acomodada en el caso del personaje interpretado por Laughton, aspectos que se alejan de los patrones del cine negro (siempre con personajes más desesperados y humildes, y en el que la ciudad, y en especial los ambientes más sórdidos de la misma, tienen mayor presencia). Con una realización intachable (las películas mediocres de Siodmak no lo son tanto por su realización como por algunos guiones flojos o fallidos), destacan dos momentos verdaderamente geniales; el primero, cuando el inspector reconstruye el posible crimen, en el que la cámara reproduce el modus operandi del posible asesino, logrando una secuencia extraordinariamente realizada, que inquieta al espectador, aunque éste "ya sabe" lo que ha ocurrido. La segunda que me llamó la atención es la charla que mantienen Laughton y su vecino chantajista, de una acidez y retorcimiento sorprendentes, pues mientras el segundo se burla de la falta de carácter del primero, los planos del rostro de éste ponen de relieve lo que se está fraguando, a medida que los tragos se suceden.
Sigue en spoiler, sin revelar detalles.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Y disfrutar, disfrutar, disfrutar y volver a disfrutar...
Acertada película de Siodmak, para variar, y con un descomunal Charles Laughton, para volver a variar.

La primera mitad, ajustadísima, sencilla, tensa y borracha de elegancia, me parece un prodigio. En la segunda, en la que se suceden los acontecimientos, aprecié una leve sensación de desaprovechamiento.

Y, para volver a apreciar, aprecié que Hitchcock, para La Soga, pudo tomar nota de una secuencia muy concreta. Claro que pude apreciar mal.

Pero, en cualquier caso, disfruté.

Hay que disfrutar. Y disfrutar, disfrutar, disfrutar y volver a disfrutar.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Lo que pone Charles Laughton no lo pone nadie
"El sospechoso" es una película bien hecha con un argumento sencillo y con la espectacular aportación de un monstruo de la interpretación como Charles Laughton. No soy el primero en destacar de esta película a Laughton y no seré el último, el que sea que acabe viendo esta película por los motivos que sean acabará impresionado por la presencia de este actor. Robert Siodmark construye una trama cocinándola poco a poco y la acaba finiquitando en menos de noventa minutos. Como buen cine negro, en esos escasos minutos suceden muchísimas cosas, casi todas en escenarios de interior y como queda dicho desde el inicio, con el protagonismo fundamental de Laughton. Ya entrado en años y no especialmente atractivo, es capaz de enamorar a una muchacha mucho más joven y de belleza incuestionable: pues bien, el mérito de la película es que no nos extraña, no nos parece raro que sea capaz de seducirla cuando lo normal hubiera sido protestar.

Todo es posible en "El sospechoso", desde la existencia de una mala persona corroída por dentro como la esposa de Laughton, mala madre, capaz de hacer sentir desprecio y ganas de las peores cosas hasta ese inspector que una vez entra en escena, adivinamos que es alguien que se anticipa a la verdad. Los hechos, las vueltas de tuerca típicas y necesarias del género, hacen mejor a esta película porque aparece Laughton, hasta ese final típico que muchos calificarían como necesario, lo es porque aparece Laughton. Ya lo ha dicho alguno antes de mí: monumento a Charles Laughton ya!!! No es cuestión de desmerecer la labor del director, no es precisamente un "don nadie" en esto del cine y que la película sea buena es en parte culpa suya... Pero sin su protagonista, mucho me temo que esta película sería otra.

Yo he llegado aquí por casualidad, creo que estoy obligado a recomendarla, todo cinéfilo no debería perdérsela.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El sospechoso admirable
El sospechoso por suerte no se parece en nada a la influencia de Hitchcock. El sospechoso tampoco se parece en nada a Sospecha. El sospechoso es sospecho desde el principio. El sospechoso a nosotros nos parece un señor de pies a cabeza y la última solución es la que todos habríamos pensado. El sospechoso además de ser un genio en la pantalla es un genio urdiendo planes. El sospechoso es además un ser meticuloso que al chantajista lo líquida con la misma medicina que no pudo hacerlo Joan Bennet con Dan Duryea. El sospechoso además de ser una obra de arte como la copa de un pino tiene un sospechoso admirable.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La sospecha no es un indicio
Tras una introducción larga llega el momento esperado. El señor Marshall está en su casa después del fallecimiento de su mujer. Se han ido todos, se relaja, sonríe, va a escribir. El silencio ya reina en la casa, tranquilidad absoluta y… entonces … Llaman a la puerta. ¿Quién coño será?

-Me llamo Husley….

-¿Quién? –Pregunta asomándose un poco el señor Marshall.

-Inspector Huxley… de Scotland Yard.

Los que amamos este tipo de cine policial, la presentación lo es todo. Es una secuencia antológica, rigurosamente clásica, inesperada, silenciosa, cortante… Ya llegó, ya está aquí el sabueso de turno. Hasta el momento el Sr. Marshall estaba feliz y contento porque sus planes habían salido perfectamente cuando de repente, hace su aparición la otra cara del destino. PERO…
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El calzonazos y su repelente esposa.
Un thriller sobresaliente sobre un calzonazos, Laughton, que quiere quitar de en medio a su repelente esposa para hacerle la corte a la elegante y encantadora Ella Raines.

“El sospechoso” es obra de uno de los grandes magos del cine negro, Robert Siodmak, un director que en la actualidad quizás no sea tan recordado como otros grandes, pero que si repasamos su obra encontramos algunos films muy bien realizados y sorprendentemente entretenidos, películas realmente buenas, con un trabajo en la dirección brillante. Un gran director, que aquí demuestra a las claras todo el talento que poseía.

Hablemos ahora un poco del reparto de esta película: Tenemos por un lado a un estupendo Henry Daniell como el vecino cabrón e indeseable. Ella Raines, una actriz bellísima, borda su papel y sugiere eficazmente que su personaje es sincero y realmente siente ternura hacia el de Laughton, en ningún momento la vemos como una aprovechada. Y claro, Charles Laughton, sin duda, la gran figura del film, realizando una vez más otra gran interpretación. Charles Laughton, un actor que si no hubiese existido lo tendrían que haber inventado.

Bertram Millhauser y Arthur T. Norman convirtieron la novela “This Way Out” de James Ronald en este estupendo guión.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
UNA DE LAS MEJORES PELIS QUE HE VISTO
Yo, que soy muy tonto, me pierdo enseguida con la retahíla de nombres, tramas, subtramas y flashbacks de este tipo de pelis de cine negro, por eso esta me ha encantado, ya que el desarrollo de la trama es sencillo y se sigue con facilidad y con mucho interés.

Además cuenta con Charles Laughton, gran actor que hace otro gran papel y Ella Raines. A ésta, ya la había visto anteriormente en otra película (creo que del mismo director) y ella sola fue el motivo para ver esta de "El sospechoso"

Muy bonitas también las localizaciones en ese elegante barrio londinense y un gran final que relato más abajo; yo sigo viendo más pelis de Robert Siodmak..
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Lección narrativa de Siodmak y recital interpretativo de Laughton
Obra elegante, brillante y ajustada.
La precisión de Robert Siodmak y su eficacísima manera de narrar hacen que una historia, a priori bastante normal y común, se convierta en una clase magistral de dirección. A ello contribuye un elenco de actores secundarios de gran nivel a pesar de no ser nombres excesivamente reconocidos.

Y como primer espada, uno de los mejores actores de la historia, el gran Charles Laughton. Sorprende que con su sobrepeso y una reducida movilidad (movimientos lentos), realiza una actuación sobresaliente. Sin ser un personaje "ejemplar"de cara al espectador, transmite algo que no lo hace repulsivo, sino comprensible. Quizá también tienen mucho que ver en esta apreciación, las actuaciones de las dos actrices que le flanquean, con papeles tan distintos como la sal y el azúcar (Ella Raines y Rosallind Ivan).

Las escenas de pareja están filmadas con gran delicadeza (a pesar de conformar una pareja, en cierto modo, insólita), cercanas al romance, en contraste con las escenas de matrimonio, siempre en disputa.

Aunque la sorpresa está conscientemente muy minimizada, el espectador asiste con sumo interés el desarrollo de acontecimientos. Suspense, algunas dosis de thriller y unas gotas de cine negro para esta pequeña gran película.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
SIODMAK Y LAUGHTON, ÉXITO SEGURO
Aun me pregunto por qué grandes películas como esta figuran en el baúl del olvido. Robert Siodmak es conocido por grandes obras como "El abrazo de la muerte" y otras no tan redondas aunque sobradamente conocidas como "La escalera de caracol". Y de Laughton, otro monstruo del cine, no voy a añadir nada más allá de sus poderosas interpretaciones de Enrique VIII, del abogado de "Testigo de cargo" o del capitán Kidd.
Efectivamente, esta peli de Siodmak tiene el espíritu de una cinta de Hitchcock y casi recuerda en algunos momentos a "Falso Culpable". Hasta ahí las semejanzas, después es un espectáculo interpretativo de Laughton, envuelto en una trama que el pobre personaje principal no esperaba. Su personaje es uno de esos ejemplos de evolución psicológica de un personaje y de que hasta que punto una persona puede estropearte la vida.
Reconozco que hasta hace poco no sabía quién era Ella Raines pero después de verla en esta película, será difícil olvidar su potente presencia en algunas películas semidesconocidas del llamado film noir.
La magia de los ambientes siniestros y opresivos del gran Siodmak y las dotes interpretativas de Laughton, esta vez no sobreactuado, nos regalan un clásico del cine negro.
Lo único negativo, el final. No contaré por qué, no me gusta contar los finales de películas.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Mejor creer... siempre hay tiempo y razones para lo otro...
Impagable el instante cuando la novia cursi dice algo me ha tocado, creyendo que lo han descubierto
y sale el gatito blanco, la expresión de Charles Laughton merece un fotograma aparte.
El final se podía haber rodado con su marcha a Canadá, quizá fuese más coherente con las conveciones sociales, dicho de otro modo, debía actuar así o quizá ser más ambiguo en pos de un
final menos made in hollywood. La duda es inteligente. y ambos finales válidos.
Me recuerda en ciertos aspectos a " la sombra de una duda". Realizada un año antes, quién vió a quién... el ambiente costumbrista de ambos, el tratamiento de la fotografía y la puesta en escena y los decorados de la universal. La de Hitchcock, sin duda tiene más malicia y sombras en el ser humano.
Está sin embargo es tan brillante en su planteamiento como su predecesora en un año.
Quizá las rodaran al unísono, modificando lo siniestro por lo ligeramente ingenuo, al menos me reconforta imaginarlo así... No es eso parte de la magia del séptimo arte y por definición de la creación, sea de historias, música, sillas, mesas, cualquier tarea que nos haga soñar e imaginar algo
mejor.
La época de ambas era la segunda guerra mundial, casi nada.
entretenida como una buena conversación con un vino que no envejece.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La nobleza de un hombre
Sencillo y eficaz relato sobre las sospechas que se ciernen sobre un hombre que acaba de perder a la mujer de la que pretendía separarse.
Su director maneja con inteligencia el suspense y se apoya en una atmósfera gótica, plagada de sombras y niebla, para generar una sensación de confusión constante, en la que no todo se ve con claridad.
Juega a sugerir y no a mostrar, logrando sembrar la sombra de la duda, manteniendo la atención del espectador en el más mínimo detalle.
Presenta el dibujo de un personaje sencillo y bonachón, encarnado magistralmente por el notable Charles Laughton, que aporta a su papel la dulzura y carisma necesario, para crear en el espectador una sensación de incredulidad, ante la posibilidad de que ese hombre haya podido cometer ningún crimen.
De esta manera el director juega con la ambigüedad de su personaje y mantiene la sombra de la duda de una forma eficaz y elegante, alcanzando un desenlace magistral e inteligente, en el que la nobleza del hombre queda patente.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Memorable
Memorable ejemplo del buen cine que se hacía en USA en los años cuarenta y cincuenta. Después también pero entonces eran muy frecuentes películas como esta: gran guión, historia ingeniosa, dirección sobria y al grano, pero a la vez con encuadres sugestivos, final distinto.
La transformación del personaje central (el gran Charles Laughton) se ve poco a poco, en detalles, en matices, como un ejemplo máximo de construcción del personaje.
Si a esto se une una escenografía apropiada y unos secundarios de calidad se comprenderá que ver esta película es aprender qué es eso del cine.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
“Muerte instantánea por accidente casual”
Lo bueno de conocer es que uno ya no se atreve a juzgar. Lo decía Friedrich Nietzsche: ‘Conocerlo todo es comprenderlo todo’… y queda ese gusto a ‘Te acepto como eres’, ‘¿Quién soy yo para condenarte?’, ‘Sí, lo hiciste, pero tenías tus buenas razones’…

Cuando conozcamos a Philip Marshall, el buenazo que regenta una tienda en Luburnum Terrace, Londres, sabremos del alto aprecio en que lo tiene su hijo y también comprenderemos que tiene un carácter sosegado que hace de él una buena persona… pero, como cualquiera de nosotros, Marshall se guarda unos fuertes impulsos que, ante las improcedencias de su esposa Cora, pugnan por explotar.

Cuando conoce a la depresiva y atractiva muchacha, Mary Gray, en el corazón de Philip renace la esperanza… pero, las fuertes presiones van a llevarlo a pensar en una salida que quizás no sorprenda a nadie.

El director alemán, Robert Siodmak, nos ofrece con “EL SOSPECHOSO”, otro de esos filmes con el sello de la permanencia, gracias a una historia que se esmera -y lo logra- por ir hasta el fondo del alma humana en esa suerte de ocasiones en que las presiones existenciales pueden llevar a un hombre bueno a aflorar ese lado oscuro que todos, hasta él mismo, creían controlado. Con gran eficacia, Siodmak va recreando un efectivo y detallado crescendo que consigue ponernos en la piel de su personaje y no es difícil conectar con esos impulsos que van cruzando por su mente sin decir una palabra.

Con alcances de este estilo es cuando el cine se la juega como arte, pues, se combina un gran logro narrativo con un estudio humano de alta efectividad que, al lograr ponernos en los zapatos de ese especial personaje que lucha por el amor y la libertad (¿por la mente de quién no pasaron los impulsos que cada tanto tiene Philip Marshall?), indefectiblemente nos lleva a comprender y ¡qué gran gusto el que se tiene cuando ya uno se siente impedido para juzgar!

La novela, “This Way Out”, que el escritor inglés, James Ronald, publicara en 1938, fue asignada al veterano guionista, Bertram Millhauser (“Sherlock Holmes in Washington”, “Jimmy the Gent”, “River’s End” …) quien, en colaboración con Arthur T. Herman, hizo la adaptación imponiendo cierto toque a la Sir Arthur Conan Doyle que ya tenía tan bien estudiado.

A todos estos logros se agrega, notablemente, la impecable interpretación de Charles Laughton, quien, con esa dualidad temperamental que él no interpreta sino que extrae de muy adentro con singular facilidad, termina forjando una figura humana de inmenso significado. Junto a él, Ella Raines (como Mary), convence también con esa figura amable que no deja duda sobre la rectitud de su carácter. Y junto a ellos, Henry Daniell (el particular vecino, Simmons) y Rosalind Ivan, como la inefable Cora, contribuyen a redondear un filme que deja huella en la mente y en el corazón.

Título para Latinoamérica: PERSECUCIÓN
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Soberbia
Interesante película del magistral Robert Siodmak con un Charles Laughton que en cualquier papel que interpreta deja un sello unico e inigualable, siempre llenando la pantalla con su sola presencia y sus dotes increibles para la interpretación. La pelicula se ve muy bien, entretiene y me parece francamente buena.
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