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8
Un canto a la libertad bajo una estética barroca y preciosista
Película injustamente olvidada. Pasó por nuestro país sin pena ni gloria y realmente merece la pena. La fotografía es espectacular y no se queda ahí, la crítica social a los excesos de una época (la Francia del siglo XVII) le da profundidad a su argumento: las peripecias de un maestro de ceremonias en una comitiva al rey en la que se decidirá el futuro del país. No es perfecta pero se encuentra muy por encima de las películas que suelen llegar a nuestros cines, no dudaría en recomendarla aunque fuera solo por su como experiencia visual.
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29 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sostenía Klaus Kinski...
Sostenía Klaus Kinski en su inenarrable autobiografía "Yo necesito amor" que "en las películas francesas sólo se jala y se priva". Según él, en el cine francés jamás falta una escena en la que los protagonistas se sienten a una mesa a beber y comer. Venga a cuento o no. Esta película no es francesa, aunque el protagonista, Depardieu, sí lo sea. Y como habla de franceses, ¡nada menos que del Rey Sol!, pues se jala y se priva mucho, muchísimo. La puesta en escena de los banquetes es pantagruélica, barroca, excesiva. Joffé fabula acerca de por qué se suicidó el reputado cocinero y maestro de ceremonias François Vatel, en el tercer día de los fastuosos banquetes con que el príncipe de Condé intentó ganarse el favor de Luis XIV. Su teoría parece mucho más sólida que la leyenda donde se afirma que Vatel se suicidó al saber que el pescado no llegaría a tiempo para el banquete de mediodía. El Vatel de Joffé se suicida al sentirse marioneta de unos cortesanos a los que ha admirado erróneamente, que se lo juegan en una partida de naipes y a los que sabe que no podrá soportar en Versalles. El gigantesco Versalles se convierte para Vatel en un "paso demasiado estrecho".

Bien interpretada, bien ambientada con una maravillosa puesta en escena. La banda sonora es envolvente y hermosa: partitura del siempre genial Morricone. Hay algo en ella, un no-se-qué que le impide convertirse en un filme clásico. No lo sabría definir. Aún así es una película muy interesante de ver y disfrutar, espectáculo visual sin parangón con interpretaciones sobresalientes de Depardieu, Tim Roth y la poco aprovechada Uma Thurman.

Recomendada. Aunque os aconsejo que la veáis con el estómago lleno, porque con tanta comida entra hambre.
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26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Extraordinaria recreación
Buenas interpretaciones (en especial la señora Thurman), excelente fotografía, y un diseño de producción magistral que consigue que sean la ambientación, los vestuarios, maquillajes y decorados, quienes mejor nos cuenten una historia de contrastes entre clases sociales, en una época histórica caracterizada por la miseria extrema que convivía con el derroche más absoluto. Viéndola, he recordado al Ceaucescu sumiendo a su pais en la pobreza para construirse un enorme palacio, y a ciertos emiratos árabes actuales donde se construyen hoteles de ensueño, vastos campos de golf, o pistas de esquí cubiertas para diversión de millonarios, mientras el pueblo llano vive en una situación mísera y casi de esclavitud.
Muy recomendable, tanto por su rigurosa concepción estética como por la triste intemporalidad de su discurso.
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16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Descafeinada
¡Qué cosas que nos dan con los diarios...! Aunque yo ya la había visto en el pasado, la tenía aparcada en un remoto lugar de mi memoria... Es lo que pasa con las películas anodinas...

Vamos a ver, empecemos por lo positivo. Magnificente puesta en escena la que realiza Roland Joffé de la corte de Luís IXV, con espectaculares atracciones y hermoso colorido, que hace las delicias de todo contemplador del film. Pero amigo, ¡que se te olvidó preocuparte un poco más de la historia! ¡Que se te olvidó dirigir a los actores! ¿Cómo permites que Gerard Depardieu ande tan desganado durante todo el film? ¿Cómo dejas que Uma Thurman realice una interpretación verdaderamente floja, tan alejada en las exigencias de sus capacidades interpretativas? ¿Qué encantos son esos tan misteriosos, que fascinan a Vatel? ¿Cómo es que maltratas, además, a los personajes secundarios, despojándolos del atractivo que apuntan por falta de tiempo en escena? Y desde luego, ¿No tenías a nadie mejor que Tim Roth para ponerlo en la piel de un Lauzun tan de estar por casa y previsible?

Pues bueno, una cosa no compensa la otra, máxime porque sobre el siglo XVII francés y la corte de Luis XIV se han producido trabajos bastante más logrados y no tan incapaces. Yo recomiendo, por ejemplo: 'Le roi danse' (La pasión del rey, 2000). Pero ojo, ¡que es belga! Aunque mi consejo es desconfiar de una película sobre Francia en la que se hable en inglés.
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Espectáculo visual
Lo mejor de la película, llevando un importante protagonismo, es la ambientación. Está muy conseguida: las celebraciones, el vestuario, la estética barroca a la francesa, los jardines, salas y habitaciones... que junto al trabajo de fotografía resulta verdaderamente buena. También destaco un cierto nivel de rigor histórico, cosa que (personalmente) da más valor a este tipo de películas.
Respecto a la dirección y las interpretaciones no resultan nada del otro mundo, aunque podría decir que es de lo mejor que he visto de Gérard Depardieu, seguido por Uma Thurman pero, lo dicho, no es lo que verdaderamente resalta en el film.

No es una gran película, pero la recomiendo. Es entretenida y muy agradable por el efectismo visual barroco.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El sabor de las cerezas
Tuvo que ser un inglés de gran talento como el dramaturgo Tom Stoppard quien dominara el caudaloso argumento de la leyenda de Vatel; sobre el personaje real del maestro de ceremonias del príncipe Condè bajo los tenebrosos, terribles tiempos de la corte del Borbón Louis XVI existen múltiples anécdotas que conformaron legendarias historias, y no menos legendarios intentos cinematográficos de dar forma humana al apasionante personaje.

Stoppard y Joffé consiguen lo que parecía imposible: intimismo y gran espectáculo para montar un fresco de una época despiadada con sus propias caracteristicas llenas de desparpajo, suciedad y elegancia, sin descuidar notables toques de humor y logrando a la vez una compleja progresión dramática hacia el trágico destino de un ser de valor excepcional.

Además, bajo todo el esplendor pueril y saturado de intrigas de un rey que aspira a iniciar una guerra con exasperante frivolidad, también puede verse la tremenda miseria del pueblo. Nadie se salva, todos están a merced de los caprichos de un poder despiadado, excepto un hombre que se rebela.

Depardieu, una vez más, borda el personaje con una interpretación colosal capaz de establecer una sorprendente armonía entre la valentía, la sensibilidad, el genio y la necesidad de amar.

Uma Thurman, formidable en el melancólico despojo con que encarna la ternura y la sexualidad. Espléndidas composiciones las del perverso Tim Roth, Julian Glover en el torturado por ruina económica y pertinaz gota príncipe Condé, y Julian Sands en el rey, un tipo insoportablemente irónico y todopoderoso al servicio de sí mismo.

El maestro Morricone crea una banda sonora singular perfectamente ensamblada con las orquestaciones de la época. Y qué decir de la trepidante realización de una producción muy costosa que no ha descuidado ningún detalle.

En un momento crucial de la película, el buen Vatel sugiere un cambio a la bella entre las bellas, le indica un camino en la tierra parecido al paraíso que ella merece; le da las señas de un mundo nuevo donde podrá ser ella misma y saborear en paz unas cerezas desconocidas. En esta situación los creadores de la película definen la tensión dramática de sus protagonistas.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Vatel, el conquistador
Dentro de esta preciosita película sobre el personaje de Vatel -el del Chantillí-, se nos muestra, creo que de una manera muy estudiada, la forma y vida de la corte de la Francia del Siglo XVII. La verdad es que te hace pensar cómo pudo tardar tanto en germinar la revolución francesa, única salida a todos estos despropósitos.

La película se dejar ver con comodidad y asombro, ya que está fenomenalmente recreados los ambientes de la corte de Luid XIV, sus trajes, aposentos y distribución de los mismos, sus lacayos, burócratas funcionarios, los ornamentos humanos y arquitectónicos, sus envidias, celos y recelos, y por último sus mujeres y las suplentes de las mismas, contraponiéndolo todo esto al pagano Vatel que se dedica a hacer su trabajo lo más profesionalmente posible, ya que en ello le va la vida, a la vez que critica los excesos de los cortesanos, así como las absurdas personas lameculos (otra profesión en aquella época) que se encuentra a la sombra de los primeros en el disfrute de los fastos que vienen a durar tres días.

Intachable maestro de ceremonias, que trabaja no sólo en busca de la excelencia, sino también en busca de lo cabal y correcto, tanto para él como para los suyos, e incluso para el Gran Conde para el que trabaja y al que intentará reconciliar con su Sol de Rey. Todo esto acompañado con una leve historia de amor con la bestial Uma. Sólo por ver a Depardieu y a la Thurman trabajar juntos en papeles tan antagónicos merece la pena.

Se ve bien, se disfruta de tantos trajes, edificios, jardines, decorados, personajes pomposos, pero en esto se queda la película, no dando para más, Uma pena.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Algunos hombres son demasiado nobles para vivir entre la aristocracia.
Hacía tiempo que andaba detrás de esta película y por fín he podido disfrutar de ella. Está claro que Roland Joffé no es un director brillante, pero aquí ha conseguido una más que aceptable película sobre uno de los personajes, para mí, más interesantes de la historia de nuestros vecinos gabachos. Me ha dado a conocer a François Vatel y me ha gustado. Me encantan las películas de época y éso es un gran punto a favor pero es que la recreación de la época es maravillosa. Estoy totalmente de acuerdo con los que alaban los decorados y vestuarios, son impresionantes, no así su música, la cual no me ha llamado la atención. Las actuaciones son correctas. No soy una gran fan de Gerard Depardieu (al que hace poco se le ha muerto su hijo, Guillaume, también actor, a los 37 años de una neumonía fulminante), pero tengo que reconocer que está francamente bien como Vatel, es un tipo con una gran presencia y éso no se le puede negar. El problema para mí es que está acompañado por una lánguida, como en ella es habitual, Uma Thurman, una actriz que no me acaba de gustar, y la química entre ambos prácticamente no existe. Tim Roth está magnífico, siento debilidad por este maravilloso actor, consigue realmente que llegues a despreciarlo, y éso quiere decir que el actor no lo está haciendo precisamente mal, y Julian Sands (con un gran parecido físico al actor Matthew Modine) está correcto en su papel del famoso "rey sol". Yo la recomiendo, me resulta algo fría y por ello no le doy más puntuación, pero merece la pena su viosionado, y seguiré investigando sobre este personaje, François Vatel, maestro de ceremonias.

Un saludo a The Crow.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Delirios y excesos en la corte del Rey Sol
Infravalorada película de Roland Joffé, que en su día pasó sin pena ni gloria por los cines. Ni crítica ni público hicieron caso a una de esas películas sin pretensiones de pasar a la Historia del Cine, pero donde todo parece encajar y nada desentona. Partiendo de la interesante premisa histórica (casi legendaria) de la conocida historia de François Vatel, el maestro de ceremonias del Príncipe de Condé que deslumbró al rey Luis XIV con unos espectáculos gastronómico-teatrales, mientras que fuera de los muros del palacio de Chantilly, media nación francesa se moría de hambre. Una historia así requería una puesta en escena a la altura, y un reparto que se adaptara a los personajes desubicados o malvados que desfilan por nuestros ojos. Y ahí es donde el director triunfa, puesto que lo que podía haber sido un rancio y acartonado filme de época, se convierte en un deslumbrante recorrido por el mundo de lujos y excesos de la corte versallesca, con un estilo ágil, casi moderno, a la hora de mostrarnos a los personajes y sus pasiones, el otro pilar que eleva a la película. Y es que Gérard Depardieu parece que nació para interpretar a Vatel, ese desgraciado sirviente que se mueve cómodamente entre sartenes, criadas y platos rebosantes de comida, y que a pesar de sus desvelos, no es sino un juguete para los amos a quienes sirve. Atrás no se queda Uma Thurman, quien probablemente interpreta al personaje más interesante de la velada: la marquesa Anne de Mountausier, doliente mujer que descubre que no puede ser libre en su jaula de oro. Tim Roth hace lo que mejor sabe: ser retorcido y malvado, y se da el gustazo de ser lascivo y miserable. Y nosotros disfrutamos viéndole. Destacan como secundarios, Julian Glover y Julian Sands; y la partitura de Ennio Morricone vuelve a estar a la altura, ofreciéndonos todo un recital de música barroca. En definitiva, una excelente película, rodada estupendamente, que nos muestra las miserias y los sufrimientos de unos personajes que tuvieron que vivir en un mundo artificial de color de rosa (mucho mejor mostrado y narrado que la algo pretenciosa y trascendente "María Antonieta") . Una película para deleite de nuestros sentidos, para el oído, la vista y el gusto.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Derroche estético
Este notable film se podría definir como una sencilla historia recubierta del mayor lujo y me explico (sin desvelar más de lo necesario), sencilla en la medida en que se desarrolla en un breve espacio de tiempo y se centra en los sentimientos y pasiones de un maestro de ceremonias nacido en la más absoluta pobreza, pero a la vez recubierta del mayor lujo ya que toda la trama se desarrolla en una pomposa fiesta de recepción al "Rey Sol".

Entre lo modesto y lo ostentoso de esta película, el espectador podrá asistir a un fiel reflejo de lo que debió ser la Corte de Versalles en su máximo esplendor de derroche y opulencia (sin escatimar en gastos en la ambientación para conformar un excelente espectáculo estético-visual) pero también podrá descubrir a un hombre muy pasional e íntegro perdido en un mar de egos, envidias y complacencias magistralmente interpretado por Depardieu.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Depardieu versus Rey Sol
Muy ilustrativa esta película de época (S. XVII) del director, entre otras, de La Misión y Los Gritos del Silencio. Los dispendios, la inmoralidad y las conspiraciones palaciegas y por el poder, que conducirían al Rey Sol y los suyos a la Revolución Francesa, un siglo después; están presentes en esta cuidada exposición que toma como protagonista al maestro de ceremonias: Vatel.

Vatel, de origen humilde, que ha ascendido a ese importante cargo al servicio del Príncipe de Condé, por su tesón, profesionalidad y falta de soberbia es el encargado de conseguir, con su buen hacer, que el rey Louis XIV se sienta cómodo y halagado en su descanso de fin de semana en el castillo de Chantilly. Así espera el príncipe, atosigado por las deudas y la insufrible gota, recuperar el favor y ser nombrado general en la más que posible batalla, por cuestiones de honor, contra Holanda.

Gérard Depardieu hace creíble a su personaje, trasladándonos a través de sus ojos los muchos defectos y escasas virtudes de una corte, la de Versalles, que chapotea en su inmunda deidad.
Los vistosos espectáculos de luz y color, los grandes banquetes, los montajes teatrales, el bel canto y las agradables sorpresas, frutos de la desbordante imaginación de Vatel, conviven con la trastienda del castillo. Una pared más allá, las ratas y los harapientos trabajadores al servicio de la aristocracia intentan sobrevivir. Vatel está en el medio, más cerca en espíritu de unos que de otros.

Y para terminar nuestro maestro de ceremonias decide convertirse en maestro de dignidad, que tampoco era tan difícil con aquella caterva.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La Constelación del Rey Sol
La impresionante recreación artística de Vatel no es su única virtud. Hay en esta película mucho más de lo que se ve, mucho más que suntuosos banquetes y palacios; hay, de hecho, un bellísimo canto a la libertad y a la justicia, que nos hace a todos bendecir la revolución en la que rodaron tantas cabezas de los monarcas absolutos.

Estaban día tras día, hora tras hora, rodeados de gente cuya vida se consagraba a la comodidad de sus señores, cuya creatividad estaba orientada a la diversión zafia de sus reyes, al capricho de sus deseos.

Y Vatel, además de situarse en este lugar en el mundo, creaba arte. Su puesto en el Palacio del Príncipe de Condé era lo que le permitía alcanzar lo sublime con cada acto que preparaba, fiesta que organizaba o plato que servía. Como vemos en el filme, su amor al detalle era expresado con la más grande de las sensibilidades y el mayor aprecio por el buen gusto. Todo el afán de Vatel es crear, crear belleza, convertir una serie de elementos, en algo perdurable, aunque su duración fuese efímera. Infundir arte en todo lo que hacía, era para Vatel su manera de canalizar su libertad, su manera de vivir plenamente.

Así pues, Vatel es un retrato de un artista y su tiempo, de la relación entre una mente con ansia de creación y una sociedad superficial y castradora. De Pardieu es buen conocedor de la vida que se deja en sus manos y por ello su trabajo es de lo más extraordinario que ha hecho en años.

Y, por supuesto, la dirección artística de Vatel, es sublime. Pocas veces se disfruta tanto en el cine como con esta película en lo referente a la perfección, composición, complejidad y belleza de todos y cada uno de sus planos. Ver Vatel es asistir a un inolvidable recital de creaciones más allá de lo hermoso y lo perfecto.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El genio de Vatel
Lo primero que recuerdo de esta película es el cartel principal, en el que sale Uma besando a Depardieu en un contexto de frutas y fiesta. Ahí llamó mi atención poderosamente y vi la película. Es una película impresionante, realizada con un gran esmero, tal y como se ve en el contexto histórico, y el vestuario. El escenario está realizado paso a paso, con el labrado de cada copa, cada pañuelo, cada sombrero....transporta al público a la corte del rey Sol. Pero lo más importante es que por fin se ha hecho una gran película que muestre la biografía de este hombre, de Vatel (1631-1671) el maestro de ceremonias del principe de Condé. Un hombre dotado de un gran talento, a cargo de una gran casa que acogería al rey, pendiente de cada detalle en los festejos, de la comida, de la limpieza, de la música e incluso de los fuegos artificiales. Depardieu, uno de los mejores actores del cine según mi opinión, da un matiz al personaje de dolor y de genialidad que le hacen únicos, unido al amor tan intenso hacia Madame de Montesieur, mi querida Uma, impecable. Una notaza para una gran película. Joffé está que se sale en la dirección. Saludos
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
!!!Viva la libertad!!!
Un gran Gerard Depardieu interpreta a Vatel, maestro de ceremonias del rey Luís XIV de Francia, en un escenario bello visualmente, con una decoración excelente, buenas interpretaciones en general, y la siempre efectiva música del genial Ennio Morricone. ¿Volverá a hacer Roland Joffé una obra maestra como La Misión?
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¡Vatel!
Estupenda película de Roland Joffé.

Vatel, maestro de ceremonias del príncipe, y Anne de Montausier, noble acompañante del Rey, irán tejiendo su amor en medio de los excesos y los lujos de una derrochante monarquía, que trata de mostrar la opulencia y supremacía, en todas sus acciones.

En un ambiente lleno de caprichos, conveniencias y tejemanejes, el modesto Vatel tendrá que complacer a toda la Corte de Versalles, incluso al arrogante y despectivo marqués de Lauzun.

Con excelentes actuaciones de los protagonistas Gérard Depardieu como Vatel y de Umma Thurman como Anne de Montausier, la película nos muestra una atmósfera preciosista con gran atención en los detalles, un perfecto trabajo de fotografía, un impecable vestuario y la muy buena banda sonora de Ennio Morricone.

Basada en una historia real, la parte final de la película no deja de sorprender.

Recomendada especialmente para las personas que les gusta las películas de época.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Simpatica y vistosa
Una agradable sorpresa me he llevado con esta cinta. Las primeras películas de Roland Joffe (“Los Gritos del Silencio” y “La Mision”) me parecieron magnificas, pero tenia la idea de que con el paso del tiempo este director se había venido abajo totalmente. Cuando vi que estaba detrás de esa cosa llamada “Captivity” supuse que había tocado fondo.
Sin embargo esta peculiar historia de enredos cortesanos me ha parecido magnifica de principio a fin. La ambientación es inmejorable y la fotografía virtuosa. La historia principal se va enlazando con las subtramas con ritmo rápido y una estética apabullante.
Todos los apartados brillan, destacando la construcción de unos personajes a los que Joffe dota de la suficiente complejidad para disfrutar de sus particularidades y comprender sus acciones.
En contra podemos decir que toda la película es en si misma una minúscula anécdota del reinado de Luis XIV, a la que se ha aderezado con líos de faldas, costumbrismo aristocrático (del que te hace pensar en cada momento aquello de “que bien vivían, pero que deleznables eran”) y una inevitable música de época (Ennio Morricone, estupendo como siempre).
Se degusta de buen grado y con mucha rapidez. Mi temor es que se olvide de la misma forma (veremos).
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Dos horas de damas antiguas caminando y Gérard Depardieu organizando caterings
La dirección de arte y el vestuario estan lindísimos, amigo, no te lo niego, pero si le hubieran puesto una historia o algo que hiciera interesarme por los personajes, hubiera estado mucho mejor.

¿Intriga? ¿Romance? ¿Tensión política? ¿Muerte y traición? ¿Drama? Nah, no hay casi nada de aquello, pero eso si, ¡hasta el último de los extras luce preciosssssoooo! (lease con voz de panelista de Fashion Police).

Uma Thurman lanza un par de llantos, como para ponerle algo de emoción y contrarrestar al resto de los androides, digo personajes. Tim Roth, una heladera.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Bonito fresco del suglo XVII francés
Vatel es un extraordinario fresco de lo que fue el siglo XVII francés. Desde luego, si lo que se quiere es aprender sobre la vida de la realeza y la nobleza en aquella época, ésta es la película apropiada. El trabajo técnico es tan impresionante y está tan cuidado que en cualquier momento te parece que vas a meterte en al pantalla y aparecer en uno de esos jardines maravillosos. Éso sí, puesto que la intención ha sido, como digo, hacer un cuadro de costumbres, la historia es lo de menos y no pasa de ser un adorno necesario para los artistas técnicos. Ningún personaje está muy desarrollado, pues representan tópicos, pero aún así resultan creíbles gracias a los actores que les dan vida.
En definitiva, recomendable sí. ¿La volvería a ver? Probablemente no.

Lo mejor: Gérard Depardieu, soberbio, y el trabajo técnico.
Lo peor: Dramática y narrativamente es muy pobre.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Elementos de la belleza, armonía y contraste.
Como si de un castillo de fuegos artificiales se tratara, va ganando en intensidad y colorismo.Magnifica recreación del ambiente de la época.
Historia de amor, de gente honesta y deshonesta, buena y mala, superficial y profunda, cruel y piadosa.
De lo mejor de Depardieu y un destacado Tim Roth, en una de sus mejores interpretaciones. Jeffé vuelve a ser grande.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
¿Por qué Gerard Depardieu?
Una película con semejante despliegue de medios se merecía un mejor reparto y un guión con más chispa. Nunca levanta el vuelo, nunca crea suspense. Visualmente es una gozada, pero dramáticamente tiene un suspenso.

Para empezar, el personaje principal interpretado por Depardieu no tiene el menor interés, es emocionalmente plano, siempre mantiene el mismo tono y cadencia de voz y sólo despierta aburrimiento. Por otro lado, su enemigo es un personaje caricaturizado, simplón, como copiado de una película infantil.

Se supone que el conflicto central de la película debe estallar entre ellos dos, pero esto nunca ocurre.

Al final, la película queda en una mera una sucesión de hermosas fiestas reales con gran riqueza de detalles de época. Esto junto con el brillo natural de Uma Thurman evitaron un fiasco aún mayor.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
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