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7
Cuarto Milenio.
Uno de esos casos Expediente X de nuestro cine, “Muertos de risa”, una película que sin ser perfecta alcanza varios de los mejores momentos de todo el cine de Álex de la Iglesia, fue y sigue siendo tratada como si fuera un telefilm de antena 3. No sé el motivo y no pienso dedicar un minuto a averiguarlo. Puede que sea porque Santiago Segura después del éxito de “Torrente” empezó a ser odiado por mucha gente o simplemente porque querían de Álex que fuera más tarantiniano.

Me es indiferente, me quedo con algunos golpes para “morirte de risa”, con una pareja de cómicos con una química que ya quisieran los americanos-sin olvidar a un tremendo Ángulo- y con un trasfondo político y social muy bien abordado y mejor puesto en imágenes en lo que es una de las películas más técnicamente cuidadas del cine de Álex de la Iglesia

A los que la defendemos sin complejos, pero también sabiendo que no es una obra maestra, siempre nos quedará esa imitación de Nino Bravo cantando “Noelia”… y la cabra de la Legión.

Nota: 6,8.
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63 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Eres mío...cabronazo.
Obra maestra de Alex de la Iglesia y me ánimo a más, del cine español. La historia de los dúos cómicos que parecen llevarse bien pero en el fondo se odian, es bastante conocida en la historia del cine. Pero acá ese genio de Alex se atreve a llevarlo todo a su máxima expresión. Por supuesto que nada sería posible sin ese trío maravilloso y único que forman Segura, El Gran Wyoming y Angulo. Juro que me he reído hasta las lágrimas. Nino y Bruno los protagonistas pasan por todos los estadíos de las estrellas que son: el comienzo, el espléndor y bueno, el ocaso. Entre tortazos y palízas se van odiando y envidíando hasta llegar a un final digno de de la Iglesia. Me resulta extraño que en España la hayan defenestrado tanto, acá en Argentina amamos este film y algunos de sus chistes ya forman parte de nuestro vocabulario popular. Alex es un maestro y ésta su mejor película.
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50 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Alex es un Genio
Tiene un humor negrísimo absolutamente brillante escena sí y otra tambien. Yo no soy de risa fácil precisamente, y no soy ningun fans de Segura ni de Wyoming, pero Alex de la Iglesia sabe sacar lo mejor de ambos actores en una interpretación genial de ambos. Una anécdota, a mi ya me parecio genial la primera vez que fuí a verla al cine y me caía de la butaca de risa, cosa que no me pasaba desde que fuí a ver Balas sobre Broadway de Woody Allen (curiosamente se que a la gente no le gustó porque no se reía y me miraba a mí como diciendo "pero de que se ríe este tio si la pelicula no tiene gracia"). Pelicula tremendamente infravalorada. Una obra maestra indiscutible de principio a fín.
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42 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Injustamente infravalorada
"Muertos de risa" no gusta porque ofrece algo que la gente no espera: un drama muy negro con toques de comedia. En ningún caso es una película para reír, aunque algún apunte suelto pueda hacer soltar una carcajada.

Álex de la Iglesia desarrolla sus mejores armas detrás de la cámara para rodar con soltura esta historia de odios irreconciliables. Baste como ejemplo recursos tan imaginativos como la carcoma explícita que les corroe por dentro o el impactante comienzo. La historia sigue una evolución in crescendo del odio y la degradación de ambos personajes hasta el clímax final. Risas, pocas. Destaquemos también la estupenda recreación de España que se plasma en la cinta, sirviendo ésta también como documento de una época.

Los defectos de la película vienen por los actores, un poco desafinados, y un guión mejorable en algunos aspectos. Poca cosa. Ojalá todas las películas españolas tuviesen esta calidad media.

Anécdota: a ver quién pilla la referencia a "El hombre elefante".
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23 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Todo por un tortazo...
A mi me pasó lo mismo. Recuerdo que la vi en el cine y salí con la sensación de haber visto un bodrio con un par de puntos y con 5€ menos en el bolsillo...

... años despues la he vuelto a ver... y... me resultó buenisima, un guión sensacional, un humor negro genial, y un cinismo tan real como la vida misma. Creo que es bastante mas que una película de humor, si lo entiendes te gustará mucho, sino, no dejará de ser una peli mala mas del cine español.
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25 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"Me gusta husmear en la basura, sabes, puedes encontrar muchas cosas tuyas en la basura de los demás".
¿Nota exagerada? No lo creo. ¿Cuántas películas cómicas buscan hacer reflexionar al espectador? Las hay, sí, pero son contadas porque el humor suele morir en el remate, en el toque de gracia final. Muertos de risa quiebra la noción de "peli cómica pasatista" y desde la acidez nos abre las puertas para analizar la miseria de la condición humana.

Parte de la efectividad de un cachetazo que por fortuna genera en el público una respuesta positiva, luego cuasi fanática: ¿Porqué? Analicemos...
Slapstick, existe desde el humor más clásico, desde los comienzos del cine e incluye golpes, patadas, caídas, tortazos, violencia. En Muertos de risa la violencia surge desde el actuar de dos pobres diablos que sin darse cuenta se están ganando la vida a base de su propia flagelación. La obra no está con ellos, los ve a distancia pero no ríe como el público sino que adquiere una postura fría, solo muestra lo que pasa.

En esta obra hay una cuestión clave: el poder, más precisamente la corrupción del poder establecida desde un humor negro que pretende dirigir la mirada hacia la condición verticalista del hombre. Alguien golpea, alguien es golpeado y quiere dar vuelta la torta, entonces aparece la obsesión más malsana hasta llegar a los límites de la cordura. La risa, por ende, resulta nerviosa porque el mensaje es profundamente pesimista, inquietante, subversivo.

Alex de la Iglesia sabe manejar este tipo de humor, y la historia se revuelve en sí misma como una excusa para criticar una tendencia o en el peor de los casos, una condición humana: "me gusta husmear en la basura, sabes, puedes encontrar muchas cosas tuyas en la basura de los demás".
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sin ser la hostia, las hostias son la clave.
Después de verla por segunda vez, he de decir que, la verdad, a mí me ha gustado, y más que en la primera ocasión (allá por el momento de su estreno). Alex de la Iglesia, fiel a sí mismo, tira de exageración y esperpento para contarnos esta historia donde el humor, más que ácido, es pura corrosión. Sin ser de las mejores del director, creo que merece una reseña favorable.

Wyoming y Santiago Segura están muy bien en sus respectivos papeles, sin olvidar a Alex Angulo, cuya interpretación, como siempre, resulta genial. La recreación del mundo televisivo de los 70, 80 y 90 consigue hacernos esbozar una sonrisa nostálgica a todos aquéllos que, por fecha de nacimiento, hemos conocido, si no todas, alguna de esas décadas y a los personajes del mundo del espectáculo que por ellas pulularon.

Por otro lado, el crescendo sobre el cual evoluciona la relación entre Nino y Bruno está muy bien plasmado. Las putadas mutuas resultan cada vez más crueles a la par que risibles y van dando fe de cómo el odio puede llegar a ser un sentimiento tan intenso como el propio amor, generando una dependencia tal que sólo puede conducir a la locura. Alex de la Iglesia ridiculiza, con acierto y buen ritmo, una emoción tan común como abyecta –la envidia–, y la convierte en el leitmotiv de los personajes. Queda patente también la crítica del sentido del humor vulgar y ramplón, ante el que el populacho –e incluso, en ocasiones, los amantes del “humor inteligente” –, tienden a reaccionar con mayor facilidad. Y es que la clave del éxito de la pareja protagonista gravita sobre las hostias que le calza Wyoming a Segura, así de simple.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Subestimada. La gente no la comprendió
Esta película no fue valorada en su tiempo, pero creo que como muchas otras, los años la dejarán en una buena posición. Una parodia de un dúo cómico como bien pudieran haber sido Martes y Trece o Tip y Coll a lo largo de 20 años de carrera, con momentos de gloria y momentos de deterioro de las relaciones, todo ello con el escenario de la España del tardofranquismo, la transición y las olimpiadas de Barcelona 92.
Las interpretaciones son muy buenas, en especial, destacaría la del Gran Wyoming, demostrando que sabe hacer más que politiqueo barato en cierta cadena; enfrente, Santiago Segura, no a la misma altura pero solvente.
Por último destacar unos efectos especiales bastante currados y una dirección más que correcta de uno de los mejores directores españoles de los últimos 20 años.
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15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Que la gente no se engañe!!!!
No os engañeis por la pareja protagonista!!
Álex de la Iglesia hace una película sobre dos comediantes cutrísimos que triunfan porque el flaco le da una bofetada al gordo, ahí esta el porque de esa pareja, que además lo hace muy bien y conectan de maravilla.
Una película para retratar desde los 70 hasta el 99 la vida española, como cambian las cosas, no hace falta esperar semana tras semana para ver a una família vivir el régimen y recordar viejos tiempos, de la Iglesia lo consigue a base de humor, de diálogos ingeniosos y consiguiendo un ritmo que hace muy entretenida la película.
Es, sin duda, el director con más cine de España en estos momentos. Disfrutas con su humor negro y con su manera de ver el cine.
Utiliza la televisión y la subjetividad del mánager del grupo cómico para explicar la película, todo eso acompañado de la música de los pequenikes.
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14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
ALEX, ERES EL PUTO AMO
Soy fan de Alex, no me defrauda en ninguna de sus películas, pero hay que saber entenderle, y cuando vas a ver una de sus pelis, vas a ver humor negro, situaciones desternillantes y un magnífico elenco de actores.

Esta película es impecable, retrato social tremendo, frescura en el guión y unos personajes bien construídos con los que acabas encariñándote al final.

Los cameos de personajes emblemáticos en el mundo del espectáculo y la televisión son inolvidables, pues no se tratan de cameos como Torrente 2, sinó algo que va más allá y nos acerca a su entorno en forma de autocrítica, muy logrado.

Está infravalorada, no sé porqué... pero esta peli la hacen los yankis y te cagas ¿no? ¿es eso no?

¿Como va a despegar el cine español si todo lo que hace nos parece mal, incluso cuando se trata de una obra maestra como esta?
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cristo en un 600!!
No puedo creer lo infravalorada que es esta maravilla. Supongo que muchos al momento de votar apelan a sus prejuicios sobre los protagonistas (¿será por la TV?). Cuando vi esta película en el cine (en Buenos Aires) no podía para de reír, la mayoría del público festejaba la aparición de los personajes como recordando el gag que venia a continuación.
En ese momento solo conocía a Segura por El Día de la Bestia y "joder que fueete" ya era un chiste interno entre los amigos. No imagino a nadie mejor para el trío protagonista.

Historia, sociedad, medios, celos, "sana" competencia, fama, estrellato y el excelente humor negro, cada minuto más negro.

Nino Bravo + Gaby, Fofo y Miliki + Uri Geller + …

GENIAL
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13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
MUERTO DE RISA ME QUEDADO YO AL VER LA NOTA MEDIA DE ESTA OBRA MAESTRA.
Es curioso que Alex de la Iglesia, tal vez el director con un estilo y puesta en escena más "hollywoodiense" que tiene el cine español, a parido sus mejores obras cuando se a sumergido en una tradición temática típicamente ibérica, la España cañí, picaresca, berlanguiana, y cuando a pretendido hacer un cine mas "internacional" (Perdita Durango, Los crímenes de Oxford) a fracasado rotundamente.

Con una de las parejas protagonistas mas genialmente esperpénticas que se recuerda, Muertos de risa supone no solo un retrato de la España de la transición, plagada de referencias e iconos culturales que están en el imaginario colectivo de los que han vivido esa época (hablo de la tradición y la cultura popular típicamente española, no el Vietnam que estamos artos de ver en el cine americano, sino el 23-F, las olimpiadas de Barcelona... creando una mitología hispánica, que no solo los yanquis pueden jugar con su historia y hacerla emocionante y memorable. Aquí, dramones sobre la guerra civil y poco más) sino un viaje por las más básicas emociones humanas (la amistad, la envidia, el rencor, la venganza), y con los diálogos más brillantes que yo aya visto nunca en el cine español, y para muestra unos ejemplos:

-Un casting es una prueba en ingles
-Es que si es en ingles, yo de ingles lo básico, hello, good morning, arriverderci...

-Es verdad, Tip y Coll suena bien.
-Pues claro que suena bien, imagínate Ortega y Gasset, fracaso total.

-No sabéis cuanto os he echado de menos.
-Pues podrías haber venido a vernos algún día.
-Es que no quería veros, solo echaros de menos.

-Esto del humor no tiene ni puta gracia...

Muertos de risa supone la obra cumbre de Alex de la Iglesia (a diferencia de El día de la Bestia, que no supo rematar con un final acorde al resto de la película, el gag final de Muertos de risa es apoteósico) y una de las mejores películas españolas de los últimos 25 años.
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13 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Soy el Frank Sinatra español !!!
Leí las críticas de otros usuarios y no puedo creer que no hayan comprendido la magnitud de ésta obra maestra. Obra cumbre del cine español con actuaciones excelentes un guión de la hostia y Alex de la Iglesia, el maestro, el amo del absurdo, detrás de la cámara sincronizando todo con mano perfecta. Amigos españoles, valoren el tremendo talento de de la Iglesia, revean ésta película, y dénle de una buena vez todo el crédito que se merece. Alex es el puto AMO.
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Negrísima
Uno de los problemas de esta película es que la vendieron como algo que no era. Uno veía el colorista cartel, la presencia de Segura y Wyoming, el video musical promocional de Qué pasa contigo tío, y te contaban que era la historia retro de un dúo humorístico español al estilo de Martes y Trece, y claro, uno esperaba una película...graciosa.

Sí, sabíamos que la dirigía Álex de la Iglesia, e incluso creo que había leído que era de humor negro y que los dos personajes acababan odiándose, es más, supongo que la palabra "Muertos" en el título podría dar alguna pista. Pero el caso es que el poco humor que pueda haber en la película es muy, muy negro. Negrísimo.

Entonces ¿qué es? ¿Un drama? Pues tampoco exactamente, ya que como drama es algo superficial. La palabra "esperpento" es lo que mejor la define. Las situaciones son grotescas, esperpénticas, un punto surrealistas...más que verdaderamente graciosas.

Por más que se trate de una película sobre perdedores creo que falta algo de alegría. Por más que otras visiones del pasado se excedan con la luz aquí De la Iglesia se excede con las sombras. Yo pensaba que iba a ver una película sobre dos amigos que realizaban un número cómico y acababan enfrentados el uno al otro, y lo que vi fue a un par de canallas que se hacen todo tipo de putadas , siempre que tienen oportunidad. Esperaba un desarrollo, una progresión en cómo cambiaba la actitud entre los dos. Y, sí, la hay, pero consistía en que empezaban como unos cabrones y terminaban como unos locos psicóticos y sumamente peligrosos.

Así que cuando vi la película la primera vez me pareció una mierda. Me decepcionó como a Pablo Kurt. La progresión dramática y la comicidad se reducían a que uno de los personajes le daba bofetadas a otro. La empatía con los personajes era prácticamente imposible. El reflejo de una época y un tipo de humor más ingenuo o de los coloristas videoclips y programas de televisión de antaño era prácticamente nulo.

Pensando en ella luego y al volver a verla en televisión creo que en el esperpento y la crueldad de algunas escenas es donde se encuentra parte de la "gracia" del asunto. La dirección de Álex de La Iglesia es notable en este aspecto, especialmente en la parte final, cuando los personajes se vuelven más psicóticos.

En cuanto a las actuaciones, alguien ha dicho que El gran Wyoming no es actor, pero yo creo que se come con patatas a Segura, e incluso llega a dar verdadero miedo (algo que, pese a su peculiar cara, nunca pensé que daría el señor Wyoming) y hay una escena en particular que sí se grabó en mi retina por lo tenebrosa y absurda que es.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Lo mejor, los títulos de crédito
A principios de los noventa Alex De la Iglesia irrumpió en el panorama cinematográfico español apadrinando un modelo de cine gamberro y de humor transgresor. Sus fuentes de inspiración procedían de los medios de masas, oficiando de padrino el provocador Almodóvar que le financió “Acción mutante”, interesante película que diseñaba unos universos peculiares que propiciaban en paralelo una lectura indirectamente alegórica sobre la sociedad del momento. Después llegaría ”El día de la bestia”, película más elaborada que respondía a esa filosofía. Saboreando las mieles del triunfo, Alex jugó en “Perdita Durango” a ser un director de Hollywood en una “road movie” tan atípica como fallida.

En “Muertos de risa” vuelve a caminos trillados apoyándose en dos fetiches de la galaxia mediática española. La operación comercial no parecía mala idea, pero la pregunta era… ¿recuperará Alex su pulso creativo? El film tiene, cuando menos, dos niveles de lectura. Por un lado una comedia disparatada, deliberadamente excesiva, que navega entre lo grotesco y lo esperpéntico, entre lo irónico y lo patético. Es la historia de Nino y Bruno (Santiago Segura y Gran Wyoming) que se conocieron en la Andalucía profunda, en un puticlub de mala muerte, donde las iras de unos legionarios los unió para siempre… Un cazatalentos (Alex Angulo) los subió a un escenario y descubrieron cómo las bofetadas que le propinaba Bruno a Nino, ejercían un extraña atracción en el público.

La pareja más popular del país, sobre todo, después de salir en el “Un,Dos, Tres…” de Chicho. Pero tras el telón del éxito se esconde una rivalidad, una corriente de odio recíproco que iría carcomiendo esas personalidades narcisistas hasta la paranoia más delirante. Buena parte de los espectadores podrán nadar por esas aguas de superficie asegurándoles ingeniosa diversión. Pero existe otra lectura, en mi opinión, que es la que otorga profundidad e interés a este “divertimento sangriento”, que subyace como una crónica despiadada y negra de un circo mediático que vivía aquella sociedad de la transición democrática, una reflexión de nuestra idiosincrasia como pueblo.

Tras décadas de visiones aparentemente progres en lo ideológico, pero profundamente reaccionario en lo estético, nuestra Historia es recuperada para ser sometida a un ejercicio de escarnio que destila pesimismo, a pesar de su apariencia desmelenada y divertida. Lo mejor de la cinta, son los divertidos títulos de crédito, la ambientación y la dirección artística, pero donde creo que fracasa lamentablemente el cineasta es en la elección de los dos protagonistas. Están francamente mal porque no hay química entre ellos, no hay complicidad con la historia, todo es desabrido, sórdido y aberrante, a ese tipo de humor yo no le encuentro la gracia.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Me jode morirme… porque ya no podré odiarte más
El seiscientos, la legión, el Un, Dos, Tres, Chicho Ibáñez Serrador, Kiko Ledgard, los calzoncillos Abanderado, los grises, Nino Bravo, el destape, la Transición, Uri Geller y José María Iñigo, Gaby, Fofó y Miliki, Freixenet, Azul y Negro, Verano Azul, el VHS, el bombero torero, Montxo Borrajo, Josema, Víctor Manuel, Massiel, Bigote Arrocet, el 23-F, los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, Carabanchel…
Muertos de risa es una comedia gamberra, salvaje y disparatada que le sirve de excusa a Alex de la Iglesia para hacer desfilar por la pantalla nuestra historia desde los setenta hasta principios de los noventa. Y como telón de fondo, esa España cainita en la que siempre reinarán el odio y la envidia.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿QUÉ FUE DE NINO Y BRUNO?
Esto es una especie de Forrest Gump en clave de comedia negra y a la española, by Álex de la Iglesia.

Se rememoran los años setenta, con sus canciones de Nino Bravo, sus camisas solapón de fantasía, sus patillones, su horrendo papel pintado de colorín. Y también los ochenta, con su golpe de estado, su espantosa música tecno-leches, sus calvos con coletilla. Terminando la historia en los noventa, con sus olimpiadas, y donde ya se hace peligrosilla la obsesiva rivalidad entre los dos protagonistas.

La idea es muy buena, y la ambientación también. Pero el guión gira constantemente sobre la misma idea, lo que termina haciendo la peli algo pesada.

La curiosidad sobre el argumento decae en los primeros minutos, en los que ya se cuenta hasta qué punto se odian los personajes. A partír de ahí, el resto es marear la perdiz.

Bien Santiago Segura, encaja las tortas con una elegancia llamativa.

Algo sí que te ríes, aunque no sea para morírse.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Nunca sabré por qué
Nunca sabré por qué una película como ésta, que consigue tanto hacerme reír con su desgarrado humor negro como meterme en la vida ficticia de sus personajes, que no es sino una excusa para retratarnos España desde los 70 hasta el 99, es tan denostada en general por mucha gente.

Ignoro si es debido a una especie de prejuicio generado que hace que mucha gente critique sin haber visto, cosa que curiosamente he visto varias veces, se genera una idea prefijada de una película y con éste todo el mundo está conforme para poder opinar sobre ella la haya visto o no, que es lo que parece que gusta y más si es para criticar, sabida la generosa condición del ser humano, o bien a que en el momento en el que aparecen según qué actores se nos rebelan los liberales vociferando contra él o ella porque su partido así les dice que esas personas no deben ni hablar.

Lo ignoro, pero lo que sí sé es que para el que aquí escribe estamos ante la mejor película de Alex de la Iglesia de las que yo he visto, a falta de ver "Balada triste de trompeta", y no es decir poco. Este director está dotado de una capacidad para el humor negro heredera de otros grandes directores de España, así como de una visión propia acertada y aguda francamente genial.

Nada más que por eso, merecería verse la película, pero es que además tenemos un dúo cómico perfectamente creíble y que recuerda a otros que basaban su éxito en un estilo de humor parecido, aderezado con toda la inquina que tienen los rencores y los celos profesionales, y llevado al paroxismo por este genio de director.

Si a esto le sumamos el repaso a esa época histórica de España. con todo el sabor del recuerdo de cuando era pequeño estando ahí sin cambiar un ápice, es decir, la capacidad del director de transmitir una época en la que mete a sus personajes, no hay más que decir.

Un 10 más que merecido.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Para morirse de risa.
Esta me parece una genialidad de Alex de la Iglesia. Es una obra muy bien contada, que transcurre a traves de los años, los personajes van cambiando estéticamente, pero su enfrentamiento no se modifica , sino que se hace más fuerte. La historia del ganador con el perdedor se confunde y ya no se sabe quién es quién.
En cuanto a la comicidad está lograda magníficamente, desde el inicio hasta el final , desde la cabra hasta el show final.
Verdadera obra maestra.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
A medias.
Otra vez parte Álex de la Iglesia de un planteamiento argumental original, rico y que asegura a la vez un éxito comercial. Pero otra vez desfallece esa idea inicial en una segunda parte de película ("El día de la bestia" sería una obra maestra sino fuera por sus últimos veinte minutos) atropellada y mal construida, en este caso concreto, exagerada en la metáfora precisamente expuesta en las carnes de Nino y Bruno, Bruno y Nino, dos humoristas de la España casposa, hortera y "kitsch", dos seres que alcanzarán cotas de éxito popular muy grandes en base a un humor zafio, simplón, y que guardan la clave de su triunfo en que realmente se odian. Quiere ser (y es en la primera parte de película, la desarrollada en los 70) una obra de humor muy hispano, esperpéntico pero también ácido, crítico pero no revanchista con el putrefacto pozo franquista. Todo se queda, sin embargo, a medias, en pura lluvia incontrolada, a veces fina -al principio-, a veces muy gruesa -al final-, sin que la tormenta y los relámpagos alcancen a estallar y se logren los resultados esperados, el caudal de sólo lo percibido pero no bien mostrado. Peca De la Iglesia en esa errónea segunda parte de su gusto por la acción y los guiños al cine fantástico. No valen, no encajan en el conjunto por culpa, principalmente, de un guión algo desmañado y muy irregular.
Santiago Segura y Wyoming están idóneos y a sus anchas aquí, eso sí es verdad. Son lo mejor dentro de la medianía de un film que pudo ser mejor y que roza ser alineable, por momentos, con el "Airbag" de Bajo Ulloa, en su caótica parte final.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
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