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10
EL ESPÍRITU DE LA AVENTURA
Basada en la novela homónima del escritor británico Percival Cristopher Wren, esta adaptación cinematográfica es, gracias a la firme y sobria dirección de William A. Wellman y a la excelente labor actoral, una de las obras cumbres del subgénero de aventuras coloniales.

El film cuenta con uno de los más intrigantes prólogos que yo conozca, una columna de la Legión Extranjera Francesa llega al fuerte Zinderneff, para encontrarse con los cadáveres de toda la guarnición, empuñando sus bayonetas en las almenas del fuerte. Tras la misteriosa desaparición del corneta de la columna en el interior del fuerte, éste es pasto de las llamas sin que nadie aparentemente haya podido provocar el incendio.

A partir de aquí, se inicia la historia en un flash-back, que ocupará la mayor parte del metraje del film, desvelando progresivamente una intrigante historia acerca del robo de un fabuloso diamante, del pacto de honor de tres hermanos, de la ambición, crueldad y sadismo de un torvo suboficial y de la dureza de la vida de los legionarios en el marco hostil del desierto norteafricano.

Destacan en el film, aparte de la magistral dirección ya comentada, la soberbia y evocadora partitura de Alfred Newman, las excelentes interpretaciones de Gary Cooper, Ray Milland y Robert Preston en el papel de los hermanos Geste, la caracterización de Brian Donlevy, como el sádico sargento Markov y las episódicas apariciones de unos jovencísimos Susan Hayward y Donald O'Connor.

A pesar de contar con un lamentable e innecesario remake, rodado en 1966, el film sigue conservando intacta, toda su fuerza evocadora y la magia característica del mejor cine de aventuras, aquel cine de aventuras cuya efectividad aún no se medía por el número y estridencia de carreras, persecuciones y explosiones, sino por la solidez de sus guiones y la capacidad de sus artífices para crear y narrar una historia.
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80 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡Esto es cine!
Una historia emocionante y sentimental magníficamente contada, unos actores apropiadísimos para el papel, una dirección firme y clara, todos los factores trabados para dar vida a una película de pocos medios y eterno recorrido. Impresiona sentir casi lo mismo que a los 10 años... décadas después. Por cierto, habría que hacer un homenaje a la tele que nos permitió tantos descubrimientos.
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33 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Honor y Gloria
La aventura entendida como una apuesta por los sueños de honor y gloria, Beau Geste (que tiene su origen en una estupenda novela de P.C. Wren de una serie basada en la Legión Extranjera, hoy injustamente olvidada) nos trae un tiempo desaparecido, donde el orgullo, donde la palabra dada, donde el sacrificio todavía tenían sentido.
Aventura de tintes negros, de escenas sorpredentemente dura (cadávares utilizados como armas o como elementos para una liturgia , ambiciones , paisajes agresivos) y con notas prufudamente amargas. Al final los sueños de juventud acaban tragicamente, los grandes ideales mueren a pie de una duna o en un triste fuerte en un desierto gobernado por un personaje cruel, despreciable, indigno pero profesional.

En 1939 Wellman construye una película que será clásica siempre.
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23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
UNA ANODINA RESPUESTA PARA UNA INQUIETANTE PREGUNTA
Una inquietante pregunta y una anodina respuesta. Este es un resumen muy sucinto de Beau Geste, película que contiene uno de los inicios más desconcertantes y atrayentes de la historia cinematográfica. Ese fuerte Zinderneff en medio del desierto defendido por cadavéricos legionarios, testigos de una historia cuyo secreto nunca podrán revelar. Ese misterio que continúa incluso después de la llegada de las tropas de refuerzo. Esas desapariciones "misteriosas" en las arenas de un norteafricano triángulo de las Bermudas. Todo ello nos hace concebir esperanzas de una trama tan irreal como cautivadora donde lo inexplicable le robe el sitio a lo lógico y razonable siquiera por dos horas escasas.

Pero no. Se empeñan en devolvernos a la realidad pura y dura, con tres hermanos unidos además de por el abolengo y los juegos de barcos y guerreros vikingos muertos con honor, por una gloriosa legión francesa donde se ponen a prueba valores tales como honor y patria. Los motivos que les llevan a alistarse no quedan claramente definidos, si bien tal circunstancia es irrelevante en el transcurso de la historia. Lo verdaderamente importante es, por una parte, el cruce de caminos que se produce en sus vidas y por otra el misterio del robo de la joya (no confundir con recientes bodrios hispanos) familiar.

No hará falta que les diga que la película se desarrolla en pasado, técnicamente hablando en flashback, ni que poco a poco los acontecimientos se van engranando hasta resolver anodinamente el misterio. Y nos quedamos un tanto decepcionados. La curiosidad mató al gato. ¿Queríamos saber? Pues, toma, ya sabemos...

Pero quiero ser justo. No obstante este descenso desde la poderosa imaginación a la cruda realidad, la película tiene elementos más que notables como para erigirse en una de las señeras del cine en un año especialmente fructífero (1939) en el que compartió cartel con La diligencia de Ford o Lo que el viento se llevó de Victor Fleming. Y de estos elementos quiero destacar uno en particular, la grandísima interpretación de Brian Donlevy como el sargento Markoff, instructor de la línea dura, tan dura que se le nacionalizó ruso para no herir sensibilidades nacionalistas, máxime cuando los soviéticos andaban repartiéndose Polonia con los alemanes por aquellas fechas. Su personaje, mezcla de honor, patria e infamia es de los que hacen época y dan pedigrí a una película.

Gary Cooper, cuya versión legionario resulta convincente, lo mismo que en Morocco de Sternberg, lo hace bien. Milland y Robert Preston, como los dos hermanos, están correctos. Curiosas las apariciones de Broderick Crawford, Susan Hayward o un imberbe (mas de la cuenta) Donald O,Connor, pero aquí el figura y con diferencia es el sargento Markoff.

La batuta directora de Wellman, como en otras ocasiones, excelente, y la música de Newman, idem de lo mismo.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Himno de los "artesanos"
William A. Wellman fue uno de esos "artesanos" que magnificaron el Hollywood clásico. Por artesano entendemos, más o menos, aquel director cuyo nombre pocas veces se cita en las listas de turno (ni se reivindica) pero que por calidad y cantidad de producción se hizo con un importante hueco en la mencionada meca del cine. De Cukor, Wyler, Ford, etc. se menciona su nombre; de Curtiz, Wellman o Siodmak sus películas, pocas veces asocidas a su autor. El caso más excepcional sería el de Casablanca, obra del primero: Bogart, Bergman, la Marsellesa, el final, los diálogos, Paul Henreid, problemas de rodaje, Peter Lorre, every body comes to Rick, no se sabe el final.... y no se nombra a Michael Curtiz.

Wellman, excepcional director (evitemos eso de artesano), se caracterizó como muchos "de sus compañeros de grupo" por realizar incursiones afortunadas en diferentes géneros: bélico (Alas), gángsters (El enemigo público), comedia (La reina de Nueva York), drama (Ha nacido una estrella) o western (Caravana de mujeres, Incidente en Ox-Bow).

En esta ocasión tocaba el género de aventuras, en su versión aventuras coloniales. Este subgénero, por su parte, está salpicado de películas excepcionales: Tres lanceros bengalíes, Gunga Din, El hombre que pudo reinar, etc. El escenario aquí, la Legión Extranjera francesa, al igual que en Marruecos (de Stenberg); y Gary Cooper repitiendo uniforme que, la verdad, le sienta de miedo.

(Ay, esa escena final de Marruecos con los zapatos de la Dietrich).

Beau Geste es una gran película de aventuras. Narrada casi toda ella a través de dos flash backs (uno de ellos ocupa gran parte del metraje), se nos cuenta la razón por la que tres hermanos huérfanos acaban enrolándose en el cuerpo militar citado y su lucha contra los tuaregs en el desierto africano.

Mezclando sabiamente sentido del humor y acción, junto al requerido tono épico de estas cintas, Wellman (siguiendo la novela de P.C.Wren, adaptada por Robert Carson) nos ofrece una cinta sin concesiones, con un ritmo endiablado. Y se le agradece que no introduzca discursos políticos innecesarios que estorben la trama (sólo se deslizan dos o tres frases) y justifiquen el colonialismo (léase ocupación de otro territorio con fines económicos y políticos).

Destacar, cómo no, al gran Cooper (el mismo personaje en su juventud está interpretado por Donald O'Connor y, no, no hay número musical) y a su lado a Ray Milland. Y además, el sargento Markov (excepcional Brian Donlevy), duro, codicioso, despreciable, un hijo de puta pero gran soldado, características que hemos vuelto a ver en miles de ocasiones en el cine (quizá sea referente de los instructores de Oficial y Caballero o La chaqueta metálica). O, también, una guapísima Susan Hayward en uno de sus primeros papeles.

Excepcional película, pues, que garantiza diversión y ansias de reivindicar a todos esos grandes directores olvidados o infravalorados.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hermosa Gesta, hermosa película.
Todo comienza con una misteriosa introducción, (de estas que dices "¿¿¿que co** pasa aquí???") y sigue con su correspondiente "X años antes". Hasta aquí bien, lo típico. Solo que para mí, es lo típico hecho perfección.

El guión, basado en la novela homónima de P. C. Wren, es simplemente brillante, el cómo se llega a ese intrigante principio se lleva un aplauso por mi parte, a muchos os parecerá una cosa normal, pero de lo que estoy seguro es de que nadie perderá el tiempo.
Tampoco creo que a nadie le guste tanto como a mí, porque bien mirado no tiene nada que la haga superespecial, pero es su buen hacer, sus actuaciones, por ejemplo; nos encontramos ante el que desde ésta película se ha convertido en mi actor favorito de cine clásico, Gary Cooper, quién participa en un personaje magnífico y hace una actuación perfecta, vemos también a los otros dos hermanos: Un joven Ray Milland y a un carismático Robert Preston. Y así seguimos con unos secundarios de vicio: El nominado al Oscar por este papel de sargento Markoff, Brian Donlevy y una preciosa Susan Hayward, entre otros (También podemos ver a Donald O'Connor en su niñez).
Otro apartado en el que estuvo nominado al Oscar fue por su Dirección Artística, ese fuerte bien se lo merece. La banda sonora, sin ser nada del otro mundo y sin destacar, no es para nada despreciable. Los efectos especiales... ¿A quién le hacen falta?. Una fotografía que tampoco resalta pero sin duda es buena y el montaje lo mismo. Y qué decir queda del director, William A. Wellman (Incidente en Ox-Bow, Caravana de mujeres), del que no había visto nada más que un western perdido sin nada de importancia, me otorga este regalo.


Una de las obras magistrales de cine clásico que pasan desapercibidas.
Disfrutadla, meteos de lleno en la aventura y hacedla vuestra.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La amistad es algo trascendente
Notable filme en blanco y negro sobre el honor, la amistad por encima de todo y la gallardía de tres hombres (¿hermanos o adoptados y criados juntos?).

Además la historia está cargada de recovecos o actos misteriosos que con paciencia el desarrollo de la película va desentrañando, como por ejemplo: ¿qué es del corneta que desaparece nada más entrar en el fuerte del desierto?, ¿qué oyó el niño cuando estaba escondido en la armadura?, ¿quién robó el zafiro cuando se apagó la luz?, etc. Momentos todos ellos que dejan al espectador atónito y lleno de interés por saber a dónde conducen estos misterios.

Por último decir que la presencia de la actriz Susan Hayward es corta, pero preciosa y pletórica, con un besazo de su boca y unos abrazos al enamorado, que aportan en los pocos minutos que sale unas imágenes cautivadoramente románticas.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El funeral vikingo
Wellman se inspiró en la novela de P. C. Wren para este largometraje de aventuras centrado en los tres hermanos Geste, huérfanos y tutelados, junto con otros dos niños, por una dama de corazón tierno. Todos habitan en Brandon Abbas, una propiedad cuyo dueño posee una joya de gran valor, el zafiro "Blue Water", y que es casi la única fortuna que le queda, y que está guardada en la casa. Uno de los niños, pariente del propietario, está destinado a ser el heredero.
La acción se plantea en un prolongado flashback, desde los momentos iniciales en los que se ve a la legión francesa en el Sahara y con el planteamiento de algunos enigmas, dando inmediatamente un salto al pasado y a la infancia de los tres protagonistas. Niños que se criaron felices en una opulenta mansión, dedicados a sus juegos y fantasías. Beau Geste, el mayor, arrastraba a sus hermanitos, John y Digby, y a los otros niños de la casa, Augustus e Isobel, a su mundo particular de ensueños sobre batallas navales, capitanes, caballeros, épica y honor.
Le fascinaban los funerales vikingos. La gloria de descansar en paz sobre un barco que flotaba hacia el más allá, mientras las llamas devoraban el envoltorio carnal inerte, y a sus pies un perro, símbolo de fidelidad, le acompañaba en su última travesía.
Todas aquellas fantasías aventureras eran el producto de una personalidad intrépida e inquieta que no cambió con el tiempo. Ya mayores, los hermanos Geste siguen siendo traviesos y juguetones, y llenos de ansias de aventura. Tras el misterioso robo del zafiro, los tres se marchan del hogar y se alistan en la legión francesa. Y pasarán por vivencias extremadamente peligrosas...
Wellman rodó una película de aventuras más bien modesta y que actúa como un ligero entretenimiento. Sencilla y entrañable.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
MARAVILLOSA
He vuelto a ver Beau Geste recientemente y no entiendo por qué no se admite lo que realmente es esta película: una maravilla del cine. Han pasado 71 años desde que se hizo, se ve perfectamente y se disfruta con ella. Ha resistido sin problemas el paso del tiempo, dado que los temas universales que aborda (la imaginación infantil, la fraternidad, las debilidades humanas, el sacrificio,...) siguen plenamente vigentes. En cuanto a las escenas dentro del fuerte y las de acción son espectaculares, filmadas dentro de un halo de irrealidad-realidad que por momentos coloca al espectador dentro de una extraña dimensión espacio-temporal sin necesidad de salir del cine o del salón de su casa. La película logra que por momentos nos sumerjamos en un especie de estado de espejismo mental similar a ese por el que los legionarios vagan durante los días y días que sufren el asedio, tanto externo -el de los tuaregs- como el interno -el de Markoff-.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La legión extranjera
Pocos cineastas pioneros o americanos clásicos – por llamar de alguna forma a los que emprendieron su carrera en el cine mudo – resultan tan intrigantes y misteriosos por su personalidad, estilo y trayectoria como William A. Wellman. Cineasta dotado especialmente para el cine de aventuras, el bélico y el western, un contador de historias para muchos, claro que si repasas su filmografía tiene un puñado de obras maestras incontestables. “Beau Geste” es sin duda, una de sus mejores, destacando por la modernidad con que está narrada, comienza con una de las secuencias más sombrías de la historia del cine de aventuras: la llegada de un destacamento de Legión Extranjera a un fuerte pleno de soldados muertos apostados en las murallas, sin ningún superviviente en una intuida masacre. (Continúa en spoiler)

Wellman conjuga admirablemente elementos tan dispares como una intriga detectivesca sobre un zafiro robado (blue water), la destrucción de los infantiles sueños de heroísmo, caballerosidad y gloria, la rebelión de los tuaregs, la maldad personificada en el sargento Markoff (Brian Donlevy), un arribista ambicioso de una despiadada crueldad, rastreros chivatos traidores en una oscura lucha colonial, rodeados de sádicos, ladrones y mercenarios, todo ello tras los barrotes de una sórdida fortaleza para defenderse del exterior, los tuaregs y del interior, el sádico sargento, que parece más que nada, una prisión en medio de la aridez y la soledad del entorno, de la arena y el sol de un inhóspito desierto.

Su construcción arriesgada implica un compromiso estético que sería imposible sin la envergadura del guión y la sutileza interpretativa de todos los actores. Amor, odio mezquindad, compañerismo, todo ello se da cita en esta aventura, gracias a la música de Alfred Newman. “Beau Geste” es una película inolvidable que Wellman resuelve con situaciones clásicas de puesta en escena, combinándolas con momentos de intensa belleza visual, basado en la novela de Percival Christopher Wren, el film no quiere ser un canto caballeresco, tampoco una historia épica llena de buenos sentimientos o grandes heroísmos románticos, – y ahí reside su mayor atractivo – sino mostrar, el profundo desajuste entre sueños y realidades, así como la imposibilidad de llevar a la práctica los ideales románticos, en el fondo un film sobre seres desplazados.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Vivir en el desierto no es bueno
Según los técnicos, tenemos aquí la mejor obra de este irregular director, Wellman. Primero observar que este hombre tiene verdaderos chuscos que si te da con uno en la cabeza, te la abre.
Puede que haya acertado en lograr parte del espíritu de la novela, lo que pasa es que para los relatos épicos lo insuficiente se nota más.
Lo que no puede uno creerse es que Wren describiera el ataque a una fortaleza por los merodeadores del desierto a caballo como si fueran los indios atacando al general Custer y al 7º de Caballería. No tiene sentido.
No digo que haya otras secuencias muy bonitas en las dunas del desierto y detalles que van quedando en la arena, como la corneta, pero no engancha con interés.
El final es precipitado, flojo y malo.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El año 1939 parió grandes títulos, "Beau Geste" entre ellos
Mucho cine que queda atrás vale más la pena que la mayoría de productos del nuevo milenio. Mientras muchos siguen esperando que cada nuevo día de estreno aparezca el título que supere todo lo que queda detrás, algunos seguimos encontrando en el pasado motivos para no esperar nada nuevo, porque casi todo está hecho ya y sólo es cuestión de buscar. Con "Beau Geste" me he reencontrado con el prolífico William A. Wellman y una de las caras más conocidas de la historia del cine, Gary Cooper, en una historia atípica que sorprendería a más de uno por sus formas. El contenido es ya cuestión de gustos, pero las maneras de contar la historia es, a mi juicio y para ese año 1939, novedoso y destacable aún a día de hoy. No descubro nada que no se lea en la sinopsis, todo su interés tiene que ver con un inicio incomprensible que un largo flashback se encargará de explicar.

Durante el trayecto vital de tres hermanos se desenredará la trama y poco a poco se irá tejiendo otro problema, ajeno al familiar, que tiene que ver con el gran protagonista, para mí, que es el sargento malo malísimo que interpreta Brian Donlevy. La legión extranjera no es para débiles, eso ya lo sabíamos. Acabaremos entendiendo lo que supone la dignidad, hacer promesas de críos, que si tener un funeral vikingo, que si tener un perro a los pies. Ciertamente el hilo conductor es el gran zafiro y poco me ha importado durante la película porque lo más grande es el gesto, el bello gesto.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
A Cooper le van las aventuras.
Tras "Marruecos" y "Tres lanceros bengalíes" Cooper se enfunda de nuevo el uniforme de legionario para a adentrarse por los áridos desiertos, en un film de aventuras, que engrandece a los pequeños y anónimos héroes, que dan hasta elúltimo aliento por la defensa de su patria.
En este caso la historia se centra en tres hermanos, alistados en la legión francesa, que intentan resistir la masacre en un fuerte, ante cientos de tuaregs, en medio de inmenso mar de dunas, al más puro estilo de "El álamo".
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un clásico del cine de aventuras.
132/01(01/06/08) Un clásico de aventuras que el tiempo no ha respetado del todo. La ví siendo niño y tenía un gran recuerdo de ella. El guión es flojísimo, no creo que el libro que se adapta cree a unos personajes tan infantiles, no tiene sentido que los hermanos se vayan a la legión extranjera, quiero pensar que en el libro lo explica de algún modo, en el film aparecen en la legión y ya está, pero a quién le importa el argumento con la brillante media hora final. Para mi gusto sobra el flash-back en Inglaterra, le quita ritmo,la historia del puñetero zafiro resulta una estupidez y es un lastre para la cinta y resulta muy tonta. Lo mejor sin duda las escenas de fuerte, empezando por ese enigmático comienzo, lleno de preguntas, siguiendo por la calma, donde se muestra la crueldad y dureza en el desierto, acabando en el combate final, en estas escenas si que se hace grande el film, es donde la aventura se respira y es donde un actor secundario se come la película, Brian Donlevy realiza un trabajo soberbio en el papel del sargento Markoff, que poderío, que brío que demuestra en la lucha, que trabajo tan físico, simplemente no se puede estar mejor, se come con patatas a los hermanos Geste. La dirección artística es un gran acierto, sobre todo en lo referente al fuerte, como la fotografía y la preciosa banda sonora. Recomendable a los amantes del género de aventuras. Fuerza y honor!!!
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Hermanos hasta el día de la obligada separación
Graduado en Oxford y unido luego a la Legión Extranjera Francesa, Percival Christopher Wren (1885- 1941), fue un militar y escritor inglés que se hizo famoso como autor de novelas de aventuras. Durante la Primera Guerra Mundial, peleó en África oriental, y casado a su regreso, se dedicó a escribir en su campestre casa en Londres. “BEAU GESTE” (1924) hace parte de una trilogía complementada con “Beau Sabreur” (1926) y “Beau Ideal” (1928) en la que Wren narra sus experiencias de lucha, confraternidad y templanza, durante aquellos años en La Legión Extranjera.

La primera adaptación cinematográfica la dirigió Herbert Brenon, en 1926, con Ronald Colman como Beau, y trece años después, se aprovecha la consolidación del cine sonoro y las demás mejoras técnicas alcanzadas, para hacer una nueva versión –escena por escena- de esta aventura que hace encomio de la constancia y de esa hermandad capaz de sostenerse hasta las últimas consecuencias.

Un bello proverbio árabe deja ya plantada la razón moral de esta historia: “El amor de un hombre por una mujer, crece y decrece como la luna, pero el amor de un hermano por su hermano, es constante como las estrellas y dura como la palabra del profeta”.

Michael (Beau), Digby y John Geste, son tres hermanos huérfanos que han sido adoptados por una honrosa dama, cuyo marido (Sir Hector) se ha dedicado a despilfarrar la herencia de su hijo y de su esposa lejos del hogar, quedándole a la señora un solo objeto valioso: el zafiro “Agua azul”, estimado en 30 mil libras esterlinas, el cual decide vender para poder seguir avante con el sostenimiento de su familia.

Un extraño incidente, conduce luego a los tres hermanos a enrolarse en La Legión Extranjera, y allí tendrá lugar su encuentro con el sargento Markoff (excelentemente representado por Brian Donlevy, quien se convierte en el único personaje relevante del filme), un hombre de muy pocos sentimientos, pero de fuerte raigambre militar.

Infortunadamente, a excepción de la impactante y memorable secuencia de apertura, pocos momentos alcanzan suficiente fuerza o un notable significado, viniendo a darse, casi al final, otro punto fuerte cuando Digby satisface los deseos de su hermano Beau de una manera sorprendente y original. El resto, pasa sin mayores relieves y solo se tiene en estima la manera como los hermanos se mantienen unidos y dan constantes pruebas de fidelidad a su lazo de sangre, mientras el sargento Markoff mantiene la esperanza de hacerse rico a costa de la piedra preciosa que, supuestamente, los hermanos llevan consigo.

Válida también, la manera como se ilustra el particular estilo conque el gobierno francés conformaba aquella Legión de soldados, sirviéndose de cuanto fugitivo de la justicia quisiera portar legítimamente un arma, pues así les daba la oportunidad de tener “una profesión digna”, constituía una fuerza de barato sostenimiento… y en sociedad, nadie se lamentaba de que murieran cuantos murieran.

El director William A. Wellman, reafirma su talento para la composición visual, pero, además de que el orden narrativo ya le venía dado, la historia reclama más sustancia para poder clasificar este filme como una obra sobresaliente. Entre los hermanos, Preston y Milland pasan sin sobresaltos, y solo Gary Cooper da cuenta de ese magnetismo que ya lo tenía convertido en una gran estrella.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Beau film
Posee todos los elementos necesarios para ser un buen relato de aventuras: misterio, peligro, exotismo, acción, ritmo, trama, protagonistas y antagonistas carismáticos, cierto romance, actos de traición y lealtad, escenas de camaradería, etc..

Puede ser acusada (con razón) de cierta infantilidad y predictibilidad, pero las suple sobradamente gracias a sus máximas virtudes: los hallazgos estéticos (música, escenografía y fotografía fundamentalmente) y por encima de todo la narración. Wellman demuestra su categoría con un montaje, unos movimientos de cámara y una elección de planos realmente soberbios.

En este sentido, llama poderosamente la atención el uso de un recurso que muchos consideran moderno que no es otro que el mostrar la misma escena desde distintos puntos de vista en diferentes momentos de la trama (como Tarantino en "Jackie Brown" y "Pulp fiction") con claro sentido narrativo, dándole a esta obra ese puntito que no tienen la mayoría.

Y es que cuando empiezas tan bien y acabas mejor, con lo del medio simplemente bastaría con cubrir el expediente y lo hace con creces, gracias a la labor de sus actores que parecen haber nacido para interpretar sus respectivos papeles en esta película. A destacar entre todos ellos, y tiene mucho mérito cuando Gary cooper anda por ahí, a Brian Donlevy, el sargento instructor más duro hasta "La chaqueta metálica" y posiblemente más allá.

Una última, pero creo que pertinente referencia es para "Lawrence de arabia" pues, hasta su aparición en 1962, ninguna otra película había reflejado tan bien la aventura en el desierto como Beau Geste.

Para gozarla de crío y disfrutarla de grande.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Eternamente joven.
Hacía tantos años que no veía esta película, que temía que se hubiese convertido en otra película "imperio-colonialista". Pero la gran película de mi infancia seguía ahí.
La inolvidable escena del cuartel lleno de soldados muertos, apostados en sus posiciones, me sigue impactando. Y el "flashback" de la infancia de los protagonistas sigue resultando revelador y refrescante, aunque hoy fuera bastante inimaginable. Por otra parte, acostumbrado a tanta violencia y sangre gratuita, sorprende ver que con unas pocas miradas y gritos del malo de la película, comprendamos el horror por el que están pasando los protagonistas.
"Beau Geste" es un ejemplo de lo mejor del cine de una época. Un cine más "sano" en cierto sentido, con una cuidada "inocencia" que convierte a la película más en un "cuento oscuro", que en una historia profunda y creíble en estos tiempos. ¡Pero qué gran "cuento"!
Estupenda dirección y actuación de los protagonistas.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buen recuerdo de la legión extranjera
Película de aventuras con una trama bastante interesante, y creo que muy bien dirigida. Hay detalles que no me gustan mucho, como el carácter demasiado exagerado y caricaturesco que se les da a los personajes despreciables, como el joven heredero (Gussie) o el ladrón ruso Rasinoff, pero lo compensan otros detalles como la excelente interpretación de Brian Donlevy dando vida al sargento Markoff (cuya nacionalidad rusa se debe a cuestiones políticas del año en que fue filmada la película, ya que en la obra original, el sargento es francés). Lógicamente, la película rebosa de escenas donde se exhalta la amistad, la camaradería, el honor, etc., pero curiosamente los combates con los tuaregs no centran la acción, sino que todo se mueve alrededor del tema del robo de la joya, y más tarde alrededor del intento de motín. Esto es algo muy positivo, porque deja de ser una simple película de guerra o de aventuras para capturar al espectador con la intriga de qué pasará a continuación. Incluso la historia de amor entre John y Isabel queda algo disimulada, como simple complemento.

Tan poco cuidado se puso en las escenas de guerra que incluso se cometieron algunos errores, como que los vigías nunca avisan de que se acerca el enemigo hasta que éste ya ha disparado el primer tiro (qué listos, para eso no hace falta nadie vigilando), cuando la visibilidad que tienen desde la torre les permite perfectamente ver al adversario mucho antes de que éste se encuentre a distancia suficiente como para comenzar a disparar. Pero bueno, es una licencia que queda algo disimulada, ya que el espectador está más pendiente de saber qué hará Markoff a continuación o si alguno de sus hombres le pegará un tiro que de fijarse en estos detalles. En general, es una película entretenida y bastante buena dentro de su género.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Flashback revelador.
William A. Wellman realiza una gran adaptación de la novela homónima de Percival Cristopher Wren sobre los hermanos Geste y el robo de un zafiro espectacular en un espectacular flashback revelador del misterio pleno de aventuras, emoción y franqueza.

La introducción no puede ser más asombrosa, pues nos encontramos en pleno desierto a una brigada de la Legión extranjera en misión para rescatar un fuerte del ataque de las tribus autóctonas donde todos los legionarios del fuerte están muertos pero siguen en sus puestos de combate, donde existe una nota reveladora del autor del robo.

Magníficas actuaciones de todo el reparto, aunque brilla con luz propia la magnífica interpretación de Brian Donlevy en el papel del sargento, con una joven y bella Susan Hayward acompañando a Robert Preston, Ray Milland y como no, Gary Cooper en otra de sus magníficas interpretaciones.

Sobresaliente, 9.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
ENIGMÁTICA Y ATÍPICA PELÍCULA DE AVENTURAS
Imaginad dos historias: una es la típica película de aventuras con soldados luchando contra tribus del desierto, que transcurre en entornos exóticos, con tiros, peleas, honor, compañerismo y heroísmo. La segunda es el típico drama costumbrista transcurrido en ambientes lujosos y casas de campo, con historia de amor, herencias y desapariciones de joyas incluidas. Todo esto con un toque infantil y de cuento. Parece imposible que dos historias y ambientes tan diferentes puedan ser parte de la misma película ¿verdad? Pues lo son. “Beau Geste” (traducido “Gesto Bonito”) es una producción poco corriente por su curiosa y trabajada mezcla de estas dos historias y géneros tan diferentes; y la mezcla resulta muy bien, ya que consigue entrelazarlas de una forma coherente y sofisticada, sin que en ningún momento una desentone con la otra. La dirección es correcta y la trama se sigue con interés, pero aun así, el ritmo narrativo es, en general, algo lento y falto de dinamismo.

Con sus defectos y virtudes, a esta película nadie le quita el honor de tener uno de los mejores comienzos de la historia del cine. Un grupo de soldados franceses viaja en misión de rescate a un fuerte asediado por los tuaregs, en medio del desierto. Cuando llegan, todos los soldados del fuerte están en posición de defensa, apoyados en los muros y listos para disparar, pero… ¡están muertos! Con este desolador e inquietante panorama, y el posterior flashback quince años atrás, el espectador ya ha adivinado que allí ha pasado algo gordo que no nos han dejado ver, y que la historia que le van a contar estará llena de misterio y enigmas que poco a poco se irán resolviendo para aclarar el desconcertante comienzo.

Técnicamente brillante, sobre todo la parte en la mansión de “Brandon Abas”, con un vestuario lujoso, ricos escenarios y una iluminación perfecta que potencia el ambiente lujoso e idílico. Como atractivo, los bellos protagonistas Gary Cooper y Ray Milland nos ofrecen unas interpretaciones correctas pero algo frías, así como el resto del reparto. Destaca el papel del odioso y tirano coronel interpretado por Brian Donlevy, que le valió una nominación al Oscar al mejor actor secundario en 1939.

Recomendada a los fans de Gary Cooper y a los amantes del cine clásico de aventuras.

LO MEJOR
- Acertada y conseguida mezcla de dos géneros e historias totalmente diferentes.
- Uno de los mejores y más inquietantes comienzos de la historia del cine.

LO PEOR
- Ritmo narrativo en general algo lento.
- Interpretaciones algo frías y sin demasiada química entre los personajes.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
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