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10
Un puñetazo en el cráneo
Madre mía... la verdad es que Fernando Meirelles acojona. El jardinero fiel es valiente y honesta, pero es que Ciudad de Dios encima es real. Contemplar cómo la vida humana vale menos que un real y filmarlo de esa manera es digno tanto de aplauso como de posterior jaqueca. Innovador en la técnica y con un pulso narrativo excelente, todavía el tipo se apoya en un montaje ¿feroz? para adentrarnos en un mundo que sólo imaginábamos, y por supuesto, ninguno de nosotros suponía que fuese tan malo. Sólo de oídas. Pero cuando descubres que ver y oír son dos verbos distintos... pues te cagas pata abajo.

Me parece una de las mejores operas primas que he visto jamás. A la media hora ya estoy inmunizado contra el siguiente que pueda tirar de gatillo, simplemente espero que ocurrirá esta vez. A partir de hoy voy a recomendar este film a cualquiera que me caiga mal, porque pese a ser una obra de arte, contemplar un Pulp Fiction a la brasileña creo que rebasa lo que uno humanamente puede tragar. Aún y todo me parece perfecta y espero con ansiedad el primer largometraje de Meirelles con bandera americana. Van a salir escaldados. Igual le da por criticar la guerra de Irak, y cómo vaya en la misma línea...

Jack el destripador sólo era un lunático meapilas y traveston. Film para degustar alejado de la familia. 9.4

"Zé pequeno, creo que deberías echarte una novia."
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283 de 378 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La mejor fuente de nicks para filmafiniteros no frikis.
Cenoura, Bené, Ze Pequeño, Dadinho, Buscapé, Filé con patatas, Mané Galinha, Neguinho...

Este "menage a trois" entre Godfellas vagabundos, balas de Peckinpah y Manu Chao espídico se ha situado por mérito propio entre las mejores películas de la década, y quién sabe para el futuro... Particularmente pienso que envejecerá bien, pues radica su fuerza en los violentos personajes, y eso nunca pasa de moda, a parte de tener una estructura moderna, no exagerada, basada en parones de cámara, capítulos titulados y viajes en el tiempo por flash backs que se enganchan una y otra vez a la historia.

El ritmo es frenético y antes de querer darte cuenta ya estás enganchado a las desventuras de la favela.

Buenas frases, buen trato a los personajes, buena música, desgarradora, a ratos, fotografía y un frío trato a la realidad, que le permite prescindir de mostrar la moraleja, cosa que yo, personalmente, agradezco enormemente.

Respecto a la polémica de su puesto 20 en el top FA (y llegó a estar entre las diez primeras, creo recordar), ya veremos qué dice el tiempo. Hay que tener en cuenta también que mucha gente ve la peli, le gusta, y en fin, le falta tiempo para conectarse y soltarle un 10. La emoción está reciente, acto que no ocurre igual de exagerado con los grandes clásicos (si mi padre vuelve a ver L'Atalante no sale disparado del salón al ordenador para conectarse a leer como un enfermizo todo lo que se cuente de ello en la Gran Red y ponerse a disparar votos y piropos en foros y páginas de todo tipo donde se mencione "Cidade de Deus".

La película que más me ha gustado en lo que llevamos de XXI.
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168 de 206 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Quien esté libre de pecados que tire la primera piedra
Esta película retrata sin complejos ese otro Brasil que en tiempos antaños andaba camuflada bajo las bonitas postales de las playas de Río, las preciosas rubias veinteañeras con sus espectaculares bikinis amarillos, o para los más turísticos-culturetas; la impresionante estatua de "El Cristo Redentor".
Que ni la vida, ni mucho menos Brasil, es todo el día tocar panderetas bajo los cardiacos movimientos de culete de la hermosa mulata sobre la carroza.

Quien esté libre de pecados que tire la primera piedra; dijo aquél. Pues Meirelles no sólo no la tiró, sino que nos la puso sin sonrojarse ante nuestros ojos creando una auténtica obra maestra.

Exceptuando producciones estadounidenses, en no muchas películas se puede decir que se te quedará grabado de por vida los nombres de los personajes protagonistas. "Ciudad de Dios" sí lo consigue. Todo el que la ha visto jamás olvidará los nombres de "Buscapé", "Cabeleira" o "Zé Pequeño".

A ver si los Estados Unidos le echa valor alguna vez (pese a que me encanta sus películas), y nos muestra un poco de cruda realidad interna como lo han hecho en su cine Brasil y muchos otros países; Entre otros España con su Torete, Vaquilla, Trompetilla... que como dije antes, no todo es pandereta.
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94 de 119 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hace mucho tiempo que Dios abandonó ese lugar
De pronto, una gallina huye despavorida por los rincones más empobrecidos de Brasil. Huye de un puñado de rateros que la persiguen con el simple fin de darse un buen festín, y de pronto, salen a relucir las primeras armas. Como en el viejo oeste, en esos lugares sin normas estrictas, donde la única ley venía regida por un puñado de balas disparadas en el momento oportuno, en esa Ciudad de Dios, sucede exactamente lo mismo. El arma sale a relucir en cualquier lugar, y es la que impone su juicio, atemorizando e intimidando.
Poco después, y tras un flashback, observamos como un grupo de tres chavales llamado “O Trío Ternura”, atacan un camión a mano armada. Tras imponerse a sus ocupantes, de pronto aparece la policía, y ellos huyen como alma que lleva el diablo. En su huida, dejan sus ropajes por el camino, y se incorporan a un partido de futbol que se está jugando en uno de los terraplenes que ocupan la zona. Pasan inadvertidos, porque todavía son chavales. Quizá tengan uso de razón y el suficiente carácter como para amedentrar a alguien, pero no dejarán de ser chavales.
En dos curiosas secuencias, llevadas con pulso, Meirelles ya ha desgranado qué significa esa Ciudad de Dios en la que habitan: La ley del más fuerte, impuesta por los más jóvenes de la zona.

Desde ese momento, su arranque no puede ser más impactante: No sólo el cineasta brasileño recalca la turbiedad y aspereza del lugar que ha presentado con unas aplastantes secuencias, sino además desgrana con eficiencia las diversas historias que componen este contundente testimonio que, podrá impresionar más o menos, pero en todo momento golpea con la cruda realidad que muestra sin tapujos, sin medias tintas y con una firmeza desgarradora.

El elenco de personajes que componen tanto Meirelles como Lund, se mueven por la pantalla con una garra y una eficiencia dignas de elogio. Ni la menor de esas caracterizaciones, ni la que tiene menos protagonismo, está descuidada, porque desde la vehemencia y locura de Ze Pequenho, hasta la compostura de Mané Galinha, el ímpetu de Dadinho o el pulso de Bené están retratados con una veracidad y de una forma tan redonda, que lograr que confluyan con total elocuencia por la pantalla, parece sólo un juego de niños.
De niños que matan por un territorio o por unas rayas, eso sí. Y vician todo aquello que tengan ante sus narices, con tal de salir adelante y poder llevar las riendas en un lugar tan sórdido como desolador. Donde las lágrimas derivan en sangre, donde la confianza se transforma en abuso. Con un sólo disparo en la noche más tranquila.
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61 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cruda de cojones
Las interpretaciones soberbias son uno de los puntos fuertes de esta maravilla. Si a éso le sumamos un guión portentoso, un argumento interesantísimo, el desarrollo perfecto de los personajes, una ambientación totalmente verosímil, y unos diálogos sin ningún desperdicio, nos encontraremos con una obra maestra indiscutible que trata, sin ninguna concesión, de la patética realidad en la que se despiertan cada día millones de niños y jóvenes, en otras latitudes menos amables que la nuestra.
Recomiendo con vehemencia y aspavientos su vision, porque contiene más verdades que cualquiera de los periódicos que, cacareando, se rasgan las vestiduras hipócritamente y a diario, al narrar la miseria y el horror que aún hay en según que zonas de este mundo.
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78 de 99 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Rio, samba, fiesta, tetas, carnaval, Copacabana, culos, Cristo redentor... drogas, marginación, violencia, abusos, violaciones, policias corruptos y calles sin asfaltar
Si señor, Meirelles. Creo que habrá que seguir de cerca a este tipo. Esto no es una película, es un trozo de realidad puesto delante de nuestros ojos. No... no me entra en la cabeza que haya gente por aquí que diga que no es nada real. Estais dando la espalda al mundo real, y lo sabeis. Puede que cuando Ze Pequeno se hace con el local de Nelinho, otro Ze Pequeno en algún barrio marginal de Sao Paulo esté matando a sangre fría a todo aquel que le caiga mal, y otro Ze Pequeno en algún barrio marginal de Suramérica esté sobornando a la policía. Además, hay personajes geniales en la película: Buscapé, Bene, Cenoura, Mane Galinha... todos son gente que escogen el bien o el mal. Pero el bien no es mucho bien en Ciudad de Dios, pero el mal sí que es mucho mal. Cuando nosotros escogemos el bien o el mal, el bien es trabajar en un buen trabajo, no meterse en follones... aquí hacer el bien puede ser no fumar muchos canutos, no matar a nadie, y robar solo lo necesario. Y aún así, te será dificil sobrevivir en la favela más marginal de Rio.
Si huyes te cogerán, si te paras te matarán porque esto es Ciudad de Dios.
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47 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"Los chulos no se rinden; sólo descansan por un tiempo para volver a empezar"
Bienvenid@ a Ciudad de Dios. En este barrio de Rio de Janeiro no encontrarás las idílicas casitas adosadas con sus jardincitos impecables. No verás a los vecinos cortando el césped bonachonamente en sus jardincitos. Los niños no jugarán inocentemente, ajenos a los males del mundo, en unas calles bien asfaltadas y limpias o en algún parque bien cuidado por los empleados del Ayuntamiento.
Los ancianos no pasearán despreocupadamente al perro, no se sentarán a tomar el sol pacíficamente en una bonita plaza para dar de comer a las palomas, las parejas no se sentarán acarameladamente y distraídamente en un bar a tomarse una copa a la romántica luz de las velas, las mujeres no saldrán tranquilamente a charlar en corrillos a las puertas de sus casas sabiendo que el día transcurrirá en su sosegada rutina cotidiana y al final del cual nada especialmente relevante haya ocurrido; los jóvenes no pensarán en un porvenir más allá del que les ofrece la delincuencia e incluso el crimen como medio de supervivencia... Nadie, por pocas luces que tenga, sería tan loco o tan estúpido como para creer que en Ciudad de Dios se pueda llevar una vida normal, inocente y pacífica. Nadie que tenga un mínimo de cordura asomará la nariz a la calle sin estar en guardia permanente, sin tener ojos hasta en la nuca y mucho menos sin llevar un arma disuasiva.
Porque Ciudad de Dios es, paradójicamente, un barrio abandonado de la mano de Dios. "¿Adónde van los que no tienen donde vivir? Pues a Ciudad de Dios". Es el infierno. ¿Teméis al infierno del Más Allá? Abrid los ojos. El infierno está en esta tierra, y no hace falta estar muerto para vivir en él.
Bienvenid@ a la cruda realidad de las favelas de Rio de Janeiro. ¿Que habéis oído hablar del Imperio de la Droga, del Imperio de las Bandas Organizadas que son las dueñas y señoras de distritos enteros, de ciudades enteras, imponiendo su reinado de terror en el que es muy fácil caer y del que es prácticamente imposible salir? Pues no tenéis más que ir a Rio de Janeiro, que no tiene nada que envidiar en ese aspecto a Chicago o a Boston, típicas ciudades de gángsters, mafiosos y matones de alto vuelo tan representadas en la cinematografía. Y los grandes capos de estas bandas de Ciudad de Dios no son tipos maduros cincuentones a lo Jack Nicholson como en “Infiltrados” (otra buena película sobre el mundo del crimen organizado), tal vez porque en Ciudad de Dios no muchas personas viven lo suficiente como para alcanzar tan venerable edad. Los grandes jefes son jóvenes que apenas tienen más de veinte o veintipocos años, pero que han acumulado experiencia, miseria y odio suficientes para varias vidas.
Y, si vives allí pero tienes conciencia y eres honesto, entonces te quedan pocas alternativas: tener con el jefe un fuerte vínculo fraternal desde la infancia, o ser diplomático y llevarte bien con la banda, o simplemente caerle bien al jefe, o largarte de Ciudad de Dios.
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44 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
NIÑOS ARMADOS. Cine ético de serie A
Esta briosa película, llena de vigor narrativo, recuerda por el tema a “Los olvidados”, de Buñuel, al pintar la vida de chavales marginados en barriadas chabolistas de una gran capital americana con extremadas muestras de crueldad, y al estilo de Iñárruti por la estructura, cuando el hilo del relato llega a un punto ya tocado pero lo aborda desde otro ángulo, o cuando se desarrollan varios argumentos en paralelo.
Pero pese a estas referencias mexicanas, el tono de las películas es claramente brasileño, por su vertiginoso adentramiento en la favela Ciudad de Dios, y por ceñirse de forma tan tensa y vibrante al apretado clima de violencia instaurado en sus laberínticas callejas, un mundo prohibido para el ojo común.
Si en ese reino impenetrable pudo entrar el film, fue gracias al aval y a los contactos que pasó a los directores el autor de la novela autobiográfica en que se basa, contactos que de paso se convirtieron en extras insustituibles.

La acción arranca con la persecución, por las calles de la barriada, de una gallina que huye de la cazuela; con la coincidencia, en esa persecución, de Buscapé, el favelista aprendiz de fotógrafo, y Zé Pequenho, el brutal líder de la mafia que controla cada palabra pronunciada en cada chabola. Un gran bucle circular englobará toda la película, décadas de la vida de los personajes, para regresar a ese comienzo y proseguirlo conclusivamente.
La voz en off de Buscapé pone en marcha la evocación de las trayectorias entrelazadas de ambos, que son temperamentos opuestos, seleccionados entre el grupo coral por significativos: el testigo sensible que prestará ojos al espectador, y el capo precozmente homicida, cuya ferocidad provocará los espectáculos sangrientos suministrados a ese espectador.

Fernando Meirelles y Kátia Lund tienen la valentía de penetrar en el microcosmos desheredado, selva urbana donde los niños quieren matar cuanto antes para ganarse respeto, donde la vida vale el capricho de un pistolero, y donde la coca se vende al por mayor y la policía impone su participación corrupta, fomentando el negocio en un ghetto oculto a la mirada de la ciudadanía votante, y utilizando como peones a ese ejército infantil de sicarios.
Y tienen los directores la virtud de hacerlo con un lenguaje inventivo y eléctrico, diálogos concisos, ritmo ágil y montaje sincopado, todo ello convertido en potencia transmisora de una historia impresionante.
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26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Dejados de la mano de Dios
En el año 2002 Fernando Meirelles conquistó a la pública y al público de todo el mundo con esta inmensa obra. La tarea de adaptar la novela de Lins era más que complicada (para hacernos a la idea, mencionar que el libro cuenta con más de trescientos personajes y cien historias distintas), pero a fe que salió airoso del reto. Con una colorista pero a la vez oscura estética cercana al video-clip, el director crea una atmósfera que envuelve y asfixia al mismo tiempo. Parece que en ella se ha captado a la perfección la esencia de la vida en las favelas… un lugar que como bien define el protagonista, “queda muy lejos de la típica postal de Río”

Quizás el gran triunfo de Meirelles es el de conseguir que no nos perdamos en medio del caos que supone la trama que envuelve a Ciudad de Dios. Tratar durante más de dos horas con tantos personajes y situaciones distintas y no “morir” en el intento es todo un logro. El interés no decae nunca, ya sea gracias a la brutalidad de la historia, ya sea por su humor negro, ya sea gracias al dinamismo que imprime el director en toda y cada una de las escenas. Los actores -la mayoría de ellos no profesionales- rinden a un altísimo nivel, cualquiera diría que realmente han vivido las desventuras descritas en el filme (lo cual tampoco se tendría que descartar) y la selección de temas musicales es simplemente inmejorable. En parte contribuya mucho a conseguir lo anteriormente comentado: plasmar la esencia de un lugar… de una época.

Especialmente interesante es el personaje de Dadinho… o más bien dicho, Ze Pequeño. Es la reinvención del mal en su estado más puro. La imagen del niño que creció entre disparo y disparo con una sonrisa de oreja a oreja, es simplemente una de las más espantosas que haya visto jamás. El aterrador Ze Pequeño siembra el pánico por allí donde pasa, cegado por el deseo de poseer cuanto ve, sin importarle el camino que tenga que coger para llegar a dicho fin. Un monstruo que si nos paramos a reflexionar, ha sido creado por el sistema… o siendo más justos, el sistema ha permitido su existencia.

Lo único que cabe esperar de un lugar dejado de la mano de Dios (nunca mejor dicho) como lo es esta favela, es que la podredumbre se apodere de las calles y de sus habitantes. El filme viene a expresar esta idea en la “cómica” escena en la que Buscapé trata en vano de ganar algún dinero fácil, para acabar dándose cuenta que la única manera de espabilar en aquella ciudad es empuñando una arma. La pistola como el único instrumento que permite triunfar, pero también como el instrumento que acaba condenando a su propio dueño. No importa cuantas veces pidamos que al final no aparezcan las palabras mágicas “basada en un hecho real”… porque en efecto es una película real como la vida misma. O acaso había alguna duda?
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Historia de Gallinas
Veréis, cuando una película sobre un vivero de criminales se llama “Ciudad de Dios” me siento desarmado. Cuando un pueblo laureado por su carnaval muestra con sangre su cara menos festiva, se me acaba la ironía. Cuando la violencia tiene origen en un trío denominado “Ternura”, decido que dejaré para otra opinión las metáforas, ya suficientes en esta película.

Arranca la historia presentándonos la matanza de unas gallinas, a las que se les corta el gaznate y arrancan las plumas. Una de ellas se rebela y se cuela entre las piernas de sus ejecutores. Una voz de alerta y una legión de chiquillos que se lanzan a la captura del pobre animal. ¿Podrá escapar? La gallina cuenta con una agilidad extrema, dos veloces patas y dos alas que le permiten sobrevolar escalones sin tropiezos. Los niños disponen de revólveres, pistolas y altas dosis de crueldad.

La cinta muestra una escalada en violencia a lo largo de una treintena de años en una barriada marginal de Río de Janeiro, las raíces del conflicto y las consecuencias de las decisiones individuales. Nos lleva de la mano de “Buscapé” y “Dadinho”, criados y maltratados por el mismo entorno, pero de trayectorias muy diferentes. Tanto el primero como el segundo parecen poseer un carácter, más allá de las circunstancias, que les lleva a rechazar o aceptar el crimen. ¿Realmente están decidiendo?

Decidir, la clave. Observamos el crecimiento de estos chicos, desalmados, chorizos, maleantes y pensamos: ¡qué lacra social! podrían enderezarse y escoger el “buen” camino. Pero para escoger hay que tener, al menos, dos alternativas. Son sólo críos y se están matando. Si William Golding hubiera conocido estas favelas brasileñas, no hubiera necesitado de una isla desierta en su “El Señor de las Moscas” para mostrar a niños en su salvajismo más primitivo. Hablamos de un barrio maltrecho donde la violencia, la dureza no es una opción, es supervivencia.

Afortunadamente nosotros caímos en el bando bueno. Nuestras decisiones son más correctas: escoger banco para la hipoteca, o comercio para las rebajas. ¿No será que nuestras traiciones, mezquindades, deslealtades están lo suficientemente amordazadas, suavizadas y justificadas tras la comodidad burguesa? “Ciudad de Dios” también nos muestra la transformación de uno de los nuestros, amoroso amante y noble trabajador. Su mujer es violada y el hermano asesinado. Quiere mantenerse íntegro, exigiendo el respeto por los inocentes, pero ¿ puede? ¿tiene ya algo que perder?

La película confirma que la violencia engendra violencia. La pregunta, más inquietante, es cómo romper la espiral. ¿Nos dejamos intimidar, nos escondemos o esgrimimos un arma? ¿Más propuestas? Hay quienes se recrean en el dolor, propio o ajeno. Los segundos me inquietan especialmente.

¿Conseguirá sobrevivir el pollo o se convertirá en el despiadado entretenimiento de sus perseguidores? ¿No hubiera sido mejor que aceptara la misma suerte que sus iguales, una muerte rápida e indolora?
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36 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Ni mulatas, ni sambódromos ni Ronaldinhos
Esta película un torbellino huracanado de:
- interpretaciones que ocupan todos los registros habidos y por haber en la escala humana de Darwin: del más débil al más fuerte.
- diálogos inagotables que no usan en vano ni una sola palabra para declarar que ese mundo es un vertedero de irracional injusticia y violencia.
- imágenes de color violento pero no gores, ni negras, sino tan rojas como la sangre que compartimos los últimos y los primeros.
- situaciones extremas pero no irreales; orgiásticas y sí, crudas; crudas para el espectador aficionado al entrecot bien pasado, que no derrame
- y una música que precipita más si cabe, con todo lo anterior, el pulso del espectador.

No sobra ni un sólo fotograma para concatenar un documental visual que despedaza toda la hagiografía turística del Brasil: sambódromo-culos-ronaldos-ronaldinhos y caipirinhas.

No. La antropología de Ciudad de Dios es otra: meninhos da rua-trabalhadores rurais sem terra-mendicidad-profesionales de la inhalación de pegamentos-narcos-tráfico de órganos y armas, muchas armas: descontroladas, regaladas y utilizadas en urbes que congregan a más de la mitad de la población española.

Si al blanco le da miedo el negro imaginaos el pavor que le produce el blanco al negro, arrancado de Angola para repartirlo a pedazos por los millones de suburbios que existen en todas NO ciudades, SINO mundos de Dios.

Recomiendo sobre todo verla en versión original. Es más trepidante aún!

Esta película muestra, con toda veracidad, que las circunstancias personales y estructurales se anteponen a la libre elección individual. Por eso sigue habiendo cine con valor, agallas y que cuenta las cosas al pam-pam!

Excelente.
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17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Menú del Dia: CARNE DE CAÑÓN
Cine social.
Historia real.
Adolescencia.
Delincuencia. +
Narcotráfico.
Marginalidad.
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pelis de éstas hay a patadas y son todas iguales…. Aquí tenemos una EXCEPCIÓN.



Brasil.
Samba.
Carnaval.
Playa. +
Sexo.
Mulatas en tanga.
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pues no, mira, una peli brasileña que no tiene nada de ésto. EXCEPCIÓN.



Scorsese.
Tarantino.
Ritchie.
Boyle. +
Stone.
cualquier otro molón anglosajón.
-------------------------------
pudiera parecer, por el frenesí general, la música y el montaje, pero no. EXCEPCIÓN.



Resumiendo: una peli EXCEPCIONAL.



Un consejo personal: deja de leer chorradas y ponte a ver la peli. ¡Pero ya!
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Ciudad de Dios (2002)
Cruentísima película que refleja, desde una mirada personal, el auge de las bandas callejeras en las favelas de Río de Janeiro. Basada en hechos reales, este desagradable relato social realizó una denuncia tan convincente, que tuvo un enorme y merecido impacto en el mundo desarrollado.

La voz en off del protagonista nos llevará por esa selva urbana repleta de homicidios y drogas, donde no existe ningún marco legal y la posibilidad de morir acecha cada día. 'Ciudad de Dios' es la historia de un niño que tendrá que superar un complejo camino vital porque no encuentra su sitio en ese lugar oculto a los resortes de la civilización.

Como ya hiciera Martin Scorsese o Quentin Tarantino, y algunos autores del mejor cine estadounidense de los años 70, un admirable montaje y una magnífica utilización de la música le darán a la historia un ritmo asombroso. Una obra colorista, llena de luz, donde hallaremos la belleza entre la espantosidad.

Envuelta en una atmósfera asfixiante, 'Ciudad de Dios' capta a la perfección la esencia de la vida en las favelas. Ese lugar donde las gallinas huyen aterrorizadas por los rincones más empobrecidos de Brasil frente a la crueldad descontrolada de unos niños cuyas vidas, valen el antojo de un delincuente.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Fotografiando la favela
Es una de las películas brasileñas más y mejor reconocidas mundialmente en lo que se refiere a cine contemporáneo, a pesar de no estar respaldada por los grandes premios internacionales. Su dramática historia, bien dibujada y contrastada con los hechos reales, ha sabido calar en multitud de corazones pero en lo que a mi respecta, me ha dejado con un sabor de boca que roza la indiferencia sin llegar a sumergirse en la misma al ser rescatado a tiempo por el gran entretenimiento que supone visualizar esta obra.

La historia comienza desde el primer minuto con la intención de sobrecoger al espectador sirviéndose de una escena en la que aparece una gallina que se asusta y huye al ver como una de sus compañeras es desplumada una vez le han cortado la cabeza. Es una forma de humanizar al animal y ofrecer al que visiona esta película un terror que no tardará en formar parte de las vidas de los protagonistas. Los dueños de la gallina corren persiguiéndola, hasta toparse con el que servirá como hilo conductor de la trama, un joven llamado Buscapé (Alexandre Rodrigues), que va comentando con un amigo algo sobre una fotografía. Le exigen que pare al animal, Buscapé lo intenta pero en ese preciso instante aparece la policía y... flasback.

El argumento retrocede para explicar todo lo que sucede antes de volver a llegar hasta esa escena cuando se acerque el final de la película, presentándonos detalladamente a todos los personajes gracias a una cuidada narración muy de agradecer. Se explica cómo se formaron las favelas y transmite al espectador la pobreza del lugar y sus gentes para de esta manera poder justificar por qué tuvieron que escoger la vía de la delincuencia muchas de las personas que allí viven, en su inmensa mayoría jóvenes y niños, a la par que pincela a los más honrados y trabajadores que decidieron seguir una vida más difícil pero más digna, encargándose de sus humildes trabajos mientras se exponen a todo tipo de peligros.

Y eso que las favelas, a medida que iban creciendo e iban consolidándose como una zona opaca y blindada por los delincuentes, también aumentaban su estatus de seguridad, pues las mismas bandas imponían el orden dentro de su núcleo por que con mucha inteligencia sabían, y siguen sabiendo, que si no garantizan la paz en sus propios paraísos chabolistas, muy difícilmente podrían enarbolar esta bandera desde sus organizaciones criminales. Mientras, Buscapé continúa intentando seguir una senda distinta a la de todos esos jóvenes de su edad que prefieren portar un arma, sembrar el miedo y saciar su sed de venganza, pues él sueña con ser fotógrafo, algo por lo que luchará para conseguir aunque se le antoje como imposible.

(Continúa en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Mi crítica numero 12 :)
Hola :)

Ciudad de Dios es una película que trata sobre la violencia y los crímenes de varios jóvenes pobres en Brasil.

Lo que mas me impacto de la película es ver a chicos de no mas de 12 años portando armas y disparando a la gente, yo creo que ese hecho da miedo porque significa que en muchos lugares se ha enseñado a los niños a usar las armas en lugar de enseñarles a leer, y es obvio que esos niños que están aprendiendo a usar pistolas y demás, cuando crezcan van a ser criminales y van a causar mucho dolor a gente inocente.

La película es narrada por Buscape, un joven que no desea involucrarse con los criminales ya que quiere ser fotógrafo y nos va contando como se desarrollan los crímenes en su colonia, este joven y sus actitudes son lo que me dio la esperanza de saber que no todo esta perdido, y que aunque existan jóvenes que roban, trafican y matan, también están los que desean un futuro limpio y honesto.

La película fue hecha en Brasil pero yo creo que su historia debe ser un ejemplo para todo el mundo, porque ademas en todo el mundo se dan hechos criminales y muchas veces los jóvenes están metidos en ellos, y digo que debe ser un ejemplo para que las autoridades hagan algo que de verdad frene toda la violencia, porque creo que a nadie conviene que estas cosas se sigan dando.

Gracias :)
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Impacto de Dios
Como llevar una vida honesta cuando todo lo que te rodea es violencia y delincuencia.
Te vas al cine y de repente estás ahí en la calle, con ellos y es que las secuencias son muy reales y además innovadoras.
El ritmo de la película no decae nunca al contrario te vas metiendo cada vez mas: QUE PELICULON.
Te puede llegar a mostrar la belleza de este tipo de vida tanto la de Buscapé como la de Zé Pequeño, es muy real y está muy bien montada: ES LA BOMBA.
Puedo entender que te caiga mal Kevin Spacey que no te creas las películas de David Lynch o que estés asqueado de las de acción, pero nunca podría perdonar a alguien que no le guste ciudad de dios.
Nunca nadie podrá mostrar la parte oscura de cualquier país y de una forma tan hermosa.
Creo que con el tiempo la crítica la irá colocando en su lugar.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
IMPACTANTE
Es de esas pelis que te dan una leche en la jeta y te "noquean" sin piedad. ¿Se puede pensar que exista algo tan horrible y tan injusto e implacable en la vida real? Pues claro y, no sólo pensarlo, sino caer en la cuenta que nosotros, seres ¿afortunados? alejados de esta miseria y esa violencia en nuestras "normales" vidas, vemos las cosas desdes una perspectiva que pierde todo tipo de valor al cotejarla con lo que miles de personas han de lidiar día tras día, sin esperanza real de cambio. Han de elegir constantemente entre sobrevivir haciendo "lo que no se debe" o, morir y dejar que los tuyos mueran por "ser correcto". Difícil elección que seguro que nosotros haríamos de manera diferente si no la hiciéramos ficticiamente desde nuestras butacas. ¿NO?

Dura. Difícil. Muy buena.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Espeluznante retrato de la banalización de la violencia
La historia que cuenta "Ciudad de Dios" es tan cruda que da miedo. Niños de menos de diez años que pegan tiros y atracan establecimientos, palizas salvajes y abusos sexuales, tiroteos, asesinatos selectivos, robos con violencia, chanchullos con drogas que terminan en un reguero de muertes para demostrar quién manda. La vida en esas favelas es un infierno, nadie parece estar a salvo de amanecer un día con un balazo en la sien, y la policía se deja comprar para no intervenir en ese desastre.

El panorama es tan desolador que la primera idea que se me viene a la cabeza es que Meirelles está exagerando por puro márketing cinematográfico, y que todo esto no puede ser real. Pero la cuestión es que ésta es una violencia tan sincera y tan bien filmada que no deja de ser creíble por un instante; no hay grandes diálogos ni actuaciones carismáticas, sino una sensación constante de inseguridad en un lugar en el que matar cuesta tan poco y en el que la vida no tiene ningún valor.

Pero lo peor sin duda viene pasado un tiempo de metraje, cuando me doy cuenta de que ya no me afecta tanta violencia. Espero los acontecimientos sin reaccionar, intento adivinar a quién se van a cargar ahora y sigo las acciones de Zé Pequeno y de los otros con más interés morboso que otra cosa. Me ha inmunizado, y de repente soy consciente de ello y me invade un sentimiento de culpa. En ese momento la moral que creía inquebrantable se viene abajo; ya no me aterrorizan los constantes asesinatos, ni condeno con la misma fuerza estas acciones. Puedo adivinar que ese mismo proceso es el que los habitantes de esas favelas sufren. Acostumbrados a ver esta situación día sí día también y a sentirse inseguros, se desensibilizan y hablan de muerte y de venganza como si fuera algo más, a lo que no conceden ninguna importancia. Y la fuerza de este mensaje es tal que convierte por sí solo a esta película en una obra imprescindible y totalmente reivindicable, con una crítica social tan dura y brutal como sincera.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La historia de varias décadas de horror.
Si eres de aquellos que normalmente suelen pensar cosas como ¡Qué mierda de sueldo tengo! o ¡Estos zapatos desentonan y voy a quedar en ridículo! les recomiendo como golpe de humildad Ciudad de Dios. Unos pobres niños que tienen la mala suerte de nacer en aquellos parajes del que nunca podrán escapar. Los niños sabrán extorsionar, torturas y como hacer una "corbata" antes de saber escribir, leer o hacer punto de cruz.

Un gran acierto de Meirelles es dar ese tono agrio desde el principio del film La escena inicial es a la vez espléndida y explicativa: si no espabilas, la palmas. La fotografía descuidada y tristona es excelente, así como la música que suena durante el metraje. El reparto, totalmente desconocido es asombroso: no sé explicar con exactitud las apabullantes actuaciones que nos brindan este cast, pero señalar que ponerles una estatua sería poco. Y de regalo para el par de listillos que dicen que esta película es cutre...algo que duela menos que para aquellos que aseguran con total seguridad que esta película es irreal. Una sugerencia para estos últimos: que se vayan a un area como el que muestran en esta película y, si sobreviven una semana me rapo enterita. Es que uno se enciende con ciertos comentarios, concho...

En fin, que obra maestra, terrible y que te pone los pelos de punta como ninguna otra película lo sabe hacer, y que, además entretiene y tiene una factura impecable. La escena cuando entran en el puticlub y la posterior panorámica de los resultados es desoladora. Hay tantas escena inolvidable por su crudeza y por su verosimilidad que llenaría la crítica entera. Película dificil de digerir pero inolvidable tanto si te gusta como si no. Valoración: 10
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
IMPRESIONANTE
Me parece una película impresionante por la dureza de las imágenes y lo peor de todo es que todo es verdad, puff no entiendo como puede haber esa situación en Brasil y que nadie haya hecho nada todavía por remediarlo.
Lo de niños cogiendo armas y disparando con esa frialdad, la vida es dura en lugares así y queda claro tras ver la película al menos yo lo sentí que no valemos nada y que en cualquier momento nuestra vida puede cambiar irremediablemente.
Una película de culto al menos por a mi la califico IMPRESIONANTE
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
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