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7
Surrealismo grosero (como debe ser).
Buñuel se despacha a gusto en esta baratísima cinta con el clero, la burguesía, el poder, la patria, la familia... Es un auténtico manifiesto surrealista de controvertido resultado que en su día debió causar pesadillas por sus referencias acerca de la iglesia, la forma de vivir el amor por encima de otros condicionantes, las castradoras formas a mantener en las relaciones sociales, las referencias sexuales, fetichistas etc.

Nuestra cultura es zarandeada por Buñuel y Dalí de una forma despiadada. Quizás a un espectador actual no le parezca tan escandalosa pero ¡es de 1930!. En todo caso, y siempre según el propio Buñuel, la colaboración entre el director y el pintor no fue en esta ocasión tan estrecha como en “Un perro...”, al parecer la excesiva influencia de Gala en el pintor y su tendencia a un exagerado esteticismo provocó que Buñuel escribiera el guión y que Dalí contribuyera con ideas sueltas al mismo.

Para esta película Buñuel no siguió exactamente el mismo sistema de asociación de ideas que para “Un perro...”, no basta aquí con hacer surgir imágenes irracionales sino que en la “Edad...” hay un hilo conductor que va uniendo escenas a través de detalles y la crítica social aparece de forma más evidente (o aparece a secas, ya que Buñuel insistió mucho en que Un perro andaluz no tenía tal crítica social y que debía disfrutarse desde la perspectiva del poder de las imágenes, sin interpretaciones).

La película tiene hallazgos visualmente importantes, pero no todos tienen un sentido concreto, muchos son simplemente ideas que por sí mismas debían provocar efecto en el espectador.

La cinta fue financiada por una familia aristócrata muy liberal que tuvo serios problemas (con la iglesia por supuesto) una vez la película fue proyectada, con un grupo de ultraderecha asaltando uno de los cines en que se exhibió. Está claro que en aquella época se escandalizaba con poquito pero, aún así, la audacia de Buñuel está fuera de toda duda.
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53 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
L'AMOUR BRUT
Tras el éxito de “Un perro andaluz” en los círculos artísticos parisinos, el vizconde de Noailles puso los francos para otra película surrealista.
Buñuel no quería hacer arte sino “realizar una cinta romántica con frenesí surrealista”. O sea, la escenificación filmada de “l’amour fou”, canon erótico de Breton y su grupo.
A diferencia de la salvaje eclosión de la obra precedente, “La edad de oro” tiene episodios en progresión narrativa, unas veinte ideas-gag (y de todas ellas sólo una del borrado Dalí, la del gorro de piedra).

Tras una exposición documental de la vida de los escorpiones, en la dimensión humana son presentados unos obispos, en el pelado roquedal del Cabo Creus, y una banda de guerrilleros enfermos, con cachirulo. En el lugar desembarca una comitiva de autoridades mallorquinas para una ceremonia fundacional, junto a los esqueletos de los obispos: la primera piedra de la Roma imperial y vaticana, con discurso de un bigotudo exaltando la propiedad. El discurso es cortado por las sonoras efusiones de una pareja que en plena cópula se revuelca en el fango, un fango tratado con sugerencias escatológicas. Por separado, unas monjas se llevan a la joven y dos policías al hombre, quien lleno de frustración dará patadas a perros y pisoteará escarabajos. En adelante, los amantes lucharán por reencontrarse y, contra viento y marea, continuar sus revolcones.

El afán de ese amor ‘fou’ por zafarse de los guardianes de la moral que se les interponen dará varias escenas a la historia del cine:
-La vaca en la cama del suntuoso dormitorio.
-El espejo que no refleja a la mujer sino una sonora tormenta de nubarrones.
-La patada del violento amante frustrado a un ciego.
-Un carromato de arrieros cruza un salón palatino.
-Un guarda jurado y un niño que le estorba el fumar.
-Los amantes ruedan por el jardín entre estatuas y sones de Wagner.
-El ministro del Interior al teléfono.
-El amante iracundo arroja todo por la ventana: un árbol en llamas, un arado, un obispo, una jirafa...

En el final episodio sadiano, a partir de las 120 jornadas, un tanto descolgado, unos libertinos abandonan el castillo de Sellini tras una de sus extenuantes orgías.
Junto a la exaltación del amor sensual e impulsivo, Buñuel incrementa aquí sus proverbiales arremetidas antirreligiosas. Las referencias directas a símbolos cristianos provocaron gran escándalo. El gobierno secuestró la película y prohibió su exhibición.
La medida, esperable tratándose de un film vocacionalmente subversivo, estuvo vigente en Francia hasta 1981.
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32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Las intocables obras maestras de los comienzos
Nada más que recalcar lo que ya han dicho Kingo y Leon Newman. Es una constante en las valoraciones de toda película previa a 1935-1940, todas son obras maestras. Parece como si resultara indecente o una bajeza reconocer que algunas son “normalitas”, bien por que siempre lo fueron, bien por que el paso del tiempo las ha destrozado. No sé, sería algo similar a decir que una palloza celta es mejor que cualquier trabajo de Tadao Ando o una pintura rupestre mejor que el Guernica. A nadie se le ocurre. En este sentido creo que el cine es el único arte en el que se da este acomplejamiento tipo “todo tiempo pasado fue mejor”.
Un breve vistazo a los puntuaciones y veréis que de 1970 en adelante hay un salto abajo, para mí, inexplicable. ¡Incluso dentro de la filmografía de un mismo director!. Veamos el propio Buñuel: La edad de oro (7,7), El discreto encanto del a burguesía (7,7) ¡a la gente les han gustado igual!, sinceramente no me lo creo.

P.D.:El resultado general viene siendo:
1- 1900-1930: obra maestra (lo cual lleva a que, si ves que una película tiene menos de un 8,5 bodrio seguro)
2- 1940-1950: notable alto, incluyendo las mejores películas de la historia pero aceptando también que se hizo alguna que otra “regular”. Pese a ello sigue sin haber opiniones contrapuestas.
3- 1970-...: llega la democracia al cine, aquí comienza a no resultar vergonzoso criticar una película supuestamente buena. Desaparece la unanimidad lo que lleva las puntuaciones a un lugar más real y lógicamente, más bajo. Ya no es pecado criticar un ritmo que nadie se atrevería a comentar en, por ejemplo, Dreyer
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101 de 174 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
O lo uno o lo otro
Después de leer el resto de críticas de esta película parece evidente que no hay una sola manera de valorarla. Desde un punto de vista convencional, narrativo y, básicamente, actual, parece evidente que esta película en un sinsentido difícil de soportar, una colección de imágenes y metáforas visuales más o menos acertadas. Para aquellos, por contra, que el cine es algo más que "contar una historia", "La edad de oro" es una película sorprendente, imaginativa y (esto, en realidad, lo piensan todos) diferente.

Esta "Diferencia" esencial y con mayúsculas es la que provoca las reacciones (o puntuaciones) radicales de unos y otros. ¿Por qué le pongo yo un 5? ¿Es que quiero quedar bien con todos? ¿O acaso me creo más inteligente que aquellos que argumentan desde los extremos y por eso me quedo en medio? En realidad, es al contrario. Le pongo un 5 porque, como amante del cine narrativo en el que se explica "algo" y pasan "cosas" le pondría un 0. Pero como amante, también, de la provocación, la metáfora y, si me apuran, el cachondeo, le pondría un 10. Aunque lo cierto es que yo a esta película no soy capaz de ponerle ni un 0 ni un 10. Pero es que tampoco un 5.

Y si alguien me pregunta "¿Es "La edad de oro" una película recomendable?" mi respuesta sería "No tengo ni pajolera idea". Y lo mismo diría si me preguntan "Pero, ¿te ha gustado o no?". Pues no lo sé.

En fin, que hay muchos cines y yo sólo sé de cine... y tampoco mucho.
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25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El surrealismo hecho cine
A ratos apasionate, a ratos incomprensible. A ratos hipnótica, a ratos aburrida. Surrealista obra de Buñuel (con la colaboración de Dalí), en la que no faltan la crítica y los simbolismos. Resultado irregular, con momentos memorables (el "incidente" en la casa de los ricos), y con otros que no lo son tanto. Es el riesgo de hacer una obra tan personal.
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22 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Mi crítica surrealista
Nada mejor que una crítica surrealista para una película de las mismas características. Basándome en lo que el propio Buñuel definió como surrealismo realizaré a continuación la crítica.

"Una carrera de caballos, un hombre corre detrás, los alcanza. La ciudad los rodea, es oscura y ecléctica. Un minuto, una vida una casa, los animales no nos quieren, eso no los sé. Un hombre con un pan en la cabeza, una vaca en la cama, un carro en una fiesta. Gente se reune, obispos mueren. Sueños y un hombre que desea ser malo bajo orden del gobierno y después de haberse ganado el mérito. Niños se mueres. Una novia sangra y la música suena. El tiempo pasa, bostezo, alegría y sorpresa. Buñuel está loco, o ve de más."

Como mi crítica no es más que una sucesión de frases sin ningún fin, sin ningún sentido. ¿Te gusta la crítica? Te gusta observar una sucesión de planos con él único fin de admirar la fotografía, a mí en particular no. Me cansa, no me aporta y si algo tengo claro en mi vida es que no estoy para perder el tiempo. Lo mejor es que dura poco, lo peor es que para mí ya es demasiado.
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30 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Surrealismo hasta en la producción
Esta película es surrealista desde la propia producción. Si “Un perro andaluz” se la pagó su madre, en esta ocasión los productores iban a ser unos aristócratas, conocidos en el París de la época por proteger las artes más vanguardistas, y a quienes Luis Buñuel ni siquiera tenía el gusto de conocer. A los Noailles lo único que parecía preocuparles era que en la película apareciera la música de Stravinski, pero, ante la negativa del director, éstos retiraron la propuesta. Cuando se estrenó la película casi se quedan sin amigos.

Es decir, Buñuel tenía suerte a raudales.

Vista con ojos actuales, la película es corrosiva y divertidísima. Es sencillamente un disparate, que enlaza escenas y temas diferentes, supuestamente provenientes de sueños, en esta ocasión prácticamente exclusivos de Buñuel, pues su relación con Salvador Dalí, con quien había compartido la autoría del guión en su primera película, se había enfriado por culpa de Gala, de la que el pintor ya estaba enamorado.

En la maraña argumental cabe de todo: carros que entran en mitad de una fiesta aristocrática, vacas sentadas en los sofás, obispos que son arrojados por las ventanas, y hasta el propio Jesucristo, que está acompañado por unos libertinos que nada tienen que envidiarle al peor de ellos, y que aparece al final, sin venir en absoluto a cuento. Todo es rabiosa e inteligentemente arbitrario, provocador, irreverente.

Todo es surrealista.

Y por todo eso la película estuvo prohibida en Francia durante medo siglo.

Entre tanta peripecia se distinguen las figuras de dos peculiares amantes que pasan toda la película persiguiéndose, como poseídos por una fuerza que ellos mismos no controlan: el amour fou, naturalmente, divisa de la generación y unos de sus temas recurrentes.

Si no fuera porque todo es absolutamente absurdo, la película sería hasta convencional, puesto que su factura es totalmente tradicional. Alguien le dijo al director que parecía “americana”, y, en cierta medida, es verdad. Buñuel a estas alturas ya sabe dirigir perfectamente, conoce las técnicas y sigue haciendo con ese acerbo lo que le da literalmente la gana. Le quedaba otra más. Después su destino personal cambiaría por completo, y con él, su cine.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
La Era de la Boludez
En un guiño a Sade, la pantalla nos cuenta que cuatro ateos han pasado 120 días organizando orgias con adolescentes y prostitutas.

Cuando nos avisa que está por entrar "el más depravado de todos", y a aparece nada menos que Jesucristo, no necesitamos preguntarnos por qué a las dos semanas en cartel, a Luis Buñuel poco más le incendian el cine, y la familia del que financió la película secuestro todas las copias de este primer largo del español que estuvo prohibido durante 30 años.

Luego del exito de "Un Perro Andaluz" Buñuel y Dali (o casi solo Buñuel, ya que dicen que las ideas de Dalí fueron descartadas, lo que contribuyó al distanciamiento entre ambos) tuvieron la idea de llevar esas ideas surrealistas más allá.

Personalmente, me pereció infumable. Una cosa es ver un corto hecho con imágenes inconexas, pero una película de extensa duración, pues se me hace imbancable. Es la misma crítica que le hice a la reciente "Inland Empire" (2006) de mi favorito David Lynch: el surrealismo queda bien cuando se apoya en algun tipo de esqueleto argumental tradicional, por ejemplo como en la excelente "El Discreto Encanto de la Burguesia" o "El Angel Exterminador".

La verdad que ver una sucesión de esqueletos de obispos, vacas en la cama (¡que obsesión la de Luis con los animales de granja dentro de la casa!), gente pateando violines por la calle y documentales de escorpiones, me parece una huevada, aunque la haya filmado un genio.

Más aburrida que chupar un clavo. O chupar el dedo gordo del pie de una estatua.
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12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
... de oro
Normalmente creo que como más provecho se le saca a una película es viéndola solo. Sin embargo con esta verdadera joya aconsejo hacer una excepción y verla con amigos. No recuerdo haberme reído nunca tanto con una peli. Pero además era una risa como de niño de 7 años, impulsiva, arrancada de no sé qué recóndito lugar polvoriento de mi cerebro. Es más, las risas se mezclaban, porque no todos nos reíamos con las mismas escenas, a diferencia de lo que ocurre en las comedias manufacturadas, cuyos "puntazos" están más que localizados y consensuados por el público.

Si estamos ante una obra maestra no es porque sea del año 30, sino porque pocas veces el cine ha volado tan libre de prejuicios y de asqueroso sentido común.
Y, en efecto, la mayor parte de las escenas son incomprensibles, pero aún así hay suficiente poso como para saber cuáles son las llagas donde Buñuel pone el dedo.

Llamar "burgueses aburridos" a Buñuel y Dalí, como he leído por aquí, es de una ignorancia supina.
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19 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuestión de contextualización
Muchas veces nos encontramos ante películas que no entendemos, o simplemente, que no han envejecido bien. Pero el caso de “La edad de oro” no es ése.
Un film se puede alejar de los planteamientos narrativos convencionales, por lo que la forma de juzgarlo ha de ajustarse también a ésas diferencias. Esto no quiere decir que no haya películas no convencionales que sean aburridas, malas o incluso detestables. Pero el simple hecho de no estar ante una historia representada con el trazado que uno suele encontrarse, no es motivo para rechazarlo y rebatirlo sin llegar a plantearse por qué la cinta es diferente a las que uno suele ver.
Además, en el caso del film de Buñuel, a poco que uno indague sobre la procedencia de tan controvertida cinta, podrá comprobar: la influencia del surrealismo (en pleno auge en esos años), simbolismo por doquier, colaboración de Salvador Dalí y anticlericalismo a raudales (en el año 1930).
Creo que son unos elementos muy a tener en cuenta a la hora de visionar esta película, puesto que, a partir de ellos, las imágenes que se nos muestran comienzan a cobrar sentido.
Tan solo es otra forma de transmitir conocimientos en la gran pantalla, y Buñuel, “gracias a dios” (como él mismo diría) y otros tantos, se han empeñado en hacernos ver que hay muchas formas de contar no ya sólo historias, sino también cualquier tipo de expresión por medio de imágenes filmadas, y es gracias a ellos lo que hace que el cine sea considerado “el séptimo arte”.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Casualidades de la vida
Ver "La edad de oro" hoy para mí supone ser coherente con un imperativo interior. Para mí Buñuel es un cineasta excepcional, y como cualquier otro seguidor suyo, caer en su segunda incursión en el cine era necesario, más por el interés por comprender esa etapa joven de su vida, más por un interés histórico incluso, que por el contenido propio del largometraje. De hecho, es más emocionante y constructivo leer su propia autobiografía en lo referente a su etapa vital en París, leer cualquier referencia de cualquier entendido respecto a "La edad de oro", que ver las escenas que presentó nada menos que en 1930 a un público que no estaba acostumbrado a ver ese tipo de contenidos.

Vista hoy hacen gracia muchas cosas, se trata de una gamberrada, de un experimento a través del cual el mismo Buñuel reconoce que pretendía producir un impacto entre aquellos que lo vieran, pretendía que la imagen alcanzara el valor por lo que desprendía, y ante ello no todo fueron aciertos. Pero de todas y cada una de las escenas ya se ha dicho de todo sobre "La edad de oro", y yo desde aquí sólo quiero premiar con el aplauso que merece al genial director de Calanda, porque aún no tenía ni claro él mismo que iba a dedicarse al cine, no sabía él mismo ni lo que era y hasta que no emigró mucho más tarde a USA no se considerará propiamente como director de cine, especialmente cuando cruza la frontera sur para instalarse en Mexico. Casualidades de la vida, su segunda incursión ahí está, una película que él nunca consideró como obra fundamental, apenas lo consideraba sencillamente un ejemplo descriptivo de su vida parisina, un elemento explicativo del grupo surrealista al que perteneció.

Para mí es de obligada visión para todo cinéfilo, tiene cosas buenas, pero no es ni de cerca una gran película, sólo supone una pequeña parte de la biografía de un genio.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La edad del surrealismo
No cabe duda de que el movimiento surrealista ha pasado a los anales de la historia del arte, algo que los surrealistas ni querían ni pensaban conseguir (Como el propio Buñuel confiesa en sus memorias "Mi último suspiro"). Lo que si querían conseguir (Que también aparece expresado en el libro que he citado anteriormente) era simplemente escandalizar, romper con todos los esquemas políticos, religiosos y sociales del momento. Esto si lo lograron, al menos a pequeña escala y durante unos pocos años, antes de que el propio movimiento pasase a convertirse en algo comercial. Y es que al final casi todos los surrealistas acabaron vendiéndose ante la fama, el dinero y el público que pretendían no contentar, los burgueses. Hasta el mismo Buñuel lo hizo, de hecho "La edad de oro" se rodó gracias al dinero de la familia de los Noailles, unos aristócratas franceses. Esto es algo que el propio realizador también reconoce, admitiendo que el grupo de surrealistas al que pertenecía eran mucho de hablar y muy poco de acción.

A pesar de ser un movimiento que se traiciona a si mismo (excepto por algún que otro purista que a pesar de no quererlo alcanzó la fama como el resto de sus compañeros), el surrealismo es un movimiento muy curioso e interesante, sobretodo en sus inicios. Sin embargo, a partir de cierto punto a mi personalmente se me hace repetitivo y aburrido, hablando siempre en su vertiente mas pura. Y esto es lo que me sucede con "La edad de oro", la cual veo como una continuación de "Un perro andaluz", una imitación de mayor duración. Son obras rebeldes y gamberras que como he dicho anteriormente buscaban escandalizar a la sociedad de la época (y lo conseguían), pero su contenido o mensaje, siendo siempre el mismo, me cansa.

En cambio, si hablamos de sus vertientes mixtas o distintas ramas por llamarlo de alguna forma, el surrealismo me parece un movimiento que bien explotado puede alcanzar una magnificencia y una belleza de niveles muy elevados. Así lo podemos comprobar en las posteriores obras del propio Buñuel, en ciertas películas de figuras destacadas en este arte ("El proceso" de Welles, "Toby Dammit" de Fellini y "Los sueños de Akira Kurosawa" de Kurosawa son algunos ejemplos) y en el cine de otros directores como Lynch (Aunque este ultimo tampoco es especialmente santo de mi devoción) o el reciente Quentin Dupieux (Quien se decanta más por el humor absurdo).

Para terminar, y a modo de anécdota: "La edad de oro" consiguió plenamente su objetivo ya que después del primer visionado público el horror que sufrieron los burgueses fue tal que tacharon de por vida a la familia de los Noaille y convencieron a las altas esferas para que el filme fuera prohibido. Y así fue, hasta 1980 no se pudo distribuir copia alguna por las ciudades del mundo conocido.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Escorpión
Si mucho antes de nacer el tipo que robó el furgón blindado se disfrazara de Hitler saldrían a la luz todas sus obsesiones pasionales. El instinto devora las sotanas.

Por otra parte, en "Marcelino pan y vino" y en la última novela se aprecian hermosos homenajes a esta película.

En el subconsciente de la asociación espontánea está el origen de la creación.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Burgueses aburridos?
¡Ahhh... ojalá todos los burgueses aburridos cuestionasen la realidad y el arte de manera tan radical y se dedicasen a crear obras maestras a todas las horas del día¡ Después de 88 años la historia pone las cosas en su sitio y esta película está entre las más destacadas del séptimo arte. Por méritos propios. Independientemente de las opiniones de cada cual estamos ante una obra maestra.
La historia no tiene trama ni sentido lo cual es una revolución en el cine que se hizo hasta ese momento. Hay personas que comentan que las películas anteriores a 1950 se sobrevaloran lo que no es cierto, las películas que pasan el filtro de la historia, como los cuadros, como las sinfonías, como los edificios, esas películas pasan a ser grandes creaciones del ser humano, patrimonio de la humanidad. En la década de los años 20, 30, 40 y 50 hay películas malas y ahí están las puntuaciones para constatarlo. O sea que las películas no son peliculones sólo por la fecha de envasado ni mucho menos.
Dos burqueses aburridos ¿? realizaron la crítica más surrealista hacia la aristocracia y el clero jamás vista en el cine hasta ese momento, todo políticamente incorrecto pero absolutamente genial. Si no somos capaces de trasladarnos a 1930 y ver el film con aquellos ojos no vamos a entender nada y aquellos que no entiendan nada o no les guste, al menos pueden disfrutar con la magnífica banda sonora, con Tristán e Isolda, la Quinta de Beethoven y los tambores de Calanda. Y si no les gusta la música ni las imágenes ni el producto final... Mmmm...
"El espíritu del hombre no ha realizado ningún progreso hacia la claridad...quizás, incluso ha retrocedido."
Y como la civilización (es un pensamiento de Freud) sólo es posible gracias a la victoria de la moral represora, se censura el film 50 años en democracias y dictaduras... ¿Dos burgueses aburridos...?
Por cierto me voy a dormir pero no puedo, hay una vaca en mi cama. Mi mujer me ha abandonado y voy a tirar por la ventana un cetro, un arado y ... ¡No al arzobispo, no¡
"Lo que conservo de aquellos años ...es una exigencia moral clara e irreductible a la que he tratado de mantenerme fiel contra viento y marea.Y no es fácil guardar fidelidad a una moral precisa. Constantemente tropieza con el egoísmo, la vanidad, la codicia, el exhibicionismo, la ramplonería y el olvido."
Estoy muy confundido... ¿Burgués aburrido este Buñuel o persona de principios...?
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
SURREALISMO EN L’ÂGE D’OR
A la hora de estudiar las características formales de la obra L’âge d’or, filmada en 1930, es un hecho remarcable a tener en cuenta que Buñuel ya formaba parte por aquel entonces del grupo surrealista de París. Y esto es algo notable no sólo en la forma externa, sino también en muchas de las escenas y las llamativas imágenes y asociaciones tan impactantes, pues sus obsesiones y su imaginación se plasman en lo que en la época resultó ser escandaloso.
La película alude a un estado armónico entre la naturaleza humana, así como el deseo, para con la sociedad. Ya el título es ironía en estado puro pues se está refiriendo a un estadio de perfección entre lo que acabamos de citar, y todas las escenas no hacen más que presentar la imposibilidad de lograr esa armonía, alejándonos así de esa ‘’edad de oro’’. Por el contrario, hay una total escisión de los valores morales con las instituciones representativas, las cuales han perdido toda validez, atacando Buñuel las ideas de familia, patria, religión…
Mostrando la capacidad de volver la violencia hacia uno mismo, alude al comportamiento humano cuando los instintos primarios dominan sobre él. El amour fou con el que nos topamos debe ser evitado, pues atenta contra los preceptos de la moral y las buenas costumbres. Pero al quedar libre de ellas despliega su instinto brutal con todo lo que se cruza a su paso.
El filme está cargado de motivos que aparentemente no siguen ninguna lógica, como el espanto en el momento de intimidad amorosa al ver el enorme pie de una estatua, una vaca acostada en una cama, una carreta de campesinos que atraviesa la fiesta de aristócratas… sin duda la imaginación y la libertad de creación que apela a la locura está presente en toda la hora que dura la obra, desafiando a la razón como manera de acercarse a las realidades lejanas de los deseos y las normas sociales, donde coexisten elementos arbitrarios cargados de contradicciones y abstracciones. La reconciliación entre los dos mundos, el interior y el externo, se crea con este arte que funde realidad y fantasía, recuperando la esencia del hombre, su yo auténtico y desafiante que necesita salir de las ataduras convencionales.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Surrealismo subversivo
Si te gustan los convencionalismos, las historias esquematizadas y las estructuras lineales es recomendable que a la hora de elegir título, descartes este film. Luis Buñuel, en la dirección de su segunda película nos muestra de nuevo un cine sin prejuicios, corsés, ni sentido común aparentemente lógico. Aparentemente.
Nos exponemos ante planos que no dejan lugar a la indiferencia, imágenes impactantes en pantalla, cuyo principal objetivo no es otro que la recreación de sensaciones, hacer mover al espectador en su butaca, revolverle y no dejarle impasible ante lo que está viendo.
Buñuel conduce el film combinando lo psíquico, lo ficticio y lo racional utilizando como nexo para unirlos su propia imaginación.
Cargada de sensualidad y frustración, la concentración de metáforas, símbolos surrealistas y asociaciones que aparecen en La edad de oro disparan de lleno ante la decadencia de la Iglesia, (la recreación metafórica de Jesucristo resulta una crítica feroz), la represión sexual o la absurdez, conceptos completamente revolucionarios y atrevidos para la década en la que apareció el largometraje.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Siéntate y mira...
Es difícil entender bien esta película. Para su época debió de ser radical y viéndola actualmente también lo resulta. La escena del guardia que dispara a un niño y lo remata es muy visceral.


Es una película de 1930, es de su época y de época. El que esté acostumbrado a películas actuales y al cine postmoderno no aguantará el ritmo lento que puede llevar la película acompañado de una música muy característica de la prehistoria del cine. Pero el metraje merece la pena observarlo por sus múltiples detalles visuales y simbólicos. Película muy radical por algunas de sus escenas.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Ejercicio catártico en los pacatos 30´s
Admito que muchos de los aparentemente impenetrables elementos semióticos o alegóricos de esta obra pueden conducir a muchos a la manida pero justificada sentencia de: ¡no la entendí! O similares y aunque no considere que el metraje se descosa en su hambre de significados que se desesperan por ser revelados; si comparto el entusiasmo de aquellos que piensan que ésta obra ofrece generosa, muchos aspectos bien que no unilateralmente inteligibles, bastante estimulantes y hasta educativos; claro, tampoco para creerse más inteligente que la media, pero lo suficientemente evidentes como para contemplar uno de los momentos en que sin duda el cine se atrevió a dar un paso adelante. Creo que es desde este viejo rescoldo de donde vendrán las mejores valoraciones a esta película; no sólo en círculos de estudiosos acaso también por aquellas almas mayormente interesadas en aproximarse al cinema en virtud de una pretensión más sapiencial. En efecto los artífices, (comprendidos de seguro en su época como iconoclastas redomados) no desaprovecharon la oportunidad para sublimar todas sus frustraciones, críticas, deseos transgresores, “genio creativo” cual bacanal; lo que a la postre les llevaría en algunas secuencias a pecar (je je!) de incoherentes, absurdos o hasta ignorantes (ver spoiler). Pero insisto; la trascendencia en la evolución cinematográfica y el innegable contenido intelectual como el impacto de algunas escenas así se revuelquen más de lo necesario – dadas las ínfulas surrealistas de los susodichos – le consiguen a éste film un aprecio casi que imperecedero.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Solo queremos follar. ¿Es mucho pedir?
Aunque solo fuera por el mosqueo que se pilló el personal políticamente correcto de la época (en Francia la película estuvo prohibida, tras su estreno en París, 51 años; en N. York se estrenó en 1980 y en España se perdió la cinta en plena guerra civil) la película está más que justificada. Los poderes fácticos (jerarquía eclesiástica, políticos, banqueros, militares, aristócratas....) se tomaron muy a las malas la visión surrealista y onírica de Luis Buñuel; que por cierto estaba financiada por el vizconde de Noailles, un libertino seguidor de la fabulosa inventiva del aragonés.

Pero esta inconexa historia de dos amantes que, como en gran parte de la obra posterior del ilustre sordo, no consiguen llevar a cabo sus deseos, en esta ocasión puramente sexuales, tiene un interés añadido, dada la época, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico: primera vez que aparece en el cine la voz en off, cristalización del movimiento surrealista en la gran pantalla tras "Un chien andalou" (cortometraje de 17 minutos realizado en 1929) y elaboración de un costoso guión y un serio rodaje, tirando por tierra la creencia de que todo vale en una obra de estas características.

Pos supuesto que si no tienes en cuenta los valores añadidos a que nos hemos referido, y la simpatía por este tipo de indagaciones entre metafísicas, vitriólicas y atormentados sueños, te cabrearás tanto como en su momento lo hicieron sus detractores. Espero, no obstante, que si no te gusta, no cometas el errror, y el horror, de prohibirla.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
El oro que cagó el moro
Yo no sé si a estas alturas es políticamente correcto emplear refranes o dichos con referencias raciales pero aún así, queda dicho. Perfecta detectora de gafa-pastas, "La edad de oro" es un ejemplo claro de cine surrealista nacido de la mente de Luis Buñuel, con algunos toques de Salvador Dalí y referencias al marqués de Sade. La película causó una honda polémica en su estreno, tanto que hubo algunos ataques a cines por parte de ciertos grupos de la extrema derecha gala, de los Camelots du Roi de la Acción Francesa entre otros, principalmente por su ataque a la Iglesia Católica, pero también a los valores "burgueses", a las instituciones o la moral tradicional.

Por estos y otros motivos la película fue prohibida en Francia hasta 1981. O sea 51 años, otra confirmación más que una democracia, encima republicana, puede ser tan censuradora como cualquier otro régimen político. Hoy, más de ochenta años más tarde, se queda tan sólo en la provocación. Admito que es original, breve y que a pesar de su absurdo surrealismo, tiene un sentido. Es decir, las imágenes o símbolos no son aleatorios sino que expresan ideas del director. Ahora bien, una cosa es criticar y la otra atacar. Lo primero se fundamenta y es inteligente. Lo segundo es sólo meter el dedo en el ojo. Tirar a un obispo por una ventana no es criticar: es agredir.
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