arrow
6
Los ojos de Lillian Gish
Dramón apolillado que funciona mucho mejor como exacerbada y avasalladora lumbre romántica (más debido a la excelsa Lillian Gish que al encorsetado pastor), que como denuncia de la hipocresía humana. En este sentido, los únicos momentos verdaderamente memorables del film siempre tienen a Gish soltándose el pelo, una de las veces en sentido literal. En esos momentos una luz distinta lo ilumina todo. Bastante plúmbeo el resto.
También se agradece que Sjöstrom, aquí bastante romo y lineal, no recalque que se pone simbolista en determinados momentos, (por ejemplo, cuando confía a la Naturaleza el papel de transmitirnos la pulsión sexual que late en los protagonistas). Simplemente, deja hacer, como si la cosa no fuera con él. ¡Eran tiempos donde aún se confiaba en el espectador, y si, a pesar de todo, no lo pillaba, no pasaba nada! Cualquier pelmazo en plan autor moderno no hubiera soltado tan fácilmente la presa. "Que se enteren los imbéciles de que he querido decir esto"
En fin. Lo dicho: Lillian Gish se basta por sí sola para que un jirón de este viejo celuloide olvidado se agarre a los pliegues de la memoria cansada, hastiada. Una de las grandes actrices de la historia del cine.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo