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7
El bosque es de todos, quema tu parte.
Se hizo esperar en su día el regreso de Boorman -uno de los directores más sobrevalorados de la historia reciente del cine- tras esa cima filmográfica llamada “Excalibur”. Cuatro años después el londinense nos traía esta fábula naturalista titulada “La selva esmeralda” que no fue suficientemente comprendida en su día, ya que fue considerada un híbrido entre “El lago azul” y “Rambo” y sin embargo es a mi juicio probablemente una de sus mejores películas de este director, muy por encima de otras más conocidas.

Y eso que todo el mensaje no lo comparto. Su historia por enésima vez nos habla de las virtudes del “buen salvaje” y de lo pésimamente malos que somos el mundo industrializado. Y lo segundo es cierto, claro está, pero no así lo primero. Ellos simplemente no han transformado más sus ecosistemas por una limitación técnica. La historia del hombre es la historia de la tecnología, y ningún pueblo renuncia a ella, sino que simplemente la conoce o no la conoce. Pensar que algunos son unos benditos por andar en taparrabos y no conocer el avión a reacción es una decisión personal y no un simple problema de subdesarrollo científico es un error.

Pero aún peor es el asunto como siempre de “basado en hechos reales”. Seamos claros, el niño que desapareció era peruano y mestizo. Entiendo que a los anglosajones no les conmueva la historia de un medioindio, al fin y al cabo pensarán que va de donde viene, de la selva. Es mejor poner a un rubiales con ojos azules –que encima es el hijo de Boorman, así se ahorra en casting y el chaval en vez de estudiar matemáticas entra en esto del cine con padrino incluido- para que nos impliquemos más.

A pesar de todo –esas escenitas Powers Boothe con metralleta por la selva o como siempre el desprecio de los británicos por las democracias de los demás sobraban- la película es atractiva y se puede disfrutar sin más.

Fotografía de Philippe Rousselot (“Las amistades peligrosas”, “El oso” o “Big Fish”) maravillosa y una recomendable banda sonora son otros elementos destacados.

Por cierto, a la selva del Amazonas no sólo la destruyen las compañías madereras extranjeras –en su mayoría asiáticas, no norteamericanas-. Lula presentó un plan en 2004 –del que nadie parece conocer- para privatizar el 15 % del territorio selvático y explotarlo a lo salvaje.

Coge fama y échate a dormir.

Nota: 6,8.
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47 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
buena actualización de un tema recurrente en los westerns
Esta película es la puesta al día de uno de los temas mas famosos que hay en las películas del oeste: el secuestro de un niño blanco por parte de los indios. Y las vicisitudes de sus familiares tratando de recuperarlo.

En ese sentido la película no es muy original. En lugar de las grandes praderas norteamericanas tenemos la inmensidad de la jungla brasileña. En lugar de pieles rojas, indios amazónicos. Pero esta vez, los secuestradores son unos "buenos salvajes ecologistas", así que el chaval, a pesar de haber sido separado de sus civilizados papás, va a vivir feliz en un primitivo paraíso terrenal.

Pero la película engancha. No en vano, Boorman es un buen director de aventuras, y esta lo es. Además, está realizada en una época en la que la conciencia ecologista y el respeto al medio ambiente estaban comenzando a ponerse de moda, por lo que enseguida caló entre el publico. La película además nos muestra el lado oscuro del mundo civilizado, pero también el de los indígenas, representado por la tribu de los caníbales.

Resumiendo, una buena película de aventuras.
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La esplendorosidad de la Amazonia
Para comenzar he de decir que los hechos reales en los que esta basada la película no son del todo ciertos.
El muchacho secuestrado o "acogido" por los indios era un chiquillo peruano mestizo, y los hechos no ocurrieron en Brasil, sino en Perú a finales de los años 60 a orillas del río Javarí-Mirim.

Empezando ya con la película en sí, desde mi punto de vista, la película se merece un 10. La acción es frenética, trepidante, no sabes nunca que va a ocurrir, todo esta lleno de misterio.
El hecho de que el 99% de la película transcurra en la selva amazónica nos permite disfrutar de unos paísajes majestuosos y vírgenes, que nos llaman poderosamenete la atención por su belleza y aumenta el interés.
Esta perfectamente reflejado la vida que llevan los nativos en la selva, sus sistemas de cazar, su modo de transportarse a traves de los ríos y de la propia espesura de esa inexplorada selva, sus ritos religiosos y creencias, sus miedos, sus costumbres. Se refleja un mundo aparte, porque la acción transcurre en lugares recónditos de la selva, donde los indios todavía no han tenido contacto con el mundo exterior, y creen que fuera de la selva no hay nada.
La película nos transmite la fuerza de la naturaleza, la dureza de la vida en el Amazonas, e incluso nos hace sentir en nuestra propia piel el extenuante clima amazónico, las torrenciales lluvias, la humedad, el calor.
Boorman refleja excepcionalmente el vital choque que sufren las tribus que nunca han sabido de la existencia de otros hombres, que jamás han tenido contacto con el mundo exterior, cuando su mundo, tars ser talado por las madereras, comienza a llenarse de colonos que buscan riqueza a cualquier precio. Vemos como el avance en la destrucción amazónica les afecta directa y letalmente, y como esa destrucción no para, sino que avanza a velocidades cada vez mayores. Y como tras esa destrucción, muchos indios se occidentalizan, pierden sus señas de identidad y fuera de su hábitat llevan vidas nulas, sin esperanzas, con la pobreza y marginación como denominadores comunes.
La música de Junior Homrich y Paul Gascoigne le va como anillo al dedo a la película, reflejando misticismo y misterio.
Esta es una película que si la ves, no te dejará indiferente, porque todo lo que en ella ocurre podría estar ocurriendo ahora mismo en cualquier recóndito lugar de la selva amazónica.
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La decadencia de Occidente
Sí, probablemente he empleado un título un tanto amarillista y exagerado. Sin embargo, creo que se mantiene en la línea de lo mostrado en el filme, pues en él también se dan cita un cierto aire manipulador y una perspectiva, quizás, demasiado maniquea. En cualquier caso, "La selva esmeralda" es una más que interesante obra de John Boorman quien, nuevamente, vuelve a dirigir y producir, logrando así un control casi absoluto sobre lo que se muestra a lo largo de todo el metraje.

La historia (basada en hechos reales, lo cual resulta siempre un tanto peliagudo, pues nunca se llega a saber con exactitud el grado de veracidad de lo que se nos cuenta) se centra en la figura de Tomme (interpretado por Charley Boorman, hijo del director), un niño que es arrebatado de los brazos de su familia por una tribu amazónica. Desde ese momentos, los años se irán sucediendo mientras su familia hace todo lo humanamente posible por dar con él...

Lo primero que llama la atención de la película es su desbordante trasfondo ecológico. Y es que, como telón de fondo de este drama, tenemos la deforestación masiva que sufre la selva amazónica por parte de los malvados países occidentales. Con lo que no cuentan los responsables de estas obras (o mejor dicho: saben pero les importa más bien poco), es que se están cargando el hábitat en el que un par de tribus no contactadas desarrollan su vida.

La crítica ecológica es evidente, pero Boorman no se queda ahí. A ello hay que sumarle una crítica mucho más amplia no sólo al insaciable hambre de dinero por parte de las empresas privadas y su falta de escrúpulos, sino nada menos que la decadencia y corrupción que sufre la actual sociedad occidental, y que contamina todo lo que se pone en su órbita. En este caso, la llegada del "hombre civilizado" a la zona desata todo tipo de miserias, tales como la introducción de armas de fuego, que caen en manos de una de las tribus indígenas y éstos emplean para masacrar a la tribu rival; o la caída de las jóvenes muchachas amazónicas en nada menos que una turbia red de prostitución promovida por los mafiosos de la zona.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El límite del mundo
Hermosa película de aventuras con mensaje ecologista. Cuenta la historia de un padre en busca de su hijo, raptado de niño por una tribu indígena en la selva amazónica. El contacto con su hijo, ya adolescente, y la tribu en la que vive adaptado perfectamente como uno más, le hara tomar conciencia de los daños causados por la presa que están construyendo. Película basada en hechos reales, que denuncia la deforestación de la selva amazónica y en general los abusos de nuestra civilización en la naturaleza. Muy buena.
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16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Uno de los mensajes más bellos, sencillos y amables que la historia del cine nos ha dado sobre algunos problemas actuales de la civilización occidental
En primer lugar quiero decir que "La selva esmeralda", a mi entender, no es sólo una película de aventuras basada en hechos reales: eso podrá servir para los fines comerciales de la misma. La película es en realidad un viaje fascinante al interior de todos nosotros... al interior de nosotros, digo, en tanto especie humana, pues nos permite asistir al rencuentro con los valores más primitivos de los seres humanos. ¿Dónde se originaron las causas de los conflictos que la película nos plantea? ¿Qué hemos olvidado? ¿Qué cosas hacemos con el universo, con el medio ambiente, con nuestros hijos, nuestros padres, nuestras mujeres, nuestros amigos... y hasta con nosotros mismos. Me quedé pensando en lo que le decía el jefe de los "hombres invisibles" a Powers Boothe: "busca a tu animal interior", al animal que nos representa en esencia, y más allá del sentdo simbólico del mismo ¿Eres un gorrión, un jagüar, una pantera, un zorro, un águila, una serpiente, un lobo, una rata, una lechuza, etc.? Los primitivos americanos, así como los antiguos hombres del mediterráneo, vivián en completa armonia con su medio ambiente, y el politeísmo de las creencias religiosas de todos ellos representaba el infinito respeto que los mismos sentían por la naturaleza: dioses de la fertilidad, de la sexualidad, de las cosechas, de los mares, de los ríos, etc.
Para ver más de una vez por los contrastes que se establecen en cada diálogo entre "los hombres termita" y los "hombres invisibles".
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Excitante y sugestiva fábula ecologista.
El hijo de un ingeniero (Boothe) es raptado por la tribu de los hombres invisibles del Amazonas. Diez años después, éste emprende su búsqueda a través de la selva, encontrándolo plenamente integrado en esa tribu... Pese a tratarse de un argumento progresivamente traído por los pelos y de díficil equilibrio, el admirable Boorman logra una película de aventuras francamente sugestiva, un canto ecologista hermoso y vivo contra las grandes compañías y los Estados que están haciendo de la deforestación de la inmensa bombona de oxígeno amazónica un desierto artificial y para nada justificado, solo puro negocio.
La película guarda no pocos puntos de contacto con la arrebatadora y genial "Excalibur" por cuanto se trata de una suerte de fábula mágica y pseudofantástica (objetivo bien logrado en la primera parte, sobre todo) detrás de la cual se esconde una mitología viviente preñada de símbolos magníficamente tratados e imágenes bellísimas (aquí emparentable con "Deliverance"), demostrando el cineasta británico un gran criterio para el espectáculo envolvente.
La película cojea algo por la balbuceante interpretación de Charley Boorman (hijo del director) y por un guión con altibajos comprensibles por lo cuasinverosímil de la historia, pero en conjunto es un film de excitante belleza, de fenomenales destellos formales, de cine bien planificado y tratado.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Diosa naturaleza
Una de mis películas preferidas desde mi más tierna infancia. También tiene que ver que a mis padres siempre les encantó...pero el caso es que a mí también me encanta. Una película donde la naturaleza es la protagonista, donde el poder y la fascinación de las hojas de los árboles, la lluvia amazónica y la identificación con una forma de vivir y respetar aquello que mantiene el mundo vivo, es más importante que el desarrollo, sostinible o no, y la imposible identificación con un planeta que se empeña en destruir aquello que, como el protagonista, todos los humanos deberíamos amar. A la mierda es desarrollo sostenible.
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11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Otra lectura de lo indígena
El argumento no es lo más notable de esta película y no porque sea malo sino porque sosprenden otros aspectos de la producción. Es la primera vez que veo un filme extranjero sobre la selva amazónica que respeta la verosimilitud de una cultura que el eurocentrismo ha dibujado a su antojo desde los tiempos de la conquista.
La recomiendo además de lo anterior porque cuenta una buena historia, tiene buenos actores y esta bien filmada
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
De cómo el hombre acaba con el ecosistema.
Más allá de la emotiva historia puntual que John Boorman nos propone – la del ingeniero que construye una presa en la selva amazónica, que pierde a su hijo pequeño, secuestrado por los indígenas, y su calvario de más de diez años en su busca –, es el enfrentamiento entre civilización y pureza primitiva que subyace en esta fascinante fábula naturalista, una manifiesta elegía por el Amazonas y la naturaleza en general, que le es arrebatada progresivamente a sus pobladores, los indígenas que viven integrados en su medio natural, una llamada de atención al respeto por otras culturas.

La primera tentación que se corre al ver la película, es la de pensar que es una estructura de western perfectamente escondida entre los meandros del Amazonas. Films fordianos como “Centauros del desierto” o “Dos cabalgan juntos” planteaban el rapto de una pequeña niña por una tribu india y el consiguiente rescate. Pero a Boorman le interesa más mostrarnos la transformación de ese chico en una nueva cultura. La película goza de una espléndida fotografía, los diálogos indígenas con subtítulos le da a la cinta un cierto tono de verosimilitud, identificándonos con su cultura a través de los rituales y ascética forma de vida que podemos observar.

Es el hombre blanco el que esquilma el medio natural por intereses bastardos, sin respetar a sus ancestrales pobladores que son exterminados, refugiándose en el trasnochado discurso demagógico del progreso. La supuesta civilización arrastra consigo los peores vicios de nuestra sociedad, desde la trata de blancas (en este caso, chicas indígenas) para satisfacer los deseos inconfesables de tipos abyectos e inhumanos, todo ello montado por imperios económicos que suelen comprar voluntades, sobornando a políticos y gobernantes.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
The Searcher
Un ingeniero estadounidense que está construyendo la mayor presa del Amazonas, ve desaparecer a su hijo en la selva. Pasados diez años, lo encuentra formando parte de una tribu indígena, pero sus mundos ya no tienen nada que ver.

Sugestivo alegato ecologista rodado en escenarios naturales y presuntamente inspirado por un caso real. Una película basada en el mito del buen salvaje, que a veces bordea lo increíble, con la que John Boorman retoma el enfrentamiento entre culturas de algunos de sus títulos previos. Cabe mencionar la atmósfera cuasi mística que envuelve el relato.



"Cuando yo era niño, el borde del mundo estaba muy lejos, pero cada año se acerca más."
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuando canta el tucán el peligro acecha
Hermosa y fascinante película de un realismo cercano al documental. El ritmo de la narración, el uso original del idioma indigena en vez de un forzado doblaje, la actuación de los actores, en especial la del personaje del hijo perdido y ante todo las localizaciones naturales hacen que en conjunto este sea un gran film. Quizá el final, cercano al infantilismo milagroso de Spilberg, donde las ranas cobran una relevancia surrealista no vuelta a ver hasta Magnolia, desdibuje algo el tono general de recreación de la realidad.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
LA DECADENCIA DE LA CIVILIZACION
John Boorman completó su particular trilogía sobre el color verde después de DELIVERANCE(con sus árboles empantanados) y EXCALIBUR(en la que tanto el bosque como el musgo iluminaban las armaduras del intenso color de la naturaleza), en LA SELVA ESMERALDA el cine basado en una historia real se convierte en una denuncia ecológica en contra de la contagiosa y 'avanzada' civilización humana. El hijo de un arquitecto contratado para crear una inmensa presa en el Amazonas se pierde en la inmensidad pulmonar verdosa durante varios años y adoptado por una tribu(los invisibles), por otra parte el padre biológico del niño no pierde la esperanza de encontrar a su hijo hasta encontrarlo cuando éste ya se ha convertido en un hombre, entre los dos lucharán por que la tribu de los invisibles prevalezca, primero contra los indigenas rivales y después contra el hombre civilizado con sus tecnología , deforestación y crueldad( llevando incluso a reclutar a las mujeres pertenecientes a las etnias selváticas a la prostitución)...Con la habilidad del hombre moderno por parte del padre y con la superstición y las tradiciones de la tribu del hijo conseguiran salvar la situación. Esta película aprovecha la belleza de los entornos naturales de la selva amazónica y la supervivencia de la cultura humana tribal que allí sobrevive para reivindicarla en contra de la destrucción, transformación y degeneración que el hombre civilizado inflinge a la naturaleza para sobreexplotarla sin ser consciente del daño que produce a 'los pulmones del planeta tierra'. Una impactante escena en la que Charley Boorman(protagonista e hijo del director) escala un rascacielos en busca de la ayuda de su padre biológico sólo con la ayuda de unas plantas atadas a sus pies prevalece en mi recuerdo al igual que los descorazonadores números estadísticos que se remarcan al final de la película con la cantidad del desgaste del verde amazónico a un ritmo escandalizador y preocupante...Esto en un film del año 85, no quiero ni imaginar en la actualidad. Una bella película basada en un hecho real y que sirve como perfecta denuncia ecológica. El hombre tiene que adaptarse a la naturaleza para sobrevivir y no destruirla para su causa, sino a este ritmo llegará la decadencia de la civilización.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Progreso contra ecologismo
Con los años ha cambiado mucho la perspectiva que tengo de esta película.
Recuerdo perfectamente que la vi de pequeño y me aburrió hasta el infinito, con su carencia total de acción y el hecho de que tenga muchísimos subtítulos. Y es que obviamente no está pensada para los niños.
Pero viéndola como adulto se le sacan muchos valores, como el ecologismo y que nos enseñen cómo viven los indígenas desde dentro y desde fuera.
El progreso amenaza el ecosistema del Amazonas y estos nativos son los grandes perjudicados, que no por ser analfabetos (en nuestro mundo, que no en el suyo) deberían tener menos derechos.
Las actuaciones son muy creíbles, y el que hablen en su idioma y tengamos que pasarnos media película leyendo es totalmente necesario para lo que se quiere transmitir.
Por tanto, una película buena para ver de mayor, y no como un niño esperando ver algo de aventuras al estilo de Indiana Jones.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Doce críticas sin piedad
Esta es mi doceava crítica en estas Navidades. Espero frenar a partir de mañana, que empieza de nuevo el curro. Bien por John Boorman, pero esta película siempre ha estado un tanto sobrevalorada. A notar la cara de bobo del hijo de Boorman, y los increíbles ojos de Meg Foster. En la peli hay muchas cosas que chirrían: como siempre, el lado "Buen Salvaje" de los indios. No puede haber indios "buenos" e indios "malos", además caníbales, para que la gente se dé cuenta de que son "malos". Es demencial. Solo por eso la película ya es basura manipulada. Todos los indios son "buenos", pues todos han sido agredidos por una sociedad más desarrollada. Que luego unos ataquen a los otros solo señala cómo la degradación del Occidente tecnológico ha llegado hasta ellos. Aparte de eso, la historia conmueve, no digo que no, sobre todo el abrazo del hijo perdido con la madre. Pero todo lo demás, a treinta años vista del rodaje, la verdad es que es muy flojo. Pero le pongo un 7 por lo que representó en su momento. Me quedo con Excalibur, Deliverance y El general. Saludos y Feliz 2016 a todos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA TRIBU DE LOS HOMBRES INVISIBLES
John Boorman rodó éste magnífico alegato ecológico sobre la extinción de la selva del Amazonas a un ritmo uniformemente acelerado uniendo y provocando, como pretexto, el choque del progreso hacia la civilización más primigenia: la que reside en la jungla, aislada de todo contacto con la civilización moderna.

Boorman volvió a contar con la colaboración del guionista Rospo Pallenberg con quien ya había trabajado en “El Hereje” (Exorcist II: the Heretic, 1978) y la fenomenal “Excalibur” (1981).

La desaparición de un niño (interpretado por Charley Boorman, hijo del director), obliga a su padre (Powers Boothe), un ingeniero norteamericano que supervisa la construcción de una presa en el Amazonas a adentrarse en la selva y hallar su paradero diez años más tarde. Y en todo ese tiempo la que se considera la más impirtante reserva vital de oxigeno en la Tierra ha conocido la mano destructora del hombre.

Un film de aventuras no convencional y con mensaje de advertencia directo que aún prevalece. La buena dirección de Boorman en éste proyecto le ha llegado a tener el reconocimiento para muchos de que se trata una de sus mejores películas. Probablemente por su desprendida belleza e inevitable canto a la Naturaleza salvaje, y a años de luz de otro film de lectura ecologista, aunque más oscuro y violento, que dirigió Boorman años atrás: “Defensa” (Deliverance, 1972).
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un viaje a lo más profundo del Amazonas
Quise teletransportarme al Amazonas y lo conseguí. La premisa me recordó a 'Pocahontas' (1995) y a la de aquellas películas protagonizadas por niños ferales como 'El pequeño salvaje' (1970) o 'Entrelobos' (2010) -entre otras-. Aquí, la compañía animal de nuestro joven protagonista es sustituida por la de una tribu del Amazonas sin apenas contacto con los humanos ("castores" como ellos los llaman por talar todos sus árboles). Y es que todo confluye con la construcción de una gran presa en detrimento de las reservas acuíferas de estos pobres indígenas. A la película le queda un buen trecho para ser notable, ya que carece de rigor y seriedad. Las escenas en las que los "castores" y los indígenas interactúan, son algo irrisorias. La fractura y el respeto entre ambos, con tantas idas y venidas, le resta seriedad al argumento. También me acuerdo de la escena en la que nuestro prota escala un edificio de gran altura gracias a su GPS-águila y me entran los mil males. Salvo eso, es un canto brutal a la naturaleza. La ambientación consigue llevarnos en medio de la selva y que sintamos la humedad del Amazonas en nuestra propia piel. Ideal para pasar la tarde.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
ÉTICA A NICOMACO. PARTE II.
Mezcla perfecta de realidad y ficción, esperanza y desaliento, sobre temas que permanecen de rabiosa actualidad, la deforestación, el clima, la globalización y maltrato a tribus indígenas.

Simplemente siéntate en el sofá junto a tus hijos pequeños y déjales que disfruten de esta preciosista clase de ética, realidad, esperanza y por qué no.....magia.
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10
The Emerald Forest, 1987, director: John Boorman
John Boorman es un director británico que desde sus inicios a mediados de los años 60 desarrolló su carrera en los Estados Unidos y más bien hacia el final de su carrera decidió retornar al cine inglés. En los años 80 estrenó tres de sus más destacadas películas; “Excalibur” (1981), “La Selva Esmeralda” (1985) y “La Esperanza y la Gloria” (1987) de las cuales “La Selva Esmeralda”, con una historia inspirada en hechos reales, filmada en el Amazonas y con un fuerte mensaje medioambientalista en su época, fue la única verdaderamente ochentera de las tres, logrando ser presentada fuera de competencia en el Festival de Cannes de ese año y obtener tres nominaciones a los premios Bafta en las categorías de música, dirección de fotografía y maquillaje.

“La Selva Esmeralda” es un poderoso film libremente inspirado en hechos reales que se interna mágicamente en las profundidades de la Amazonía para contar la historia de Tommy o Tomme, un adolescente dividido entre dos figuras paternales; el padre de la ciudad representado en un ingeniero encargado de la construcción de una mega represa y el padre de la selva representado en el líder de una enigmática tribu que vive al interior de la selva. Ambos padres representan dos mundos opuestos que luchan por demarcar su territorialidad, reclamando lo que de alguna manera creen les pertenece por derecho propio. De esta forma, el niño en su transición de adolescente a hombre joven e independiente, representa una suerte de nueva raza, donde los aspectos que pudieran vivir confrontados en una pugna sin fin, logran equilibrarse y encontrar un balance natural y armónico, rodeado de bondad y belleza, pudiendo mediar en una perfecta comunicación tanto con la naturaleza como con la urbanidad cada vez que sea necesario. “La Selva Esmeralda” es una inteligente película construida sobre la base de dicotomías en dialogo y conflicto como la ciudad y la selva, lo masculino y lo femenino, la naturaleza y el progreso, el padre y la madre, la niñez y la adultez, y a la vez llena de símbolos que tratan de entregarnos un profundo mensaje ambientalista donde el rol de la naturaleza y de los animales cobran especial importancia en la vida de la selva siempre vulnerable a la intervención humana.

Con una banda sonora electrónica y riquísima en sonidos tribales y selváticos, y una fotografía espectacular a cargo del maestro Philippe Rousellot, “La Selva Esmeralda” se alza como una de las películas más logradas del legendario director John Boorman y donde no por nada, su propio hijo Charley Boorman es quien interpreta al niño adolescente protagonista, cuya profunda mirada de ojos verdes marcaron al espectador ochentero con ese color esmeralda tan fascinante como la selva misma.

Texto: Daniel Valcarce
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6
La selva loca
La historia de la película es muy chula pero no me ha gustado la "vestimenta" de la gente de la tribu, ya que van desnudos.
Tampoco me ha gustado mucho la música de Junior Homrich y Brian Gascoigne. Y también el guión creo que se podría haber mejorado.
El peor momento de la película para mi es cuando desaparece el niño Tommy pero, en cambio me ha gustado que prefiera vivir en la selva.
Otra de las partes emocionantes es el encuentro entre las dos civilizaciones. Y sobretodo el buen corazón de los indígenas y en especial de Tommy.
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