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7
La vida privada de Sherlock Holmes
Ha sido sin duda el capítulo de Sherlock que menos me ha gustado, aunque, eso si, me he reído bastante. Quizás en un momento distinto, este capítulo me hubiera gustado más, pero después del increíble "El coche funerario vacío", creo que todos esperábamos un caso de verdad, de esos que te ocupe el capítulo entero y no sólo deje retazos sueltos entre gracia y gracias.

También me ha resultado algo repititivo y previsible en algunos momentos ¿Alguién pensaba algo distinto con los sms de Sherlock a Lestrade en el primer capítulo? ¿De verdad va a seguir sin recordar su nombre? Muy visto...

No sólo previsible en algún punto gracioso, sino que Sherlock está un poco lento e incluso puedes adelantarte en algunos momentos a lo que va a pasar en el caso.

Pero no todo son aspectos negativos y lo bueno de este capítulo, es la imágen que nos deja de Sherlock Holmes y su "vida privada". Al igual que ya hiciera Billy Wilder, está capítulo nos muestra a un Sherlock más humano y cercano. En esta serie, a veces daba la imprensión que la amistad Watson-Sherlock no era del todo recíproca. Este capitulo deja al descubierto que si lo es, y que aunque Sherlock no suela muestrar sus emociones, si las tiene. Un Sherlock que incluso llega a relacionarse con la Dama de Honor y que también recuerda un poco a la película de Wilde. Hasta nos hace un "cameo" Irene Adler.

Pero lo más remarcable del capítulo es, sin duda, un Benedict Cumberbatch completamente desbocado. Crece película a película y capítulo a capítulo. Cambia de registro a su antojo y cada vez menos forzado, roza la sobreactuacion pero siempre completamente natural. Él es el Sherlock Holmes del siglo XXI como Jeremy Brett fue el del siglo XX. Sólo basta ver su filmografía desde que empezó a emitirse Sherlock, todo éxitos, ningún fracaso. Moffat y Gatiss escriben un producto de calidad, pero Freeman y Cumberbatch ayudan a elevarlo exponecialmente.
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39 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Reinventando a Holmes
Precisamente, como ya se ha dicho tanto de este personaje creado en su día por Doyle, la propuesta de este capítulo me dejó fascinado.

No es ya la ambientación, la fotografía o la música, que para mí justifican plenamente una hora y media de entretenimiento; es que el guión se esfuerza por mostrar un Holmes del presente, tan distinto al referente que subyace en muchos de nosotros, y que protagonizó Peter Cushing en su día. Es el mismo esqueleto, aunque con un traje totalmente nuevo.

Leí no hace mucho que han eliminado el copyright o los derechos de autor sobre este personaje, y que en realidad, Conan Doyle nunca lo dibujó con una pipa y un gorro, iconos inconfundibles aportados por la industria cinematográfica; pues bueno: Sherlock, la serie, se está convirtiendo en una prueba palpable de que el personaje tiene tantas facetas, es tan complejo, que ni siquiera su humanidad le hace aburrido.

He seguido Sherlock desde su inicio, y tengo que decir que este episodio muestra un sello muy diferente, contemporáneo. Y a la vez está a la misma altura del personaje que el escritor Doyle creó en su día, y que le obligó a resucitarlo (debido a la exigencia de su público, ávido por saber más de su vida y milagros).

Espero mucho más de esta serie, pero por si acaso se tuerce, todos estos episodios que le preceden han valido la pena para volver a disfrutar de los casos de Sherlock Holmes. Y eso que ya me leí su obra entera.
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22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
ELOGIO DE WATSON
Desde el comienzo de la proyección el espectador tiene la impresión de hallarse frente a una subasta de retales más que ante un mosaico de intenciones bien diseñado.
A ello contribuye un ritmo de intensidad desigual y cierta intermitencia argumental.
Pero, a medida que el capítulo avanza, la trama gana en precisión y van cuadrando los elementos aparentemente inconexos. Y, como siempre, una desbordante imaginación apabulla, una exuberante originalidad se adueña de la narración y el innegable rastro de la inspiración de Conan Doyle penetra hasta el último resquicio de la pantalla,

Cualquier pretexto es bueno para hacer un elogio de Watson.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Transiciones
Después del estreno de la tercera temporada con el capítulo The Empty Hearse, aquí nos encontramos con un capítulo lleno de gracia y precisión, pero de simple transición. La trama se detiene, los personajes se distraen y divierten, el público también; en conjunto, Sherlock sigue siendo una de las grandes series del cine reciente. Me gusta incluso que en Filmaffinity se adopte esta posiblidad de que cada capítulo de nuestras series más queridas sean tomados como una unidad. Lo mismo debería hacerse, por ejemplo, con Game of Thrones o Homeland.
Aquí, en Sherlock, sentimos que el nivel no es el mismo de capítulos precedentes y lo bueno es poderlo comentar, cuando se trata de capítulos claves y otros que son puras transiciones hacia tramas mucho más elaboradas.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sherlock y su vulnerabilidad
A estas alturas que decir ya de Sherlock que no se haya dicho, poca cosa queda ya, pero éste episodio muestra algo diferente a todo lo anterior, muestra un Sherlock más humano, con sus defectos y virtudes, con sus sentimientos recíprocos de amistad, un ser sensible y nada asocial, que teme perder lo que más le importa el afecto de su inseparable amigo y compañero de aventuras,
Hay mucho humor en éste capítulo y muchos sentimientos mezclados con un poquito de misterio, pero sobre todo se nos muestra la vulnerabilidad de éste ser extraordinario que es Sherlock, sin duda, es el Sherlock de una nueva generación, y como tal se siente al personaje, Benedict ha ido creciendo exponencialmente en cada temporada y está ahora en su pleno apogeo, brillante y nostálgico, sensible y enigmático, en fin, a mi ya me tiene ganado ¿y a vosotros?, sublime final con un Sherlock solitario alejándose del mundanal festín en un final de capítulo y quién sabe si un nuevo comienzo para nuevas aventuras...
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El Mejor de la Tanda
Como mencionara en mi comentario respecto a El Coche Funerario Vacío, episodio inaugural de la tercera temporada de Sherlock, el reencuentro con nuestro querido Holmes poseía cierto margen de mejora. Un margen que, por fortuna, en El Signo De LosTres se ha sabido aprovechar sobradamente. De hecho, este segundo capítulo me parece no sólo el mejor de la tercera tanda, sino también uno de los más brillantes de toda la serie. Ahí es nada.

El guión nos traslada al enlace matrimonial entre John Watson y la encantadora Mary Morstan proponiéndonos un acertado desarrollo de lo cómico a lo dramático. Desde las estruendosas carcajadas que provoca la incapacidad de este Sherlock Holmes para adaptarse al rol de padrino de boda, hasta la trepidante acción con que se resuelve ese ingenioso whodunit, pasando por la gradual exposición de un misterio en habitación cerrada, y otro en alcoba abierta, que no parece guardar relación con nada de lo demás.

Una historia donde el extraordinario Benedict Cumberbatch nos deleita con otra apabullante muestra de histrionismo controlado. Donde el resto de intérpretes ofrecen, asimismo, un grandísimo nivel. Donde un apreciable montaje no permite caídas de ritmo. Y donde la banda sonora se usa con mayor generosidad, pero idéntico acierto, que en el episodio previo. Todo lo importante encaja, en definitiva, para conformar un capítulo de sobresaliente. ¡Bravísimo!
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vivan los novios.
No cabe duda de que esta serie nos tiene que sorprender, capítulo a capítulo. Quizás el capítulo más mundano de la serie,más terrenal y humano de un Sherlock que no sólo demuestra su verdadero afecto por Watson y su pareja, sino que tiene un par de detalles con la bella dama de honor en las que parece casi un heterosexual al uso, algo que hasta la fecha había sido prohibitivo a excepción del episodio de la dominatrix Irene Adler.

Divertido, casual, siguiendo los tópicos habituales en este tipo de celebraciones, con anécdotas divertidas intercaladas con casos más o menos hilados para llevarnos a un final imposible, improbable, pero las artes deductivas afloran cuando más se necesitan, y aquí, bajo los efluvios de las bebidas espirituosas, tenían que hacer su acto de presencia.

Quizás el episodio que menos me ha gustado porque se sale de la magia habitual, donde vemos a un Cumberbatch completamente desatado, haciendo honor al acontecimiento, siendo un Sherlock humano.

Notable, 7.

28/03/2017.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Me lo creo
Como en el capítulo anterior en éste el caso no vale absolutamente nada. Mal explicado, simplemente esbozado, nada más. No es que sea difícil de entender pero tiene muchísimos cabos sueltos. Te lo muestran a flashazos, a toda hostia y no queda más remedio que creértelo. Pues vale, me lo creo.
Las referencias a algunos personajes de las obras originales (Sholto) se agradecen tímidamente. Irene Adler figura en los créditos pero no os dejéis engañar. Aparece durante 2 segundos... ¿Por qué este capítulo me ha gustado más? Pues porque el humor no es tan sumamente ridículo como en el anterior (aunque la gracieta de Lestrade ya chirría) y porque la relación entre Holmes y Watson está francamente bien construida, mucho mejor y más creíble. Potente.
Algunas risas, varios momentos entrañables y poco más. sigue sin haber caso. Como sigan tirando de la goma a lo mejor se rompe definitivamente. Cuidado.
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9 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
AUTOCOMPLACENCIA
Este tipo de episodios resulta propio de series, generalmente americanas, que llevan ya tras de sí varias temporadas con 22-24 episodios cada una. Básicamente de lo que se trata es de reunir a todos los actores habituales, montar una fiesta y echarse unas risas haciendo un episodio intranscendente que los espectadores sabrán perdonar y los fans se apresurarán a adorar/alabar.

Que una serie con sólo tres temporadas de sólo tres capítulos cada una se permita hacer en su OCTAVO episodio una boutade como la presente es de una autocomplacencia sonrojante. En la fiesta sólo se lo pasan bien los actores que asisten a ella, el espectador no está invitado, casí mejor, porque el discurso que suelta Sherlock es tan inverosímil como patético, causa vergüenza ajena.

Una lástima, porque si al principio está serie empezó trasladando con tanta sensibilidad como respeto el carácter creado por Conan Doyle al siglo XXI, poco a poco hemos ido viendo como se va traicionando todo lo cimentado al principio para terminar construyendo un personaje irreconocible para los lectores de las novelas.

Pero bueno, mientras haya fans a los que resulte dar gato por liebre el despropósito tiene para largo. Una pena.
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8 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
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