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9
el precio del éxito
Realmente apasionante la historia de esta chica, me han gustado las interpretaciones y esa manera de contarla, me recuerda al Lobo de Wall Street. Quizá podría haber estado en las 9 de mejor película, pero la política de los Oscar ya se sabe...
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7
En Patines
Uno de los mayores aciertos de "Yo, Tonya", aparte de las notables interpretaciones de sus dos actrices protagonistas, es el extraordinario manejo de la levedad de una historial real y dramática a partir de un tono cómico y desenfadado, de una estética años 80-90 y de un guión eficaz que echa mano a un tono irreverente que hace más digerible lo dramático.

Es entrenida y amena, y nunca te da la sensación de que lo que cuenta resulte imposible de creer. Vale, podría ser que, en ciertos momentos, se caiga en lo esperpéntico o lo caricaturesco. Especialmente, en la caracterización de los personajes, en las escenas violentas o en las interpretaciones llevadas al extremo. Pero la inteligencia de la propuesta de Graig Gillespie está en que, bajo esa capa de comedia gamberra, se esconde un drama con muchas implicaciones emocionales.

Tonya Harding (espléndida Margot Robbie) es una chica joven que quiere triunfar en lo único que se le da bien: patinar. Tiene una familia poco saludable que poco o nada tiene que ver con la imagen que los Estados Unidos de América quiere proyectar como representación del país en los Juegos Olímpicos. He aquí el "error" de Tonya: tener una madre cabrona y un marido gilipollas. Además, de su condición humilde... Primera patada en el culo de los EEUU: Despreciar el talento a favor de las apariencias.

Segunda patada: lanzar a una genial patinadora al estrellato para después triturarla a merced de una polémica para llenar horas de telediario y programas de entretenimiento absurdo. La crítica que lanza la película no es tanto por lo que, supuestamente, hizo o no Tonya o su entorno, un acto que sería deplorable y que iría en contra del mismo deporte, sino por la facilidad con que se encubra a un ser humano por su innegable talento y luego, como un ídolo con pies de barro, se le somete a la trituración más denigrante, sin tener en cuenta la presunción de inocencia, por ejemplo. Eso es lo interesante: utiliza la historia de Tonya, llena de controversia, para golpear esa hipócrita manera de hacer.

Así Tonya, niña y joven maltratada, endurecida y luchadora se presenta con la dualidad de una deportista genial y de una mujer rota por ver su sueño destrozado en mil pedazos. Los fuertes siempre sobreviven, y la Tonya de Margot Robbie nos despierta cierta simpatía y compasión. Por ejemplo, frente al trato que recibe de su madre Lavona (estupenda Allison Janney), una cabrona a la que nunca se llega a odiar del todo gracias, en buena parte, por ese tono cómico con el que se impregna al personaje y por esa capa de perdedores con la que acertadamente se viste a casi todos. Mención especial también para Sebastian Stan que interpreta a Jeff, el marido de Tonya, que acierta en el tono de patetismo.

Las acrobacias y las piruetas en la pista de hielo son geniales y resultan tan creíbles como disparatadas las escenas entre los personajes más desatados o esperpénticos salpicadas de golpes, tiros, insultos y gestos para despertar la sorpresa en el espectador.

Margot Robbie está impresionante, y la prueba es su reacción al final, tras el veredicto (y no digo más). Es una gran actriz. Lo mismo que Allison Janney. Dos ases.

Por último, creo que si se hubiera hecho un drama biográfico, sería francamente insoportable. El tono de comedia ayuda a digerir una historia muy dura. Se agradece.
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9
LA OTRA CARA DEL SUEÑO AMERICANO
Esta película de Craig Gillespie (Horas Contadas, 2016) está basada en la vida real de Tonya Harding, una patinadora sobre hielo que llegó a representar dos veces a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno y en el Campeonato Mundial de Patín Artístico. En 1991 logró concretar una proeza: realizó un triple Axel (un giro en el aire de tres revoluciones y media) que repitió tanto en el Campeonato de Estado Unidos como en el Campeonato Mundial., aunque, no logró vencer en esta última competencia.
El film, con un humor lleno de sarcasmo, aborda la vida de Tonya, una vida es la otra cara del sueño americano. Cuarta hija del quinto casamiento de su madre, creció calzada sobre un par de patines para realizar el sueño personal de su madre. Es la historia de una persona criada bajo los mandatos autoritarios de una madre imposible de imaginar que habita en los márgenes mismos de una sociedad sedienta de éxito a principios de los 70. Lejos del realismo, el film adopta un estilo farsesco que narra la vida de pesadilla de Tonya, epicentro de relaciones enfermas que se desarrollan desde su infancia hasta su adultez. Dichas relaciones comienzan con la crueldad de su madre y se continúan en su vida marital. En consecuencia, la frustración y la falta de autoestima se transforman en moneda corriente en su vida.
Con un tono de sátira (que por momentos se transforma en farsa) de principio a fin que Gillespie no abandona, el film recorre desde la niñez de Tonya hasta aquellos días finales en que por causas policiales debe abandonar la competencia. La vida de Tonya es el recorrido de alguien criada dentro de un esquema de absoluta rigidez que cuando crece y llega a la adultez es incapaz de manejarse sola dentro de las convencionalidades sociales.
Madre e hija representan una relación de amo-esclavo que cuando Tonya contrae matrimonio, lejos de liberarse, se profundizan en la relación matrimonial con su marido. Esa relación de esclavitud le signa su vida y le impide ser libre, tomar sus propias decisiones, y lo que es peor, ser ella misma en las competencias al tal punto de bloquearla no dejarla expresarse libremente sobre sus patines.
Gillespie maneja con gran soltura el estupendo guión que le sirve Steven Roger (Love The Coopeers, 2015; Postdata, Te Quiero, 2007). Su mirada sobre Tonya es irónica, ciertamente impiadosa, pero a su vez la pinta como un ser humano condicionado por una madre castradora, un padre ausente, una situación social de pobreza extrema, una educación insuficiente que no le ha dado siquiera la libertad para discernir con claridad entre el bien y el mal, entre lo conveniente y lo inconveniente. De hecho, Tonya abandonó sus estudios en el 4to año del secundario.
Tonya tiene un sueño que la motoriza pero en realidad es incapaz de llevarlo a cabo. Equivoca la mayoría de las acciones necesarias para alcanzarlo. La única persona capaz de ejercer una influencia positiva sobre ella es su entrenadora Diane Rawlinson, magníficamente interpretada por Juliana Nicholson, pero Tonya vive en una vorágine en la que se mezcla juventud, falta de experiencia, ignorancia de vida, un marco social no exento de violencia que le impide no solo llevar una vida disciplinada sino también, concretar aquellos sueños.
Margot Robbie luce en su papel de la patinadora logrando que el resplandor de la luz de las pistas de patinaje sobre hielo no encandile la vida real, y rebele la precaria y solitaria vida de Tonya, una persona incapaz de discernir moralmente, siempre llevada de las narices por alguien negativo de su entorno (alternativamente su madre y su marido).
Allison Janey como LaVona, retrata con toda exactitud a una madre posesiva que anula la personalidad de su hija transformándola en una marioneta lastimosa incapaz de alcanzar su sueño por su falta de autoestima, de seguridad en sí misma. Cabe agregar que Allison Janey, por la interpretación de este papel, se hizo acreedora a la Mejor Actriz de Reparto en la reciente entrega de los premios Oscar.
Más allá de la sátira, estamos ante una gran película que, socialmente, muestra la otra cara del sueño americano, aquel construido después de la gran depresión y que parece haberse hecho realidad en los años 50 cuando los Estados Unidos salen victoriosos de la segunda guerra mundial. Los personajes de Yo, Tonya están lejos de ser partícipes de aquel sueño en los 80, y en los 90, años en los que transcurre la acción del film, donde comienzan a sentir que la persecución de aquel sueño se ha vuelto una quimera imposible de alcanzar. Para muchos, como consecuencia de sus propias limitaciones, para otros por una mala interpretación de la realidad, para la mayoría porque el famoso sueño tal vez nunca les perteneció.
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9
¡¡Jódanse, lo hice!!
La película nos cuenta la vida de Tonya Harding, la primera patinadora estadounidense que logró conseguir un triple salto axel en una competición. Pero sus logros y su éxito nada tenía que ver con su triste y complicada vida personal, donde la felicidad y alegría a veces se echaban en falta.

¿Se puede hacer una película biográfica y no ser aburrida? Pues sí, se puede y es ésta: Yo, Tonya.

Sin dar muchos rodeos, sólo puedo decir que esta película es de lo mejorcico que he visto en muchooooo tiempo. Y quién no la haya visto la tiene que ver sí o sí. Es casi una obligación. Una auténtica maravilla.

Yo no sabía nada de quién era Tonya Harding ni tampoco que había sido uno de los casos más sonados durante los años 80-90 en Estados Unidos y también a nivel mundial. En esa época yo era un bebé y era imposible que supiera nada. Y creo que ese detalle me ha venido magnífico para disfrutar aún más de la película.

Así que decidí no buscar nada y que la película me sorprendiera y lo consiguió. Dejándome con la boca abierta y con una sonrisa de oreja a oreja de estar disfrutando de una gran obra de Arte del Cine Independiente.

La historia comienza cuando Tonya era una niña de 4 años y ya destacaba por su precisión y minuciosidad en los giros y en la manera de patinar. Estaba claro que iba a llegar muy lejos y se iba a convertir en la mejor patinadora de la historia. Y así fue. Pero sólo durante un rato. Un pequeño “incidente” rocambolesco cambiaría toda su vida para siempre.

En su vida personal, no todo fueron alegrías y felicidad. Su familia no era la “familia perfecta americana” que siempre nos quieren mostrar. Su infancia la marcó su detestable, odiosa y despreciable madre que siempre la trataba de malas formas, según ella, para que fuera la mejor. Y eso sumado a su complicada vida con su pareja, en la que siempre había altibajos y siempre se estaban peleando para luego acabar reconciliándose. Su entorno no era lo más agradable y agraciado del mundo y creo que todo esto influyó en su fuerte personalidad y en no querer seguir las reglas que le imponían los demás sino ser ella misma, les gustase o no.

Yo, Tonya es una biopic disfrutable y asombrosamente no aburrida. No sobra ni un minuto de película y desde el principio estás metida en la historia y sólo quieres saber más y más. Va directa al grano sin dar rodeos. Está contada de manera que parece un falso documental con los testimonios de sus personajes y, a la vez, sus protagonistas hablan directamente al espectador para hacernos partícipes directos de lo que está sucediendo en pantalla.

Sin lugar a dudas, es una película de INTERPRETACIONES FEMENINAS. Lo pongo en mayúsculas porque las actrices que aparecen en ella no pueden estar más sublimes y perfectas. Margot Robbie y Allison Janney.

Margot Robbie está espectacular. Su interpretación como Tonya Harding va a marcar (ya lo ha hecho) un antes y después en su carrera. Personalmente me ha acabado por convencer como actriz y, a partir de ahora, la voy a seguir más con detalle. Éste año hubiera sido el Oscar para ella de no haber estado nominada junto Frances McDomard.

Allison Janney, como siempre, está perfecta en todos sus personajes (Juno, Criadas y Señoras, La Chica del Tren, American Beaty… por poner algún ejemplo). En esta ocasión, dando vida a la detestable madre de Tonya. Allison está impecable y excelentemente odiosa.

Y otra de las grandes protagonistas es su espectacular BSO – Soundtrack. Hace que sea aún más completa y perfecta. Canciones de Dire Straits, Supertramp, Laura Branigan, Mark Batson, Cliff Richard, Bad Company, Peter Nashel, En Vogue, Chris Stills, Fleetwood Mac, Heart, Violent Femmes y Doris Day.

La película a nivel técnico está muy bien ejecutada. Está perfectamente rodada e interpretada. Muy buenos planos y escenas que han logrado un potente montaje que no defrauda en ningún momento. La caracterización es una auténtica maravilla, ya que han conseguido que los actores parezcan las personas reales que cuenta la historia. Maquillaje, peluquería, vestuario, escenarios, etc… son idénticos. No se han podido esmerar más. Han hecho que sea creíble tanto a nivel interpretativo, técnico y atrezzo.

Yo, Tonya es una joyita. Arriesgada, ácida, valiente, amarga, divertida, artística, brillante, atrevida, critica a la sociedad y a como nos comportamos, a veces, como personas y sociedad y un millón de cosas más. Hacen que la mezcla sea explosiva y grandiosa.

Recomendadísisisisma en un 1000%

Mi valoración 9/10

retalesdeacetato.wordpress.com
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6
Crítica de “Yo, Tonya”
Película biográfica con un ritmo frenético que ayuda mucho a que la película no acabe aburriendo, con actuaciones buenas, una Margot Robbie excelente que demuestra lo buena actriz que es como protagonista, con momentos muy locos, rompiendo la cuarta pared sin miedo y no parar de suceder cosas. Para mi, lo malo es que se hace un poco larga y falta ver un poco más de entrenamiento de Tonya, porque todo va desarrollándose muy rápido. Pero en general es muy entretenida, a pesar de la duración, con unos actores excelentes y una trama buena.

https://juantfilms.wordpress.com/2018/03/22/yo-tonya/
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7
Malas compañías
Una historia que aún está en el recuerdo de toda una generación llegó al cine de forma muy particular, en una mezcla dispar entre astucia o torpeza considerando los fuertes ingredientes de su contenido. "I, Tonya" (2017) eso sí es innegablemente entretenida por el espiral perverso e hiriente que conlleva su relato.

El gen de hechos reales en los cuales se basa esta cinta no deja a nadie indiferente. Mucho de la identidad estadounidense está impreso en la historia y las desventuras de Tonya; "Se le quiere o se le odia, como Estados Unidos". Por eso el giro de la película por hacer partícipe al espectador, dar cuenta de malas conductas, disculpar el trasfondo es más discutible, pero la empatía surge aún sin querer.

Margot Robbie se merece los elogios y el secundario de Allison Janney amerita los galardones obtenidos. Sin duda esta última obtiene su lugar en el podio de las madres antagonistas del cine moderno. Mención a la musicalización de época, de ritmo afín a las secuencias.

El duro (y frustrado) camino al éxito, el clasismo, las discriminaciones, la indolencia social ante los abusos. Son muchos los flancos disimulados en "I, Tonya", quizás apuntando a que debieron ser más explotados, pero el drama es atenuado al parecer precisamente para restarle la carga oscura a un film que pudo ser sumamente espeso en su ritmo.

Se puede decir que el ejercicio, aunque discutible para muchos, obtuvo buenos resultados. La película se hace llevadera, no cae en el cliché de dramas sufridos y continuos pero transa en ello el dolor detrás de las lentejuelas y el frustrado ascenso a la gloria de su protagonista. Atrevido, pero funcional.

Recomendación:
Muy interesante a buena. Hechos reales peculiares, crueles y cotidianos.

=Cité de Buyinski= www.buyinski.wordpress.com
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7
Estados Unidos a Flor de Piel
Una película de las que gustan más en Europa que en USA porque cuenta muchas cosas que el Sueño Americano no quiere que sepas.

Una Margot Robbie espléndida realiza una papel impecable. Un entorno bien ambientado con personajes que cuesta digerir (que no creer) y acompañada por una banda sonora de escándalo. El guión se maneja muy bien y no deja de entretener durante todo el rato, aunque no siempre en el mismo grado.

No apta para espectadores que quieren creer en algo. No es sólo, ni mucho menos, una película de deporte. Es una película que habla de lo que puede pasar si no cuidas de ti mismo.
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6
Tiene sus cosas
Es una película que llega a emocionar en cuanto a que ella llega a conseguir mucho viniendo de donde viene, incluso llegas a olvidarte de lo mala persona que pudo ser. Creo que es un poco larga, pero se ve muy bien.

La película la levantan los actores, incluso aunque hablen a cámara, lo cual es lo peor de toda la película junto a su peluquería. Están todos tan estupendos que te meten completamente en la historia. Eso si ella tendría que haber sido más joven, es imposible creerse que tiene la edad que dice tener.

El empleo de la cámara lenta, me parece estupendo. Hay que hacerlo en su justa medida y en los momentos exactos y eso lo hace muy bien, aun habiendo mucha, no sobra, está bien puesta.

Lo que menos me gusta es la parte falso documental. No me gusta ver a los actores contando lo que ya se cuenta en la película.

No me gusta ese deporte y sin embargo me gusta verla haciéndolo. Eso lo consigue, no sé si es que ella sabrá hacerlo o sino es que la doble es espectacular y se parece mucho a ella.

La iluminación está bastante bien sin llegar a ser estupenda. Se desmarca de ser una película de bajo presupuesto, pero no llega a ser muy buena.

La dirección ha conseguido que empaticemos con una persona, poco humilde, ególatra, mal educada, pero que debía ser muy buena. No aburre, al revés, te lleva y te atrapa. No usa la cámara como debería, ya que podría hacer unos planos espectaculares pero al menos esta bien llevada.

Te entretendrás viendo una película bastante decente
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7
Poderosa pasión
Apasionante y descomunal producción que recrea los acontecimientos que rodearon a un famoso incidente vivido en la historia del patinaje olímpico, aquel en el que un grupo de sujetos lesionaron a una de las participantes en uno de los torneos con el fin de beneficiar a otra.
Los creadores de la película consiguen darle fluidez y un toque de humor que ayuda a seguir los acontecimientos ocurridos.
La película se beneficia de las intérpretes protagonistas y de su gran labor, haciendo que su presencia sea totalmente indispensable para disfrutar de la inquietante y violenta historia que cuenta.
Cuenta con una gran selección musical que ayuda a situarse en la época y a elevar la calidad del conjunto de l película. Una película que merece ser vista y que deja claro que en este mundo se hace cualquier cosa por alcanzar la gloria por una poderosa pasión.
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7
La "mala" de la película
Yo, Tonya es un particular biopic en donde no se retrata la vida de alguien que es recordado por haber logrado algo extraordinario en su vida o por haber sido una persona destacada en algún campo del arte o de la ciencia. Todo lo contrario, Yo, Tonya nos introduce en la vida de Tonya Harding, una “villana”, la “mala” de la película. Tonya (Robbie) desde niña creció bajo los abusos de su cruel e inescrupulosa madre Lavonna (Janney) y luego contrajo una relación toxica y violenta con su marido Jeff Golloly (Stan).
Se puede decir, de acuerdo a lo que nos cuentan en el film, que Tonya Harding se convirtió en villana luego del ya famoso “incidente” con Nancy Kerrigan casi sin quererlo. Presa de su propia incapacidad para enfrentar la vida, debido en grandísima culpa por la infancia que llevo, Tonya nunca fue consciente de lo lejos que podía llegar la situación dejando que su carrera se frustrara y su gran talento para el patinaje fuese apagado en un chasquido. Personalmente a Tonya más que una villana o una perdedora la veo como una víctima de su madre y del contexto en el que creció.
Yo, Tonya es un drama muy duro envuelto en tono de comedia negra, lo que le sienta muy bien a la historia. En cuanto a las interpretaciones, decir que son lo mejor del film. Allison Janney esta sacadísima en la piel de la perversa Lavonna, Sebastian Stan sorprende con su gran actuación haciendo que sea aun más sorprendente que ni figurara en la temporada de premios, y por último, Margot Robbie esta arrasadora en una interpretación descarnada y entrañable.
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8
Su mayor triunfo fue el fracaso
A Tonya Harding ya nadie la recuerda por ser la primera mujer estadounidense en completar un triple axel en una pista de hielo. Tampoco por sus grandes logros en el patinaje artístico y por el duro entrenamiento al que fue sometida para llegar a realizar todas sus proezas.
No se habla de una infancia difícil, marcada por una familia desestructurada con una madre despótica y cruel que la maltrataba sin cesar y una ausencia paterna que la condenaba a la más absoluta y lastimosa soledad.
Nadie se interesa ya por la dura relación con su ex marido, un tipo de carácter violento que la maltrato sin cesar desde que inicio su relación con ella.
Únicamente se la recuerda como la villana del patinaje artístico por el incidente que protagonizo con su rival en la pista Nancy Kerrigan.
Pero a pesar de su premisa, esta historia biográfica no eleva a Tonya a la categoría de la víctima. En ningún momento deja de ser algo más que un ser humano en proceso de construcción que debe hacer frente al propio desastre de su existencia. El papel de heroína o villana desaparece tras la interpretación de una perfecta Margot Robbie que se come la pantalla y nos hace sentir la historia de esta anti heroína que tiene mucho más para contar de lo que ha pasado a la historia. Y es que si esta película supone algo es gracias al trabajo de Margot y de su compañera Allison Janney, que interpreta a la madre de la protagonista. Dos mujeres que bordan el papel que le corresponde y que te hacen sentir todo tipo de emociones; desde la pena, el odio, la rabia, la esperanza…. No hay un solo sentimiento que no sean capaces de manifestar para dar brillo y significado a la difícil historia que narran.

A veces la vida es terriblemente dura para algunas personas. Sin expectativas, sin futuro, sin esperanza, incapaces de encontrar el motor económico que les haga florecer entre la desolación que les rodea. No siendo nunca lo suficientemente buenos, inteligentes o fuertes para destacar entre sus semejantes. Inadaptados para un sistema que ha decidido dejarlos aparte por una serie de clichés estúpidos. Y entonces aparece un talento natural, un don increíble que les proporciona la capacidad de ser amados y comprendidos por todos los que antes los habían rechazado. Una suerte inaudita que les otorga una compensación a una vida llena de sacrificio, sudor y esfuerzo constante. Y lo dan todo por ese momento incierto en que la luz de un foco los abrace un poco, arriesgan todo lo que poseen por continuar un rato mas subidos en el podio. Sin embargo desconocen que el público y la prensa( materializada en esta película en unos reporteros caníbales, ávidos de desangrar a sus víctimas hasta el extremo) pueden hundirte con el mismo aplomo y rapidez con el que te han elevado.
Esta es la historia de Tonya Harding, la historia de una mujer que quiso convertir un no en un sí. Una historia de superación que se vio truncada. Un retazo de vida que muestra el auge y la caída de una gran estrella.
Y es que aunque Tonya lo intentara todo para alcanzar sus metas, desconocía que algunos solo te recordaran por lo que te deje en peor lugar.
Como se ve durante toda la cinta, a la prensa no le interesa la veracidad de lo que muestra, tan solo aumentar el rating con historias truculentas y macabras que creen héroes y villanos en los que los espectadores puedan verse reflejados.
América necesita alguien a quien amar y alguien a quien odiar escuchamos decir a Tonya en un momento dado. Algunos solo serán recordados por sus fracasos, a pesar de sus logros y proezas solo se recordara cómo y cuando cayeron al lodo.
Así de terribles somos los seres humanos.

No me gusta mucho el cine biográfico pero esta película me ha cautivado. Narrada a modo de entrevistas y cine casi documental es fácil adaptarse a los continuos giros de su guion donde se combina constantemente el flashback , mostrándonos la historia que ha dado lugar a la película. Cinta de grandes alardes tanto a nivel técnico como en su maravillosa banda sonora que logra crear el clímax necesario en cada escena.
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8
Todos pisan mierda
Estoy más que contento con esta película que podía haber dado para telefilme, pero que en buenas manos resulta una de las películas más frescas del año, algo a lo que contribuyen también los actores, todos, y sobre todo un montaje atrevido que deja claro desde el comienzo que vamos a ver una recreación documental de la vida de Tonya Harding.

Como ya hay muchas críticas me voy a centrar en un momento que me dio para reflexión: cuando Tonya habla de su archienemiga Nancy Kerrigan en el momento de ponerse la medalla. Tonya dice que Nancy parecía estar pisando mierda en ese momento que ella, Tonya, tanto había ansiado, un momento cumbre de años y años de sacrificios. Me gustó porque, aunque la historia incide mucho en la diferencia de clases en un deporte tan elitista como el patinaje artístico, aquí nos recuerda que estas diferencias no son más que de formas. Que nadie se equivoque: la madre de Tonya puede ser una bruja tóxica y la propia Tonya una disfuncional obsesionada en su huida de su propia vida, pero no quepa la menor duda de que Nancy también está llena de mierda. Entrenamientos infinitos en unas edades en las que toca hacer otras cosas, carreras educativas hipotecadas en pos de un triple giro en el aire, lucha a brazo torcido en un contexto en el que solo la primera se lleva gloria y reconocimiento, padres y entrenadores que ahogan... y todo ello, para qué? Cuál es el fin de estas chicas? Es una cuestión de huida: unas huyen de su clase social y su mundo disfuncional, como Tonya, otras huyen de la mediocridad de una vida normal, como Nancy. De esto va la película: de huidas.

No son tan distintas, la educación y origen de clase solo cambian las formas, pero no el fondo. Las dos pisan la misma mierda. Y si no, echad un vistazo a la biografía de Nancy y su familia.
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7
Una de las nuestras
En general, las películas deportivas están muy restringidas a un nicho especializado de consumidores, salvo que hayan sido ejecutadas con la maestría de "Carrozas de Fuego".

"I, Tonya" es una película de nicho, y difícilmente la veas si no eres un aficionado al patinaje artístico. Pero los productores se esforzaron en hacer algo más con el caso y lograron lo que fué adecuadamente definido como una "comedia negra", una especie de hermanita menor de "Buenos muchachos". O sea que, si te gustan las comedias oscuras, disfrutarás de esta película. Y lo mejor de todo es que relata hechos reales.

Resumen: la humilde y poco educada patinadora Tonya Harding, crecida en un hogar conflictivo y victima de un matrimonio igualmente accidentado, "basura blanca" como dicen los anglos tradicionales, es el patito feo del patinaje hasta que a fuerza de mucho trabajo y voluntad logra imponerse y ascender en los juegos nacionales, para luego verse en la antesala de los olímpicos. Como sabemos, el Oro Olímpico entrega 1 millón de dólares a la ganadora, lo que para su poco escrupuloso entorno era un permiso para matar. Este entorno, su marido y el "especialista en seguridad" amigo de su marido, y los amigos de los amigos, planean de algún modo, sacar de circulación la principal contendiente interna de Tonya, la morena, bonita y burguesa Nancy Kerrigan. La idea inicial fué asustarla un poco, pero a los tontos "a cargo" se les fue la mano y le pegaron un bastonazo en la rodilla. Con tanta suerte, o tal vez con tanta delicadeza, que un mes después Nancy estaba patinando de nuevo y lista para representar a EEUU en los olímpicos de 1992. Los ejecutores fueron tan tontos que dejaron indicios por todos lados y las investigaciones inmediatamente apuntaron a ellos. Finalmente se descubrió todo y Tonya fue acusada de saber lo que iba a ocurrir y no evitarlo. La condenaron a pagar varios miles en multas, a 500 horas de trabajo comunal y la echaron del patinaje competitivo. Con eso la terminaron de arruinar. Así que se dedicó a otras cosas, como intentar una carrera de cantante, casarse con un millonario y boxear. Era una mujer sólida y ganó tres de seis peleas. Pero uno siente que merecía una oportunidad más en el patinaje, porque era una atleta notable, simplemente apartada por diferencias sociales. Y esa es la nueva onda de opinión dominante, luego de soportar, la pobre chica, 24 años de ostracismo. Nancy Kerrigan se quejó, el año pasado, de la súbita notoriedad de Tonya, diciendo: "Pero si la victima fui yo!".

Uno de los méritos del filme es lograr dar comicidad a circunstancias y hechos puntuales bastante oscuros, y además esta muy bien actuada por todos, con una excepción. El ambiente del patinaje también esta bien representado... salvo los estadios, que lucen ficticios debido a la iluminación estilo "exhibición" en vez de "competición". Los saltos son en serio. Debido a que en toda su vida restante Margot Robbie jamás hubiera podido hacer un triple axel, y menos aun, deslumbrante, deducimos que han recurrido a unos muy discretos efectos especiales 3D. El primer triple axel femenino norteamericano fué hecho por Tonya en la USFSC de 1991 y no fue tan elegante como lo pintan. En realidad hizo un aterrizaje de emergencia, igual a los que hacia Midori Ito por la misma fecha. Solo en este siglo se vieron triple axels femeninos decentes.

Sobre la excepción mencionada, me refiero a Margot Robbie. Los primeros años de Tonya corren a cargo de dos niñas encantadoras muy parecidas a la que debió ser la original. Cuando Margot entra al ruedo la patinadora ya tiene 15. Una mujer de 27 no puede representar de ningún modo una chica de 15. Y por muy tosca que fuera Tonya adolescente, no es creíble que pareciera una zorra recién salida de un campo de concentración. Así que en vez de una adolescente presenciamos una adulta haciéndose la estúpida hasta que el filme da otro salto de cinco años. Luego la interpretación mejora pero la maquilladora vuelve a fallar, representando a Tonya continuamente demacrada, casi fea, a lo largo del resto de la película. La verdad que Harding, en la década de los 90 era mucho más bonita y suave que esa suerte de Guasona que vemos en la pantalla.

En los créditos finales siguen videos sorprendentemente claros de la TV de la época, con el programa largo de Tonya donde hace el primer triple axel femenino de Estados Unidos, su momento más glorioso. También hay tramos de reportajes donde se puede constatar lo linda que era. En aquella época las patinadoras parecían vedettes y el figure skating femenino era, además de una disciplina deportiva, vamos, un espectáculo erótico. Luego la International Skating Union comenzó a apretarle los tornillos a las patinadoras exigiéndoles más y más, y resulto que solo las adolescentes etéreas podían cumplir con las nuevas exigencias o bien, veinte añeras sólidamente musculadas.

Cerca del final de los créditos aparece el reportaje real al amigo del esposo, un papanatas ridículo, mitomano y narcisista, un "Torrente" real, machaconamente convencido de ser un experto en seguridad y contraterrorismo.

Espero que con esta película la opinión general vire lo suficiente para impulsar el reconocimiento, aunque tardío, de esta heroína.
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4
Una lavada de imagen...
Tiene un 4 porque cuando te das cuenta de que no es una pelicula autobiografica sino un mal intento para darnos coba se pierde todo el interés. No, de repente no puede ser una heroina ni una persona super buena con muy mala suerte cuando te estan mostrando todo el tiempo cosas malas de ella y sus familiares. No concuerda.
Esque sin conocer esta historia y esta tia te das cuenta de que es una falsa lavada de imagen hacia ella.
Cutre.
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7
De patito feo a cisne negro
En febrero de 1994, mientras en España caíamos rendidos al genio de Chiquito de la Calzada, 45 millones de norteamericanos se sentaron frente al televisor a disfrutar de la siempre elegante final olímpica de patinaje artístico femenino. ¡Que gusto tan refinado el de los yankis en tiempos de Clinton! ¡Familias enteras de demócratas cristianos embelesados con las estilizadas y acrobáticas danzas sobre el hielo! ¿Tanto hemos cambiado?
Nada de eso. Aquella gente no estaba frente al televisor para ver sofisticadas coreografías, asistía al capítulo final de un culebrón deportivo que llevaba un mes ocupando todos los espacios de "sociedad". El 6 de enero de ese mismo año, la rivalidad entre las patinadoras Tonya Harding (rubia, de físico rudo, pobre y con familia desestructurada) y Nacy Kerrigan (morena, estilizada, elegante y con una entrañable familia de clase media) había saltado a las portadas después del incidente bautizado como "El golpe escuchado alrededor del mundo", inmortalizado para televisión, y ahora para youtube, con la emotiva imagen de la joven Nancy tirada en el suelo, llorando desconsolada y gritando ¿Por qué? ¿Por qué? (No pasa nada por conocer más datos sobre el "incidente", fue un hecho real y es tan llamativo que personalmente creo que es mejor conocerlo para motivarse a verla, pero como en la película se lo guardan, voy a intentar esquivarlo hasta la zona spoiler)

La película repasa la vida de Tonya Harding ofreciendo una versión oscura del sueño americano. Con un formato a caballo entre la ficción y el falso documental, Tonya, y su entorno de "basura blanca", van dando declaraciones a cámara, exponiendo sus respuestas a los desconsolados "¿por qués?" de Nancy, y a los suyos mismos.
Los hechos rozan el surrealismo, y gracias a la distancia que da el tiempo, el director ha podido alejarse del sensacionalismo en que cayeron los medios de la época, y dar un enfoque divertido y original, a una historia que, en malas manos, hubiera sido un dramón de los de "mear y no echar gota".

Además del acierto con el tono y de que la historia real es tremenda, la cinta tiene otros méritos:

Las interpretaciones, sobretodo las femeninas, son muy buenas. Allison Janney (Mom) llena la pantalla como la madre que se enorgullece de forjar la voluntad de Tonya, a golpes. Ya se ha llevado el Globo de Oro y es de las favoritas para hacerse con el Oscar.
Algunos personajes como el suyo, o el del guardaespaldas, puedan parecer demasiado esperpénticos, pero las imágenes de los títulos de crédito, y una búsqueda rápida de youtube, valdrán para comprobar que la realidad, como poco, se toca con la ficción.

La realización ha sido la mayor sorpresa para mi. Esperaba algo facilón y todo lo contrario. Muchas escenas están resultas de una forma creativa, bonita y efectiva, que al igual que el uso de la música y la voz en off de falsa entrevista, recuerdan al mejor Scorsese (estoy pensando en la escena de la primera separación entre Tonya y Jeff, contada en un plano secuencia, con la steadycam, saliendo de la casa "familiar". Elipsis temporales incluidas)
Un montaje con mucho ritmo, pocos alardes, y ejemplar, como el guión, en el arte de dosificar la información (Ej: La última visita de la madre).
Los números de patinaje resultan bonitos y espectaculares, aunque se nota mucho que la cara de la protagonista esta incrustada por ordenador. En cualquier caso, la piruetas no son, ni mucho menos, el centro de atención de esta historia.

Otro punto a favor es la banda sonora. Una estupenda colección, bastante variadita, de clásicos del pop-rock americano: Supertramp, Eminem, Doris Day, ZZ Top, Violent Femmes, Siouxie and the Banshees, Dire Straits... un discazo muy ecléctico, cementado con algunas composiciones instrumentales creadas para la película por Peter Nashel.

Y por supuesto, que no me olvidaba... MARGOT ROBBIE. Productora, protagonista y madre de la película. Con permiso de la propia Tonya, claro.
En un año en el que las mujeres están justamente reivindicativas, esta joven actriz ha demostrado su valía y su valor, con hechos, no con abanicos. "Condenada" por su físico a papeles de rubia sexy, ha preferido no esperar a que el sustituto de Harvey Weinstein la bendijera. Ha juntado los explosivos ahorros que consiguió con el Escuadrón Suicida, y se ha lanzado a contar ella misma una historia en la que puede lucir su versatilidad. Tonya es atolondrada, en parte por su nefasta educación pero muy fuerte. La vida la golpea una y otra vez, pero ella se repone gracias a su orgullo, su energía y buenas dosis de humor y cinismo, lo que indudablemente denota inteligencia.
Aunque su trabajo es brillante, su parecido físico con la verdadera Tonya, 15 cm más baja que ella y sustancialmente menos agraciada, no es mucho. Las inevitables comparaciones sobre el aspecto físico de Tonya y Nancy, eran determinantes en un deporte donde la estética es tan importante, y este aspecto de su rivalidad queda reducido al diseño de los vestidos de competición.

La historia es tan buena y el personaje tan potente, que me quedo con ganas de saber más cosas.
Todo está contado desde el punto de vista de Tonya, y para incluir a Nancy sin caricaturizarla habría que haberla dado voz propia, lo cual, desembocaría en otro tipo de película. Aún así, echo en falta un poco más de ella.
También se podrían haber indagado más en otros temas como el papel de los medios y su presión entre el incidente y las olimpiadas, o , las aventuras y desventuras que han seguido protagonizando Tonya y su séquito hasta el día de hoy. En cualquier caso, todos los palos están tocados y dos horas no dan para mucho más.

Con todo, una película muy recomendable. 2017 ha sido una año de buena cosecha para el cine americano, pero el año anterior hubiera sido uno de los títulos importantes de la temporada.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
A time to rend, a time to sew. A time of love, a time of hate. To everything turn, turn, turn.
Dicen que los diamantes se forman en condiciones de presión y temperatura extremas. Tal podría ser el caso de Tonya Harding. Una mujer de orígenes humildes que nació con un “don” para el patinaje y cuya inhumana madre se encargó de someterla a todo tipo de presiones, físicas y psicológicas, para hacerla brillar. Pero los humanos no son diamantes, los humanos son frágiles, los humanos se quiebran. Esta es Tonya, esta es su historia. Si es o no la jodida verdad depende de ustedes. A ella le importa una p*** m****a.

No es muy habitual que una película pueda llegarme a emocionar y al mismo tiempo me arranque alguna carcajada. Pero esta tragicomedia negra, que bien podrían haber firmado los hermanos Coen, lo consigue.
Partiendo de un formato de falso documental se narra la vida de la infame patinadora desde su desgraciada infancia hasta “el incidente” con Nancy Kerrigan que la marcó para toda su vida.

La ambientación y el vestuario están perfectamente conseguidos. Cutre, hortera, vulgar. Como todo el mundo que rodea a Tonya. Y la selección musical para la banda sonora rotunda, como su personalidad.

El ritmo de la narración se mantiene sin altibajos y las escenas de patinaje están bastante bien implementadas, aunque por mi parte me hubiera gustado que se hubieran extendido un poco más. Hay momentos para reflexionar sobre el maltrato infantil, sobre el maltrato de pareja, sobre el maltrato de los jueces deportivos por prejuicios sociales y finalmente sobre el maltrato mediático. Una mujer maltratada a todos los niveles que rompe a llorar en un juicio porque se le prohíbe hacer lo único en lo que destaca, lo único que podía sacarla de su patético mundo, patinar.
Plantea la cruel paradoja de alguien que se sintió amado por destacar patinando, y al mismo tiempo necesitaba ser odiada para destacar.

De todos modos si hay algo verdaderamente sobresaliente en esta película son las interpretaciones femeninas. Merecedoras de todo reconocimiento y ojalá premiadas, porque han hecho sobrados méritos.

Allison Janney, como madre de Tonya, está inmensa. La dureza y frialdad que transmite su actuación, esa falta de empatía inabarcable, es devastadora. Es imposible comprender esta película sin ella.

Pero la que brilla por encima de todo, y por eso he reservado para el final, es Margot Robbie. Ella es la que lleva el peso interpretativo, ella es la que hace el triple axel que hace esta película algo especial. Un trabajo superlativo de los que catapultan una carrera. Una gran actriz ha llegado para quedarse. Espero grandes cosas de ella.

Para acabar esta crítica, comentar lo emotivo que me ha parecido incluir imágenes reales de Tonya patinando en su mejores momentos. Quizá esta película sea la justicia que merecía…o no. Quién sabe. Existe la verdad y…. LA VERDAD.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Yo, mi madre y todo lo demás.
Una de las mejores patinadoras estadounidenses de la historia se enfrentó en 1991 a todo un país al existir bastantes indicios de que agredió a su mayor rival y le rompió la pierna. Esta película tratará de desmentirlo…o tal vez todo lo contrario.

El director de Lars y una chica de verdad, Craig Gillespie, filma una falso documental, mordazmente cómico pero con un trasfondo cruel y despiadado. Como la vida misma. Margot Robbie clava el papel de Tonya Harding, claro ejemplo de esas niñas laboratorio-gimnasio que pierden su niñez y adolescencia por entregar su vida (y alma) a los deseos de unos padres que le obligan a hacer algo que ella no quiere y en contra de su voluntad, y que con el paso de los años hubieran dado una pierna y un riñón porque alguno de sus progenitores les hubiera dado un beso, un abrazo o un triste caramelo en vez de tanta exigencia desmedida y sin sentido. Juguetes rotos en definitiva porque los padres vuelcan en sus descendientes todo lo malo que a ellos les pasa. Aquí a esa madre la interpreta de forma despiadada y brillante Allison Janney (merecidísimo Oscar por ello), que reafirma con su comportamiento tan vejatorio el hecho de que no se es madre por haber parido, sino que se debería ser madre por merecimientos. Y esta mujer merecer lo que es merecerse, no se merece una mierda. Por eso en la película pasa lo que pasa, cuando algo está tan desestructurado no se pueden pedir peras al olmo.

Sacapuntas de oro: Convertir en comedia un hecho (y una vida) tan dramática. Las escenas en la pista son muy reales (o al menos lo parecen). Cada vez que un actor rompe la cuarta pared. Las sublimes (y sufridas) actuaciones femeninas. El robaescenas Paul Walter Hauser.

Sacapuntas de madera: Que no haya estado entre las nominadas a mejor película en los Oscar 2018, en un año tan escaso de películas notables como ésta. Que le sobren 20 minutos de rodaje. La alarmante relación tóxica entre el trío de protagonistas…tan habitual en la realidad que nos rodea.

Nota: 7,5 Sacapuntas.
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7
La basura blanda americana
Curioso que este pasado 2017 hayan coincidido nominadas dos películas sobre eso que en USA llaman "basura blanca", abundante en según qué estados y fundamentales para dar la mayoría al ahora presidente Trump. Sociológicamente interesante, cinematográficamente muy agradecido de llevar a pantalla, casi podemos hablar de un cierto subgénero de cine dedicado a este colectivo. Como en TRES ANUNCIOS A LAS AFUERAS, esta YO, TONIA es una película notable, se ve con ganas y aunque se sabe, yo por edad me acuerdo perfectamente del asunto, el final de esta verídica historia, las interpretaciones son tan potentes y la propia historia tan tremenda, tan tragicómica, que en ningún momento se hace larga. Magnífica Margot Robbie, magistra la ganadora del Oscar a la mejor secundaria, Allison Janney, todo el reparto está a gran nivel y la película arranca carcajadas dramáticas casi cada cinco minutos.
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7
Una comedia de palurdos
"Yo, Tonya" es una película que por diversas circunstancias se me pasó verla en la gran pantalla, recientemente la encontré de alquiler en una de mis plataformas online de Vídeo bajo demanda (VOD) y no lo dudé. Sin leer las críticas, sólo por el trailer se notaba que la cinta tenía calidad, pero no me esperaba una película cómica.

Iba a ser especialmente pintoresco ver el relato de la famosa rencilla entre las dos principales patinadores estadounidenses que acabó en un ataque violento. En su tiempo fue un hecho muy mediático hasta en España, pero quizás no tanto como pueda hacer creer esta película, y ni remotamente el que lo recuerde puede imaginar todo lo que se cuenta en la cinta, ni mucho menos el tono con el que se cuenta. Es un tono cómico de principio a fin, a pesar del ambiente de violencia y de unos protagonistas rudos, palurdos como dicen las protagonistas en los sucesivos diálogos como de voz en off pero con sus imágenes, metidos en un mundo que miraba más por las buenas formas y por la faceta artística o la feminidad. El resultado es muy bueno, puede que la primera hora sea mejor, aunque la historia no pierde nunca el ritmo ni el tono cómico, los actores bordan los papeles, con la protagonista Margot Robbie caracterizada de una manera algo extraña poco favorecedora, no está despampanante como es habitual. La historia igual peca en exceso de dar un trato tan banal a lo sucedido, justificando las malas acciones por la ignorancia de los violentos protagonistas, otras veces priorizando la máxima del espectáculo debe continuar, aunque, quién sabe, puede que ocurriese así en realidad.

En definitiva, lo que pudiera parecer una historia aburrida y ajena al común de los mortales, nada menos que una rencilla barriobajera dentro del mundo del patinaje artístico, Hollywood lo ha convertido en un producto comercial y a la vez no falto de calidad, más que recomendable.
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6
Para ser de una patinadora, no está del todo mal
Me echaba para atrás, y mucho, ver una película biográfica de una patinadora artística. No me gusta ver deporte, ni siquiera el fútbol, así que no sé qué podía tener esto de interesante. Pero luego leí las críticas sobre la actuación de Margot Robbie, me animé, y no me arrepiento.
La factura del film es buena. Gillespie se imbuye del estilo Martin Scorsese hasta la médula. El montaje es rápido, prácticamente suena buena música todo el metraje, se escuchan declaraciones en "flashforward" y hay mucha ruptura de la cuarta pared, que parece que está un poco de moda hoy en día.
Y hablando de Scorsese, Margot Robbie se dio a conocer con "El lobo de Wall Street", pero aquí demuestra que puede hacer mucho más que lucir palmito. Es verdad que su interpretación es estupenda.
Tonya Harding fue una gran patinadora, pero la película se centra más en su vida personal, llena de problemas.
Para empezar, sufre el maltrato de su odiosa madre, que era una borracha, fumadora empedernida y muy mal hablada. Además, le doy un toque de atención al doblaje, porque no solo esta madre es mal hablada sino mal expresada gramaticalmente con laísmo, porque dice en un momento dado que a su hija "la" regañaba, cuando debería decir "le" al ser complemento indirecto. En fin, ¿qué le vamos a hacer?
Por si no tuviera bastante, Tonya tiene que lidiar con un deporte duro y competitivo, y también una pareja que era para echarle de comer aparte. Entre todo esto, y la propia personalidad de la protagonista, que era todo un carácter, al final el patinaje en sí queda tan solo como un telón de fondo y no es el centro de la historia, lo cual sería posiblemente bastante aburrido.
Aun así, las escenas que hay de eso son espectaculares. Demuestran un gran trabajo de Robbie (o del montaje con especialistas, porque si lo han hecho así no se nota lo más mínimo), así como de la fotografía, pues la cámara baila con ella en la pista.
Toques de comedia negra se unen al drama para completar una historia que llega a entretener, que ya es decir para lo que me esperaba. Pero lo mejor de todo es Margot Robbie y solo por ella ya merece la pena verla. Pero con todo lo dicho, tampoco me entusiasma, todo hay que decirlo. Me lo pensaría a la hora de revisionarla.
Yo diría que la moraleja es que no importa lo bueno que puedas ser en algo, porque si tienes mala suerte en la vida eso no te impedirá ser un desgraciado.
Y nunca te acostarás sin saber una cosa más. Ahora sé lo que es un "triple axel".
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