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8
La verdadera cara
¿Qué somos cuando pervertimos los códigos morales por los que nos regimos? Roman Polanski, basándose en una obra de Yasmina Reza, rasga la máscara de la sociedad para descubrir la verdadera cara de nuestra personalidad.

Esta película es una pseudo comedia inteligente, negra y con un delicioso matiz de crueldad, donde lo que parece no es y lo que es, es mucho peor. "Un Dios Salvaje" es una obra curiosa y muy interesante que bajo la amable apariencia de una comedia de situación oculta una cruda reflexión sobre la incomunicación del hombre (y la mujer) occidental. Y con ella las hipocresías, miseria y pequeñas mentiras con que nos autoengañamos todos los días. Es sin lugar a dudas una comedia, pero con aires trágicos.

Toda esta reflexión arranca de una situación de lo más civilizada. Dos parejas de padres se reúnen para dirimir de una manera políticamente correcta una disputa entre sus hijos que ha acabado con los colmillos rotos de uno de ellos. Lo que en principio empieza muy educadamente como una reunión de gente culta, civilizada y sensata va endureciéndose, conforme los diferentes caracteres de los personajes van chocando, acabando la historia como el rosario de la aurora en un enfrentamiento primario entre estos entes contradictorios, del que ninguno sale vencedor.

Bravo a Roman Polanski, que ha sabido captar la esencia pura de Reza, maestra como pocos en el juego de alianzas de los personajes, creando un verdadero regalo para la vista y el oído.

Aunque esta joya cinematográfica no habría llegado a ser lo que es sin este excelente elenco de actores que dan vida a los cuatro protagonistas en unos papeles complicados y llenos de matices. Si los dos actores masculinos Christoph Waltz y John C. Reilly están francamente notables, resulta excelente la labor de las dos actrices, Kate Winslet y Jodie Foster, quienes, en unos papeles que se ajustan muy bien a sus características, ofrecen un cara a cara frenético y arriesgado, demostrando una gran solvencia y madurez interpretativa digna de tener en cuenta.

"Un dios salvaje" es sin lugar a dudas una magnífica obra digna de ser vista. He dicho.
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192 de 227 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La cuarta pared
Roman Polanski rueda ‘Un dios salvaje’ con unidad de acción, tiempo y lugar; sin elipsis y en un solo apartamento; con cámara “invisible”, ritmo ágil y timing excelente de comedia. Una sitcom de altura urdida por Yasmina Reza y realizada por un director menos salvaje que burlón.

Cuatro actores componen el menú. Cristoph Waltz descuella; John C. Reilly está más que notable; Kate Winslet sólo desentona un poco en la ebriedad; Jodie Foster es solvente, pero sobreactúa en los momentos de mayor tensión.

Cada vez que suena el móvil de Alan Cowan, nos reímos. Waltz consigue hacer que un mismo chiste, contado hasta la saciedad, no pierda su frescura.

El texto es puro juego malabar. Dobles parejas enfrentadas… Una pareja de clase media baja recibe a una pareja de clase media alta para discutir sobre sus hijos respectivos. Hay quien ve a Buñuel en ese no salir afuera (‘El ángel exterminador’) o en el absurdo del ceremonial civilizado (‘El discreto encanto de la burguesía’). Yo veo mucho más, en tono e intenciones, al dramaturgo Dario Fo.

Lo políticamente incorrecto se va adueñando de la cinta. Las batallas ganan en intensidad a medida que cambian de bando los soldados (un matrimonio frente a otro; mujeres contra hombres y, sobre todo, cada oveja contra su pareja). El texto fluye y resplandece, satírico y gracioso. Pero las parejas que se forman son, en calidad interpretativa, desiguales. Por una parte, Kate Winslet y Cristoph Waltz pueden con Jodie Foster y John C. Reilly. Por otra, Cristoph y John C. superan claramente a Jodie y Kate.

En una comedia tan de actores, hubiera sido deseable que los cuatro despuntaran por igual. La dinámica de réplicas y contrarréplicas no toma partido por ninguno de los personajes: todos tienen su cuota de ridículo. En la interpretación está el desequilibrio.

Pienso en ‘Secretos de un matrimonio’, de Ingmar Bergman. Esa cinta funcionaría peor sin la armonía y el equilibrio en la interpretación de sus protagonistas: Liv Ullmann y Erland Josephson. Gracias a ellos, la película se erige en la mejor escenificación cinematográfica que yo recuerde de la lucha de cerebros ideada por Strindberg –mente contra mente, en una espiral de violencia psicológica.

¿Hay lucha de cerebros en ‘Un dios salvaje’? En mi opinión, nunca se sobrepasan los límites de la comedia. En todo caso, lucha de cerebros light y digerible, más cercana a Woody Allen que a August Strindberg o Ingmar Bergman.

===

No sé cuántos kilos de cine puede haber en una cinta de teatro. Aunque reconozco que, entre una risa y otra, me ha venido a la cabeza esa pregunta.

La cantidad de arte es complicada de pesar, pero he sido muy feliz una hora y veinte.
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139 de 171 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una guerra con cartel
Es complicado hoy en día que al pisar una sala de cine uno adivine a los diez minutos de proyección que está ante una obra maestra. Es lo que me ha ocurrido hace unas horas con una historia en principio supérflua aunque incómoda con la que a buen seguro muchos guionistas hubiesen peleado en vano para desarrollarla con un mínimo de sustancia. En nuestro mundo actual aparentamos diplomacia exterior cuando nos enfrentamos a hechos desagradables, cuando lo que en realidad prefiere nuestro fuero interno es desenterrar el hacha de guerra y liarnos a machetazos a la menor oportunidad.

El autocontrol inicial, representado en el cartel del film por las sonrisas hipócritas de los cuatro espléndidos intérpretes, dura únicamente los primeros diez minutos. Los preparativos para la batalla se esconden tras tres o cuatro adjetivos malintencionados, dispersos y agazapados entre oraciones subordinadas de exquisita educación. Son los disparos de advertencia, cuya única función es la de minar las defensas psicológicas de los antagonistas. Tras ellos, las incisivas puyas van ganando intensidad y los cuatro personajes se ponen en guardia, toman posiciones en el campo de batalla y examinan el terreno sobre el que se van a batir. Comienzan las primeras escaramuzas: un móvil que no deja de sonar, un vómito que se incrusta entre páginas de arte y pantalones de ochocientos euros, un secador que no cesa de rugir, un "¿cómo se gana usted la vida?", y entre medio algunas fingidas retiradas que pretenden confundir al enemigo. En el ecuador de la película la batalla se libra ya a campo abierto. Posiciones abiertas y fuego a discreción: una botella de whisky, un móvil que deja de sonar, ráfagas de fuego amigo que pueden liquidarte ahí mismo, flores convertidas en peligrosa metralla, altavoces a todo volumen para infundir el desánimo y causar estress, deserciones momentáneas y mucha mala hostia escudada siempre en la causa de los dos jóvenes príncipes que ambos contendientes defienden.

En resumen, si te atrae la hipocresía y el cinismo (de los demás), o te gusta practicarlos más que verlos, disfrutarás como un enano de este ejercicio teatral coordinado por un genial Polanski que ha sabido elegir para este proyecto a cuatro actores que nos regalan una interpretación magistral (Jodie Foster de los nervios es algo digno de mencionar) sobre un guión y unos diálogos más que notables. 9.5

“La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar, aprovechándose de los fallos de los adversarios, desplazándose por caminos que no esperan y atacando cuando no están en guardia”. Sun Tzu, El arte de la guerra (483 a.C.)
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109 de 144 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un juego de niños
Una vez más, ha ocurrido. Críticos puestos de rodillas y lamiendo el suelo a sus pies. Multitudes de sesudos cinéfilos sacándole en hombros del cine, arrojando pétalos de rosa a su paso, tratando de tocar su túnica con la punta de los dedos. Palabras y más palabras de loa y agradecimiento: gracias mil, amigo Roman, por una auténtica obra maestra, por tu certera y ácida radiografía del lado oscuro de la civilizada sociedad occidental, por tu negro sentido del humor, por este atrevido “tour de force” entre cuatro paredes y en tiempo real. Qué timing, qué precisión, qué risa, dios mío. Gracias, oh Roman, gracias mil.

No es que me moleste que se admire el innegable talento de Roman Polanski, sobre todo cuando es merecidamente, pero no deja de ser irritante esa costumbre, que crece en adeptos a medida que las salas de cine se van despoblando de auténticos maestros, de recibir entre babas las obras de ciertos directores, sobre todo de edad avanzada, como si al ser generoso a la hora de valorarlas se estuviera reconociendo algo más que la calidad de una peli concreta. Hay autores, por decirlo en plata, con los que, por si las moscas, está bien visto ser servil antes de que palmen. Muchas de las críticas que se pueden leer sobre esta y otras películas son simples ejercicios de coba que dan la impresión de haber sido escritas con el piloto automático y le dejan a uno la misma sensación que esos fariseos Oscars honoríficos a toda una carrera, invariablemente recibidos con un cerrado aplauso y la misma gente que durante años ninguneó al homenajeado puesta en pie con una sonrisa de oreja a oreja. Disculpad, por tanto, que este seguidor casi incondicional de Roman Polanski no se una a vuestra ceremonia y se quede sentado y hojeando un libro de John Cheever mientras vuestras palmas recuperan su temperatura normal.

“Un dios salvaje” no es una gran película. No es ni siquiera una película notable. De llevar otra firma, se la consideraría la obra prometedora de algún joven autor, tal vez venido del mundo del teatro, con mucho que aprender, un simple esbozo de lo que podría hacer en el futuro. No ofrece nada nuevo ni especialmente destacable, ni en el plano formal, inscrito en una tradición muy asentada en el cine, ni en el temático, donde no pasa de ser una variante más, no especialmente distinguida, de un tema recurrente tanto en el cine como en la literatura del siglo XX; en ese aspecto concreto, de hecho, mordisquea y roe como un hámster, es un simple juego de niños. Frente a unas interpretaciones en general notables, aun con momentos de sobreactuación, pesan demasiado lo estereotipado de los personajes y los giros propios de la obra teatral, lastrados por su artificiosidad, que chirrían cada vez que se traducen a términos cinematográficos, como ese whisky mágico que después de dos sorbitos saca a flote lo peor de cada uno y prepara el terreno para el clímax dramático final. Como si Papá Pitufo fuera escocés y nosotros fuéramos y nos lo creyéramos.
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74 de 89 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La importancia de llamarse Roman Polanski
Estoy más cerca de Servadac y Txarly que de Chago.

Al dirigir “Un Dios salvaje” hay un riesgo genérico y dos específicos. El genérico es el mismo de todas las obras teatrales, hacer olvidar al espectador que está viendo teatro.

Los tres espacios que se salen del escenario central nos son mostrados siempre de la misma manera: la cámara los descubre siguiendo a uno o varios personajes. Es una forma hábil de conservar la unidad y a la vez evitar la sensación demasiado teatral que da un “mutis”. Por otra parte Polanski no se obsesiona con sacar la cámara de ese salón, por ejemplo cada vez que se cita un acontecimiento externo o se habla por teléfono, algo que paradójicamente también daría la misma impresión de teatro filmado. Cito a Hitchcock, a propósito de “Crimen perfecto”:

“Sostengo una teoría sobre los films basados en obras de teatro, que incluso aplicaba en tiempos del cine mudo. Muchos cineastas toman una obra de teatro y dicen: "Voy a hacer con esto un film" e inmediatamente se dedican por lo que llaman el "desarrollo", que consiste en destruir la unidad de lugar, saliendo del decorado. (…) olvidan de esta manera que la cualidad fundamental de la obra reside en su concentración. (…)El film que se obtiene de esta manera dura generalmente el tiempo de la comedia más el de algunos rollos que no tiene ningún interés y que se han añadido artificialmente.”

Y, desde luego rueda magníficamente, imponiendo un dinamismo nada estridente, repitiendo planos sólo cuando tiene un significado cinematográfico y mostrando las cuatro paredes con naturalidad. El texto apuesta por la claustrofobia pero la planificación hace que la película respire.

Los riesgos específicos son:
- Ser capaz de controlar el progresivo giro de tono que da la historia
- Contestar a la pregunta que se hace el espectador durante toda la función: ¿Por qué diablos no se van los invitados si tanto lo desean?
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60 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Texto o Imagen?
Me cuesta muchísimo valorar una película como “Un dios salvaje” porque no sé si lo que me ha gustado más es el caramelo que ofrece el texto de Yasmina Reza o el envoltorio que proporcionan Polanski, Foster, Winslet, Waltz y Reilly. ¿Valoraría menos la película si fuera una cinta indie con actores secundarios al margen del mainstream y un director novel? Me gustaría ver el making-of, si existió libertad creativa o improvisación… si realmente Polanski tenía el proyecto en mente hace pocos años o, por el contrario, contarán de ella en su biografía que se trata de la película escrita durante el arresto domiciliario en Suiza.

Me replanteo todo en sus dos cuestiones básicas:

1.- El texto: la obra de Yasmina Reza nos habla de la hipocresía generalizada de una sociedad que adorna de retórica y enmascara la moralidad los actos más primitivos y propios del ser humano. No hace falta invadir un país para declarar la guerra a otro ser humano y volver a ser los animales salvajes que llevamos dentro.
Aquí los personajes quedan atrapados al igual que en “El ángel exterminador” por sus propias presiones y estresante forma de vida, como los nuevos impulsos cardiacos de su inexistente vida personal. Como si el Dios Salvaje les hubiera maldecido hasta encontrar una violenta catarsis grupal para que vean en los otros el reflejo del interior de ellos mismos. Todo arranca desde el primer acto humano, desde la nausea y el vómito para alcanzar, a través de la violencia verbal e incluso física, su lado más humano y primitivo. Mientras tanto y ajeno a la respuesta feroz por minucias sociales y levemente existenciales, el ecosistema y el reino salvaje recuperan su equilibrio natural…


2.- La imagen: Polanski ni ha optado por un plano secuencia hitchcockiano ni por la excelencia cinematográfica de “La huella”. Tal vez Polanski pensara que ese choque de actores cómicos y actrices dramáticas, unido a la guerra de clases y sexos que se produce en el interior de la pantalla, funcionara sobradamente como una comedia incisiva y elegante. En tiempos de la post-comedia y la era Apatow “Un dios salvaje” parece anclada en posiciones de cámara que acaban pareciendo más una formalidad que un capricho del cineasta.
Tan sólo esos títulos de crédito iniciales y finales marcan el único hilo cinematográfico y es precisamente su guiño y credencial fílmica. Me parece demasiado poco para un director capaz de cuotas mayores. Le falta la visceralidad del mundo (de la comedia) actual, le falta el espíritu buñueliano de “El discreto encanto de la burguesía”, le falta precisamente aventurarse en ese terreno indómito y brutal con el que predica. Ese adorno para que “Un dios salvaje” deje de ser esa obra de teatro filmada con estrellas que nos ha divertido moderadamente e impactado por su texto durante los poco más de 70 minutos previos…
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76 de 115 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Cinematógrafo
No creo que una de las funciones del cine sea acercar el teatro a la gente. Es más, sería un flaco favor al teatro y al mismo cine que esto sucediera. Me pregunto pues qué valor tiene la última película de Polanski y sobre todo me pregunto por qué se ha hecho. No me malinterpreten, me he reído mucho viendo "Un Dios salvaje" pero no tiene cualidades extra de las que se pudieran disfrutar tras las candilejas. No digo que no se pueda adaptar una obra de teatro a una película - aunque no creo que sea el teatro, el mejor medio para transmutar la obra en imágenes-, pero puestos a asumir los riesgos, debemos emplear los medios cinematográficos necesarios para desencorsetarla de su medio natural.

Polanski ya adaptó con mucha mejor fortuna al dramaturgo Ariel Dorfman en "La muerte y la doncella" (1994). Y aunque me sigue pareciendo aquello llamado teatro filmado con todas las connotaciones negativas que llevan explícitas estas palabras, el director supo tamizar las carencias con recursos puramente cinematográficos. Los sonidos del exterior, la fotografía y sobre todo los planos escogidos en el interior de la casa conseguían crear una gran atmósfera. Observábamos el espacio minúsculo recogido por la cámara, un espacio (casi siempre cerrado) que Polanski siempre achica hasta crear un aire irrespirable.

Ahora bien, que alguien me diga dónde hay algo de cine en "Un Dios salvaje".
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57 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Un dios charlatán
Un director al que admiras, dos actores a los que respetas, dos actrices que se cuentan entre tus predilectas, críticas excelentes … la combinación pinta bien pese a que el trailer de la película no ha logrado engancharte del todo.

Así que te plantas en el espacioso salón de un apartamento neoyorquino para asistir al encuentro de dos parejas que, con motivo de arreglar civilizadamente una discusión entre críos, se reúnen para dialogar, razonar, discutir, gritar sobre el tema.

Poco a poco te ves envuelto en una verborrea permanente, imparable, irritante, que te hace removerte incomoda en tu butaca. Estamos ante una carencia absoluta de acción, probablemente buscada, y se suceden escenas estáticas que no compensa la fluidez de los diálogos ya que aunque disfrutamos de algunas frases ingeniosas, que te hacen apenas sonreir, no es la tónica general y las ganas de escapar no las produce tanto el estar atrapados todo el tiempo en una sola habitación, sino el hecho de que los protagonistas no se callan nunca. ¡Difícil llevar algunas obras de teatro al cine!.

Recurrir al alcohol para que unos y otros se canten las verdades, a las vomitonas, al maltrato animal o al sonido incesante del móvil como un personaje más de la historia, no ayuda mucho la verdad. Si a lo anterior le añadimos que la supuesta crítica de las relaciones de pareja me parece bastante somera a la par que tópica, te das cuenta que tampoco se podía hacer mucho más con esos ingredientes. No es el director, es la obra.

No es una película mala, pero yo apenas le doy un CINCO raspado.
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41 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Dejadme deciros cuatro cosillas...
Cuatro paredes, cuatro actores en estado de gracia, cuatro chavos de presupuesto, cuatro cosillas bien dichas... y, héte aquí, una obra maestra.

O casi.

Ah, y de cuatro, nada.

Un ochazo.
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42 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Masacre controlada
Cuatro personas, dos matrimonios, un conflicto y un apartamento: no hace falta ser muy perceptivo para saber que la gracia del asunto consiste en que se pierdan los papeles y se líe una bien gorda. En esta divertidísima comedia de las apariencias, que engrosa el acervo de farsas sobre la hipocresía encabezado por Tartufo, se revela que no hay nada nuevo bajo el sol de los espejismos humanos. Se trata no tanto de una guerra de personajes como de un cruce dialéctico entre el eufemismo y lo políticamente incorrecto, del que ambos salen perdiendo, igualmente escaldados por la aplastante ironía del texto de Yasmina Reza.

La obra funciona –no por casualidad utilizo el término ‘obra’- a pesar de utilizar una idea principal bastante sobada. A estas alturas quedan pocos por saber lo que la verdad esconde bajo el leve barniz del misterio y las maneras, por lo que el placer no reside tanto en la reflexión como en la dinámica de los diálogos y en el talento de los cuatro actores, cada uno disfrutando inmensamente de su papel. Me gusta John C. Reilly, me convence Foster, me hace reír Waltz…Winslet, acostumbrada a descollar en repartos más mediocres, se queda muy opaca, aunque es cierto que se lleva el personaje más anodino de los cuatro.

Podría comentar también lo artificioso de algunos giros que se inducen para hacer que el encuentro alcance su punto de ebullición y el poco aprovechamiento del espacio, que provoca que la aportación de Polanski como director parezca muy minimizada en contraste con ese texto que lo protagoniza todo. También podría decir que lo único que diferencia la película de una obra de teatro es que puedes ver de cerca a Jodie Foster y constatar que con los años cada vez se parece más a Robin Williams.

Pero en realidad no son más que rodeos para decirte que vayas a verla porque es una comedia endiablada, divertida e inteligente con la que vas a pasarlo bomba. Lo demás, sobra.
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27 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Pretenciosa y limitada
Estamos ante una película cuyo mayor desacierto es no lograr crear en el espectador la sensación de verosimilitud. Todos sabemos que cuando vemos una película adherimos a un acuerdo con el director en el que aceptamos que vamos a creernos lo que él nos cuenta. En este acuerdo, esta vez, yo puse todo de mi parte para intentar explicar por qué ese matrimonio (Alan y Nancy) permanecía innecesariamente durante los 79 minutos que dura la película en el departamento de Penélope y Michael. Pero ni Polanski ni Yasmina Reza (la autora de la obra original) me dieron en ningún momento la razón para poder entrar en el juego de la trama y que la historia me resulte creíble. Cuatro personas que atravesando una situación medianamente complicada sacan lo peor de cada uno atacándose y tejiendo y destejiendo alianzas para terminar todos contra todos, no es ningún hallazgo. Filmar entre cuatro paredes, tampoco. Pero si dentro de las cuatro paredes ocurre algo tan interesante como, por ejemplo, en “Tape”, de R. Linklater, la curiosidad del limitado escenario resulta anecdótica. Tengo la sospecha de que aquí tal vez se pretendió hacer de lo técnico algo central, pero en el sentido de prescindir de los recursos. A los personajes les faltó media hora de horno. Y la historia… ¿Alguien me puede contar la historia? En fin, una obra de teatro filmada que pretende declamar las contradicciones de los pobres mortales de occidente, pero que resulta panfletaria y a medio terminar.
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22 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
I believe in a God of Carnage. I believe in Polanski!
Lo último de Roman Polanski llega en forma de sátira acerca del comportamiento que las personas hemos adoptado para con esta sociedad occidental. Si bien las últimas películas de Polanski no me habían convencido mucho ("El Escritor" me dejó algo frío; y, aunque dejaba entrever cierto aire Hitchcockniano, no me acabó de rematar). "Carnage", en principio, trata sobre una reunión de dos matrimonios cuyos hijos se han peleado y en la que se intenta resolver ese conflicto. Se parte de esta acción, que, pese a ser el centro de la película, no se desarrolla en absoluto. La película, por el contrario, aborda los comportamientos de los padres y la evolución que estos tienen lo largo de toda la película. Si bien la trama transcurre íntegramente en una único escenario, el filme puede sonar aburrido o lento. Sin embargo, el GRAN GUIÓN alza la película a unos niveles de calidad que no veía en Polanski desde aquel 2002 con "El Pianista". Es más, "Carnage" es a día de hoy, la mejor película que he visto de cara a los premios del 2011.

Y es que no es sólo el guión, también son las interpretaciones. De los cuatro personajes, quizás sea el de John C. Reilly el que menos destaque (pese a que admiro mucho a este eterno secundario, sus compañeros le deslumbran). Por un lado, un Christoph Waltz que encandila al público y deja a un lado el espejismo que algunos creiamos ver en él en "Inglorious Basterds". Parece ser que Waltz está destinado a ser un gran actor en cualquier registro (no solo siendo un nazi). Por otro lado, Winslet tiene una actuación más comedida debido al papel que requiere. Sin embargo, el personaje lo clava, es totalmente creíble en todas y cada una de las situaciones. No se espera menos de una de las mejores actrices del momento. Por último, Foster no tiene que demostrar a nadie lo que vale y, si bien durante la primera mitad de la película me estaba dejando algo frio, es tirando al final cuando saca todo su potencial. Chapeau por Foster!
Por último, destacar la dirección de Polanski. Si bien su labor como director es mucho más notable en "El Pianista", la labor de guión y el enfoque que ha dado a esta obra teatral han hecho de "Carnage" una película entretenida, inteligente y, en muchas ocasiones, hilarante. En resumen, que de haber caído en manos de otro director, la película podría haber resultado un auténtico bodrio. A mi, personalmente, me ha encantado, y yo y muchos de los que estábamos en el cine hemos salido con la satisfacción de haber visto una buena comedia. Y eso es algo que pocas películas pueden hacerlo.
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Master Class de Sencillez y Excelencia
Un escenario, cuatro actores de primera, un texto excelso y Polanski de testigo. Pa qué más.

La excelencia la aporta Yasmina Reza, con un texto de una intensidad inmediata, a la vez que gradual y constante, que empieza refunfuñando bajito, con prudencia timorata, y termina en una desmelenada guerra sin cuartel de dialéctica certera y salvaje, hilada con garbo y a toda máquina.

¿Cuándo fue de la última vez que saliste del cine con la sensación de que la película había sido muuuy corta?
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La rama fácil de las conversaciones civilizadas
Polanski consigue transmitir todo un universo estresante y agobiante en esta comedia algo negra que sinceramente, de drama tiene poco. Me he encontrado cuando he ido al cine lo que esperaba y aún mejor, ésta es de esas películas que ves con una sonrisa en la cara que no te la quitas hasta que se ha acabado. Todos los actores lo hacen muy bien, pero concretando, Jodie Foster se excede un poco con su papel y no termina de gustarme su forma de actuar, Kate Winslet hace su papel extremo de forma interesante, pero tampoco muy convincente, Cristoph Waltz se mete en su personaje magistralmente y realmente transmite aquello que desea, y para terminar John C. Reilly me encanta como moldea su personaje de forma que pueda ser creíble y divertido. El argumento podría estar mejor explicado: Dos parejas se reúnen porque el hijo de una a pegado al de la otra pareja y pretenden quedar de acuerdo sobre que deberían hacer. La pareja anfitriona está formada por una mujer estricta y orgullosa y por un hombre aparentemente bonachón y muy amable, y la pareja de huéspedes está formada por un hombre cínico y pasivo y por una mujer aparentemente débil y moldeable, pero no llegarán a entenderse. Es una película que realmente tiene un guión divertido y directo, muy bien construido. Si al haber visto el tráiler crees que te gustará, no te cortes.
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Mejor con Whiskey.
Bien, démosles un papel basado en el estrés, una impostura de correctismo que revolvemos en ética, les ponemos pantalones de pega y luego con una copa y 2 frases sobre lo hijoputa que hay que ser en vida para estar en paz con uno mismo liberamos toda esa tensión y se los quitamos. Joder, mucho mejor ahora, el espectador a darle a la sin hueso sobre qué mierda es eso de la ética y lo genial que es que una farmacéutica te dé una patada en los huevos.

Más allá del efectismo sobre lo bien que se va sin pantalones si los que llevas, no son tuyos sino postizos (y en esto coincido) esta película me deja un revuelto de churras y merinas en una casa de Londres con 4 buenos actores en su papel, varios intentos de huída estúpidamente resueltos y un John Reilly que a mitad película decide cambiar de personaje porque Jodie Foster se equivocó de marido y vive frustrada intentando dibujarlo a su imagen.

Nada memorable que ver aquí a no ser que te sientas identificado con los personajes que sufren un problema emocional grave de hipocresía crónica que los acobarda en las formas y no saben liberar.

Claro que hay tensiones en la vida y en cualquier relación con otra persona pero de ahí a abrir las puertas del manicomio hay un trecho que los que ven una crítica social grandilocuente, se han saltado.
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15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Yo también creo en ese dios salvaje.
Regresa el mejor Roman Polanski, ese con denominación de orígen que hacía tiempo que no disfrutábamos. Todo es compatible obviamente y no busco con ello negarle la evidencia de sus útimos trabajos más destacados, "El Pianista" o "El escritor" son películas notables, pero también es cierto que como director es más reconocible y deseable en títulos como "Repulsión" o la magnífica "La muerte y la doncella", justamente con esta última comparte su fuente teatral y su único escenario, marco ideal para desarrollar con mayor originalidad -y dificultad, todo hay que decirlo - tan estimulante apuesta.

Lo que hace de "Un dios salvaje" una grán película es la consecución de varios factores, a saber, el principal es la inteligencia de Polanski al recurrir a Yasmina Reza, autora de la obra, para adaptar juntos el texto, una idea lógica - Kubrick fué pionero en ello, hablando de genios - pero menos usada de lo que se debería en esto del cine.
La segunda es el pulso con la que está rodada, con un ritmo vertiginoso, te hace reir, a veces de forma nerviosa y otras de pura carcajada, es increible lo en forma que está el maestro polaco casi a sus 80 años.

Otro de sus puntos a favor es su portentoso reparto, su cuarteto protagonista lo borda, en este apartado mucho se está hablando de Christoph Waltz, que ciertamente tiene un papel más agradecido, yo destacaría a John C. Reilly, que para mi gusto, y siendo el menos glamouroso de los cuatro, esta sencillamente portentoso.

Un film adulto, malvado, sumamente irónico y que pone en tela de juicio lo politicamente correcto sin recurrir a la estridencia, de forma tan contenida como su ajustado metraje, quizá porque Polanski prefiere la sutileza como forma de hacer más cercano su mensaje, bravo por el.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Sin palabras
A continuación enunciaré los sentimientos y adjetivos que esta película ha suscitado en mí, ya que no encuentro otra manera de redactarlo:

- Argumento banal.
- Diálogos vacios y predecibles.
- Humor barato.
- La hora más aburrida de mi vida.
- Película dominguera de las 4 la tarde. (Esta se merece ser de serie F)

He ido a verla animado por el 7,4 que tiene de puntuación, ¿Ha votado el señor Polanski?
¿Por qué no puedo ponerle un 0 o puntuación negativa para contrarrestar esta escesiva puntuación? Evitaría que más espectadores se sintieran como yo ahora mismo, atracado.

Con un poco de suerte cuando me levante todo habrá pasado y parecerá un mal sueño.
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49 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Teatro enlatado
Película previsible (e irrelevante) desde el minuto uno. No hay espacio para la sorpresa ni la corrosión del Woody Allen de hace unos años (no del de ahora)

Pretende agitar la conciencia de la burguesía occidental, asentada en una moralidad que se vende al por mayor en los periódicos y telediarios. No creo que llegue ni a arañar su superficie bien pensante (de hecho es una película inofensiva)

¿Por qué el doblaje de un actor borracho es siempre tan lamentable?

No faltarán 8s y 9s pero esta película no sobrevivirá en el recuerdo ni un año.
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39 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Carnage (Un Dios Salvaje)
Acabando de ver otra de las películas que más ansiaba por ver, no podía estar más satisfecho. Esta última película del gran Roman Polanski, es una adaptación de la obra de teatro de la francesa Yasmina Reza. Es una película que brilla con luz propia, una fascinante sátira, una comedia negra con un guión magnífico, con unos actores brillantes, que mantienen unos diálogos impactantes.
En realidad es una película muy sencilla, ya que toda la acción trascurre en un solo espacio: La casa de la familia Longstreet. Es impresionante la habilidad de Polanski en desarrollar una película tan interesante y tan meticulosamente en ese espacio, y en ningún momento llega a molestar al espectador, al contrario quedé con ganas de ver mucho más, jeje. El tiempo se pasó volando, y absolutamente toda la película la disfruté. Me parecen bastante interesantes y pertinentes las comparaciones de la película con El Ángel Exterminador de Buñuel. Las únicas dos partes que no se desarrollan dentro de la casa de los Longstreet, son el inicio y el final del filme, en donde Polanksi nos traslada fuera de la casa y nos muestra al inicio, el parque con el suceso que genera el desarrollo del filme, y al final, en el mismo parque con otra toma definitiva. Ambas escenas cortas son cortas y efectivas.

Bueno la película se desarrolla en Nueva York (aunque fue filmada en Europa), en donde dos familias: Los Longstreet y los Cowan, se reúnen para hablar sobre el reciente incidente que involucra a los hijos de las dos parejas. El hijo de los Cowan ha agredido con un “palo” al hijo de los Longstreet en el parque. Todos se reúnen en casa de los Longstreet para resolver el problema de forma “civilizada”, y así lo hacen efectivamente al inicio, pero el encuentro se prolongará haciendo que la discusión se complique e intensifique en alto grado.

Ese es el argumento en forma general, la presentación y la formalidad de las dos familias es el abreboca, y duro unos pocos minutos, luego inician los destapes, las mascaras caen, y lo que sigue a continuación es un festín, que va subiendo de nivel cada vez más. Los actores, todos extraordinarios, representan distintas personalidades (algunas son estereotipos típicos), pero que van mostrando su verdadera naturaleza poco a poco.

Continua en spoiler por espacio
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
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¿Quién está libre de pecado?
Aviso a navegantes: Un Dios Salvaje es una película compleja, tanto o más que la mente de Catherine Deneuve en Repulsión (1965) Partiendo de esta premisa hemos de tener en cuenta las intenciones de Polanski y aceptarlas. Situándonos en el mismo parque temático del pasado pero lejos de la casa del terror nos regala una entrada en el laberinto de espejos. Y es que no hay nada como reconocerse en unas imágenes aunque sean distorsionadas para hacer un ejercicio de autocrítica.

La obra de Polanski, basada en el texto de la dramaturga francesa Yasmina Reza, que también firma el guión, supone un bofetazo al modus operandi de la sociedad actual. La educación en tela de juicio, las fisuras de los matrimonios, el maquillaje que oculta nuestra verdadera identidad y la fuerza de la naturaleza dando a luz a nuestros más bajos instintos son las bazas con las que el cineasta juega. Si a esta bomba de relojería la agitamos entre cuatro paredes el resultado puede ser bastante indigesto o una reflexión delicatessen. Todo depende del refinamiento del espectador.

Bien son sabidas las dotes como cineasta de Polanski. Profesional en recrear ambientes claustrofóbicos y perturbadores, visionario de lo que podría denominarse plano-tensión dando lugar a composiciones brillantes y orquestando una sinfonía de personajes cuyo descenso al infierno es imborrable de nuestras mentes. Como buen titiritero, el polaco ha acertado en reunir a cuatros actores con una madurez interpretativa necesaria para encandilar al respetable, cosa nada fácil si tenemos en cuenta que toda la acción se desarrolla en el mismo espacio. Respetar el orden cronológico de la trama en el rodaje es otro gran acierto y ayuda a los actores para conseguir esa falta de oxígeno que van desprendiendo al alcanzar el clímax.

La historia es sencilla. Dos matrimonios neoyorkinos de clase media y alta se reúnen en casa de los primeros para debatir y llegar a un acuerdo tras la pelea de sus hijos en el parque. Hasta aquí nadie se atrevería a confirmar que estamos ante una cinta de Polanski pero en cuanto comienza el baile de máscaras y la disección de comportamientos más cercano a lo primigenio es cuando el estudio del lado oscuro tan característico del director hace acto de presencia al igual que la complicidad de los cuatro intérpretes cuyos personajes merecen un análisis pormenorizado.

¿Quién en algún momento de su vida no se ha sentido la madre y esposa perfecta movida por un ataque de pedantería? Ve tirando la primera piedra al igual que lo hizo Penélope Longstreet (solvente Jodie Foster). ¿Un buen día leíste un artículo científico sobre el fín del mundo y trataste de emular a Lars von Trier?

(sigue en spoiler por falta de espacio)
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