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6
De fiesta por España.
No voy a ser yo quien haga de abogado del diablo con la siempre denostada “Orgullo y pasión”, pero sí que me gustaría decir algo para la reflexión.

A la hora de valorar una película solemos ser más exigentes a medida que más se acerca el tema, los hechos o el lugar a lo que conocemos. Es decir, que si se trata de un western en la mayor parte de los casos no pensamos si el paisaje biogeográfico o la tribu india en cuestión que aparece en pantalla corresponde realmente con Texas o con Nevada. Ni lo pensamos.

Pero el ser humano, subjetivo por naturaleza, tiene aplicar otro parámetro cuando la cosa le pilla más cerca. Entonces nos ponemos en guardia, y si aparece un plano de los torquedales de Cuenca no lo perdonamos si van en dirección Ávila desde el norte.

Pero lo que vemos en “Orgullo y pasión” no es muy diferente de lo que vemos en las que transcurren en Sudamérica, África o en la India y que tan bien valoramos todos. Sólo que aquí somos más estrictos, pero la película es igual de buena o de mala.

Además hay que tener en cuenta que todos estos productos se destinaban al público norteamericano, no al español, que aquí triunfase o no, era casi anecdótico, para los yankees hasta hace no muchos años triunfar o no en Europa era como para el Madrid o el Barcelona vencer la Supercopa, un título menor.

Y todo esto no quita el tremendo disparate del argumento, que un grupo de guerrilleros –que tenían una zona geográfica muy concreta de actuación- tomen un cañón inmenso, atraviesen media España sin ser vistos y ataquen presuntamente la capitanía francesa en Ávila (¿las guerrillas atacando y sitiando ciudades a ejércitos regulares franceses?) sin estos recibir ayuda de fuerzas auxiliares.

Salvo excepciones muy honrosas las películas de Hollywood que se rodaron en España en toda aquella época no fueron muy buenas, pero eso sí, anécdotas dieron para escribir varios libros. Esta no iba a ser menos, desde el rollete entre el maduro Cary Grant y Sophia Loren, que hizo que Carlo Ponti le pidiera ante el mosqueo inmediatamente matrimonio o la cabezonería de Stanley Kramer que quería rodar la destrucción de la muralla de Ávila de forma real, ofreciendo incluso mucho dinero para ello, menos mal que al final se le convenció de que el patrimonio no se vende y le fabricaron una réplica, pudiéndola volar bien a gusto. Lógico, estos americanos lo más antiguo que tienen son las secuoyas.
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38 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Las aventuras del cañón
No es precisamente una gran película, pero tampoco el film tan desgraciado que acarrea su escasa fama, siendo una película más de productor que de director, dónde las aventuras del simbólico cañón son más interesantes que las del triángulo sentimental entre el elegante Grant, la hermosa Loren y el aquí cogido por los pelos Sinatra.
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Muerte a los gabachos¡¡¡¡
Una típica cinta de aventuras de su época, y que aquí se conoce más que otras por estar rodada en España (en la época en que empezó la apertura y empezaron a llegar turistas, dólares, empresarios y cineastas, atonitos al ver aún curas con sombrero de teja y pueblecillos llenos de Sanchos Panza) y además ambientada... en España, durante la francesada, no en Rusia ("Doctor Zhivago") ni en Tejas ("El bueno, el feo y el malo") ni en China ("55 días en Pekin") ni en... bueno, ya me entienden. Y es que la Guerra de la Independencia fue una de las épocas más idealizadas y machacadas por la historia franquista (que la comparó sin parar con la Guerra Civil, tratando a los republicanos de "invasores extranjeros"), los anglosajones la conocen como "la guerra peninsular" y la han usado en muchas novelas de aventuras como la que adapta esta película, de C.S. Forester, el creador de Horatio Hornblower.
No es tan famosa como "El Cid" (que además la da cien mil vueltas, sobre todo por Charlton Heston) y está llena de tópicos, estereotipos y paisajes de postal (impagable cuando Cary Grant desembarca en la costa y se ve poco después... el Alcázar de Segovia ;-D) que a los que no somos guiris nos provocan una risa tras otra (son cosas que nunca mueren y que de todos modos traen turistas, viva España), pero siempre pasa eso cuando Hollywood cuenta historia que no es la suya. Pensemos en los "westerns" europeos, igualmente llenos de tópicos sobre EEUU y Méjico y que se preocupaban muy poco por la verosimilitud, sus guionistas jamás se informaron sobre la historia o la geografía del Oeste americano, solo crearon una especie de mundo paralelo, fantástico. O sea que estamos en paz.
Sea como sea, es una película muy entretenida y bien hecha, puro espectáculo "made in Hollywood". Mi madre presenció el rodaje y a veces me habla de él, en el colegio donde estaba ella mandaban a lavar la ropa sucia (no había lavadoras). Hay que ver, si hubiera arramblado con la ropa de alguno de los protagonistas hoy podría sacar algo en Christie's.
Frank Sinatra y Sofia Loren no pegan mucho, solo cumplen con su papel, pero Cary Grant sí está impagable como tieso, duro y elegante oficial inglés que la lía gorda con el supercañón, pocos actores han sabido llevar mejor trajes elegantes (habría sido un James Bond perfecto). En resumen, una película "cañón"¡¡¡
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Incomprensible...
Cary Grant, Sofía Loren, Frank Sinatra...todo parece indicar que vamos a disfrutar de una maravillosa velada cinéfila, además acompaña el, en principio, nada sospechoso Stanley Kramer. La curiosidad crece a cada minuto que se sucede: Cary Grant es oficial de la marina, acaba de llegar a Santander; Sinatra es un inquieto guerrillero que lucha contra las fuerzas napoleónicas y a todo esto se une Loren. Es difícil de asimilar pero ahí está, y la curiosidad hace que siga apalancado siguiendo el devenir de las aventuras.

El objetivo es evitar que un colosal cañón caiga en manos francesas, al menos para Grant. Para Sinatra el objetivo es trasladar el cañón hasta Ávila con el fin de cañonear las murallas. Hasta aquí la cosa es sorprendente pero pasable. Pero Kramer nos tiene reservada una pequeña sorpresa: Para trasladar el cañón de gran calibre desde las cercanías de Santander hasta Ávila hay unos 380 kilómetros, pero en la peli vemos imágenes de La Ciudad Encantada...en Cuenca!!! Con lo que calculando de nuevo la distancia Santander-Cuenca-Ávila y suponiendo que el séquito de Sinatra no se homenajea con un garbeo por La Alhambra, tenemos la nada despreciable cifra de 864 kilómetros cargando con un cañón que pesa un quintal.

Tremendamente maravilloso, en la que uno se pregunta: ¿Qué hace Cary Grant en esta película?, ¿Qué hace Sofía Loren en esta película?, ¿Qué hace Frank Sinatra en el cine?

Casi seguro que John Woo le debe mucho a Kramer al incluir en Misión Imposible 2 una procesión en Sevilla con las imágenes quemándose y a la que sólo le faltan falleras tirando petardos. Si Salzillo pillara a John Woo...

Portentosa.
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16 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Los extras españoles, ¡fueron los mejores!
Durante la guerra de independencia (1808-1813) el pueblo español se enfrenta a las tropas invasoras francesas. Un grupo de guerrilleros descubren un cañón de grandes proporciones abandonado por el ejército español, que pudiera ayudar a expulsar al ejército francés de la ciudad de Ávila, pero el problema es transportarlo por los escarpados terrenos y luego manejarlo.

Para tan difícil misión los guerrilleros contarán con la ayuda del capitán de la marina británica Anthony Trumbull (Cary Grant), pero antes tendrá que librar ciertas asperezas con su líder Miguel (Frank Sinatra), además de recibir un golpe al corazón por parte de Juana (Sofía Loren).

El film cuenta con un reparto extraordinario, como Cary Grant, Sofía Loren, Frank Sinatra y el director Stanley Kramer, pero les paso como al mega cañón. Era de esperarse actuaciones convincentes, pero fueron todo lo contrario.

Frank Sinatra en su papel de líder carismático, parecía más una caricatura, totalmente inexpresivo. A Sofía Loren le hacía falta la gracia y el movimiento de la mujer española. Cary Grant daba la impresión que le apretaban los pantalones, el personaje le quedaba muy grande. Las decenas de miles de extras españoles que actuaron en la película, fueron los mejores actores. Se movían en el set de forma natural, ¡fueron los mejores por mucho!

El film tiene el aliciente de ver la belleza del paisaje español, parte de la ciudad de Cuenca, los famosos molinos de viento de Don Quijote, entre otros. La película generó por la venta de taquillas la cantidad de $8,7 millones en EEUU solamente, más $4,7 millones por la venta de alquiler en los videoclubes, además recibió una nominación a los “Directors Guild of America” para el director Stanley Kramer.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Divertida, y ya está
Pues sí, divertida.

Siempre me habían puesto a esta pelicula a bajr de un burro, pero al fin la veo y me ha resultado la mar de entretenida. De lo único que se puede culpar a Stanley Kramer en este pisto es de ser un pretencioso de tres pares de narices... Pero lo demás cuela como mero entretenimiento. Kramer es culpable de haberse fijado en una muy mala novela -y aqui empieza el lío- para construir su película de aventuras y de pasar por completo de documentarse acerca de cómo se hace una procesion de Semana Santa. Ni falta que le hacía porque su representación queda mejor y más espectacular que las auténticas.

Kramer "sólo" quería hacer una superproducción de entretenimiento con sabor hollywoodiense aliñada con olor a alpargata y cebolleta, y para eso le vale con la novela mala, con los capirotes desfilando en masa a cascoporro, con los miles de extras a lo "Cecilbedemil" llenando pantalla y con el pedazo de cañón machacando las murallas de Ávila. Lo que no le valen son los actores, que no pega ninguno en el papel, pero hay que entender que este hombre pretendiera vender la película, no fuera a ser que se gastase la pastizara para que luego nadie se pasara por caja y además, perdónenme el comentario las damas, pero por ver a la Loren en sus buenos tiempos uno hace lo que se menester. El problema, digo, es que a Kramer le queda pretenciosilla y eso sí que resulta imperdonable porque la cosa da para lo que da: pipas, risas y una tarde entretenida. La metafísica no cabe.

¿Qué sale la Ciudad Encantada viniendo de no sé dónde? Claro. Un exterior de primera. Seguro que ningún aleman o belga sabe dónde narices está Cuenca. Tampoco yo tengo ni idea de si John Ford me decía que estaba en Colorado, pero rodaba en Oklahoma. Ni yo ni el noventa y cinco por ciento de los que admiran su cine. No nos liemos. Si nos gusta el cine tiene que gustarnos la licencia cinematográfica, que se ha inventado para que películas como estas -o cosas como el CSI y el Star Wars- sean posibles. Y no es mala porque se tome licencias, no nos empeñemos, pues la ficción es ficción y en ella todo cabe. De hecho, y esto es común a todo el cine de su época, la película resulta muy pasable para el espectador y a ratos incluso agradable a la vista.

Mejor que cualquier pestiño modernillo de esos que se llevan ahora y que no aguanta ni medio bol de palomitas antes de la llegada del primer bostezo.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una de orgullos y pasiones
Las fuerzas de Napoleón arrasan toda Europa y España está a punto de ser invadida.

Durante esa guerra, llamada de la Independencia, un grupo de guerrilleros españoles, entre ellos Miquel (Frank Sinatra, que como guerrillero no pega ni con cola) y el capitán Trumbell (Cary Grant) acaban enfrentándose por una mujer atractiva y seductora (Sophia Loren).

En este rifi-rafe, para que un cañón de gran calibre no caiga en manos de los franceses, podemos ver a aquellos buenos actores como Carlos Larrañaga y José Nieto, y también esas murallas de Aávila, entonces ocupada por los franceses.

La película, a pesar de ser tensa y estar llena de cierto suspense, no llega a sobrepasar la calificación de entretenida para comerse una bolsa de pipas durante una tarde de verano.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Despropósito histórico
A las costas españolas llega un capitán del ejército inglés con una misión. Tras conseguir ponerse en contacto con la fuerza guerrillera de resistencia española, quienes realmente no eran el objeto de su visita, se ponen en marcha. La misión prioritaria del oficial británico es el traslado de un cañón de guerra a Santander, sin embargo el líder guerrillero, interpretado por un mediocre Frank Sinatra en su labor actoral, considera la necesidad de llevar el cañón a Ávila para tomar la ciudad, en manos francesas.

Con esta premisa arranca un filme considerado como una de las grandes superproducciones que la industria de Hollywood rodó en los años 50 en España. Éste, concretamente del año 1957, coincide con la fase del fin de la autarquía y el aperturismo de la dictadura franquista. Se entiende por este mismo hecho que el rodaje de esta película tenga esos tintes de gran patriotismo. La cinta dirigida al gran público estadunidense en general, no dejaba de estar influenciada por la idea que proyectaba la dictadura que quería dar de España al mundo, buscando ciertos paralelismos entre la sublevación fascista con la Guerra de la Independencia.

A pesar de ser un filme rodado plenamente en España, da la impresión de que no es sino una necesidad de hacer efectivas las localizaciones y no en un afán de empaparse de la cultura nacional para hacer más sólido el guion, lo que movió a los magnates del séptimo arte norteamericano a rodar la película en suelo peninsular y no en cualquier lugar del medio oeste estadunidense. Orgullo y pasión está plagada de todos los peores tópicos que los españoles arrastramos fuera de nuestro suelo patrio aun a día de hoy; bailes flamencos, toros y Semana Santa. Además las imprecisiones en el itinerario recorrido por la expedición que desciende desde el norte del país camino a Ávila, pasando previamente por Cuenca, que realmente está más al sur, hace que la rigurosidad en representar fidedignamente algo que no fuesen las pretensiones de hacer dinero con la cinta eran escasas o nulas.

Por razones como las ya expuestas, a mi parecer, no hay más opción que enmarcar Orgullo y pasión en el género cinematográfico de aventuras. El contexto histórico utilizado es el pretexto y no el fin en sí mismo, por lo tanto, considerar el filme como un drama histórico me parecería una afirmación atrevida y falta de análisis. Imagino por otro lado, que todas las escenas de acción rodadas como la de las bolas de fuego rodando por la colina, el duelo de navaja entre Cary Grant y uno de los guerrilleros o el puente explosionado por la guerrilla española mientras lo cruzaba el ejército francés, fueron en su día reclamos para hacer el filme algo más atractivo, pero que visionadas a día de hoy no aportan absolutamente nada a nuestra época, dominada por un cine hiperrealista.

En definitiva nos encontramos ante un filme que pierde toda opción de considerarse como representante de la historia y cuyo galardón de superproducción ha quedado relegado al pasado y ni como vieja gloria de la industria cinematográfica hollywoodiense ha quedado en la memoria. Quizás el único suspiro que nos arranque Orgullo y pasión sea ver la siempre belleza eterna de Sophia Loren.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Esto no es historia
Si usted se acerca a esta película buscando una reproducción fidedigna de los hechos históricos sucedidos en la Guerra de la Independencia Española, lease los Episodios Nacionales de Galdós. Si desea pasar una tarde de domingo con la familia viendo un western, pase y vea, es su película.

Antes de ver esta película hay que tener en cuenta que se trata de eso, de una vaquerada. Pero una vaquerada en la que, en vez de las tropas del general Custer, los protagonistas son un ejército (¿?) de guerrilleros españoles comandados por un inglés. Los "malos de la película" son un ejército francés, en lugar de los indios. Y el escenario, en vez de las tierras más allá del Mississipi, son las tierras de más acá del charco.

Es el típico western con sus dosis de acción, aventura, guerra y una historia de amor. En resumen, el principal motivo para acercarse a ella es pasar un rato agradable. Además de toda la "intrahistoria" que rodeó el rodaje de la película: la supuesta historia de amor entre Sofia Loren y Frank Sinatra; la actuación del desaparecido Carlos Larrañaga (Adolfo de Farmacia de Guardia, Cayetano en Los Gozos y las Sombras) casi adolescente; el intento de Stanley Kramer de utilizar la muralla de Ávila (la de verdad) en la escena final; la participación del (entonces) futuro presidente Adolfo Suárez como extra y las fugas de Frank Sinatra del rodaje para ir a visitar a Ava Gardner a Madrid
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La del cañon
Por años enteros, durante el final de mi niñez y promediando mi adolescencia, esta película fue todo un clásico de la TV de los sábados como la última película de la noche. También, invariablemente, la veía, fascinada y sin poder entender todo ese periplo infernal de un grupo tan grande de personas cargando con un cañon a cuestas por media España, mientras en el medio las miradas entre Cary Grant y Sophia Loren no daban lugar a demasiadas especulaciones, aquello era el fuego corriendo entre las brasas. No puedo opinar sobre los desajustes históricos que presenta el film, de eso se han encargado y con mayor autoridad otros que han criticado esta película. Es uno de esos films, que se recuerdan con cariño, aunque sean flojitos como en este caso. En casa la llamábamos "la del cañon".
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Ficción y Pasión
En los años 50 y 60 un gran número de películas de Hollywood fueron rodadas en España. No es de extrañar que algunos productores y directores se interesaran por la historia del país, así que se rodaron unas cuantas películas sobre temas históricos españoles pero con el inconfundible sello de Hollywood.

Una de estas películas fue "Orgullo y pasión". Yo la habría titulado "Ficción y pasión". No solo porque la trama es increíble, sino porque para cualquiera que conozca la historia y la geografía española, la odisea es todavía más increíble.

El trasfondo de la Guerra de Independencia en realidad es una excusa para mostrarnos el triangulo amoroso formado entre los personajes de Cary Grant, Sofia Loren y Frank Sinatra. Uno podría esperar algo medio decente con esa terna de actores, pero en mi opinión es bastante aburrida y cuyo único interés es que tiene las peores actuaciones de Cary Grant, Sofia Loren y Frank Sinatra en una película (Tres por el precio de uno). La anécdota más conocida de la película es el incidente diplomático causado por Frank Sinatra cuando colgó una pancarta en la que se leía "Franco es un cabrón".

De los tres, el peor es Frank Sinatra. Es difícil de creer su papel de líder carismático de los guerrilleros. De todas formas todo es susceptible de empeorar. En la versión española Frank Sinatra está doblado, pero en la versión original de vez en cuando dice cosas en ¿español? o habla en inglés con un supuesto acento español y ¡¡¡es para echarse a llorar!!!

Resumiendo, un rollo.
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6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Grandes artistas para nada
Aburrida, con poca emoción, los escenarios están fuera del contexto histórico, lo mismo se ve la "Ciudad Encantada", que la Mancha, Santiago de Compostela, Segovia o Andalucia, no hay coherencia del guión con los lugares grabados. Total grandes artistas para nada.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
No parece Kramer
Antes que nada, debo confesar mi profunda ignorancia de los hechos históricos en los cuales se basó la trama del film, en donde parece, el realizador se tomó varias licencias y que los críticos de filmaffinity, en su mayoría de la madre patria, puntualizan para sus duros comentarios. Por ende, como espectador no español, me limitaré a dar mi impresión de la cinta como producto de su director y el trabajo de el reparto principal, que fue la causa principal mía para su visionado. Es sin duda, una película de aventuras, donde me dio la sensación de ver ver un producto más de un director como Richard Thorpe parecido a sus Ivanhoe, Los coballeros del rey Arturo o El prisionero de Zenda, donde los tonos rimbombantes y banda sonora estridente hacen gala de su importancia, que un film de Stanley Kramer donde las escenas dramáticas y diálogos profundos de otras cintas se hacen evidentes como sello de su filmografía. Acá, el triángulo amoroso parece impostado como gancho forzado dentro de una trama histórica donde el transporte de un inmenso cañón por parte de una resistencia maratónica a través de España con la complacencia ciega de un ejército invasor francés, resulta poco menos que creíble. Sin embargo, las escenas de acción estás más que logradas, y la fotografía es un homenaje a los paisajes de la península ibérica. El triángulo amoroso, es más una anécdota por el pobre desempeño de un Sinatra incómodo y poco solvente como líder de la resistencia con bronceado y capul risible, siendo más un florero decorativo de la relación Grant-Loren, de química comprobada, tanto en el film, como fuera de las pantallas según cuenta la historia. Grant, hace gala de su madurez y porte inglés, además de sus calidades actorales para salir avante en su interpretación de un oficial de la isla británica enviado para apoderarse del famosos cañón. Loren con su imponencia física y su talento, saca agua de las piedras de un rol un tanto simple y forzado dentro de la trama. Y Sinatra, ahogado entre correrías y un esfuerzo vano por tratar de llegar a los talones de la pareja en mención. No puedo decir que la película sea mala. No me lo parece. Cumple con su función de entretener y de ver a ese trío de leyendas juntos. Ya, la parte histórica de los hechos y su interpretación por parte de Kramer y los guoinistas, se lo dejo a los expertos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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