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Palmaditas en la espalda
Steven Spielberg ya ha cumplido 71 años y lo avalan más de 40 años de trayectoria profesional intachable. Aunque sea capaz de lo mejor y de lo peor, que muchas veces anteponga el aplauso del público al rigor de sus propuestas, que a veces lo obnubile una blandenguería ñoña y azucarada que mancilla algunos de sus proyectos más recordados, que no siempre sepa rematar sus historias por tener su vista puesta en la taquilla y no en la coherencia del relato que elabora, sigo pensando que podría ser incluso mejor de lo que ya es si no viviera obsesionado por agradar a toda costa a los espectadores, como si temiera que contrariar los buenos sentimientos y expectativas fuera un anatema nefando, como si tuviera que demostrar, aún hoy, que es un chico bueno y aplicado que convierte en oro todo lo que toca aunque tan sólo sea hojalata de desguace, en fin, si se liberara de la losa del éxito a cualquier precio podría elaborar la obra maestra indeleble que aún nos debe a sus muchos y heterogéneos admiradores.

La presente cinta ahonda en sus virtudes y carencias: dirigida con una perfección admirable, sin embargo aburre hasta al más predispuesto e interesado de los espectadores por su endeble guión y por su exasperante autocomplacencia. Es una película CON MENSAJE y por si no nos enteramos o estamos distraídos comiendo palomitas o contestando algún WhatsApp apremiante, nos lo recalca y recuerda en todo momento, no sea que perdamos el hilo y podamos pensar algo diferente de lo que el SUMO SACERDOTE ha dictaminado que es la ÚNICA VERDAD admisible. Estar de acuerdo con lo que se nos expone no debiera exigirnos que tengamos que postrarnos de hinojos ante su magnificencia, que suspendamos el juicio y nos dejemos lavar el cerebro, por digna y loable que sea la causa. Pero la LIBERTAD que tanto pregona brilla por su ausencia cuando se trata de que el público tome partido y saque sus propias conclusiones.

En definitiva, estamos ante una obra de propaganda (en la mejor tradición y estilo de Goebbels) donde se nos obliga a pensar de una única manera y a aplaudir la previsible conclusión como si el mismísimo Yahveh nos hubiera anunciado entre coros de arcángeles y querubines la LEY SUPREMA de los mandamientos. Y chitón a cualquiera que pudiera tener una opinión divergente porque será aniquilado… o sencillamente no es ni persona ni ciudadano y podrá ser ninguneado, arrastrado por el fango y vituperado por su infamia.

Todos los personajes son chatos y monocordes (sólo se salva el de Meryl Streep), no hay verdadero conflicto y los antagonistas son abstracciones de leguleyo. Es decir, bien realizada pero tediosa, redundante y prescindible.
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102 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El fantasma de la libertad
Para los tiempos que corren, no ya en Estados Unidos con el polémico Donald Trump en la presidencia, si no en todos los países que supuestamente integran el “primer mundo”, “Los archivos del pentágono” es un film necesario. Con todas sus virtudes y defectos. Es de esa clase de mensajes, con el respaldo de estar basado en hechos reales (aunque no del todo imparcial), que es necesario proclamar a los cuatro vientos, y no desde el cine independiente, si no desde una de las más potentes productoras de Hollywood como es la Fox y, de manos de Spielberg, el cual a estas alturas no necesita ningún tipo de presentación. Esa supuesta libertad de la que disfruta tanto el ciudadano de a pie como los medios de comunicación, está cada vez más en entredicho, y conviene que nunca olvidemos que estamos expuestos a cualquier tipo de manipulación urdida desde las altas esferas. Como se llega a decir en el propio film: “la prensa debe estar al servicio del gobierno pero no de sus gobernantes”.

Spielberg ha hecho una buena labor, como era de esperar, sobre todo a nivel técnico. Ha querido ser riguroso y, ante todo, ha querido informar desde el respeto, pero su recreación ha sido más intelectual que visceral. No ha tenido la garra que otros maestros han demostrado, como por ejemplo Costa- Gavras, Preminger, Rossen, Frankenheimer o Andrzej Wajda al ser capaces de imprimir nervio y veracidad. Incluso no está a la altura de la inspiración de Stone cuando llevó a cabo su “J. F. K: Caso abierto”, Pakula con “Todos los hombres del presidente”, Pollack con “Los tres días del cóndor” o el defendible (por mi parte) “remake” de Demme “El mensajero del miedo”. Ha cumplido, sin duda, pero con un resultado lejano al que obtuvieron sus antecesores, y eso que ya venía entrenado de “Munich”.

En cuanto a los factores técnicos es de admirar su difícil ambientación y todo, una vez más, está llevado a cabo con rigor. Pero hay cosas que del todo no me convencen. La partitura musical de Williams es un autoplagio de otras obras suyas, con aires más cercanos a los temas galácticos que a obras donde el “suspense” era fundamental. En esta ocasión ha pasado de tener un sello característico a sonar demasiado a otras cosas, aunque también funciona. El viejo maestro a estas alturas demuestra lo mucho que sabe. Me desconcierta la fotografía del siempre respetado Janusz Kaminski, también colaborador habitual de Spielberg, cuyo trabajo en interiores es impecable, sobre todo en las oficinas, donde parece absorber atmósferas ya retratadas por Gordon Willis u Owen Roizman, excelente fotógrafo y que en los años setenta colaboró en películas bastante importantes. Contrasta mucho con las escenas de exteriores, sobre todo donde había de por sí una muy buena iluminación se produce un uso abusivo de pantallas blancas refractarias, los llamados "sticos".

En todo este envoltorio ha cuidado mucho la elección de sus actores, sobre todo la extensa galería de personajes secundarios en su mayoría masculinos. Su pareja protagonista la forman Tom Hanks, habitual en el cine de su director, que se ve que ha estado en todo momento controlando sus gesticulaciones, intentando dar un paso adelante en lo que la construcción de un personaje sin florituras para desprenderse de esa imagen de actor con limitaciones. Mejor su compañera, Meryl Streep, la cual, una vez más es capaz de demostrar, con una simple inflexión de su voz, dar toda la intención del mundo. Sé que hay gente que le tiene manía o que no la aguanta. No me encuentro en ese sector. Creo que es una de las mejores de toda la historia, una súper dotada, auténtica dominadora de su profesión.

Como decíamos al principio, “Los archivos del pentágono” no es del todo imparcial. Se le ha acusado de prestarle más protagonismo al Washington Post que al New York Times en esta historia, cuando realmente no debería haber sido así. También pienso que, en esta ocasión, Spielberg muerde pero no provoca sangre, no hay desgarros de ningún tipo, puede que para no provocar que le caigan más enemigos, posiblemente, pero debió ser más incisivo. Aún así, creo que se trata de una película más que correcta y que facilitará el que muchos conozcan una historia que merece la pena, sobre todo por la cuenta que nos trae y con hasta ciertos valores, como la unidad, virtud que parece ser que hoy día no esté de moda.
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37 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La enésima maravilla de Spielberg
Vuelve Steven Spielberg, y lo hace a lo grande con su enésima maravilla: The Post. Una película que aborda el periodismo, un tema nunca explorado por el director, y lo hace de una forma muy contundente. Una cinta muy similar a Spotlight (2015), pero más eficaz, intrigante e inteligente. Si Tom McCarthy nos explica los hechos del The Boston Globe y como destapó la pederastia en la iglesia, Spielberg trata las mentidas del gobierno norteamericano sobre la Guerra del Vietnam y como la prensa, especialmente, The Washington Post fue muy valiente para desenmascarar todos los secretos de este conflicto.
Si el veterano director hubiese estrenado su película antes que Spotlight seguramente se hubiese llevado el Oscar a mejor película y mejor dirección porqué es un film más completo. Pero este año se tendrá que conformar con algunas nominaciones.

Entrar en una redacción de un medio de comunicación siempre es emocionante para cualquier periodista. Ver su valentía al querer publicar una noticia de tanto peso es extraordinario. Dejar de lado las amistades y el pasado para informar al pueblo de la verdad. Eso es periodismo, y eso es lo que nos enseña The Post, un gran ejercicio cinematográfico que nos quiere mandar un mensaje a favor de la libertad de opinión.
Pero si la película es de tan alto nivel es porqué se cuida al máximo cada detalle. Es cierto, después de una excelente introducción la cinta decae un poco, con el ritmo y con unas escenas algo pesadas, pero esto se recupera en los últimos 45 minutos. Estos tres cuartos de hora finales son emocionantes, con un ritmo mucho más ágil y con unos diálogos muy tensos para terminar con una formidable reflexión: “La prensa está para servir a los gobernados y no a los gobernantes”. Todos nos tendríamos que quedar con este valioso mensaje.

La puesta en escena de la película es notable por diferentes motivos. En primer lugar, por el importante trabajo de Michael Kahn en el montaje. El habitual colaborador de Spielberg en la edición sabe transmitir muy bien con cada plano escogido el mensaje que el espectador quiere recibir. En segundo lugar, se tiene que destacar unos planos de cámara fantásticos y algunos planos secuencia inquietantes en que la cámara se muestra tan nerviosa como están los espectadores en aquel momento o como se sienten los personajes por el devenir de los acontecimientos. En tercer lugar, todo el aspecto relacionado con el vestuario, maquillaje y peluquería, porque está escogido a la perfección para la cinta. Y, por último, porqué por momentos volvemos al ambiente formidable de aquellas películas de los años setenta y ochenta. Spielberg se atreva, incluso, a coger idees del cine del pasado para ponerlas en las películas actuales, y esto es un gran acierto.

No menos importante es la banda sonora de John Williams. Otro de los habituales en las películas del director americano. El veterano compositor hace su mejor composición en años. Después de una hora sin casi melodías apareciendo en primer plano, las piezas musicales aparecen en el tramo final del film para coger protagonismo de la forma más bonita posible. La música de Williams acompaña las escenas como un personaje más y hace que los espectadores se emocionen con sus piezas.

Dejamos las interpretaciones para el final. Y si decimos que Tom Hanks hace una de sus mejores interpretaciones en los últimos años no nos quedamos cortos. Hanks está convincente, tranquilo y maduro. Claro que tener a Meryl Streep al lado también ayuda. Nunca veremos a una actriz capaz de hacer tantos matices en un mismo trabajo. Streep está espléndida, contundente y muy elegante.
Detrás de estos dos intérpretes principales hay una gran cantidad de secundarios bien construidos y definidos. No lo parece, pero cada uno tiene su momento para lucirse y destacar, aunque sea solo en una escena, y saben aprovechar su momento.

En la era Trump que se vive en Estados Unidos, Steven Spielberg ha sido capaz de unir historia, política y periodismo en una misma película, y eso está al alcance de muy pocos. Además, sabe abordar el tema con naturalidad, fluidez y con algunos toques cómicos que le dan vida a la cinta. Hay algunos fallos en el guion, pero eso es lo de menos. The Post es una lección de buen cine, una película necesaria para los tiempos que corren y que está muy bien dirigida y notablemente interpretada.
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46 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El melodrama está de más
Steven Spielberg es uno de los mejores ejemplos que tenemos de director capaz de tener una filmografía irregular, dónde podemos encontrar grandes películas y otras que tienen una intención únicamente comercial.

'Los archivos del Pentágono' no es una de sus mejores películas, pero resulta interesante por la trascendencia de los hechos que se relatan en ella. Basada en el contexto de la Guerra de Vietnam, el film nos transporta directamente a la Estados Unidos de principios de los 70, en pleno y perpetuo cambio social en el seno de la sociedad estadounidense. El dinamismo con que se cuenta la trama y las interpretaciones de Tom Hanks y Meryl Streep -a ratos- son las principales virtudes de la cinta. La trama es relevante, aunque de sobra conocida, por lo que su potencial tenía que hallarse necesariamente en la forma.a de narrarla. Es una película muy recomendable para acercarse a comprender un poco mejor la profesión periodística y una parte de la historia de la misma -así como de la historia de EEUU y de la política global-.

Uno de los principales errores de la película, no obstante, es su firme y redundante intención de presentar estos hechos acompañados de melodrama. No parecía necesario narrar estos hechos acompañados del sentimentalismo, pues como ya he dicho, su virtud principal es la trama política y periodística y la fluidez con la que se relata. Además, supone desaprovechar a una gran actriz -si no la mejor de Hollywood- como es Meryl Streep, ya que su papel en el film es sin duda importante y relevante, y resulta ciertamente decepcionante que le den un cariz melodramático y excesivamente emocional.

Otro aspecto en el que falla es uno muy común en el cine: la necesidad de decir con palabras lo obvio en algunas escenas. Por lo demás, estamos ante una película a tener en cuenta que sin duda puede ser considerada una de las mejores del año en Hollywood.
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36 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Todo muy correcto... ¿y?
Aunque Spielberg ha hecho muchas de las mejores películas de la historia del cine, redefiniendo incluso géneros cinematográficos, también ha metido la pata a base de bien en varias de sus películas que son, sencillamente, aburridísimas. Incluso insoportables. Resulta chocante que un director que ha logrado (re)escribir con la mejor caligrafía el cine de aventuras más frenético con "En busca del arca perdida", también haya hecho la plomiza e innecesaria "Lincoln". Que el director que le dio la vuelta a la visión de los contactos humanos con alienígenas en "Encuentros en la tercera fase" y "E.T., el extraterrestre" también haya dirigido la fantasmada incoherente de "1941" o el tostonazo teatralizado de "Caballo de Batalla" es ciertamente desconcerante. Que alguien que (re)inventara el género del terror con "El diablo sobre ruedas" y sobre todo con la obra maestra incontestable de "Tiburón" también haya dirigido productos tan olvidables como "Amistad" o "La Terminal" es algo digno de estudio.

Dejando a un lado la maestría audiovisual de un verdadero genio, que tiene probablemente una de las mejores capacidades en narrativa cinematográfica jamás vistas en la historia del cine, la elección de sus películas parece obedecer tanto a su propio capricho como a prebendas comerciales de algunas productoras, que son capaces de aceptar los proyectos del midas de Hollywood a cambio de que acepte dirigir otras películas menores, productos impropios del empaque de este director. Y aunque nos hayan vendido esta película como la gran revisión de la libertad de expresión y prensa en la norteamérica contemporánea, una precuela de "Todos los hombres del pesidente" de Pakula, en el momento en que el Washington Post se convierte en un periódico de repercusión nacional, el resultado es bastante poco satisfactorio. Tan poco satisfactorio, en una historia tan pequeñita, que nos quedamos sorprendidos cómo se puede hacer una película con ese despliegue de narrativa para contar una chorradita, que además no tiene la capacidad de hablar de esos grandes temas presentes en la historia del arte (o sea, la superación personal, el amor, la familia, etc.).

Resulta que en 1971 el Washington Post -un periódico hasta ahora con vocación local- se arriesga a sacar unos secretos gubernamentales sobre la posición del gobierno de los Estados Unidos en el caso de Vietnam. Y los sacan. Y consiguen que la justicia les de la razón por informar a los ciudadanos norteamericanos sobre el caso. Fin. Esa es la historia. En eso es en lo que se centra la película. No habla de personajes, no habla de las motivaciones personales de Katherine Graham, primera mujer editora del Post, ni de Ben Bradlee, director del periódico. Habla de la carrera contrarreloj por publicar esos controvertidos papeles llenos de secretos gubernamentales. Fin.

Lógicamente, cuando uno es norteamericano seguro que le interesa muchísimo la historia de uno de sus medios de comunicación decanos. Pero ¿y si no eres norteamericano? ¿Le interesaría mucho al público norteamericano, por ejemplo, que el diario El País publicara los archivos secretos de la transición democrática española, o del conflicto de la invasión del Sahara por Marruecos en 1975? Pues no, salvo que la película, además de centrarse en el acontecimiento histórico, contara además temas universales (como hemos dicho antes) y que siempre son los mismos, seas norteamericano, sudanés, español, italiano, griego, esquimal o finlandés.

De la misma manera que Spielberg la cagó cuando al hacer "Lincoln" se centró en la aprobación de la enmienda que prohibiera la esclavitud en Estados Unidos y no en el personaje histórico y en su fascinante biografía, ahora ha vuelto a hacerlo cuando no habla de otra cosa que de publicar una noticia sobre la Guerra de Vietnam, preámbulo de lo que luego sucedió con Nixon y el Watergate, que hizo dimitir al presidente. A diferencia de Pakula, que hacía un viaje fascinante hacia los personajes de Woodward y Bernstein, la esencia misma del periodismo y sobre los derechos de los ciudadanos y la libertad de prensa (algo absolutamente universal), en este caso hablamos de un conflicto político/militar que afectó a Estados Unidos (y a Vietnam, claro) y a un medio de comunicación.

Si bien es cierto que cuanto más pequeñas y locales sean las historias, más universales suelen ser, en esta ocasión toda la brillantez de Spielberg no ha sido suficiente como para interesarme lo más mínimo, llegando a ser bastante pesado y lento el desarrollo. Ni siquiera la dirección de actores es especialmente brillante, llegando a rayar en la caricatura tanto Tom Hanks como Meryl Streep. Y todo el aparataje del equipo spielbergiano habitual (Janusz Kaminski en la fotografía, John Williams en la música, etc.) queda desvaído, utilizado en dar empaque a algo que no lo tiene.

Muy decepcionante, y lo que es peor, muy aburrida. Uno se lleva todo el tiempo observando desde una fría y gran distancia una historia que está muy correctamente contada, pero se pregunta constante constantemente ¿Y? ¿Qué es lo que quieres contarme? Y cuando descubrimos que en realidad aquello que nos quieren contar es una verdadera chorrada, nos quedamos bastante chafados. Aunque sea Spielberg. O mejor dicho, sobre todo porque ha sido Spielberg, porque que lo haga otro, pase. Pero que el director de "Parque Jurásico" termine por aburrirte, no se perdona. Nanay.
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35 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Los papeles de Tom Hanks y Meryl Streep
Dos grandes personajes de la Historia del Cine, Tom Hanks y Meryl Streep, se juntan por primera vez para explicar la historia de los papeles del Pentágono que reveló el New York Times y, después, The Washington Post, sobre secretos que escondía el gobiernos estadounidense acerca de la guerra del Vietnam. Una historia necesaria y realmente interesante que es explicada y dirigida por otro de los grandes personajes de la Historia del Cine, Steven Spielberg, que dota al filme de calidad, seriedad y elegancia que la eleva a una de las grandes películas del momento.

Al leer el argumento podríamos pensar que es otra película más sobre periodismo, basada en hechos reales y que quiere convertir en imágenes esas historias de Estados Unidos que se traspapelaron, pero no, ‘Los Archivos del Pentágono’ no es así. Tiene un metraje de 116 minutos, una fotografía de Janusz Kaminski extraordinaria que incomoda y te traslada a cada momento del film, una banda sonora firmada por John Williams que recuerda a ‘Nixon’ o ‘Lincoln’ con las melodías adecuadas a cada instante, y un guión extraordinario perfectamente hilvanado que lo complementa el poderío que le da Streep, Hanks y sus compañeros para convertir un drama en un auténtico thriller político inquietante.

Personalmente, cuando vi la película iba con la sensación de ver un drama político que se me hiciera interesante, que me explicase algo que no supiera, y estuviera bien explicado y que me sorprendiese o me emocionara. Spielberg consigue meterme dentro de la historia rápidamente en medio de un documental, un drama y un thriller perfecto en cada momento, sin aburrirme y haciéndome partícipe de los sucesos que ocurren. Esta creación se aleja de ese casi desastre ‘Mi amigo el Gigante’ y asciende la filmografía del director haciendo pequeña cualquier película sobre política que exista en el momento, dejando un sabor de boca extraordinario con un elegantísimo homenaje al periodismo.

Lo bueno: la dirección y el guión. Y, claro, Tom Hanks, Meryl Streep y todo el equipo que los acompaña.

Lo malo: puede que el ritmo se haga eterno a según que espectador, pero lo malo es que no haya más historias así, contadas de esta manera.

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22 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
"Si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos, o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo" (Thomas Jefferson)
El recorrido de la prensa en la historia del Séptimo Arte, ha dejado ejemplos de excelencia, en obras de la talla de Ciudadano Kane, del incomparable Orson Welles, perfecta candidata a mejor película jamás rodada, así como las diferentes versiones de Primera Plana, entre las que destaca la obra maestra que Billy Wilder estrenó bajo ese título a mediados de los 70, o la más reciente y triunfal Spotlight, heredera directa de Todos los Hombres del Presidente, de Alan J. Pakula, otro film setentero imbuido del mejor espíritu periodístico.

Bajo la misma bandera, y señalando que justamente, los protagonistas de la historia de Pakula, Bob Woodward y Carl Bernstein, eran trabajadores del Washington Post, Steven Spielberg retrocede a esos convulsos y recién nacidos años setenta, una época oscura para la libertad de expresión, para contarnos los antecedentes casi inmediatos del Caso Watergate, un instante en el que los redactores se convirtieron en héroes, y precipitaron la caída de los más poderosos, haciendo que la pluma fuera más fuerte que la espada.

Solo el tiempo dirá si la administración Trump de ahora, se puede comparar a la calamitosa gestión del gobierno de Richard Nixon de entonces, pero pocos podrán negar que el oportunismo del realizador es absolutamente lícito, en un momento en el que el oficio de periodista, e incluso el de cineasta, esta más bien sujeto al control de unos agentes no tan ocultos, que con poca o casi ninguna vergüenza, intentan manejar los hilos de la opinión pública provocando caos y desinformación.

Pero el verdadero tema a tratar, es la insultante autoridad de Spielberg tras la cámara, con casi 50 años como realizador a sus espaldas, el enfoque, la planificación de las escenas, su trato a los actores, así como su entusiasmo con el material, resultan ser todo un festín para el buen cinéfilo, que sin duda apreciará, con absoluta nitidez, el estar ante uno de los últimos clásicos vivos del cine americano.

Ayuda mucho contar con esa gran dama de la interpretación que es Meryl Streep, vulnerable, y absolutamente creíble en su caracterización de Katharine Meyer Graham, legendaria editora del Post, todo un ejemplo para el feminismo de ayer, hoy y siempre. La acompaña en la travesía, con un equilibrio envidiable, que igualmente emula a los mejores actores clásicos americanos, Tom Hanks, en la que supone su enésima colaboración con un realizador, al que evidentemente, y a estas alturas, une algo más que una simple relación profesional.

Del resto se ocupa la partitura de un John Williams eterno, siempre al servicio de Spielberg, punta de lanza de un equipo técnico habitual e implicado, de entre los que sobresale la fotografía de Janusz Kaminski, y el montaje de Michael Kahn, piezas casi indivisibles, del éxito habitual que suele acompañar a prácticamente todas las producciones del director.

Finalmente, cabe recomendar un trabajo inspirado, que crece a medida que va desmadejando sus poderosos argumentos, haciendo valer la necesidad de que estos Archivos del Pentágono vuelvan a salir a la luz, y reforzando la presencia vigilante de lo que se conoce como cuarto poder, que como bien se menciona en cierto pasaje del film, nunca debe estar al servicio de los gobernantes, sino que al contrario, debe mostrarse del lado de los gobernados, un razonamiento que convendría recordar a los políticos cada cierto tiempo.



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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Lecciones de cine clásico y moderno
Afirmar que Steven Spielberg posee una portentosa habilidad para dedicarse al Séptimo Arte no explica de modo suficiente ni abarca con justicia sus extraordinarias capacidades como cineasta. A sus éxitos y reconocimientos les trasciende un elevado número de películas que, además de destilar una gran calidad y de ofrecer un certero entretenimiento, influyen decisivamente en la Historia del Cine. Su emocionante, vanguardista, emotiva y vibrante filmografía, unida a sus indiscutibles señas de identidad, llevan acompañándonos durante más de cuatro décadas, dejando a su paso una huella imborrable. Además, en esta última etapa Spielberg está logrando aglutinar con maestría un estilo de cine de antaño con una mordiente más actual. En “Los archivos del Pentágono” continúa por la misma senda con más pasión y ritmo, si cabe, impartiendo otra lección portentosa en la que aúna la atracción de los títulos clásicos con la intensidad de los modernos. Tal es su destreza.
A principios de los años setenta, algunos periódicos como “The New York Times” o “The Washington Post” apostaron decididamente por la libertad de prensa, informando sobre ciertos documentos del Pentágono que demostraban el encubrimiento masivo de secretos por parte del Gobierno y las mentiras que habían sido transmitidas a la población referidas a la guerra de Vietnam. Tanto editores como directores tuvieron que enfrentarse a la Casa Blanca en el intento de restringir la Primera Enmienda y su derecho a informar. Dicha publicación generó un enorme debate sobre la libertad de expresión e información y acabó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo.
Tal vez mi condición de profesor de Derecho Constitucional y mi especial interés por los temas relacionados con los Derechos y las Libertades me hayan predispuesto a su favor pero, aun así, afirmo con rotundidad que se trata de una excelente película de obligada visión, que no solo aporta entretenimiento sino también emoción y formación. La agilidad en la narración, la cuidada ambientación, la portentosa interpretación y la magnífica pericia de Spielberg para contar historias por medio de imágenes convierten a “Los archivos del Pentágono” en una obra muy meritoria.
En una de sus frases más famosas Howard Hawks decía: “Tengo diez mandamientos y los nueve primeros dicen no aburras”. Steven Spielberg sigue a rajatabla la regla anterior, pero con el añadido de ofrecer un pasatiempo pleno de contenido y trascendencia. Las controversias que refleja esta producción conservan plena vigencia en la actualidad, tanto por la actuación de una Administración Trump que trata de domesticar a su antojo a los medios de comunicación como por la relevante influencia del trabajo periodístico profesional. El personaje de MacKenzie McHale en la serie ‘The Newsroom’ afirmaba certeramente que "no hay nada más importante en democracia que un electorado bien informado". En ese sentido, esta cinta es un monumento a quienes luchan por dicho objetivo.
A escasos días del anuncio de las nominaciones a los Oscar de Hollywood, “Los archivos del Pentágono” figura en todas las listas de posibles galardonados. Candidata a seis Globos de Oro y mencionada por el “American Film Intitute” y la “National Board of Review” entre lo mejor del año, no puedo por menos que compartir esa valoración y situarla en lo más alto del podio de 2017.
Sus protagonistas, Meryl Streep y Tom Hanks, dos pesos pesados de la interpretación, llevan a cabo unas sobresalientes actuaciones. Su presencia en pantalla hipnotiza y, como sucede con el realizador de Ohio, se hallan en el Olimpo de las Artes merced a un sinfín de memorables papeles a sus espaldas. Disfrutar de su talento es más que un lujo. Junto a ellos forman parte del reparto, entre otros, Bruce Greenwood, Alison Brie y Tracy Letts.
www.cineenpantallagrande.blogspot.com
@gerardo_perez_s
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13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Qué bien trabajan los yayos
Como era de esperar, todo correcto en el último trabajo de Steven Spielberg, que cuenta además con el atractivo de reunir a dos grandes de la interpretación: Meryl (siempre correcta) Streep y Tom (todo correcto) Hanks.

Una carta de amor del rey midas de Hollywood al periodismo libre, ¿o era al liberal?
Un regalo para los nostálgicos del periodismo de rotativa y cenicero, entre los que sin duda se encuentran muchos de los críticos de cine profesionales.

En 1971 el New york Times saca a la luz "los papeles del pentagono", unos documentos altamente secretos que demuestran que sucesivos presidentes de los Estados Unidos estaban mandando tropas a Vietnam aún sabiendo que era una guerra que no podían ganar. El Washington Post, periódico por excelencia en temas gubernamentales, estaba presidido en aquel entonces por Katharine Graham (Meryl Streep) la primera mujer en dirigir un diario en EE.UU; y editado por el prestigioso periodista Ben Bradlee (Tom Hanks) quienes deben decidir si secundan al New York Times en sus informaciones o ceden ante las presiones de inversores y fuerzas políticas. Una etapa de la política norteamericana e internacional sobre la que nunca se había hecho una película, salvo quizás: J.F.K., Todos los hombres del Presidente, Nixon, Trece Días, Frost contra Nixon, Nacido el 4 de Julio... y algún centenar más.

Todo está muy bien contado: La elegancia innata de Spielnerg, claridad absoluta en cuanto a la trama y bastante dinamismo para tratarse de una película con mucho dialogo y poca o ninguna acción. Meryl Streep es certera trasmitiendo las inseguridades, los dilemas y el valor de su personaje; y Tom Hanks hace lo propio con el suyo, un tipo noble y apasionado con su profesión.

Todo muy bien, pero yo no me creo nada.

La primera escena ya es toda una declaración de intenciones. Hagamos una prueba. En sólo 3 segundos, piense usted una música con la que ambientar una escena de la guerra de Vietnam. 3, 2, 1. Correcto, algún temita de rock clásico americano, ¿qué tal una de la Creedence? Spielberg tampoco le dedicó más tiempo a esto. Algunos dirán que es una prueba de la capacidad de concreción que el bueno de Steven ha logrado con los años, capaz de ubicarnos en la época con solo un plano y una nota musical, para mi es una demostración de vagancia.

A partir de aquí, se supone que tengo que santificar a Katahrina Graham, la multimillonaria heredera de uno de los gobernadores de la Reserva Federal de EE.UU, porque hizo públicos ( ya los habían publicado otros antes, pero bueno) unos documentos que revelaban una obviedad clamada por la sociedad civil en todo tipo de manifestaciones desde hacía más de un lustro. Esta señora, como se muestra en la película, era íntima del secretario de defensa, ¿tengo que tragarme que no se olía nada? ¿Tengo que tragarme que ni ella, ni ninguno de los jerifantes, actuó con ambición viendo que publicar esos papeles iba a ser un pelotazo para el periódico?

Por otra parte, lo que les importa a los personajes, al director, y posiblemente al público americano, es qué no había posibilidad de ganar la guerra; El hecho histórico de haber financiando un golpe de estado y haber puesto un dictador en Vietnam (como también hicieron en Filipinas, Singapur, Corea, Chile, Argentina...) para imponer su estilo de vida ni se menciona. ¡Hombre! Si al final hubieran ganado la guerra no había debate, 3 millones de muertos hubiesen merecido la pena. En pocos años habrían podido vender el periódico por toda Indochina.
Sobre el debate ético de desvelar secretos que puedan poner en peligro la seguridad nacional (no sé como) ...nada, nada, ahí no hay duda, publicamos sí, pero todo bien cortadito y revisado para no meternos en líos. Al fin y al cabo Nixón es el chivo expiatorio perfecto de la política americana, todo lo que haya hecho mal EE.UU. en el siglo XX es culpa suya, los demás son todos gente maravillosa.

Las carreras por la redacción, los planos detalle de las imprentas, las planchas, los engranajes de las máquinas de escribir y las intrigas de los periodistas que juegan a detectives, satisfarán a aquellos románticos que crean que algún día existió el periodismo de investigación. Eso sí los cigarrillos fuera, aquí no fuma nadie. Creo que a Tom Hanks se le ve una vez sujetando un cigarrillo de chocolate. Todo ha de ser muy correcto.

Spielberg, al que considero un genio incuestionable, siempre ha sido un niño bueno pero con poco fondo. Es incapaz de ofrecer una visión que vaya más allá del discurso puritano oficial, y no ha metido el dedo en la yaga jamás (tal vez en Munich)
Puede que algún día su estilo fuera muy personal, pero ha sido tan imitado que a día de hoy representa el canon de una realización académica. (Resumido en: Suena música de John Williams, un tipo mira al vacío pensando en cogollos de lechuga con anchoa, la cámara se acerca lentamente a su rostro y parece que esta pensando en la inmortalidad del alma)
Creo que es el director que más ha influido en la narración cinematográfica desde D.W.Griffith, pero está tan visto que ya no alumbra. Y cuando la forma ya la conoces, te fijas más en el fondo, y ésta, en el fondo, es un panfleto propagandístico.

En la escena que presenta al tribunal supremo, el mismo tribunal que quiere encarcelar a Edward Snowden por un caso muy similar (también aireado en el Washigton Post por cierto) con música de épica solemnidad, no pude contener la carcajada. Todavía me quedaba el discurso a mayor gloria de los padres de patria, esos providentes masones que ya lo tenían todo previsto cuando redactaron la sagrada constitución.

Por lo menos hay que agradecer que no cae en la lágrima fácil.

El sistema funciona. Demos gracias, y que Dios bendiga a los multimillonarios.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Peor que Spotlight, que ya es decir
Hay formas y formas de hacer cine sobre periodismo, pero parece ser que la forma en que se han hecho esta película o la que cito en el título es una de ellas. Y parece ser, también, que esta forma de hacer cine le encanta a la crítica y a la mayoría del público, pero a mí no. Antes de ir a verla imaginaba que sería otra película de "oficinistas hablando", como esa que ganó el Oscar de 2015, pero le di una oportunidad por el director y el reparto. La escena inicial me hizo pensar que a lo mejor había suerte y no iba a ser lo que yo pensaba, pero me equivoqué, porque después de eso empezó "lo bueno": dos horas de conversaciones entre jefazos de periódicos en oficinas, salones y por teléfono sobre temas que fui incapaz de seguir, porque por más que lo intentaba las palabras de los personajes me entraban por un oído y me salían por el otro. Insufrible. Ni si quiera las actuaciones de los protagonistas lograron engancharme, con una Meryl Streep temblorosa y un Tom Hanks sarcástico en piloto automático, y ya está.

Tras dos horas dándole vueltas a lo mismo, llegan las consecuencias, lo que podría ser interesante, pero todo eso te lo cuentan deprisa y corriendo en diez minutos.

Y encima ganará el Oscar.
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19 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
El mejor somnífero
No me gusta ser tan crítico (o hater) con las películas y pocas son las que suspendo, pero esta me resulta imposible de aprobar. Lo mínimo que le exijo a una película es que no me aburra, y ésta no lo consigue. No por ser lenta tiene tiene que aburrir, suelen ser de hecho las que más te pueden llegar a emocionar o hacerte pensar en vez de una de acción en la que hay 584 tiros por segundo en pantalla.

Los Archivos del Pentágono es una película con buenas de actuaciones de Streep y Hanks, vestuario, etc. Sin embargo, ocurre en medio de un aburrimiento y de conversaciones innecesarias y vacías sin que ocurra absolutamente nada; solo gente hablando de si publicar o no (sin entrar a debatir de verdad) y unos papeles yendo de un lado a otro y sin ninguna gracia ni sentido del humor bueno.
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17 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Descarado Panfleto Publicitario
No sorprende del mayor Publicista Americano, Spielberg. Ya nada sorprende de éste director mediocre aclamando por la crítica y el público en general. Cuánto más burdo es lo que hace, más lo aplauden. La película es una publicidad sobre lo buenos e impolutos que son los periodistas, lo bien que le hacen a la Democracia. Lo mala que es la política. Lo muy sabios e indiscutibles que son los jueces. Lo bien que funcionan las instituciones de Norte América. Lo visionarios que fueron los que redactaron la Constitución de USA. el pueblo, que siempre agradece a los héroes de turno por hacerles ver la realidad. Y así podría seguir bastante tiempo. Pero me voy a detener aparte en lo que es la dirección en sí. Es muy, muy mediocre. Visto todo en muchas, muchísimas películas. Siempre el lugar común, la musicalización con Creedence para mostrar la guerra, la música épica para hablar de valores de una Nación que no respeta a nadie. En fin. Una seria candidata al Oscar, obviamente, porque le dá al público lo que quiere ver. No le pongo uno, porque Tom Hanks, como siempre le crees todo lo que hace, Meryl Streep, está muy bien y está aparte el Gran, Gran Bob Odenkirk.
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14 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Lastres spielberianos
Hace años Spielberg se defendía de la acusación de resultar excesivamente pedagógico diciendo que en ningún momento pretendía ser un profesor de Historia. Sin embargo ese señalamiento obedecía a una realidad que acompaña al director en todas las películas en las que pretende reconstruir algún hecho histórico relevante. Y en The Post, quizá por estar hecha deprisa y corriendo mientras trabajaba en la posproducción de Ready One Player, esa tendencia a la obviedad pedagógica, al eńfasis innecesario, resulta letal porque al contrario que ocurría con la excelente El puente de los espías, aquí el relato que se vertebra a través de los personajes y sus conflictos, que casi nunca adquieren la tensión necesaria, todo resulta muy plano y frío, queda aplastado por ese amaneramiento aleccionador.
Otra de las cuestiones que hacen que esta película no funcione es su tendencia al subrayado estético, ese que hace que le veas la intención en todos esos rebuscados encuadres y movimientos de cámara, un problema suyo también de toda la vida, y que cuando se desmadra echa a perder el equilibrio que se tiene que encontrar entre fondo y forma, aspecto extendible también a todos los momentos en los hay muchos personajes en pantalla, la redacción del periódico, los manifestantes en la calle, la casa de Tom Hanks llena de periodistas, donde nuevamente se ve venir de lejos toda la intención con esas cuidadas coreografías que resultan totalmente obvias y nada naturales. Nuevamente la querencia por el énfasis a través de la puesta en escena telegrafiada.
Una historia muy interesante que resulta más efectista que eficiente.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Gran película para conciliar el sueño
Gran docudrama que mezcla tensiones periodísticas, diálogos interminables, temas políticos y sobre todo aburrimiento en todas sus escenas. Lo mejor de verla en el cine ha sido la siesta. Hubiera preferido ver la película de después de comer.
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15 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Spielberg...muerto y enterrado
Spielberg (que ya dio su canto del cisne con "A.I. Inteligencia Artificial"), se autoerige una vez más en la conciencia burguesa más rancia de EEUU, se empeña en retratar grandes y grandilocuentes temas para disimular su agotamiento, y presenta una película fría, dispersa, con caligrafía poco clara, y en muchos momentos aburrida, desconectada del espectador y sin riesgo alguno.
Sólo en su tercera parte levanta el vuelo y deja atisbar un poco de lo que este director fue (a destacar la secuencia de la conversación a través de los teléfonos supletorios), para luego volver a perderse en discursos patrioteros.
Hanks y Streep haciendo una vez más de sí mismos, no aportan nada salvo un poco más de inmovilismo.
Una película totalmente prescindible, que sin la maquinaria propagandística Hollywoodiense no pasaría de ser una peliculilla intranscendente.
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11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Exageradas buenas críticas
Cuando fui a verlo al cine, las expectativas eran muy altas al escuchar decir que estaba dentro de las mejores películas de los últimos 10 años. Y que decepción... alucino con las buenas críticas de seguro son periodistas, ya que esta peli esta pensados en ellos. Nada de emoción, referencias a la historia de EEUU que un español medio no conoce si no tira de Wikipedia y un final más que esperado. Y las interpretaciones de Meryl Streep y Tom Hanks pues acordes a la peli pero nada reseñable. Una decepción y criticas hiper-infladas. Americanismo puro y duro, pero sin armas.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un regusto de libertad
Se afronta la película sabiendo más o menos la historia y te temes que, perfectamente realizada y todo, irán transcurriendo los hechos y te los irán contando.
Pero claro, ahí está la diferencia entre un buen narrador y otro mediocre y el desarrollo de la narración te mete en la historia: nos la estás viendo, eres parte de ella.
La película, además, va cogiendo, aunque despacio, un ritmo que se hace frenético y que se mantiene, salpicada de escenas exquisitas, de saber hacer cine.
Las interpretaciones, todas, a la altura de la película y con un gran trabajo de dirección artística sobre un reparto amplio y muy vivo.
Lo que cuenta: una hermosa historia de libertad, no sé si ya perdida, con una vertiente claramente feminista sobre el papel de la mujer en la sociedad, los negocios, el poder en aquellos tiempos, quizá no muy diferentes de los de ahora
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Los papeles
Vale que la película está bien, aunque tampoco sea para echar cohetes. Pienso que la meta de una película, además de la de entretener, además de hacer creíble algo, crear una emoción y enseñarnos cosas que desconociamos.

Los archivos del Pentágono cuenta como el Washington Post, a punto de desaparecer, encuentran la noticia del siglo en los archivos sobre la guerra del Vietnam, la cual siguieron enviando soldados aún, a sabiendas que era una guerra perdida. Todo perfecto. Pero acaba la película y pienso ";pues vale" Me da igual las investigaciones, lo que descubren, y las decisiones que tienen que tomar porque como me lo cuentan apenas me transmite nada.

Hay otra película que me gusta más que es la historia de una mujer que trabajando en un mundo de hombres consiguió sacar adelante un periódico en bancarrota heredado de su padre y de rebote por el suicidio de su marido. Queda muy bien reflejado el machismo imperante en la época con las mujeres retirándose porque los hombres van a hablar de cosas de hombres o como ningunean al personaje de Meryl Streep, la dueña del periódico mMe cuesta creer más todas las mujeres felicitándola a la salida del congreso que creo que es más acorde con los tiempos actuales que lo que pudo pasar realmente en la época.

Hay un problema con el personaje y es Meryl Streep. Está estupenda como en casi todo, pero su manía de tener que llorar en cada película que haga me saca de quicio, aparte de su tendencia a la gesticulación excesiva.

Me gusta también las partes de comedia con el personaje de Tom Hanks (Director del periódico) llegando siempre corriendo a casa de la dueña del periódico.

Por encima de Tom Hanks que, como James Stewart, siempre está perfecto interpretando al americano medio, o de Meryl Streep, está Bob Odenkirk, el Saúl Goodman de Breaking bad. El único que me hace creer que realmente estoy en una película sobre periodismo.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
ARCHIVOS Y DUDAS.
Creo que Steven Spielberg, acierta al situar a Meryl Streep, la mejor actriz de su generación. Tom Hanks es un actor al que nunca comprendí del todo. No sé si es un gran actor, o un tipo agradable que sonríe mucho y sabe situarse delante de una cámara.

La película basa todo su talento en sus diálogos y una acción intelectual, muy medida. Nos encontramos ante una mirada que se posa con curiosidad, sobre unos acontecimientos donde diversos intereses se entremezclan con precisión, dando como resultado un SUBLIME ejercicio de cine e interpretación.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Los Pánama Papers (PP)
Supongo que dentro de 30 años un viejo director aclamado, tipo J.A. Bayona, hará la película de los Panamá papers, sacando a los de la Sexta tensos mirando papeles y acusando a los famosuchos del Sálvame y lo nominaran a los Feroz, espero estar lúcido como para escribir la misma crítica constructiva con la que les deleito.

Viendo las noticias esta mañana he visto anunciada la nueva película de Eastwood, que se titula algo así, "de como 3 yanquis salvaron el mundo en el metro de París". También el tirulo de esta película, al menos en español, es bastante esclarecedor sobre el contenido que vamos a "disfrutar" y es que tanto un director como el otro, tras conseguir un claro éxito con películas que han entrado o entraran en el hall de la fama, se dedican a hacer publicidad política sobre un bando u otro, o contra todos al mismo tiempo. Son películas de las cuales un americano medio se puede sentir orgulloso, pero yo desde la otra orilla del charco las veo con repugnancia.

La película se resume como una serie de acontecimientos rodeados de un efectismo y una tensión que no tienen en absoluto como, por ejemplo, gente leyendo 4000 páginas en 10 horas, que ni Seven era tan intensa. Mira niño como salen los periódicos de una imprenta, la tecnología niño. Periodistas que trabajan sin descanso por un bien mayor y propietarios que buscan la ética periodística por encima de la pasta gansa. No voy a negar que lo hechos aquí contados sean verdad, no había nacido ni siquiera, pero que me he revuelto en la butaca durante media hora como si me estuvieran practicando un exorcismo eso sí que es innegable. Mi corazón me gritaba que saliera de la sala, pero con qué cara me presento yo aquí a soltar todo el veneno si solo he visto una hora.

Spielberg ha muerto, pero lo hizo ya hace un tiempo, ahora solo vamos al cine a oler su putrefacto cadáver, y Eastwood también, pero ya me despacharé a gusto con él cuando vea su próximo bodrio.

Después de una historia simplona sobre unos papeles que hablaban de Vietnam, rodeado todo de misterio y tensión y un feminismo latente muy necesario. Supongo que para que te nominen a los Oscar tienes que poner al menos una escena de una mujer hablando con otra y que el tema no sea un hombre, para que no te acusen de misógino para arriba, es el único motivo que encuentro a que el personaje de Streep, que podría desaparecer de la película y no pasaría nada (al igual que el de Indiana Jones en El arca perdida), tenga esa conversación con su hija de una forma tan aleatoria. Por cierto, Meryl Streep podría hacer de Nixon y lo haría igual de bien o mejor, pero hombre dale un papel en serio y no esta parodia. Como iba contando más arriba, después de toda esta purria hay un microresumen del juicio, o quizás es que la justicia americana es impresionantemente rápida, y termina poniendo la guinda al pastel, para que yo me ría de este esperpento. Para los golosos lo dejo en spoiler.

Concluyendo, mejor morir joven y dejar un bonito cadáver, o lo que es lo mismo, habernos quedado con el Spielberg bueno y no tragarnos todo esto.
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12 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
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