arrow
10
Bergman, apiádate de mí.
Ante tamaña oda al desgarro, la mutilación emocional y los abismos mentales se me agotan los calificativos.
Afirmo, sin asomo de duda, que se trata de la obra de Bergman que más me ha afectado y consternado. Recomiendo también, por otra parte, un visionado libre de sustancias psicoactivas. Yo no me vi venir el misil al centro neurálgico de mi psique y cometí el error de verla borracho y fumado. Hacía mucho tiempo que no lo pasaba tan mal ante una pantalla, sin contar algún que otro partido del Mandril. Hubo un momento en que, totalmente abrumado por lo que estaba viendo y sintiendo, tuve que parar la proyección, airearme un poco, rascarle la cabeza a mi perro, cepillarme los dientes, y reunir los arrestos necesarios para acabar la función (impresionante el broche que Bergman se saca de la manga en la última secuencia), momento en que me puse en pie y aplaudí, deshecho y agotado. Luego, cuando quise conciliar el sueño, no podía, y me puse a leer hasta que caí desfallecido. Y hoy, al despertar, lo primero que me ha venido a la mente ha sido el rostro de Liv Ullmann, esa absoluta diosa, que ejecuta aquí una de las interpretaciones más sangrantes que recuerdo. En una suerte de exorcismo he acudido a una tienda y me he hecho con una lámina con su rostro que ya decora mi comedor.
Bergman, apiádate de mí.
[Leer más +]
40 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Entre la pesadilla y la vigilia
Jenny Isaksson es una psiquiatra que se esfuerza en ofrecer una fachada de equilbrio, estabilidad, pulcritud y afabilidad. Acude a la clínica, se enfunda su profesional bata blanca, y se sienta frente a seres lastimados cuyas mentes, en señal de protesta, de abandono, o de asco hacia todo, los transportan a otras dimensiones en las que a lo mejor encuentran algo de consuelo, algo de evasión o quizás la nada, para huir de una identidad ficticia e impuesta por una sociedad severa en la que no caben, huir de algo que los machaca lenta e inexorablemente.
Jenny, a pesar de sus estudios, de sus conocimientos, de su bata blanca y de su porte inmaculado, sabe que en realidad no es quién, ni tiene el menor control, para bucear en mentes ajenas y mucho menos intentar ayudarlas. Si ella misma tiene sus tormentos íntimos... ¿Cómo puede ayudar a Maria, la paciente con la que está más ligada? ¿O tal vez, precisamente por ser otra persona cuya mente está al borde de la locura, es la más indicada para comprenderla?
Jenny viste su sonrisa adorable, su cabello dorado y brillante, sus vestimentas discretas y formales, trabaja muchas horas en la clínica, y después regresa a la casa de sus abuelos, con los que se quedará una temporada, mientras su marido Eric da conferencias en Estados Unidos y su hija Anna asiste a un campamento de verano. Las cosas engañosamente dan la impresión de marchar bien, Jenny sonríe y miente con palabras de optimismo falso.
Porque por las noches, ella sufre pesadillas y tiene alucinaciones. Sus terrores, los que son sus compañeros fieles de toda la vida, sueltan la rienda cada vez que ella cierra los ojos para conciliar un sueño que le da miedo.
Hasta que un día la crisis se adueña de ella y el curso de los acontecimientos se altera.
Bergman. Un genio del subconsciente. Fotógrafo de almas en pena, de los gritos del submundo de la psique. Retratista preciso y afilado de los dolores más internos, de las frustraciones reprimidas, de los horrores que se ensañan ante la ineficacia de nuestras pobres defensas.
Una sucesión de pesadillas y de vigilias caminando en un filo, en uno de cuyos lados está el eterno precipicio, y en el otro frágiles puntos de sujeción que a veces no resisten lo suficiente.
Bergman filmaba los abismos de la locura como si nadara en ella.
[Leer más +]
25 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Quizás la película más angustiosa y mejor lograda de Bergman, una de tantas, claro está.
He visto películas angustiosas de Bergman pero creo que Cara a Cara es la que más.
La mano del maestro y la sorprendente interpretación de Liv Ullmann consiguen parar la respiración del espectador además de hipnotizarlo y de angustiarlo, Bergman consigue trasmitirnos la angustia de su protagonista.
Sonata de otoño, Gritos y Susurros, Los comulgantes, Persona, La hora del lobo, De la vida de las marionetas…y otras tantas películas de Bergman poseen momentos de auténtica angustia psicológica, Bergman consigue traspasar la frontera del cine y adentrarnos en sus personajes hasta tal punto que llega a haber una increíble simbiosis, por estas razones considero que Bergman ha sido el mejor y más increíble director de cine que haya existido, es verdad que es un cine muy personal y extrañamente austero pero es algo irrepetible, nunca ningún director había conseguido angustiarme tanto, sacar de mí esas emociones y pensamientos bien escondidas para cualquier película que se digne.
A ello se le añade la sorprendente interpretación de Ullmann, me sorprendió en Sonata de Otoño, pero aquí desborda todo lo antes visto, y el tope esta muy alto, con Persona, La hora del lobo, Zarabanda, Gritos y susurros y otros tantos títulos, Ullmann es la actriz de Bergman capaz de enternecernos con su dulce mirado y cortarnos la respiración cuando empieza a levantar el tono y grita de dolor y desesperación, sin duda es una de las actrices más sorprendentes de la historia del cine y gracias a dios no es ninguna de esas “estrellas” de Hollywood, ella tiene luz propia.
Es cierto que todo lo bueno que ha hecho ha sido con Bergman, la combinación Bergman-Ullmann es irrepetible, Bergman tuvo otras grandes musas que daban un matiz diferente a cada película.
El resultado de Cara a Cara no se podría haber logrado sin estos dos elementos fundamentales, creo que es una de las mejores interpretaciones que haya podido ver y sin hacer tanta promoción…
Bergman vuelve a uno de sus temas que más le han angustiado, el conocimiento de nuestra psicología, de nuestros temores, miedos y angustias, quiere saber el porqué de cada uno de nuestros actos y acciones analizadas desde la infancia y de cómo todo lo hecho y recibido en nuestra infancia podrá tener una repercusión para toda nuestra vida llegando a veces a auténticos estados de ansiedad y siendo la solución en muchos casos el simple suicidio.
Como hizo también en De la vida de las marionetas analiza la psicología de un hombre cualquiera que comete un asesinato, analiza todas las razones que hicieron que un hombre normal y cualquiera y bien realizado en su vida profesional pueda llegar a un asesinato, en este caso Bergman lo lleva a la pantalla de una manera sobria y austera, quizás demasiado.
Cara a Cara es el análisis de una mujer con miedo a la vida y todo lo que le rodea con grandes taras de la infancia que no puede librarse de ellas.
Continúo en la siguiente parte.
[Leer más +]
20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Por y para Ullmann.
Dino de Laurentis produjo en los 70 una de las obras menos conocidas y reputadas del maestro sueco, un drama intimista y existencial, con ramalazos fantaterroríficos y oníricos, en el que expone el retorno de una mujer a sus fobias y traumas del pasado, cuando regresa a la casa de su infancia. Ullmann, doctora de un psiquiátrico, acaba siendo psiquiatra de sí misma, luchando contra sí misma por una estabilidad emocional y humana. La gran actriz sueca se entrega a su personaje de manera encomiable, siendo la película una obra por y para ella, dónde a través de su rostro desmaquillado, sensible y locuaz se nos transmiten el sentido del amor, la angustia, el placer, la vejez y el sexo.
[Leer más +]
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un paseo por el otro lado
Instrospección en los aspectos más recónditos de la personalidad de una mujer paradójicamente dedicada ella misma a la siquiatría.

Construído magistralmente con imágenes poderosas y picos emocionales que se apoyan en la demoledora interpretación de Liv Ullman, los claroscuros en su rostro durante los momentos más turbadores y la nitidez de los excrutadores primeros planos, se consigue un penetrante retrato de la inestabilidad humana.

Si el diagnóstico señala a los propios fantasmas de Bergman, vemos que le mantiene fiel a sus obsesiones, aquí de índole fundamentalmente afectiva.
[Leer más +]
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los fantasmas de una mente atormentada.
La fragilidad de la mente, el miedo a la muerte, los problemas de infancia, la creencia en Dios, o lo complicado de las relaciones son temas recurrentes en las películas del director sueco, como muestra en otros grandes títulos como "Persona", "Como en un espejo", " Gritos y susurros" o " Sonata de otoño". En ellas nos sumerge en un viaje a través de los entresijos, recobecos, profundidades y alturas del alma humana, para hacernos chocar con personas tan difíciles como nosotros y comprender sus inquietudes, angustias y más oscuros temores.
En "Cara a cara", nos coloca desde el primer plano frente a frente con una mujer a la que diseccionará psicológicamente a lo largo de las dos horas siguientes, la doctora Jenny Isaakson, una psicóloga de un hospital encargada de pacintes cuya curación puede parecer un reto, como María. Durante el verano, decide pasar unos meses en casa de sus abuelos. Su marido está dando una conferencia en Chicago y su hija Anna en una campamento. Ya desde la primera noche, comenzará a enfrentarse con sus fantasmas y sus más internos traumas y miedos en unas pesadillas que la harán enfrentarse a ellos como un alma atormentada, trémula y pesarosa. Su estado irá empeorando hasta tener consecuencias casi funestas.
Y son esas mismas cuestiones las que traumatizan a Jenny hasta hacer que se encuentre perdida y desorientada tanto fuera como dentro de sí misma: el miedo a la muerte que la asediaba de pequeña, sus deseos ocultos, el pavor, la pena y el odio por la pérdida de sus padres con tan solo ocho años son las protagonistas de unos sueños laberínticos, tétricos, oscuros en los que se inmergía al cerrar los ojos y a los que tenía que hacer fente sola con su alma desnuda antes ellos (como simboliza el vestido rojo de la pesadilla central).
Ingmar Bergman construye un consternador e impactante drama psicológico gracias al uso de imágenes sencillas y desnudas y primeros planos enfocando al elemento principal, Liv Ullmann, que consigue con su rostro, su mirada glacial, su extraña belleza y sus desgarradores gestos transmitirnos todo el dolor, la angustia y tormento de su personaje. Su interpretación resulta tan descarnada, profunda, rabiosa, tempestuosa y delicada al mismo tiempo que hipnotiza y hace que no puedas apartar la mirada de ella. Ambientada por los sonidos cotidianos y una única pieza instrumental de Mozart. Se alzó en 1977 con varios premios de la crítica y un globo de oro a mejor película extranjera, además Bergman y Ullmann recibieron dos merecidas nominaciones a los premios óscar de la Academia de Hollywood (yo personalmente a ella se lo hubiera dado). Notable película, fundamental para los admiradores de Bergman y de "el ángel noruego", y que hay que empezar a ver con buen ánimo esperando una catarsis.
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Me daña el Bergman de los 70... Buff... Películas para ver una sola vez.
Con esta película me ocurre lo mismo que con "Sonata de Otoño", "Gritos y Susurros", "Escenas de Matrimonio" (en menor medida), etc... que me parecen peliculones, pero son tan dañinas que se me quitan las ganas de volver a verlas.

A parte, tengo la certeza de que el Bergman de los 70 se repite película tras película. "Cara a cara" vuelve sobre los traumas ya expuestos en películas como "Como en un espejo" pero llevándolos al extremo. De hecho, el final de ambas películas, y el tratamiento del "amor" como unica verdad de la vida, es practicamente igual. Además muchos de los traumas que salen aquí a la luz, volverán a escena un año más tarde en "Sonata de Otoño". Estamos ante el Bergman menos agradable y más incisivo.

Como ya he mencionado en alguna crítica, me quedo con los trabajos del director entre 1953 y 1968, su etapa más grandiosa. Todos sublimes y perfectos... y que permiten millones de visionados... después de esos años pues... hay que tener estómago y frialdad para no salir dañado de su cine.
[Leer más +]
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Durísima lucha de identidades
Nuevamente sensacional película del genio sueco, dispuesto a sorprender con cada proyecto suyo
En este caso la jugada le quedo un poco más irregular pero igual de emocionante.

Una psiquiatra que, por salir en busca de una paciente “secuestrada”, es violada e intenta suicidarse. A partir de ahí el melodrama sobrio que parece “Cara a Cara” se torna experimental, estremecedor, donde una soberbia Liv Ullmann, como la torturada Jenny, se adentra en aterradoras pesadillas, espantosas alucinaciones, desgarradores recuerdos de la infancia y la vida pasada, todo ello que le hace luchar cara a cara con su verdadera personalidad; lo que aparenta ser y lo que es, atravesando una crisis de identidad entre onírica y desoladora.

La puesta en escena es siempre un desafío para los sentidos; surrealismo y realismo se dan de la mano y Ullmann, como musa de Bergman, nos brinda otra deslumbrante actuación, acompañada del fiel y lacónico Erland Josephson en el reparto, que asiste durante toda la trama a la degradación emocional y mental de la mujer, en una sucesión de duras, agobiantes, provocativas y crudas secuencias que están entre lo mejor de la filmografía del cineasta.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tremendo drama
Una cinta que desde el punto de vista dramático alcanza niveles épicos y esto especialmente gracias a la brillantísima interpretación de Liv Ullmann, quien aprovecha un guión traumático y crudo para dar una cátedra histriónica de principio a fin, especialmente en un monólogo tan conmovedor como perfectamente logrado. La trama en un inicio es sencilla y aparentemente sin gran ambición, después un evento violento detona una serie de recuerdos y emociones ocultas, en medio de sueños y reminiscencias de infancia con arrebatos que rayan en la locura, de una forma tan intensa y poderosa que asombra. La dirección está muy cuidada aunque no hay un concepto sobresaliente en ese aspecto, más allá de la acostumbrada minuciosidad y perfeccionismo de Ingmar Bergman. Algunos elementos secundarios al final tienen poco aporte y algún detalle simbólico no es del todo claro, pero aún así la fuerza e impacto de la historia es excepcional. Altamente recomedable.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Denso, espeso, insufrible.
37/19(23/02/12) <Menudo peñazo!>, Esta crítica es posible que me la machaquen la legión de seguidores de Ingmar Bergman, pero no soy un snob y digo lo que he sentido al acabar. El afamado realizador sueco nos vuelve a obsequiar aquí con otro manual sobre el dolor, su reiteración en el tema de la angustia física y espiritual es ya cansina. Me da la sensación que su cine es teatro minimalista, que lo que a él le hubiera gustado es mostrar sobre un escenario a dos actores sufrientes metafísicamente y que los espectadores fueran apenas una docena y estuvieran a un palmo de ellos, esto para que entre todos corriera el tormento como una pandemia. Este film relata cómo Jenny Isaakson (gran Liv Ullman) es una psiquiatra que lidia con enfermos mentales retorcidos, esto a ella le afecta, y lejos de ser una persona equilibrada, sufre depresión, por todo tipo de trastornos, sexuales, de frigidez, de problemas familiares, esto le lleva a continuas pesadillas existencialistas. Bergman en la mayor parte de su filmografía me aburre, y esta no es la excepción, es un tipo de pseudocine que me hastía, su estilo es lánguido, siempre primeros planos desgarradores y mucho de que contarse sus problemas burgueses, diálogos y monólogos intelectualoides, todo muy cargante, todo muy pretencioso y denso, por aquello de que si no los entiendes es que no tienes nivel, con un tipo de gente que me es distante y fría, no me emociona, es como quedarse atrapado en arenas movedizas, una sensación de incomodidad, es como que alguien pretendas que vomites y se dijera si lo consigo he triunfado, la mayoría de sus personajes están cortados por el mismo patrón, siempre al borde de la locura, con disfunciones sexuales, reflejos de sus pesadillas, intentos de suicidio, reflexiones sobre la vejez, que tío más cansino. Este tipo de cine tiene su público y su crítica loadora, yo no soy uno de ellos, tiene sus méritos, es como un cuadro cubista, hay quien paga millonadas por ellos y otros no los tendríamos ni para papel higiénico. Esta para mi aporta nada a su trayectoria, es más reiteración, es ‘Gritos y Susurros’, ‘Como un Espejo’, ‘La Hora del Lobo’, y ojo, no soy por sistema anti-Bergman, me gustaron ‘Fresas Salvajes’, ‘Los Comulgantes’ o ‘La Vergüenza’. Lo mejor sin duda de la obra es la descomunal interpretación de Liv Ullman, un tornado de sensibilidad, pero con Bergman, vuelvo a lo mismo, siempre está con el mismo rol de sufriente. Mi puntuación quiere decir que ni frío ni calor, mi absoluta indiferencia. Mi cinefilia debe ser patológica pues a pesar de este producto freudiano seguiré completando su filmografía. Fuerza y honor!!!
[Leer más +]
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Lisiados emocionalmente
Jenny (Liv Ullmann) entra en una crisis existencial enorme debido a diversas situaciones que la hacen caer en un estado paranoico. Cara a Cara es un relato cruento, que escudriña en la vida de esta mujer, redescubre sus miedos, sus pasados y frustraciones vivenciales.

En un inicio, se muestra la vida de esta mujer como normal, va a su trabajo, se reencuentra con sus abuelos con los que va a vivir por una temporada, habla con sus colegas y demás.

Ahora bien, la entrada de Tomas (Erland Josephson) en su vida y la situación que sucede con la hermanastra de este la cual es su paciente, María (una genial Kari Sylwan que tan solo sale en un par de escenas) hace que se perturbe un poco la existencia de Jenny.

Esto hace que ella entre en un estado caótico existencial que la hace incluso pensar en un suicidio, momentos en los cuales Liv Ullman saca su mejor repertorio como actriz, demostrando su versatilidad y genialidad para meterse en un papel.

En este filme, Bergman juega con los sueños, con fantasmas que atormentan, con remordimientos, nos da una lección sobre la vejez y el amor a esta edad, con algunas secuencias que rozan lo surreal, todo dentro de ese mundo onírico que desarrolla.

En fin, una película densa, perturbadora, con actuaciones sobresalientes, diálogos y situaciones geniales, donde el director repasa la fuerte crisis sufrida por una mujer, que le sirve para a su vez, hacer un repaso de su vida.
[Leer más +]
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Para bien o para mal, el mismo Bergman de siempre
Me uno al grupo que ya ha visto esta película de Bergman en otras películas suyas. No estaría nada mal para el que sea fan del director sueco, mientras que a los que sólo vemos películas suyas por completar su filmografía sin sentir mucha afinidad general por su cine nos tenemos que quedar con la excepcional interpretación de Liv Ullmann, que ofrece un recital de escándalo, las cosas como son, y poco más, porque todo lo que hay en "Cara a cara" ya se ha visto antes en muchas otras películas de Bergman. La fotografía es excelente y sabemos que Bergman sabe hacer las cosas, pero yo estoy muy lejos de ser un adicto al sufrimiento. Porque sus películas son para sufrir...

Queda claro cuáles eran las obsesiones de Bergman, sabemos que le va la marcha, que sus personajes son unos inútiles en todo lo que trata la vida, en concreto nuestra psiquiatra muestra graves trastornos sexuales y creo que por ahí empieza todo. Si uno no hace el amor a gusto, lo demás ya es una extensión de esa perturbación, o una consecuencia. No me extraña que sea fría en la cama y atraviese una depresión de caballo, que sienta resquemor hacia sus padres, su abuela y que su hija no se sienta querida. ¿Transmite bien la película toda esa alteración psicológica? Sí, desde luego, Bergman y su actriz lo hacen de maravilla, y a mí como espectador neutral me obligan a quedarme en ese punto intermedio de cinco estrellitas porque como cinéfilo creo que es un trabajo bien hecho pero está muy lejos de mis gustos personales.

Dicho de otra manera: es una película que jamás veré una segunda vez.

Más aún: los suecos que nos enseña Bergman en sus películas son todos unos insatisfechos, unos tarados, marcados por una infancia traumática, incapaces de ser felices y unos negados en el plano sexual. Y luego está cómo lo explica, con ese aire intelectual pesado y cansino...
[Leer más +]
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo