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7
Dedicada a los 10.830.693
Con cuánta ligereza se aprestan a tachar esta película de "otra más sobre la guerra civil", "un género ya caduco", etc. Olvidan que esa maldita guerra la vivieron sus abuelos y que sus padres padecieron la postguerra. De hecho esta película trata de eso, de la postguerra, 11 años después de finalizar el conflicto.

"Los malos son crueles y los buenos hasta guapos", dice otro. Quizás parezca cruel que un juez militar condene a muerte a un hombre por repartir octavillas, pero en mi pueblo mataron a gente sin ni siquiera ser juzgada (hablo pasada la guerra).

¿Queréis más realidad sobre la postguerra andaluza? Yo os la cuento: niños que comían garbanzos todos los días porque no había para comprar otra cosa, padres a los que la guardia civil daba palizas tremendas por robar un melón del campo para que comieran sus hijos, jovencitas mandadas a servir a las casas de los pudientes donde eran explotadas y abusadas, la población analfabeta. Hambre y miseria miraras donde miraras.

Dedico mi crítica a los 10.830.693 que votaron para que gobierne el partido de los hijos, sobrinos y nietos de los que gobernaban en aquella época. Quizás a fin de cuentas no sea un género tan caduco cuando hay gente que tiene la memoria tan corta.
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44 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Lo que pudo haber sido y no fue
"Miel de naranjas" retrata la posguerra de los años 50 en Andalucía desde un prisma diferente al que estamos acostumbrados en películas de esta índole. Hasta ahora, los juzgados militares eran territorio desconocido para el gran público. Gracias al guión, que corre a cargo de Remedios Crespo Casado, nos podemos hacer una idea de cómo de gestaban las sentencias que servían para afianzar el régimen con una política dirigida con mano firme y basada en el terror.

En la trama Enrique y Carmen, que acaban de conocerse, se enamoran profundamente. Carmen consigue que su novio se quede a prestar el servicio militar en un juzgado de la ciudad. Enrique, al ver las continuas injusticias que ve diariamente, decide que no se puede quedar de brazos cruzados. No tiene más remedio que involucrarse tomando parte activa aunque arriesgue perder su vida y la de los que le rodean.

El peso de las interpretaciones está más repartido que de costumbre, siendo un gran trabajo de equipo a nivel general que hacen que la película funcione. Podemos encontrar interpretaciones estupendas y con gran carga emocional como Karra Elejalde (También la Lluvia, Biutiful) interpretando al teniente coronel Don Eladio, Carlos Santos (También la lluvia, Fuga de Cerebros) aclimatado en el registro dramático con una interpretación muy destacable, al igual que Eduard Fernández, o la desgarradora actuación de Ángela Molina que hace que se nos quede el corazón encogido de tanto sentimiento. Por otro lado Jose Manuel Poga, que interpreta magistralmente a Leopoldo, alegre y espontáneo, es la voz de la conciencia que hace despertar a Enrique (Iban Garate). Le da un toque de dinamismo y frescura al filme para que pueda respirar de la carga dramática. La nota negativa la encontramos precisamente en la interpretación de los protagonistas Iban Garate y Blanca Suárez, correctos en sus interpretaciones pero faltos de química. No dan la credibilidad necesaria como pareja y da la sensación de que cada uno va a su aire.

El gran trabajo de dirección por parte de Imanol Uribe hace que el trabajo de los actores a nivel grupal sea más que notable, disimulando cualquier tipo de carencia puntual a nivel interpretativo por parte del reparto. Como fiel escudero tiene a su fiel director de fotografía Gonzalo F. Berridi, con el que ya trabajó en “El Viaje de Carol”, “Plenilunio” y “Extraños”. Mención a parte se merece el buen hacer de los encargados del vestuario, diseño de producción y dirección artística junto con la música de Nuno Malo, que ambienta estupendamente, tal y como exigía la trama.

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19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¿Otra más de la posguerra?
Es normal que muchos señalen con su dedo a “Miel de naranjas” y la consideren una nueva (abro etiqueta) cinta de la posguerra española (cierro etiqueta). Simplemente se ha convertido en la misma rutina de los espectadores, aunque si uno analiza el número de estrenos de la cosecha patria del 2011, por ejemplo, hallará algo más mediático que numérico. La ‘goyalizada’ “La voz dormida” de Benito Zambrano era posiblemente el único largometraje de ficción realizado sobre esos patrones que tanto se critican y sobre los que se generaliza: “Silencio en la nieve” de Gerardo Herrero y “Las olas” de Alberto Morais utilizaban temas del franquismo y la posguerra inusuales en nuestra cinematografía actual como la División Azul o el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. “Miel de naranjas” también quiere alejarse de los patrones formales y narrativos a los que tanto se señala… aunque ya está marcada por esos dedos puntiagudos e hirientes.

Es cierto que el cliché, el maniqueísmo y el bigotillo se instauran rápidamente en la historia. Los héroes son buenos y perfectos (¡incluso guapos!) y los villanos son malos y unos asesinos sin piedad. No obstante, “Miel de naranjas” tiene un acabado que nadie podrá asociar a esa imagen cutre que muchos ya ven implícita en las películas de posguerra. La historia queda retratada por la fotografía de Gonzalo F. Berridi y la ansiedad de Uribe de dotar de credibilidad a los elementos que componen su obra: los pelotones de fusilamiento eran ‘reales’, así como los figurantes de un campo de concentración y trabajos forzados fueron toxicómanos a los se les rapó el pelo. Es cierto que existe cierto manierismo en la composición que forma el retrato de los villanos pero, al mismo tiempo, se enfrentan y chocan con sus sentimientos afectivos hacía esos personajes que se convierten en enemigos.

Se busca más una cinta de aventuras con aroma de thriller y cine negro bajo una tonelada dramática y política y una historia de amor que bascula el conjunto. La debilidad de “Miel de naranjas”, tal vez, sea más pasional que sentimental. Parece que al conjunto le falta mucha fuerza (que no efectismo). Algo que contenían esas películas que solían desarrollarse en Francia durante la II Guerra Mundial y en esa rebelión contra los nazis como “Esta tierra es mía” de Jean Renoir. Aquí la historia de un ‘soldado patoso’ con ciertos parecidos involuntarios a una spoof movie como “Top Secret!” hacen que, junto a inverosimilitudes argumentales como testimonios sentenciadores de cabreros o muertes con forma de esvástica, se roce más el ridículo que la pretendida credibilidad.
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24 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Miel ligeramente amarga
Nueva película de Imanol Uribe, director con cierto renombre en el cine español por ¨La fuga de Segovia¨, ¨El rey pasmado¨ o ¨Días contados¨. A pesar de ser alguien competente, su ¨Miel de naranjas¨ decepciona.
Me resulta algo extraño saber que Uribe quiso desde el principio hacer una película que no fuese tachada gratuitamente de ser ¨otra película de la posguerra española¨ más. Extraño porque a pesar de que estoy normalmente a favor del cine ambientado en esa época, lejos de prejuicios estúpidos y sin fundamento (como buenos ejemplos: el cine de Víctor Erice, ¨La colmena¨, ¨Pájaros de papel¨, ¨Pan negro¨...), la película que nos ocupa la noto tópica, facilona y con cierto maniqueísmo. Por lo tanto las intenciones de Uribe no las veo del todo reflejadas en su obra, pero eso ya no es culpa suya sino del muy irregular guión.
Uribe presenta una dirección correcta, profesional, su labor es aceptable. Sin embargo el guión de la ¨novata¨ Remedios Crespo Casado deja bastante que desear (incomprensible el premio a mejor guión novel en el pasado Festival de Málaga): plantea cosas, promete hechos, pero luego se queda mucho en el aire sin llegar a ningún lado, o se resuelve de forma rápida. Además hay un par de inverosimilitudes y casualidades que también lastran un poco. La construcción de los personajes tampoco es buena, pues a pesar de que la labor actoral sí lo es, algunos no están bien desarrollados (sus dos protagonistas) y es difícil que la empatía llegue. Otros personajes como el de Karra Elejalde o Eduard Fernández están por suerte mejor elaborados y en ocasiones resultan incluso ambiguos, algo que no es usual.
La ambientación es espléndida, eso sí, con un trabajo de diseño de producción sobresaliente. La banda sonora es notable, preciosa por momentos. Y algunas escenas poseen tensión y están muy bien construidas, siendo llevadas con buen pulso por Uribe.
Con un buen guión estaríamos hablando de una buena película dramática. Pero por cierta torpeza y falta de originalidad, ¨Miel de naranjas¨ se queda en un film que entretiene y se deja ver una vez sin buscarle más pretensiones.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Me esperaba un ladrillo pero me ha gustado.
Me aventuré a ver esta película por mi dedicación y entrega hacia el cine patrio esperando tragarme un ladrillo de dimensiones bíblicas, pero la verdad es que me he llevado una grata sorpresa con Miel de naranjas. Uribe se rodea de un elenco artístico que sabe estar a la altura de las circunstancias (aunque tal vez los dos protagonistas son lo que están más flojitos) y lleva a buen puerto una historia que entretiene y te mantiene atento durante todo el metraje. Vagamente se deja llevar por los tópicos de este tipo de cine (El ansia de libertad, lo malos que son unos y lo buenos que son otros, etc) no obstante, aunque no es la película definitiva sobre las post-guerra o la dictadura, cumple con las expectativas.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Vuelve Imanol Uribe
Seriamente preocupados estábamos los fans de Uribe tras del fiasco de "La carta esférica". Cinco años después con "Miel de naranjas" nos ofrece calidad de nuevo y demuestra que no se le ha acabado la cuerda.
Cierto que aquí el mayor mérito reside en el guión de Remedios Crespo -ella misma cuenta que su padre siendo funcionario de un juzgado militar en Sevilla en 1951, aporreaba indiscriminadamente una máquina de escribir en los juicios farsa tal como se ve en el film, y que de allí sacó la idea-; mientras que la dirección y la fotografia lo desarrollan muy satisfactoriamente.

La angustiosa cuestión de como sobrevivir a "La victoria", como mantener la dignidad y de qué sirve jugarse la vida implicándose en la lucha se ilustra de manera eficaz y convincente; la acción gana a cada minuto y tiene un toque de cine negro sugerente.
Que después de la primera sorpresa el resto se vea venir no es problema: ya estás sumergido en la película y de la misma manera disfrutas de las referencias a otras cintas de culto.

Ésta no es "otra más de la Guerra Civil/Postguerra" como se recita como un insulso mantra. Y otra mención a Karra Elejalde que vuelve a sorprender como en "También la lluvia"
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Naranjas podridas
Nos quisieron vender Miel de naranjas como si fuera una película ubicada en la época de la posguerra pero que no era una película más de la posguerra. Obviamente, nos mintieron. En España avanzamos por un lado exportando actores y directores (independientemente de que sus trabajos sean más o menos buenos) y, por el otro lado, seguimos dale que te pego con la época franquista.

Imanol Uribe, respetado y veterano director, se pone al frente de Miel de naranjas, una película bochornosa hasta decir basta. Todo se pone ante nuestros ojos con promesas de que vamos a disfrutar de una película de juicios militares y que aquí no se va a recurrir a algo tan sabido, utilizado y desgastado como es el tema de los mártires de guerra, la clandestinidad en la que se trabajaba para luchar contra la dictadura o los golpes emocionales. Ahí está la gran mentira del guion de Remedios Crespo Casado, pero el que más nos engaña es Uribe o, mejor dicho, es quien más lo intenta sin fortuna, tropezando una vez tras otra contra la pared de los convencionalismos. El director de origen salvadoreño cuenta una historia sin fuerza, sin tensión, con personajes que deambulan por la pantalla sin alma y la consecuencia es un bodrio de dimensiones épicas. No hay nada que el espectador no tenga previsto, no hay nada que emocione, no hay nada que enganche. No hay nada, en general, salvo un par de carcajadas en momentos que se nos quieren dar a entender como difíciles y que tienen que recurrir a chorradas propias de cualquier mala serie de animación infantil, siendo el caso más descarado ese en el que vemos la huída de un personaje bajo un coche, momento en el que da comienzo una escena bochornosa.

El principal protagonista es Iban Garate, un chico que promete mucho pero al que todavía se le adivinan (sin demasiado esfuerzo del espectador) ciertas carencias. A su lado está Blanca Suárez, una grandísima actriz que muestra una buena versión y que por desgracia siempre verá su nombre empañado por ese atentado contra la cultura que es la serie El barco. Karra Elejalde está soberbio haciendo de malo maloso, aunque su personaje resulte cómico en la versión más ridícula de la palabra. Lo mismo podría aplicarse a Eduard Fernández, que hace un trabajo muy notable intentando levantar esa alfombra unidimensional que es su personaje. Carlos Santos, otro actor que desperdició durante parte de su carrera su enorme talento, hace un trabajo sensacional. Por último, destacar la corta pero intensa aparición de Ángela Molina, que se ve beneficiada por un personaje al que Uribe no destruye en su intento de darle vida, ya que la deja sola con una cesta y deja que sea la veterana actriz la que llene su espacio.

Resumiendo, que es gerundio: Miel de naranjas es una película más de la posguerra por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario algunos de esos críticos tan casados con sus amiguetes directores. La única diferencia entre Miel de naranjas y las peores películas de la posguerra es que puede que en este caso nos encontremos ante la peor.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Un tema manido con buen hacer.
Cómo rebelarse contra el estado cuando se forma parte de él

Postguerra española.
Seguro que hay muchas historias que contar sobre la tremenda y horrible experiencia de vivir una guerra como la nuestra. Seguro que cada persona que la vivió tiene su espeluznante recuerdo. De hecho, en mi familia se escuchan relatos de los abuelos cuando picaron piedra en el Valle de los Caídos.
Pienso que el cine español es excelente. Hay joyas españolas que no se conocen como se merecería conocer el proyecto en sí y el público español. Véase "Rabia", "El habitante incierto", "La noche de los Girasoles", "Concursante", "Elsa y Fred"
Sin embargo, en nuestro cine español, hay anualmente uno o dos estrenos de temática guerra civil y creo que eso no hace bien al público en general que, cansado en su mayoría, lo acaba tildando injustamente como "el cine español sólo es guerra civil". Vendría bien un poco de oxígeno en esta temática.

Por otro lado, la película está bien hecha, los personajes y las interpretaciones muy creíbles... pero... otra vez guerra civil.
Hay trocitos de NODO que lanzan esas frases rimbombantes y tipo de lenguaje de autobombo, propagandístico ..."el médico doctor Sánchez realiza tan honorable causa y con magnífico resultado deportivo"...

Buena metáfora la de la imagen del cartel: cuerpo de soldado muerto formando la esvástica.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La guerra de los otros
Imanol Uribe (“Días contados”, 1994) vuelve a hurgar en esa maltrecha herida que siempre es la guerra civil española y la maldita posguerra. Una época que conviene no olvidar y aprender de ella, precisamente para no caer en los mismos errores. En ésta ocasión Imanol nos presentaba la película como un giro del planteamiento narrativo, digamos que buscando la visión de las miles de personas que se mantenían al margen de todo, y que no representaban ni a uno ni a otro bando, tan solo quería vivir. Vivir de la mejor manera posible. Y generalmente eso implicaba hacer oídos sordos a muchas cosas…pasar por alto situaciones que ante los ojos de personas más comprometidas sería impensable. Y resulta en muchas situaciones tan incomprensible que al final uno tiene que tomar parte, sentirse vivo y no preso del miedo y de lo irracional.



¿Lo logra? Digamos que a medias.


La película narrada en la Andalucía de los años 50 -años previos al desbloqueo internacional gracias a los acuerdo con Estados Unidos-, se centra en la vida de Enrique y Carmen, dos jóvenes enamorados que pretenden avanzar en su día a día desde una posición de poder, ya que el tío de Carmen, juez militar en Jerez de la Frontera ostenta casi el poder único de la zona. Allí Enrique es colocado de ayudante del juez para realizar la mili de una manera más llevadera, contando con los beneficios del tío de Carmen. Pronto allí, contemplará impávido cómo se hacen y deshacen los futuros de los ciudadanos a manos de un juez impasible. Así empezará a ver la vida de otra manera, dejando de ser un mero espectador y pasando a intervenir mucho más de lo que hubiera preferido en un primer momento.

(Sigue en Spoiler)
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Thriller decente de cartón-piedra
Si te horrorizan las películas sobre la guerra civil española, huye bien lejos. En el caso de Miel de Naranjas no te vas a perder una obra maestra, pero sí un trabajo con muchísimo oficio por parte de su director, Imanol Uribe.

Lo mejor que tiene es un elenco de actores secundarios muy competente (Karra Elejalde, Eduard Fernández, Angela Molina o José Manuel Poga están espléndidos) y cierta destreza en el thriller.

Lo peor, la sensación de que en cualquier momento se va a caer un decorado y ese molesto deja vu con la serie española Amar En Tiempos Revueltos.

No obstante, es una cinta que se deja ver, que para los espectadores jerezanos supone un auténtico placer (hay localizaciones restauradas del Cine Jerezano o de El Alcazar, por ejemplo) y que se adentra más en el género de espionaje que en el costumbrismo añejo tan manido en el cine patrio.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
arrítmica
Que en la España de los 40 y los albores de los 50 la justicia (militar, por supuesto) era una maquinaria de condenar, y no un instrumento de impartir justicia, es algo ya muy sabido, como la existencia de campos de concentración y muchas otras cosas que la guionista de esta película descubrió con sorpresa varias décadas después.
Parece ser que la guionista encontró unos manuscritos de su padre que era mecanógrafo en 1951 del Cuerpo Jurídico del Ejército en Sevilla y en dichos documentos relataba las barbaridades del bando vencedor. Precisamente en ese personaje se basa quien protagoniza la película.
No he leído el relato a partir del cual Imanol Uribe hizo esta película falta de ritmo, y, como dicen algunos, una más de la posguerra que no aporta nada nuevo a las cosas ultra conocidas que, de tanto machacar, ni si quiera sorprenden. Y digo todo esto desde el respeto a Uribe, a quien considero uno de los buenos directores contemporáneos que tenemos en este país.
Y tampoco es una buena película, ya dije en el título y en el párrafo anterior que no tiene ritmo sino unos altibajos tremendos que hacen que el espectador no se enganche con lo que ve.
Subjetivamente diré que no me sedujo la interpretación del protagonista y que únicamente salvaría el buen trabajo de Karra Elejalde, quizás lo único salvable en esta película.
Ahora toca esperar otro lustro a ver si Uribe nos sorprende con otra de sus buenas películas.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
¿Miel o naranja?
Miel de naranjas es una película cuya historia nos recuerda que no hace mucho hacíamos los españoles, lo mismo que nos horroriza mirar cuando se refiere a los nazis seguidores de Hitler, matar por placer. Abusar del poder en forma de armamento y tropas militares, para quitar la vida a todas aquellas personas, con ideologías diferentes al que se sienta en la poltrona.

No voy a hablar de política, porque es un tema que no me gusta nada, ni viví en los tiempos de Franco mucho tiempo, ya que nací en el 73 y el murió pocos años después, pero desde siempre he escuchado a los mayores...con Franco se vivía mejor que ahora. No sé yo lo es vivir bajo el mando de un militar, cuyos caprichos acabaron con muchas vidas de inocentes. No me imagino a Rajoy sacando una pistola y cargándose a todos aquellos que están en contra de las reformas laborales y los recortes. Parece un chiste, pero el tema es el mismo enfundado en un traje diferente. Personalmente me gusta este tipo de cine de nuestra historia, porque nos ayuda a los que no vivimos ese tiempo, a comprender lo que era la represión, el miedo, la muerte de cerca...por no pensar igual. Como bastaba un simple "chisme" para llevar a un hombre inocente delante del pelotón de fusilamiento. Se te pone la piel de gallina observando como fueron muchos los que se jugaron la vida, por tener una España mejor en el futuro...aunque sus ojos nunca llegaran a verla. Es penoso comprobar la poca piedad de los altos mandos, tenían entre cejas una idea, erradicar a esa gentuza, como los llamaban y no daban su brazo a torcer. La colocación de la cámara en varias escenas, ha sido espectacular, la subida desde las botas hasta arriba por ejemplo. O las miradas con Ana la taquillera.

Me ha gustado la jugada a tres bandas con Enrique, Carmen y el tío de esta. A medida que avanza la historia, nos daremos cuenta el por qué de cada uno en su lugar. Al principio parece que nos quiere contar el sufrimiento de un pobre redactor, obligado a ver ante sus ojos la violencia, después todo esto tomará otra dirección mucho más peligrosa. Es una película con bastante intriga y con unos giros de argumento que te sorprenderán. Con escenas tiernas, violentas, sensibles y tristes, por el hecho de verse envuelto amigos de corazón.

Quizás el final no es de mi gusto particular, pero no todo puede ser perfecto.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
REVISAR LA HISTÓRIA
¿Otra película sobre la posguerra? Si ¿y qué?

Es el western de cine español, un género más al que poder acudir, ni mejor, ni peor que los demás.

Lo importante es que la historia enganche y sea interesante. en este caso se consigue a medias, entrando en el tema de los múltiples consejos de guerra realizados durante la posguerra, desde el punto de vista de un muchacho que cumple su servicio militar como secretario de uno de esos terribles jueces (Espléndido, como casi siempre, Karra Elejalde) que va tomando partido por los condenados cuando se da cuenta de la farsa que en realidad son esos juicios.

Todo esto junto a la típica historia de amor y una leve referencia a la memoria histórica personificada en la madre del protagonista afectada de demencia senil (lo que hoy se conoce como Alzheimer) interpretada por Angela Molina.

No es una gran película, pero tampoco defrauda demasiado.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buena historia, buen reparto y buen guión, se ve con satisfacción
Mira tú por dónde, a pesar de mi natural aversión hacia las películas españolas guerracivilistas y posguerracivilistas, ésta me ha gustado. Vaya por dios, dirá alguno, y ésta por qué. Pues verás, por varias razones:

1. Porque es una historia de intrigas, infiltrados y clandestinidad que recuerda bastante a las historias sobre la resistencia en Europa durante la II Guerra Mundial.

2. Porque para variar, en ambos bandos hay cierta ambigüedad. Buenos que matan cuando encarta, malos con sentimientos, gente que duda... En fin, algo poco habitual en este tipo de cine.

3. Porque me han sorprendido muy gratamente algunas interpretaciones que no me esperaba (estupenda Blanca Suárez) y otras que, aunque sí me las esperaba, siempre son una gozada (Eduard Fernández, magnífico)

4. Porque el guión está muy bien trabado. No hay flecos ni situaciones sin esclarecer. Todas las tramas quedan resueltas, y además las resoluciones convencen. Y lo mejor, hay coherencia en los diálogos, que se ajustan perfectamente a la idiosincrasia de cada personaje.

5. Porque por una vez, y sin que sirva de precedente, no me chirría el andaluz de los actores no andaluces. No hay acentos exagerados ni forzados, ni un solo "Ozú mi arma", y los personajes no parecen sacados de una obra de los Álvarez.Quintero. Y eso que Uribe es vasco. Gracias, Imanol.

En definitiva, una película muy por encima de sus congéneres guerracivilistas y posguerracivilistas. Sorprende agradablemente y mantiene la intriga hasta el final. De hecho, hasta el último minuto no está claro qué va a pasar con los protagonistas. Y no adelanto nada, pero tampoco me ha disgustado el desenlace. Mola.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Cliché a la carta
Nuevo relato maniqueo sobre la posguerra española. La historia es inverosímil, no te la crees en cuanto ves a los personajes caricaturizados de forma tan maniquea. Los buenos (los de siempre) muy buenos. Los malos (los de siempre) muy malos. Además, la historia en si no hay por donde cogerla. "Los rebeldes..." ¿En 1950? Ni de coña. Uribe ha caído una vez más en el maniqueísmo para una historia que ni él mismo termina de creerse, incapaz de dotar a los actores de un mínimo de personalidad. Karra Elejalde es el único que se salva en la interpretación, aunque su personaje está dibujado de forma tan caricaturizada que raya el esperpento.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
"Mielda" de... película
Entiendo que la creación artística no tiene porqué ser rigurosamente historicista, es más puede hasta fantasear. Ahora bien, una cosa es tomarse licencias y otra caer de lleno en la tergiversación con el objetivo de manipular a la gente. Porque el falseamiento del pasado tiene una finalidad política clara, que es la de inculcar el rechazo a un régimen político y la adhesión a otro. En este caso, como tantas veces, el que sale vilmente difamado es el franquismo, al que a estas alturas la quedan muy pocos abogados defensores, entre los que me encuentro yo, y en las élites políticas y culturas, ninguno, mientras que la que sale bendecida es la democracia especialmente en su versión más progre, cuya aceptación es unánime, para nuestra desgracia. Por eso a nadie le importa la veracidad o no de lo narrado porque de lo que se trata es de continuar con la propaganda y el lavado de cerebro. Lo más triste de todo es que apilando mentiras, intoxican a la juventud desde la más tierna infancia. En el coloquio posterior a la emisión, Iban Gárate confesó no tener idea de la Guerra Civil y la Posguerra y, la por otra parte guapísima, Blanca Suárez, que lo que sabía era lo que le habían enseñado en la escuela y en la "tele". Pues mi querida Blanca, ya te han comido la cabecita.

Yo es que cuando me comentaron que "Miel de naranjas" estaba basada en hechos reales, lo puse muy en duda pero le di un voto de confianza. Pero en cuanto me sale, en el primer segundo, un título que pone "Andalucía 1950", detecté que se trataba de un trola inmensa. ¿Por qué? Porque si los hechos fueran reales acotarían la ciudad y no pondrían un vago "Andalucía". Efectivamente, el cúmulo de disparates, maniqueísmos grotescos y tópicos es muy alto pero el más grave de todos es presuponer que en la España de los años 50 se fusilaba a la gente como si estuviéramos en la Unión Soviética. Informo que después de la guerra y la inmediata posguerra, cuya carácter anormal resulta evidente, es decir, a partir de 1945 aproximadamente, la eliminación física de "opositores políticos" fue nula. Quiero decir que en toda la década de los 50 se efectuaron alrededor de unas 60 ejecuciones capitales (que eran muchísimas menos que en países como Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos), prácticamente todas por delitos comunes, y los pocos que no, cuatro o cinco guerrilleros, fueron por realizar asesinatos y demás, no por "pensar diferente". En definitiva, un pastiche muy obvio, lleno de clichés y completamente falaz. Es decir, "mielda" de... película.
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5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Relato de posguerra
Imanol Uribe es un director con mucha más fama que la que su filmografía acredita. Tras darle seguramente varias vueltas a la idea original, intenta con "Miel de naranjas" alejarse de la senda marcada por otras películas de la misma temática que siempre suelen caer en los mismos tópicos. El problema es que apenas lo consigue y deja al público con la sensación de que podría haber dado más de sí.

Uribe tiene en sus manos una idea inicial original y muy explotable que sin embargo no se desarrolla como se presuponía. Esa intriga que promete su trailer y esa acción que destila no existen casi por ningún lado, siendo una película lenta que, menos mal, no se hace larga por sus escasos menos de 100 minutos. Incluso a la hora de realizar un plan de huida, es poco elaborado. Quizás la simpleza sea una de sus señas de identidad.

Los personajes desdibujados y bastante tópicos, no salen de los comandantes despiadados, los escritores apresados y ejecutados, y una resistencia que deja migas de pan allá por donde pasa. Todo ideas y roles trillados para una película a la que se le echa en falta un poco más de duración para que no parezca que se guarda cosas por narrar, y que no se diferencia prácticamente en nada de otras películas de posguerra que ya hemos visto antes.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La represión
Por lo menos sirve para darse cuenta de la terrible represión franquista, con crímenes de lesa humanidad. Cuánto nos ha costado superar aquellos momentos. La película adolece de lentitud en su desarrollo y lo mejor es la interpretación de los protagonistas secundarios.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
LA GUERRA LUMINOSA
"Miel de Naranjas" es una decepcionante incursión en los lugares comunes de los films de posguerra que pese a la insistencia de sus autores por desmarcarse de las películas españolas que versan sobre la Guerra Civil, con frases como "no es otra película sobre la Guerra Civil", "no es una película de buenos y malos" o "sólo el 1 % del cine español se encuadra en la época de la Guerra Civil", como decíamos, pese a todas esas afirmaciones, nosotros mientras la visionábamos, teníamos una terrible sensación de "dèja vú" con una historia que no aporta nada nuevo ni tampoco tiene la valentía de ofrecer un punto de vista más objetivo, lo que la convierte en otra película más sobre la Guerra Civil (en este caso, posguerra), pese a quien le pese.

Es cierto, que la película está filmada con corrección (demasiada) y está excelentemente ambientada, pero de forma inesperada a Uribe le falta garra en su narrativa y con una sorprendente carencia de ritmo, distancia al espectador de la emoción de los hechos que se nos narran, sólamente consiguiendo ese acercamiento en contadas ocasiones y gracias al trabajo de unos carismáticos secundarios. También se agradecen los esfuerzos por mostrar visualmente una posguerra diferente, a través de una estupenda fotografía de Gonzalo Berredi, luminosa y colorista, sin que todo ello sea suficiente para hacer remontar una historia interesante sobre el papel que mezcla drama y thriller, pero que naufraga en la ausencia de intensidad dramática.

La película consigue el aprobado justito gracias al extenso reparto donde destacan Karra Elejalde, la breve aparición de Ángela Molina y un excelente Carlos Santos (imperdible su última escena con Eduard Fernández), muy por encima de unos poco esforzados protagonistas. La película resulta fallida, previsible y aburrida, pese a contar con un presupuesto mucho mayor que la media de películas españolas. Viendo la cantidad de cine de calidad que nos llega de la vecina Francia, heterogéneo y moderno, parece que algo estamos haciendo mal por aquí cuando el Presidente de la Academia de Cine Español aparece como productor de esta película conceptualmente anticuada.

Crítica para www.universocinema.com
@danielfarriol
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Una más...
Uribe opta por Iban Garate para protagonizar esta cinta. Actor al que le viene grande un protagonista, exento de magnetismo para el espectador y más al lado de Blanca Suárez que se lleva el peso en cada escena. Un Karra Elejalde parodiado por sí mismo,el flequillo e interés por parecerse al Fürer a veces distraen de la historia real sacándote del film pareciendo en muchos momentos sketches venidos a menos. Una historia como ya hemos visto mil veces en el cine español. El personaje de la taquillera desdibujado, y si algo se puede salvar es la complicidad de Carlos Santos con el maravilloso Eduard Fernández.
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