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7
Persiguiendo a un fantasma
De los realizadores que nacieron al calor de esa corriente del cine indie americano que se dio por llamar New Queer Cinema, dos son los que han trascendido y han dejado atrás aquellos años primigenios de cine de guerrilla para expandir sus universos cinematográficos. Hablamos de Gus Van Sant y Todd Haynes. Desde Mala Noche y Poison, respectivamente, han virado hacia el drama experimental (y el cine comercial) uno, y una especie de revisión del melodrama el otro. Al contrario que ellos, el otro gran autor del New Queer Cinema que surgió a finales de los 80 y principios de los 90, se ha mantenido fiel a las reglas y mundos de la corriente. Hablamos de Gregg Araki, que este año estrena White Bird in a Blizzard, adaptación de una novela de Laura Kasischke, protagonizada por una de las actrices del momento, Shailene Woodley.

Cuatro años han pasado desde que estrenara su último film, Kaboom, un torrente de energía, que se volvía más fascinante cuanto más degeneraba su trama. Un compendio de su mundo rodado a la velocidad de la luz que funcionaba por mera acumulación. Más atrás en el tiempo, exactamente una década, queda Mysterious Skin, su obra maestra, un drama social y psicológico disfrazado de sci-fi. Una película hipnótica de principio a fin, preñada de una especia de oscuro realismo mágico que la hacía especial. Lejos del realismo, Araki hablaba de la pederastia desde el género. Mezclando realidad y sueño para construir una pesadilla. White Bird in a Blizzard es una mezcla descompensada de ambos filmes. Por un lado pretende trascender, ser un drama psicológico sobre la maternidad como trauma vital. Por el otro lado, se deja gobernar por las explosiones de hedonismo propias del Araki más desenfadado, construyendo a la madre que de pronto un día desaparece (una soberbia Eva Green), más como una caricatura que como un personaje real.

Así, la película no termina nunca por decantarse entre el drama adolescente, el familiar o el thriller. Mientras que en Mysterious Skin el misterio era palpable y todas las tramas caminaban hacia su resolución, en White Bird in a Blizzard Araki se olvida de él hasta el tercio final del film. El resultado es que ha dado a luz una historia que en lugar de discurrir va dando tumbos, tan perdida en sí misma como su protagonista (Woodley, es una intérprete valiente). No ayudan a crear una atmósfera insana unos secundarios que no están a la altura (sobre todo Meloni interpretando al padre) y unas secuencias oníricas rodadas con desgana. Si en Mysterious Skin las ensoñaciones con el pasado funcionaban a la perfección porque eran turbias y emocionalmente potentes, aquí naufragan. No es capaz de establecer Araki una conexión entre la protagonista y el espectador. Llegados a la recta final nos da igual qué pasó con la madre y hacia dónde irá la vida de esa adolescente convertida en adulta. Estamos ante una película fría que debía quemarnos las entrañas. Los flashbacks protagonizados por la madre y contados como si de un cuento de hadas (deformado, malsano) se tratara funcionan, pero el presente narrativo no acaba de hacerlo. Woodley intenta construir un cuadro general de su tormentosa madre y logra pintarlo más gracias a sus recuerdos que a sus pesquisas. No es una mala película, al verla uno respira el cine de Gregg Araki, pero sí es una pequeña decepción, pudo haber creado otra obra maestra y sin embargo ha dirigido una cinta que a ratos captura tu atención haciéndote olvidar el mundo exterior, pero que otras veces es simplemente fallida. Aún así, es un placer ver que el último superviviente del New Queer Cinema sigue empeñado en no cambiar.
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amargo pájaro de juventud
Pájaro blanco de la tormenta de nieve es toda una sorpresa.
Gregg Araki, uno de los musos indie del cine estadounidense desde finales de los 90, entrega una película que podría haber pasado por un telefilme de sobremesa si no fuera por su cuidada narración, su buen desarrollo de personajes y su brillante elenco. La película combina con gran acierto la trama detectivesca o el thriller acerca de la desaparición de la madre de la protagonista con el viaje iniciático y de madurez de la joven protagonista, y lo hace de forma entretenida y consiguiendo resultados más que notables en ambos campos. La ausencia de la madre está siempre presente (valga la contradicción), marcándolo todo, afectando a todos los personajes incluso cuando no se está hablando sobre ella y guiando el devenir vital, sexual y emocional de Kat, un personaje con muchas caras distintas.
Y qué decir de los actores. A Eva Green le ha tocado bailar con la más fea, un personaje que aparece poco y hace cosas extrañas, pero solventa la papeleta con su profesionalidad y talento de siempre. De sus ojos y sus gestos dependen muchas de las cosas que pasan en la película. Shiloh Fernandez, sin necesidad de merecer ningún premio, clava el personaje del chavalín medio atontado. Y Shailene Woodley demuestra que, mucho más que los productos mainstream tipo Divergente, lo que le va en realidad es esta clase de cine, más independiente, más arriesgado, menos de estudio. El carisma y la fuerza que desprende en la piel de Kat no lo tuvo en la distopía futurista antes mencionada ni de casualidad. Que se quede por estos derroteros. Todos se lo agradeceremos.
En definitiva, una propuesta estupenda, rara pero ciertamente brillante.

Lo mejor: Shailene Woodley y el carácter indie del cine de Gregg Araki
Lo peor: No deja sensación de ser una obra maestra en ningún momento
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La madre ausente, y sin embargo tan presente...
Desde el Festival de Cine de Gijón 2014:

El norteamericano Gregg Araki, que presentó en el FICX de hace algunas ediciones su estupenda película 'Mysterious skin', vuelve al certamen gijonés con una obra de poético y sugerente título, 'Pájaro blanco sobre la tormenta', que cuenta con el protagonismo de la joven y cada vez más solvente actriz Shailene Woodley, la cual demuestra que su registro interpretativo y ambición artística no se limitan a películas para consumo juvenil y de multisala, como 'Divergente' o 'Bajo la misma estrella', y encarna magníficamente un personaje -asimismo muy bien escrito- mucho más sensual y arriesgado, con más aristas, en una trama que analiza la relación entre una madre desequilibrada y una hija que asume con cierto alivio la desaparición de la primera.

Todo ello está contado con una buena escritura y apoyado por un gran trabajo en la dirección de actores, donde destaca también Eva Green en el papel de la madre misteriosamente desaparecida. La capacidad visual y narrativa de Araki quedan demostradas ante todo en las reveladoras secuencias oníricas que la hija experimenta con su madre.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Shailene Woodley no lo puede todo
Irregular película que nos cuenta la vida de una adolescente que vive una vida sin grandes sorpresas junto a sus particulares padres. Seremos testigos de su vida, sus gustos, sus amigos, su inicio en la sexualidad, que ve como todo eso se complica cuando de un día para el otro desaparece su madre y todos los cambios que se producen con ello tanto en su vida como en la de su despistado padre. La película apunta al lucimiento de Shailene Woodley quien como siempre actúa a la perfección, pero peca el film por ser demasiado frío y lento. Igualmente si ser una gran película no desentona
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
"Ella se fue"
1988, Kat (Shailene Woodley) es una chica de 17 años que vive con sus padres, matrimonio compuesto por Brock (Christopher Meloni) un serio hombre dedicado a su familia y Eve (Eva Green), su madre con un tono más juvenil, con una desdichada vida de pareja y con la que no se lleva del todo bien. Un día, Eve desaparece completamente sin dejar rastro de su paradero.

El film narrado y visto totalmente desde el punto de vista de Kat, nos va revelando elementos alrededor de la figura de su madre, de su comportamiento, de la relación que tenía con su padre, de la extraña forma en cómo actuaba con respecto a su novio Phil (Shiloh Fernández), etc. De esta forma se va entretejiendo la trama que guía al espectador respecto a lo que está viendo y lo encamina hacia una posición.

La película se encuentra basada en un libro homónimo de la escritora Laura Kasischke, el guion es escrito por el propio director, el cual cuenta con graves fallos en su conformación, hay graves errores en la coherencia interna del relato que afectan el sentido del film, una resolución muy sencilla y un giro final risible, personajes que aportan poco o nada, hay un enfoque tan desmedido en Kat que se pierde lo primordial, que es la desaparición de su madre.

Se puede destacar la ambientación de finales de los 80 principios de los 90, así como la correcta actuación de Woodley, además del manejo de los sueños (o pesadillas) que la protagonista tiene, las cuales sirven como metáforas de lo que está viviendo, así mismo, es interesante el juego de rivalidad entre ella y su madre, así como el flirteo entre su madre y su novio, creando una atmósfera enrarecida, atractiva.

White Bird in a Blizzard no deja de ser un producto que se deja ver, pero con errores que no se pueden pasar por alto, finalmente queda a medio camino.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La nueva película de Gregg Araki
La nueva película de Gregg Araki, alejada de la corriente new queer cinema que le hiciera famoso, junto a Todd Haynes y Gus van Sant, allá en los años 90, es un díptico sobre los problemas familiares dentro de las típica familia americana, todos los tópicos se usan para describir y adentrarnos en los personajes de esta familia acomodada, la desaparición de la madre, encarnada por una bellísima Eva Green, es la trama argumental para este thriller familiar de reproches y búsqueda de su propio yo, Araki utiliza saltas temporales para adentrarnos en los conflictos familiares, la falta de sexo y la monotonía es la disección de una familia cuya carga soportara la hija, sus conversaciones con el psiquiatra será otro nexo de unión junto con el descubrimiento de la sexualidad, en fin una película que se deja ver con agrado, de buena puesta en escena y un gran reparto, hacen de ella una nueva faceta del cine de Araki, como pasara con Gus Van Sant con “Gerry” o “El indomable Will Hunting”, su cine deja a un lado su corriente trasgresora para volver su cine hacia una corriente más comercial

http://ultimapelicula.blogspot.com.es/2014/11/52-festival-internacional-de-cine-de_24.html
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
White Bird in a Blizzard, esto es lo que pasa cuando juntas verso y prosa sin estar seguro de tu propia tipografía
En plena ebullición de la adolescencia, Kat Connor (Shailene Woodley) se ve obligada a estudiar la compleja relación que mantiene con su madre Eve (Eva Green) cuando ésta desaparece sin dejar rastro. Con esa premisa White Bird in a Blizzard (2014) construye una tumultuosa recopilación de los momentos que, antes y después del suceso, podrían ayudar a comprender a Kat el misterio que fue, o es, su madre.

Gregg Araki firma lo que podría haber sido un preciado retrato de lo abstracto del entendimiento humano a través de la ilusoria familiaridad de la rutina. Aunque lo cierto es que esta adaptación toma sus elementos de la novela de Laura Kasischke en absurdas proporciones y malogra por completo el verdadero misterio en la vida de Kat.

El nepotismo de Araki interpreta mal las posibilidades de su estudio de relaciones, que se torna un sinsentido tan pronto como olvida la esencia de la que mana su propio misterio. La ‘caza del malo’ vulgariza el filme y trata de imponernos como principal preocupación la desaparición de un personaje cuya incomprensión, hasta el momento, era el gran misterio. La solemne incógnita que el director olvida es la complejidad de su personaje estrella, y la sustituye por un efímero ‘qué le pasó a…’.

La consecuencia de juntar dos núcleos de suspense como son “¿quién es?” y “¿qué fue de?” con un retocado ensimismamiento visual, es la recreación de un mejunje narrativo. Araki mezcla lenguajes con total impunidad, para terminar imponiendo el código del efectismo barato que convierte los dramas en pretenciosos thrillers sin vida. De modo que en su obra lo lírico de la prosa en pleno embelesamiento estético es destrozado por toscos párrafos con una acentuación completamente fuera de lugar.

No todo en White Bird in a Blizzard es un funeral de intrigas desubicadas. Destaca su capacidad onírica para recrear la confusión del resuelto despertar sexual; su despreocupada intención de transportarnos al universo de unos personajes en plena metamorfosis; o su interesado realismo armónico, un pastel luminoso de etalonaje recargado al servicio del receloso realismo teatral. Y casi todas sus luces se encuentran comprimidas en los 40 primeros minutos.

El barco de Araki se hunde sin demasiadas opciones, los cimientos de su narración fallan como si se hubiese olvidado de los nexos imprescindibles para la coherencia, como si no hubiese conectado los capítulos una vez terminado el esqueleto de la historia. La lírica y la prosa compiten y ambas terminan en carne viva, sin que ninguna se beneficie en absoluto de la impronta de la otra.

La película de Araki no es ni un buen drama, ni un buen thriller, ni siquiera es una buena alegoría del despertar sexual de una anacrónica Shailene Woodley en eterno estado de gracia. Y lo más desastroso de todo es que parece que la única consciente del potencial de su personaje es Eva Green, que con una caracterización descarada recuerda ‘el problema que no tiene nombre’ que Friedan denunciaba en los 60.

Lo cierto es que aún con dos actrices con interpretaciones impolutas, el hipnotismo lírico prácticamente se desvanece con Eva Green y nos quedamos ante un espectáculo dramáticamente parco, el segundo acto se hunde en su propia indulgencia, el suspense se deshilacha, la coherencia pierde su sensatez, el clímax es completamente inexistente y todo se resuelve en una cutre Comic Sans con arbitrarios caracteres en cursiva.

Para más críticas y contenido cinematográfico, visítanos en faunacinefila.wordpress.com ;)
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Eva Green brilla en una película interesante y bien narrada
Pájaro blanco de la tormenta de nieve es una interesante película basada en la novela homónima de Laura Kasischke. Sin haber leído la novela, la película me ha gustado mucho, me ha parecido una historia interesante y sobre todo muy bien contada. Shailene Woodley en el papel de Kat está francamente bien, pero para mí quien brilla sobre el resto de actuaciones es sin duda la de Eva Green.

Antes de ver la película, el argumento me sembraba dudas:
Kat es la hija única de una familia acomodada cuya adolescencia estará marcada por la repentina y misteriosa desaparición de su madre. Kat crecerá vivirá recordándola y tratando de asimilarlo....
¿iba a ver una peli de intriga o iba a tragarme el melodrama de una adolescente cual patético pagafantas?

Importante cuestión. A lo largo de la historia vamos siendo testigos de las vivencias y sentimientos de Kat pero tambíen de sus continuas descripciones de su familia, de su madre, de la visión que tiene de ella y la relación entre ambas. Así a medida conocemos los sentimientos de Kat y la conocemos a ella misma vamos también enganchándonos al misterio de la desaparición de su madre.

Una de las virtudes de la película a mi juicio es que esta bien narrada y hasta prácticamente el final de la historia no se revela nada, y la intriga no está solo en que ha pasado, sino tambien el porqué. Además los saltos atrás que da la historia cuando Kat habla sobre su madre están bien delimitados: hay películas en las que no sabes si una escena pertenece al pasado o al momento actual y es muy molesto; aquí eso no sucede.

A lo largo de la historia aparecen algunas escenas oníricas, sueños de Kat sobre su madre. En algunas obras estas escenas a veces empalagan la historia hasta el punto de no tener claro cuando es realidad y cuando no. Aquí los sueños tienen su sitio y no se salen de el, resulta fácil de seguir.

Habiendo visto la obra sin doblar (y no se si llegarán a doblarla al castellano) el trabajo de Eva Green brilla de manera especial entre un reparto, a mi juicio, más que correcto.
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6
Extraña pero en el buen sentido
La interpretación de Shailene woodley es excelente, es un película muy interesante y entretenida, contiene un poquito de todo,sexo. drama, intriga y alguna que otra risa.
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3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Soy pésima para esto de titular una opinión
Película algo lenta, que en cierto modo, contribuye a darle ese tono de horfandad desangelada a todo lo que sucede.
Me gustó casi toda menos el final. No es que no fuera un giro de los acontecimientos que estuviera bien. Sólo que fue un giro algo forzado porque lo metieron de un modo algo precipitado a mi entender, y me daba la sensación de que de pronto me habían cambiado una película intimista sobre cómo afrontar el dolor y la pérdida, saltando abruptamente a un thriller donde lo que cuenta es quién hizo qué. De estas 2 vertientes, la de afrontar el dolor está mucho mejor desarrollada, ya que ocupa casi toda la película. La parte "Thriller", se plantea y resuelve en un cuarto de hora y parece que no pega a bote pronto ese salto en la trama.
Las imágenes de los sueños-presentimiento de la protagonista con respecto a su madre, eran muy bellas.
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6
Una ama de casa frustrada desaparece.
Cuando una película genera opiniones dispares, siempre es interesante verla y sacar las propias.
Si hay 2 cosas que reprocharle a esta película, 1 que es muy literaria, se nota que la base es una novela, y 2 que por momentos se vuelve muy aburrida y su director no sabe muy bien qué nos quiere contar, si un thriller, un drama, una comedia de humor negro y va navegando por las 3, en algunos momentos perdiéndose, también y no sé si será un defecto de la novela o qué, pero cuesta entender y empatizar con la protagonista, es un personaje casi que en blanco, que no genera ni simpatía, ni antipatía, ni nada, más bien indiferencia, al contrario que la madre, el padre, incluso el novio o sus mejores amigos, todos provocan algo, pero ella, nada.
Lo mejor es sin duda la fotografía, preciosa, como logra parodiar y retratar lo "idílico" de la vida suburbana en una ciudad de clase media norteamericana, también las interpretaciones, todas tienen un muy buen nivel.
Lo malo, ya lo dije, el ritmo, la psicología de la protagonista, la forma en que plantean y sobre todo como resuelven el conflicto principal, llega a parecer la trama de una serie melodramática o telenovela.
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8
Adoro los telefilmes de los 90 y su encanto.
Podría describirla como un buen telefilme de sobremesa, con un título "pasiones incomprendidas" o similar. Su guión y su estilo no se presentan demasiado frescos, pero sí funciona de principio a fin.

No quisiera ser injusto, no uso la palabra "telefilme" de manera despectiva. Las estructuras de los telefilmes, que poco a poco iban enganchando, siendo dramas muchas veces basados en hechos reales, con esa intriga que iba creciendo... ¿Sabéis a lo que me refiero, no?

Pocos personajes y muy variopintos, me gustan mucho (menos el novio de la "Uni" y la "roommate" de copy-paste).
Te introduce de manera muy sutil en algo más. Recuerdo "American Beauty", "Fargo", en la distancia de un posible buen "background" de influencias del director.

No conozco los anteriores trabajos de Gregg Araki, ni sé si traiciona su estilo "new queer" ni nada de eso, pero es una "peli" que yo recomendaría.

Lo mejor: los sueños y su encanto.
Lo peor: que Eva Green parece que está hecha para hacer papeles de persona un poco "loca de la cabeza" y Shailene Woodley es la eterna adolescente que pierde la virginidad...pero esto no es tampoco algo malo.
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