arrow
8
“PINTO PARA DEJAR DE PENSAR”
La excéntrica vida de VINCENT VAN GOGH ha sido descrita en multitud de libros y en varias películas como EL LOCO DEL PELO ROJO o la interesante (animación) LOVING VINCENT.
Es el director JULIAN SCHUABER el que se pone manos a la obra en este nuevo proyecto, con un resultado distinto y en mi opinión muy a tener en cuenta.
En esta ocasión, se nos describe los últimos años del pintor, desde su llegada a ARLES, pasando por su caída a los infiernos, para terminar con su oscura muerte sobre la que circulan varias teorías. Comenzando con un VINCENT cuerdo y elegante, para empezar a vislumbrar sus brotes de locura, quizá iniciados por su soledad. Interesantes los brochazos de su relación con otro gran pintor, que al igual que él, recibió grandes elogios después de fallecer, PAUL GAUGUIN (poseedor de otro biopic titulado GAUGUIN, VIAJE A TAHITI) y su relación con su hermano THEO, que siempre fue su gran apoyo, tristemente, éste falleció 6 meses después de nuestro protagonista.
Para enlazar la historia, el director nos muestra secuencias de la felicidad del pintor en la naturaleza, excelentes planos en movimiento que parecen transformarse en los propios cuadros, escenas de la evolución y construcción de sus pinturas, siempre acompañado todo de un piano de fondo, que se adentra en nuestra mente en una adecuada conjunción con las imágenes. Atractivo el juego que se nos expone, con bellas imágenes en las que destaca el colorido de la naturaleza cuando VINCET es feliz, para tornarse todo a un amarillo-pardo cuando surgen los brotes de locura. Además, se nos muestran multitud de sus pinturas y láminas más reconocidas, para disfrute del espectador, por la vistosidad con las que nos las que se nos exponen.
Si meritorio y agradable es visionar lo comentado, muy destacables son los diálogos “tú a tu” que tiene nuestro protagonista. Son varias secuencias en las que ocurre esto y son todas de una agudeza mental tan interesantes como inteligentes en su construcción, haciendo pensar al espectador del porqué de muchas situaciones de la vida.
Pero para que todo tenga vida, se necesitaba algo indispensable y no es otra cosa si no dar vida al loco VAN GOGH. Ahí es donde entra WILLIAM DAFOE, con un resultado inolvidable, excelente su actuación, sus cambios de registro, consiguiendo generar angustia en el espectador cuando se encuentra mal y disfrute de su felicidad cuando él se encuentra en dicho estado. Su voz, sus gestos, sus suspiros todo suma para que su actuación merezca ser destacada y quedar en el recuerdo de el público.
En definitiva, este biopic merece ser visionado y disfrutado, destacando el virtuosismo de sus imágenes en la naturaleza, el visionado de la construcción y resultado de los cuadros, la inteligencia de sus diálogos y la gran actuación de DAFOE, para dar vida a un hombre tan peculiar y atormentado como VAN GOGH.
[Leer más +]
12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vértigo Horizontal
Vincent van Gogh veía a Dios en la Naturaleza y en la Naturaleza veía belleza.

Lo que rescato de esta 'biopic' es el retrato de la parte más humana, frágil y febril de la vida artística del impresionista neerlandés. Willem Dafoe logra un papel sólido y emocional a través del cual la locura, el amor y la pasión por el arte dirigen el carro alado de la psique de van Gogh.

En cuanto a los roles secundarios, Isaac y Mikkelsen cumplen (sin llegar a ser extraordinarios) y complementan de manera bastante convincente.

La música está basada en sutiles y minimalistas composiciones en piano que, a pesar de que en algunos momentos no encaja del todo, tiene un toque melancólico que acompaña satisfactoriamente las imágenes.

La cámara es usada de muchas maneras y posee un papel casi protagónico en algunas escenas, aunque en mi opinión la ejecución no siempre consuma la idea. La película está bien filmada y tiene algunas fotos muy lindas que le llenaran el ojo a más de un espectador, no es magistral pero es bonito.

Los puntos negativos que encontré en el film tienen que ver con la personalidad de la película. A pesar de que sí se siente un intento por tomar un enfoque diferente al contar la historia de una personalidad celebre de la historia, al final termina por hacer lo mismo que todas las demás. Trivializa la personalidad, no cuenta nada nuevo y lo que cuenta lo hace de manera bastante convencional desde mi punto de vista. Una tristeza pues realmente sólo este hecho previene que la película sea más fuerte a nivel emocional. Si bien la actuación de Dafoe convence, no llega a conmover y emocionar tanto como la película nos lo quiere hacer creer.

En resumen, una película que vale la experiencia a pesar de que, sumergida en su convencionalidad narrativa, no logra nada extraordinario.
[Leer más +]
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Garantía de nominación
Tener a Willem Dafoe entre el reparto de una película se está convirtiendo en garantía de tener una nominación al Oscar para la misma. Otra cosa es que la película sea buena o no.

Tristemente en este caso, la película no es buena. Digamos que todavía hay gente que no entiende que en esta vida hay diferentes artes, uno es la pintura otro la poesía y otro el cine. Pero mezclar los tres, rara vez consigue hacer una buena obra y este caso no iba a ser distinto. La película es un canto poético con planos muy Van Gogh de la vida del artista, pero el problema es que no tiene ni vida ni interés.

Se ha dejado en el tintero tantas cosas interesantes de la vida del artista que la película casi no sabe a nada. No consigue transmitir lo que tenía en su cabeza, lo especial que era en su vida cotidiana, el mal genio que tenía. Parece que los genios no se pueden mostrar como malas personas, pero en la historia ha habido muchos así.

Los actores están bien, no espectacularmente bien y es muy probable que este año tampoco le den el Oscar.

La iluminación en algunos momentos es bonita, pero en general, no consigue transmitir todo lo que se supone que intenta hacer. Es demasiado blanca para la historia, precisamente si algo tenía el genio es que usaba colores vivos, y la película no.

No me gusta el director. Creo que se confunde en muchos aspectos. Tanto en el tempo de la película como al colocar la cámara. Creo que llega a aburrir muchas veces. Tener a este actor y taparle la cara como hace muchas veces es como un desastre.

Imagino que se vera la película, aunque sea por la nominación
[Leer más +]
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Un genio incomprendido, una película intrascendente
Hace apenas unos días hablamos en Argoderse de la ópera prima de Julian Schnabel y del homenaje que hizo a su amigo el pinto Jean-Michael Basquiat. En aquella obra también se veía la relación íntima de Schnabel con el mundo de las artes plásticas. Su mundo, antes de dar el salto a las cinematográficas. Y en 1996, con Basquiat, el director norteamericano ya daba una pincelada sobre Vincent Van Gogh en las primeras secuencias protagonizadas por Jeffrey Wright.

Además, Willem Dafoe también tenía una aparición en esta ópera prima. Demasiada coincidencia hasta este 2019, donde Schnabel y Dafoe han vuelto a unir sus caminos con Van Gogh, a las puertas de la eternidad. Un filme que se centra en la etapa del pintor holandés en la ciudad francesa de Arles. Fuente de inspiración de muchos de sus cuadros. Pero también causa de muchos de esos problemas de personalidad, psicológicos e incluso psiquiátricos que acecharon al artista impresionistas.

Su miedo al fracaso, atormentado por esa sensación de ser un genio incomprendido, adelantado a su época -lo más potable de todo el metraje ese ese momento con Mads Mikkelsen-, sus distintos vaivenes psiquiátricos, la soledad, la falta de amor y otra serie de taras son abordadas en Van Gogh, a las puertas de la eternidad. Pero de una manera superficial. No se termina de entrar verdaderamente en el conflicto cuando aquí sí era necesario. Mostrando finalmente un personaje, Van Gogh, que no trascenderá hasta siglos después de su muerte.

Y buena culpa de ello la tiene Julian Schnabel. Ya digo que es un director que me enamoró con Basquiat. Me siguió conquistando con La escafandra y la mariposa -también con Mathieu Amalric-, donde ya se veían esos primeros planos ciertamente atosigantes. Pero con Van Gogh, a las puertas de la eternidad me ha roto el corazón. Una película insustancial. Un biopic más intrascendente.

O a lo mejor yo, como a Vincent Van Gogh en su tiempo, no he llegado a comprender el trabajo de Schnabel. Será porque su cámara me vuelve loco para mal. Me marea. Me hace perder el interés y el hilo entre tanto giro, carrera con cámara al hombro, primeros planos que intimidan, cansan y te encierran sin posibilidad de respirar.

Imagino que es la sensación que vivía Van Gogh entre las cuatro paredes de su estudio y liberaba cuando salía a cielo abierto. Y a lo mejor ahí podría pensar que Julian Schnabel se ha convertido en un genio también avanzado a su tiempo, pues hace cosas que soy incapaz de ver, por ahora.

Quizá esa ha sido su intención de transmitirlo en la gran pantalla. Ponernos en la piel del pintor. Conmigo no lo consigue y a lo mejor tú, como lector, tienes más suerte a la hora de apreciar la creación del holandés y de Julian Schnabel.

Más datos sobre esta y otras películas en http://argoderse.com
Y en Facebook: https://www.facebook.com/argodersecine
[Leer más +]
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Crítica por: D. Van Costis (cinefriki)
William Dafoe hace de Van Gogh y se gana estar nominado Oscar como mejor actor, también ayuda mucho su compañero, Oscar Isaac que casi se pone a su nivel.

El biopic nos remonta a Francia de 1886, donde Van Gogh vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac). Es una época en la que pintó algunas de las obras maestras que son reconocibles en todo el mundo hoy en día

Pero vamos a ser sinceros, la peli es un embole, es como que nunca arranca. Tiene sus momentos, claro, sobre todo en diferentes escenas y diálogos en la que Dafoe se sale, pero después no hay mucho más.

Para los seguidores del pintor, supongo les va a llegar más, para mí no fue la gran cosa, y de hecho la dirección tiene altibajos, a veces es como que no se sabe qué quiere mostrar.
[Leer más +]
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un vistazo desaprovechado
Lo bueno

Si de algo vale este filme sobre Van Gogh es para ver a un actor de la talla de Dafoe haciendo del genio holandés, maravilloso trabajo lleno de entrega y fuerza emocional. Bien ganada la nominación.

Algunas partes dan con lo que uno busca en un filme que hable sobre la vida de Van Gogh, como cuando explora a ratos su lado creativo, su forma de ver el mundo, la agonía de su inestabilidad.

A veces la fotografía inestable resulta inquietante, lo malo es que se abusa de este recurso.

Bellísima paleta de colores

La escena del diálogo con el sacerdote vale el visionado del filme, es lo más profundo que llega estar el filme sobre la conjetura de ser Van Gogh y sus fantasmas internos

Lo no tan bueno

Es un producto muy irregular (salvo de esto a Dafoe) la dirección se confunde en lo que quiere desarrollar y toca varios temas secundarios pero de forma anecdótica, incluido lo del libro de bocetos que fue encontrado en el 2016 que parece metido a la fuerza como algo más.

El uso de la fotografía en su inestabilidad a veces resulta cansón


Opinión Final: Todo lo que se genere alrededor de Van Gogh me interesa, este filme me resulta un producto aceptable pero también una oportunidad pérdida para desarrollar al personaje histórico con un intérprete ideal. El filme carece de una dirección clara en el tratamiento del tema, y aunque tiene sus buenas corazonadas y escenas, siempre nos parece estar ante un filme que pudo dar más.
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Obligada para los asiduos seguidores de Vicent van Gogh
Los “Girasoles” y “La Noche Estrellada sobre el Ródano” son solo un par de las 200 obras que Vincent van Gogh pintó durante su estancia de 15 meses en Arles, Francia, lugar en el cual encontró refugio del hastío que le causó el ambiente artístico de París. Poco apreciado en su tiempo, la vida de uno de los mejores pintores de todos los tiempos fue un cúmulo de desencantos y turbaciones que lo llevaron incluso a cortarse una oreja, la cual terminó trágicamente con una muerte que aún en este tiempo no se sabe si se trató de un homicidio o un suicidio cuando apenas tenía 37 años de edad en Auvers-sur-Oise. Así, el holandés nunca pudo ser testigo en vida de la gran admiración que ha causado en todo el mundo gracias a sus magníficas pinturas.

Son precisamente los dos últimos años de la vida del artista en los que Julian Schnabel (Miral, Antes de que Anochezca) se inspiró para realizar su más reciente película. Revelando de forma manifiesta su formación como pintor, el director y coguionista entrega un trabajo eminentemente contemplativo, en el cual el juego de colores y paisajes se combinan para ambientar el proceso creativo de van Gogh, quien a pesar de tener una vida llena de trastornos logró encontrar inspiración para realizar sus cuadros más importantes. La relación con Gauguin, su hermano Theo y el repudio de los lugareños son expuestos de forma acertada, lo cual permite que el espectador conozca la complicada vida del genio.

Willem Dafoe (Platoon, The Florida Project) realiza un extraordinario trabajo interpretando a un personaje 27 años menor que él, logrando transmitir con sus expresiones los sentimientos y perturbaciones que acosaron a van Gogh en su periodo artístico más significativo, además de recitar excepcionalmente los diálogos requeridos por el guion, destacando una plática con un sacerdote interpretado por Mads Mikkelsen (Doctor Strange, Rogue One) escrita como un intento de explicar la filosofía del pintor. Completan el reparto Oscar Isaac (Inside Llewyn Davis, Ex Machina) como Paul Gauguin y Rupert Friend (The Young Victoria, The Death of Stalin) como Theo van Gogh, cumpliendo ambos con un buen trabajo en sus actuaciones.

A pesar de sus virtudes, debe señalarse que precisamente por la naturaleza contemplativa de la cinta, su ritmo puede resultar cansino por algunos momentos, por lo que para aquellos que no son muy asiduos a este tipo de cine probablemente no la encuentren tan interesante. No obstante, es una película obligada para los asiduos seguidores del artista, a quienes se recomienda esperar un poco al final de los créditos para escuchar una carta de Gauguin refiriéndose a su amigo, texto que además de interesante ayudará a entender porque el director eligió la paleta de colores para su largometraje. Se recomienda ver también la magnífica Loving Vincent para completar la experiencia cinéfila.

Calificación: TÚ DECIDES.

Más reseñas en https://wraparty.wordpress.com/
Twitter @wraparty
Facebook @wraparty.movies
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una hermosa obra de arte
Esta obra dirigida por Julian Schnabel, quien se ha caracterizado por la realización de películas centradas en el carácter biográfico, vuelve, enfocándose en una importante parte de la vida del gran artista Van Gogh.

En cuanto a esta cinta, nos encontramos que tiene un excelente trabajo fotográfico, en el que se nos va a mostrar hermosos fondos, que van a acompañar durante todo el filme, al igual que una gran actuación de willem Dafoe, quien hace uno de las mejores interpretaciones de Van Gogh en el cine.
Otro de los aciertos que tiene esta película, es el excelente trabajo de dirección y de Banda Sonora, que te ayudará a empatizar con el protagonista y de una cierta manera de poder conocer un poco más sobre lo que tuvo que soportar, como también de los problemas que va a tener debido a su locura, siendo un gran acierto, el hecho de no solo mostrar la parte talentosa de Van Gogh, sino también sus grandes defectos y los rumores que existen detrás de él. ( como en otras filmes que solo ponen lo positivo del personaje que van a contar su historia)
Por lo general , es una película en la que si quieres conocer la historia de los últimos años de Van Gogh , es bastante recomendable, con un excelente actuación por parte de todos los actores y con un gran arte en su realización.
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
A las puertas...
Es un retrato íntimo del artista aunque sin aportar nada nuevo de la vida del pintor y al género del biopic.

En una época donde sus coetáneos pintaban sólo por el dinero él pintaba para no pensar. Un genio, un ser incomprendido, un loco... Los demonios internos de Van Gogh se plasman a la perfección pero la película no arriesga y ese es su mayor fallo.
Willem Dafoe está sublime, una actuación que se gana su nominación a pulso y que bien valía un Oscar si no fuera por Rami Malek en “Bohemian Rhapsody”.

Van Gogh fue un adelantado a su época, Dafoe coincide en un año donde una actuación brilló más y “Van Gogh, a las puertas de la eternidad” llega tarde y se queda a las puertas...
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Luces y sombras de Vincent Van Gogh
“Van Gogh en la Puerta de la Eternidad”, recrea ese complejo mundo interior del pintor en sus últimos años de vida interpretado por el gran Willem Dafoe, en una cinta que amarán quienes quiera aprender más del artista y su obra que se reconoció tardíamente.

Una cinta biográfica o biopic es un género cinematográfico que consiste en la dramatización cinematográfica de la biografía de una persona. Más seguido de lo que se cree, la industria del cine recurre a este subgénero para representar algún nombre famoso que en este caso de un pintor donde varios ya han sido llevados a la pantalla como Picasso, Frida kahlo, Pollock o Goya, que sin duda son una delicia para aprender más de su genios, excentricidades y obras.
“Soy mis pinturas decía Van Gogh”, “Quiero que la gente vea mi visión del mundo”, el artista que ahora toma vida en el gran actor Willem Dafoe, nominado al Oscar por este rol y dirigido por Julian Schnabel (La Escafandra y Mariposa), quienes realzan la figura de este pintor incomprendido, que incluso a décadas de su muerte aun no era reconocido donde su hermano y cuñada vendían sus obras. El film explora su mundo creativo interno de este holandés post-impresionista, que se mudo a Francia en 1886 donde vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac) que recrea momentos tormentosos con el artista en aquella época que pinto destacadas obras que hoy si son valoradas y no en ese entonces.
Esta cinta es puro Cinearte, de este que cuesta ver lugares donde los exhiban y del cual existen razones más que suficientes para ver esta mente atormentada pero brillante al momento de expresar con cálidos colores su visión del mundo y la relación de la naturaleza con el hombre. El film está estructurado por planos largos que acompañan las extensas caminatas del pintor por el campo buscando la inspiración en la naturaleza, pueden parecer tediosos para alguien, a mi me parecieron grandes momentos donde buscaba conectar con el particular mundo que veía y quería plasmarlo en sus telas.
La fotografía es alucinante y muy colorida da un poco de pena como vemos obras apiladas o exhibidas en bares sin que nadie las valore solo el que algo de aquella luz , es Paul Gauguin , quien fue brevemente su compañero de habitación quien lo reconoce como un gran pintor en vida. El director del film Schnabel recrea el funcionamiento interno de Van Gogh durante los intensos últimos dos años de vida tratando de recrear el proceso creativo, el terror de la enfermedad mental y su lado religioso.
Este Van Gogh que se representa es una víctima de su genio y de la sociedad que no lo aprecio, va el busca del mito del artista sufrido que se refleja en un diálogo con un capellán (Mads Mikkelsen) en un asilo donde le señala que “Dios lo hizo artista demasiado pronto, que su arte solo sería plenamente apreciado en el futuro por las personas que aún no han nacido”.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La pasión de un genio incomprendido
La atormentada mente de Van Gogh en el último trabajo cinematográfico de Julian Schnabel quien también es pintor y aporta su visión de la etapa convulsa que vivió este incomprendido pintor en aquella época, en la cual creó sus mejores obras, recurriendo a hechos documentados y a especulaciones de los guionistas Jean-Claude Carrière, Julian Schnabel y Louise Kugelberg.
Willem Dafoe esta sublime es un papel que le viene como anillo al dedo, que aunque tiene 63 años y Van Gogh murió con 34 no es un obstaculo ya que se le parece bastante, el cual consigue aportar al personaje tan carismático su mal genio y hostilidad, haciendo que la mayoría de los lugareños muestren repulsa por su extraño comportamiento. También está su hermano Theo (Rupert Friend) comerciante de arte que no puede vender sus obras y le ayuda con algún dinero para su subsistencia. Y por otro lado tenemos a su amigo y compañero Paul Gauguin (Oscar Isaac).
Hace poco pudimos ver en animación una película curiosa titulada "Loving Vincent", pero sobre este genial pintor el cine ya había tocado su vida en numerosas ocasiones entre ellas recuerdo "Lust for Life"(El loco del pelo rojo) de Vincente Minelli con Kirk Douglas en 1956. "Vida y Muerte de Vincent Van Gogh" rodada en 1987 por el director australiano Paul Cox. Robert Altman hizo en 1990 "Vincent y Theo" con guión de Julian Mitchell. Y en 1990 "Van Gogh" escrita y dirigida por el francés Maurice Pialat.

La película nos muestra sus últimos días en el pueblo de Arles, en Francia donde los paisajes nos recuerdan claramente a sus pinturas, algo en lo que hace mucho hincapié Schnabel, olvidando un poco la parte melodramática de los personajes. Por eso queda algo redundante el continuo pasear del pintor por esos campos arados o llenos de girasoles. Relegando los diálogos en reflexiones o sugerencias.
Destino Arrakis.com
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Van Gogh, a las puertas de la eternidad – Genio denostado
Cuando una figura artística o creativa adquiere relevancia y estatus de referente o leyenda, se seguirán facturando diversos relatos sobre su vida y milagros hasta el fin de sus días. El paso del tiempo no mata el interés en su figura, y con periodicidad, gracias a efemérides, este reverbera. El caso más relevante en el planeta cinematográfico recientemente es el del genio impresionista Vincent Van Gogh. Desde el 2017 nos han bombardeado con producciones sobre el pintor, sobre todo documentales sobre las pinturas, y también la cinta de interesante animación Loving Vincent. La, por ahora, última producción atractiva de esta ola es la película que nos ocupa en la presente entrada. Es Van Gogh, a las puertas de la eternidad, nueva realización del siempre interesante y no muy prolífico Julian Schnabel y merecedora de una Copa Volpi al Mejor Actor en el último Festival de Venecia y una nominación al Mejor Actor en los Óscar por el trabajo de Willem Dafoe interpretando a Vincent. Película que fue recibida de manera tibia por la crítica, pero que guardaba suficiente potencial para ser una película interesante, gracias al talento técnico y artístico del equipo implicado. Willem Dafoe, por sí solo, es una garantía. Me acomodé en la soledad de la butaca del Cine del Círculo de Bellas Artes en el que tuvo lugar el pase de prensa con la inquietud de no saber bien al tipo de película al que me iba a enfrentar. El filme que se nos proyectó es una obra irregular y difícil de asimilar, pero harto interesante y gratamente sorprendente. Una película pesada, larga y llena de decisiones formales extrañas, pero sensible y personal, con grandes interpretaciones y una personalidad propia.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Buen trabajo
La película es sobre la última etapa de Van Goth un hombre torturado por la vida que nunca tuvo suerte en vida. Un artista complejo y lleno de fantasmas. Schnabel usa la camára sobre todo cámara en mano para dar vitalidad al personaje que tan bien recrea Dafoe.... Uno de los mejores papeles del actor... La cámara con muchos primeros planos para dar profundidad a los personajes y una forma sosegada a cada momento... Un buen trabajo....
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Schnabel nos ofrece como director y pintor, nuevas claves para entender a Van Gogh
La historia narra la época en la que el pintor expresionista Van Gogh (Willem Dafoe) se mudó, en 1886, de Holanda a Francia, donde vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia pictórica de la época, incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac), en Arlais. Fue un tiempo en el cual produjo obras maestras que hoy día mucha gente conoce. No hay que olvidar que nadie como Van Gogh popularizó la pintura hasta convertirse en un fenómeno de consumo de masas.

Julian Schnabel es un director reconocido en Cannes o en los Globo de Oro y a la vez es un pintor de fama, de corte neo-expresionista. Y se nota, para bien, que la cinta ha sido dirigida por un pintor. Schnabel se adentra en el espíritu de Van Gogh con una gran intuición y sacando a flote vivencias y pensamientos del artista holandés, que sólo se entienden bien desde la óptica de otro creador plástico. Además, Schnabel sabe atrapar el cromatismo de los interiores vongohianos, así como la explosividad que plasma en esos lienzos intensos que, como le dice Gauguin, parecen escultura más que pintura, por el grueso de sus poderosas pinceladas.

La cinta tiene un libreto importante de Jean-Claude Carrière, el mismo Schnabel y Louise Kugelberg, que realza el mundo interno de Van Gogh y sus conflictos con la gente de Arles, sus desacuerdos con Gauguin o su dependencia de su hermano Theo. Pero en esta cinta, más que la vertiente de enfrentamiento palmario y fuerte, subraya las reflexiones y los pensamientos de calado que tenía nuestro reconocido pintor. No hay que olvidar que Van Gogh se desnudó en los abundantes intercambios epistolares que mantuvo con su hermano Theo, autocalificándose a veces como "una nulidad, un tipo raro o un ser humano desagradable...".

La música de Tatiana Lisovkaia acompaña unas imágenes en ocasiones estremecedoras. Tiene una grandísima fotografía de Benoît Delhomme que en ocasiones se funde con el estado de ánimo de Van Gogh y con los amarillos de sus pinturas; fotografía que hace alarde tanto de las panorámicas generales como de los primerísimos planos.

En el reparto destaca por encima del resto Williem Dafoe, sin duda una elección más que acertada para el papel protagonista de Vincent; por empezar su físico es muy parecido al del famoso pintor; y por seguir este gran actor, que tanto me gusta, está inmenso, a la vez que prudente y comedido en el rol de un artista cuya historia nos habla de su desmesura y excentricidad. Dafoe da muestra de su capacidad para mantenerse en el punto medio de los desatinos del artista y de su entorno, lo cual no es fácil. De otro lado, Rupert Friend está igualmente brillante como Theo Van Goh; estupendo Oscar Isaac en el rol de Paul Gauguin; Mads Mikkelsen breve pero su aparición es excelente como el sacerdote del manicomio que ha de darle el alta; Mathieu Amalric es el Dr. Paul Gachet; Enmanuelle Seigner muy efectiva como Madame Ginoux, la mujer de Arles; y acompañando un reparto de secundarios de gran calidad.

Schnabel consigue en su obra lo que otras no vieron (p.e. Minelli), revelar al espectador en diferentes escenas al pintor metido de lleno en el proceso de creación; esto es importante pues es sabido que V.G. era un hombre mentalmente enfermo, y Schnabel, tal vez por su condición de pintor, nos enseña que esa locura tiene elementos necesarios para entender la genialidad de V.G., de la misma manera que en su genio hay atributos de su locura. No tenemos más que pensar en esas escenas en las que V.G. se asimila al entorno untándose la cara con la tierra o abrazándose a un trigal pues el artista siente una fascinación y apego vital con el paisaje. Y cuando todo eso ocurría, paralelamente se producía una actividad era febril en él y pintaba hasta la extenuación. No hay más que pensar que Van Gogh cuando muere a los 37 años dejó la friolera de 2100 obras de arte.

Schnabel consigue con éxito identificar el cine con la pintura. Lo demuestra ese movimiento inquieto de la cámara, los detalles centrados en el trazo del pincel sobre la tela, los encuadres que rozan el espíritu del artista, momentos frenéticos en la planificación, imágenes amarillentas y borrosas, todo en aras a equiparar las dos artes visuales que son el lienzo y la pantalla.

Quiero destacar del film dos secuencias en las que Schnabel profundiza en la semblanza de V.G. y en general del Arte. La primera es la conversación privada y sincera del pintor con el sacerdote en el manicomio (brillante Mads Mikkelsen), llena de ideas, concepciones, emociones, vaticinios y convicciones (“Quizá Dios me hizo pintor para la gente que no ha nacido aún”). Y sobre todo en la certeza y conciencia del artista de que su locura incumbe al orden de lo creativo y que sin sus alucinaciones o delirios, o sus arrebatos, no afloraría la genialidad en sus cuadros.

Y digno de mención es igualmente el plano último de la película, cuando la pantalla parece totalmente amarilla mientras se escucha un texto de Gauguin sobre Van Gogh. Este punto y final es un instante sereno e intenso que cierra con broche dorado, nunca mejor dicho, esta meritoria película. Schnabel nos permite mirar con los ojos de Van Gogh, quien cada vez que miraba un árbol, unas flores, un ave o una persona, veía algo nuevo, poniendo color, no al objeto, sino a su propia experiencia con el objeto y por lo tanto al momento que compartía él con los motivos de su pintura.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Van Gogh, a las puertas de la eternidad por Cine de Patio
Un enfoque diferente a lo que esperaríamos en un biopic nos ofrece esta película, que lejos de centrarse en relatar unos hechos muchas veces contados, y que podemos consultar en enciclopedias, se dedica a plasmar escenas concretas de la vida del celebérrimo pintor holandés, con momentos donde la calma y los óleos cobran protagonismo en contraposición a otros en los que locura y confusión se dan de la mano.

Estas sensaciones quedan perfectamente exteriorizadas gracias a una gran labor de realización y fotografía que traspasa la pantalla, atrapándonos con sus imágenes y con la meticulosa interpretación de un espléndido Willem "Van Gogh" Dafoe quien caracteriza un complejo y mítico personaje a las mil maravillas.

Más mini críticas en cinedepatio.com
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
6
Pintar no es filmar
Las nominaciones de Willem Dafoe y el hecho de que Julian Schnabel tenga mayor prestigio como pintor que como realizador me despertó la curiosidad por una historia que trata de adentrarse en la psicología de Van Gogh.

Y el resultado ha sido salir del cine con una sensación agridulce, por cuanto al tiempo que me había impresionado muy favorablemente el sobrio, profundo y espectacular trabajo de Dafoe sentí la sensación de que Schnabel se pasa todo el largometraje tratando inútilmente de pintar el pensamiento que trasladaba a los cuadros aquel loco sublime.

Confirmando, bien a las claras, que filmar no es pintar y que, en cualquier caso, tampoco debe ser tarea fácil para un neoexpresionista acercarse al genio del posimpresionismo.
Siendo consciente de tales limitaciones, el director hace verdaderos esfuerzos por manejar la cámara de todos los modos posibles, hasta con intencionadas imágenes borrosas, con la pretenciosa y frustrada intención de acercarnos a la visión del pintor, ayudado por Benoît Delhomme con una fotografía coloreada del amarillo limonado tan del gusto de Van Gogh. Todo en vano.

Por otra parte, centrando tal ambiciosa pretensión, la historia es muy escueta ya que trata de esa última etapa del pintor que se inicia poco antes de su llegada a Arlés en 1888. Con un guión que sólo encuentra su sentido en determinados diálogos del artista con su hermano Theo [Rupert Friend] y uno muy bien rodado e interpretado con el sacerdote del manicomio [ Mads Mikkelsen]. Con una ambientación complementaria en torno a sucesos colaterales e insustanciales que sólo pretenden que la cinta cubra el metraje imprescindible.

De la pesada y alocada conjunción de pictóricos planos largos, de estériles primeros planos y de tomas subjetivas de las caminatas del pintor por el campo, solo subrayar favorablemente el logro de transmitir cierta magia paisajística y, sobre todo, de la profundidad psicológica derivada de algo tan aparentemente simple como el andar. Por lo demás, buena interpretación de Friend y de Oscar Isaac en el papel de Paul Gauguin y una cómplice banda sonora de Tatiana Lisovskaya.

Así que, con tales excepciones, mientras Dafoe pintaba 'para no pensar' -que debió ser muy próximo a un mágico automatismo- Schnabel se estrella tratando de darnos a conocer qué pensaba el pintor en sus ratos libres. Y no es capaz de acercarnos a la psicología, creo, por la sencilla razón de que, como es natural, tampoco sabe demasiado al respecto.
Se deja ver, pues, con el espíritu, precisamente porque el espectador se siente atrapado por el esfuerzo del director en conseguir aquello que no acaba de lograr. Con lo cual la experiencia queda en un muy personal, curioso y extraño cine experimental, tan cercano al antiguo 'arte y ensayo' como alejado del actual espectador medio.

En definitiva, el pintor se come al director. El primero, en el doble sentido: pintor Van Gogh y pintor Schnabel.

Frustrado e intimista cine pictorico, con un gran Willem Dafoe [6 sobre 10]

El quicio de la mancebía [EQM]
https://elquiciodelamancebia.wordpress.com/2019/03/09/van-gogh-a-las-puertas-de-la-eternidad-eeuu-2018-de-julian-schnabel
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
5
El genio atormentado
El cineasta neoyorkino Julian Schnabel compagina su faceta como director con la de pintor, y su cine es bastante apreciado, sobre todo en Europa, en donde logró su primer éxito al obtener la Palma de oro a la mejor dirección por su tercer largometraje titulado "La escafandra y la mariposa ( 2007 )", la una producción francesa que adapta la novela homónima de Jean Dominique Bauby y que logró 4 candidaturas a los premios Óscar 2008 entre ellas la de mejor dirección. Entre su corta filmografía destaca, además de la película citada anteriormente la propuesta por la que Javier Bardem logró su primera nominación al Óscar, "Antes que anochezca ( 2000 )", y que en mi opinión es lo más decente de una filmografía con películas demasiado plúmbeas y monótonas en donde se abusa del movimiento de la cámara.

Teniendo en cuenta sus conocimientos en el mundo del arte y la pintura las productoras de esta película le seleccionaron como el encargado de sacar adelante una nueva aproximación a la vida de uno de los genios, Vincent Van Gogh, en un guion escrito por 3 personas, el veterano Jean-Claude Carrière y la pareja formada por Schnabel y su mujer Louise Kugelberg, y el texto de la película junto al reparto es lo más decente del proyecto, ya que los mejores momentos vienen dados por los diálogos.
Por contra la dirección de Schnabel y la fotografía de Benoît Delhomme no me convencen, ya que se abusa del movimiento de cámara y de unos enfoques al cielo o el suelo, y cuando se excede en algo de manera innecesario lo que podía resultar original termina siendo cargante, y esto es lo que sucede en muchas escenas de la película, sobre todo en el tercio inicial.

La película se presentó en el pasado festival de Venecia, en donde Willem Dafoe fue premiado con la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina, y se sostiene gracias al elenco de intérpretes, en donde comparten escenas lo mejor del cine francés actual, con nombres como los de Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner y Niels Arestrup, en unos papeles bastante secundarios, pero que aportan mucho en sus apariciones, aunque en algunos casos sean breves, y junto a ellos el protagonista Willem Dafoe y los dos secundarios más destacados, Oscar Isaac y Rupert Friend.


Dafoe interpreta al pintor holandés, el segundo a Paul Gauin y el tercero a Theo, el hermano del protagonista. La propuesta logró una nominación al Óscar, la de Willen Dafoe como actor protagonista, que lo hace bastante bien, pero me quedo con el rol secundario de Oscar Isaac, cuyas apariciones hacen subir el interés de la película, y que está llena de matices demostrando que es uno de los mejores actores de su generación, pese a que es ignorado por los que eligen a los mejores trabajos del año en festivales o galardones más o menos importantes. Las conversaciones de Van Gogh y Gaugin son lo más interesante de la película, en una historia que va ganando con el paso de los minutos, aunque su metraje me parece excesivo, sobre todo porque llegas a esa parte con un hastío y aburrimiento por el ritmo tedioso y el abuso de la cámara en movimiento.

La película puede gustar a los interesados en el personaje o el mundo de la pintura, pero para ello hay otra propuesta clásica con una historia mejor desarrollada, y me refiero a "El loco del pelo rojo ( 1956 )" de Vincente Minnelli con Kirk Douglas en el papel de Van Gogh y Anthony Quinn en el de Gaugin, y por la que este último ganó su segundo premio Óscar como actor de reparto.
Los otros aspectos positivos de la nueva película de Schnabel tienen protagonismo femenino: la música original compuesta por Tatiana Lisovskaya y sobre todo el diseño de vestuario de Karen Muller Serreau.
Una película con la que disfrutarán los aficionados al cine de autor europeo y los que quieran conocer otra visión diferente de los últimos años de la vida de uno de los pintores más famosos, un genio llamado Vincent Van Gogh.

LO MEJOR: La actuación de Oscar Isaac y el diseño de vestuario.
LO PEOR: La dirección de Schnabel y los excesivos movimientos de cámaras.

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
5
Esperaba algo más
Además de la extraordinaria "Loving Vincent" de 2017, he visto cuatro películas sobre Van Gogh, realizadas en 1956, 1990 y 1991, cada una con distintos enfoques sobre los aspectos biográficos y la obra de este artista, y centradas en distintas etapas de su vida. Todas ellas me parecen superiores a la película objeto de esta crítica, incluso la producción de 1991, dirigida por Maurice Pialat, a pesar de haberle encontrado tres evidentes errores de edición.
"Van Gogh en la puerta de la eternidad" no aporta nada a quienes conocen la vida y la obra de Van Gogh y muy poco a quienes no la conocen. La historia comienza cuando el pintor se encuentra en París, sigue con su paso por Arles y St. Remy de Provence y termina con su muerte en Auvers-sur-Oise. Los hechos que acontecen y afectan su vida en cada lugar están tan recortados y desilvanados, que sus causas y consecuencias son imposibles de apreciar por quienes no los conocen de antemano. Así, son dejadas de lado y/o desaprovechadas circunstancias movilizadoras como fuente de reflexiones y de emociones. Por ejemplo la relación entre Vincent y su hermano Theo, que fue determinante en su vida, se muestra de manera muy superficial. Hasta el episodio de su muerte está tratado sin profundidad, dando por sentado una verdad hasta ahora no probada.
El valor estético de las imágenes de las locaciones y de los cuadros de Van Gogh es menoscabado por el movimiento continuo de las cámaras, al punto de parecer que la acción se desarrolla en un barco navegando sobre aguas con oleaje; no es exagerado decir que esta sensación puede llegar a marear.
Como aspectos positivos rescato el profundo y conmovedor diálogo entre Van Gogh y un sacerdote y la actuación de W. Dafoe, así como su caracterización. Su cara, la expresión de su mirada y su vestimenta reproducen fielmente las imágenes de los autorretratos de este degraciado y maravilloso pintor.
Como digo en el título, esperaba algo más
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
6
Realización redundante y agotadora
Defoe maravilloso.
Realización repetitiva y cansina. En un primer momento sorprenden esos primerísimos planos y esa subjetividad distorsionada que pretende reproducir el estado mental del pintor. Pero una vez visto el truco de nada sirve insistir en él.
Defoe maravilloso. Guion y realización aburridos. Correcta y sosa.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
6
Cuando los ojos que miran son distintos a los que ven...
Deturpadora la interpretación y la gestión de la realidad de este guion. Vemos una existencia desde la abstracción del personaje. Vemos la búsqueda de la felicidad de un atormentado pintor. Vemos la liviana marca del exterior en los condicionantes de sus acciones. Esa unión o combinación de realidad introspectiva no deja de acrecentar las justificaciones... o eso, o viene de una clara intención de ponernos en las sandalias del caminante sin aclarar lo acontecido. Cuando vemos la trayectoria de sus acciones nos topamos de frente con una realidad etérea y vaga con toques oníricos. Esa visualización (concreta en cada plano) del mundo interior a partir de su mirada particular resquebraja la defensa racional para intentar llevarla al mundo intimista del personaje. Musicalidad y plasticidad de sus planos. Cada áspera arruga se toca con la mirada. Cada sensible irascibilidad tonal es llevada al culmen. Una gran apuesta por la imagen en un guiño directo de su trasfondo.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Ver críticas con texto completo