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8
Un hombre y una mujer
Pawel Pawlikowski se ha tomado su tiempo. No creo que haya sido porque en Polonia sea más difícil rodar que en otros países, que sin duda lo será, pero Pawlikowski, como se puede comprobar con esta “Cold War” y a raíz del éxito de su anterior película, “Ida”, en la que en su brillante palmarés, por ejemplo, figura el codiciado “Oscar” al mejor film extranjero, sabía que no iba a tener graves problemas de financiación.

Lo llamativo de todo este asunto es que no ha perdido su línea. Sigue siendo cine de autor, puro y duro, lo cual no era impedimento para comprobar que hay un público que esto le interesa y que la sala que la proyectaba, aunque no era enorme, estaba casi abarrotada. Es un lujo, aunque habitualmente parezca que no es así, que existe un público que sabe comportarse en una sala y que le interesa una historia contada sin los “tics” o clichés habituales del cine comercial más previsible. Y ojo, que no es cine “gafapasta” como lo calificarían los descerebrados analfabetos de turno, es, como hemos dicho, cine de autor: manejo del lenguaje cinematográfico y capacidad sensitiva.

En esta ocasión Lukasz Zal se encarga de la fotografía en esta ocasión sin Ryszard Lenczewski que vuelve a ser en blanco y negro. También el guión lo realiza, no con Rebecca Lenkiewicz, si no con Janusz Glowacki y la colaboración de Piotr Borkowski, además de contar con miembros de otras producciones suyas, sean técnicos o actores. También se repiten ciertos escenarios y ciertas constantes, hasta casi la misma escueta duración, pero lo que se nos cuenta nada tiene que ver con su anterior y celebrado trabajo.

Aquí la acción se reparte a lo largo de varios años en diferentes países. En apariencia no es tan claustrofóbica. Hay espacios abiertos, corre aire a través de sus personajes perfectamente definidos y estos se mueven por lógica, siguiendo además sus instintos.

Brillante es su factura técnica, coronada por una fotografía que logra impregnar el film de una nostalgia aplastante, como si hubiera sido rescatada por una filmoteca después de más de cuatro décadas de haber sido rodada, con una vigencia absoluta. Y sus temas musicales, variando según la acción, dentro de un guión medido hasta con compás y regla, conciso y férreo, dirigido con una llamativa precisión: Pawlikowski, experimentado en cine documental, ha tenido una agitada vida, viviendo en varios países y británico en su formación profesional. Conoce bien el ambiente desgarrado de relaciones sentimentales familiares que se pierden y también posee buen gusto. Entre sus films favoritos los hay dispares, como varios títulos del cine de Wajda, junto a “Días del cielo”, “El espejo”, “Taxi Driver”, "La dolce vita" o “Con faldas y a lo loco”. Y algo de todo esto se refleja aquí.

Antes de irnos al spoiler hacer mención al excelente reparto, en espacial al dúo protagonista: Joanna Kulig, la cual tiene estudios de canto, y Tomasz Kot. Ellos encarnan a Zula y Wiktor con perfecta convicción y química. Ambos están muy bien, aunque creemos que la que saldrá más beneficiada será Joanna Kulig que podría significar su salto internacional, así como el caso de su director.

La carrera de “Cold War” no ha hecho nada más que empezar, pero el hecho de que pueda llegar a estrenarse en muchos países es su verdadero triunfo, al pertenecer a una clase de cine cada vez más difícil de ver en circuitos comerciales. Y sin querer destripar nada nos vamos al spoiler.
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112 de 140 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Cold love.
Si hay algo primordial en las historias de amor es que la pareja protagonista desprenda aquello que llamamos química, y que ésta tenga el suficiente poder para hacer que la pasión traspase la pantalla. Hacer que el espectador se pueda sentir identificado con una de las dos partes y que llegue a sentir ese romance como algo propio. Nada peor pues, que unos personajes distantes, una fotografía fría y una historia que avanza a trompicones, sin que podamos llegar a degustar la esencia de la relación. Que es lo que, simple y llanamente, ofrece “Cold war”. El director Pawel Pawlikowski, parece más preocupado por la forma que por el fondo, y así, en lo que en el mundo del cine se conoce como “un ataque de autor”, opta por fragmentar el relato, abusando de la elipsis, en un montaje que a uno le deja la sensación de haber asistido a un resumen de los capítulos de una serie. Ni el tono ni el ritmo parecen los más adecuados para una historia de amor-fou. Pero si hay algo que hace descarrilar la película no es otra cosa que las interpretaciones de su pareja principal. No hay diálogo, ni gesto ni palabra en el trabajo de Tomasz Kot y Joanna Kulig que puedan hacernos creer que están locos el uno por el otro y el conjunto acaba sonando tan falso y artificial como la versión jazzística de una canción tradicional polaca.

Lo mejor: el momento rock and roll.

Lo peor: que parezca estar hecha con la peor de las desganas.
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137 de 213 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Un regalo al séptimo arte.
Qué gusto dar ir al cine y contemplar una obra de arte, no es cine, es algo más, es arte pleno.

La verdad que tras Ida el listón estaba muy alto y los espectadores que amaron Ida tenían muchas esperanzas puestas en la nueva película de Pawlikowski pero quienes saben apreciar el arte se encontrarán con otra perla.

La historia de amor que cuenta rompe los estereotipos de la clásica narrativa, una historia de amor y suficiente, narrada a lo largo de los años en un fondo político-social que marcará la vida de esta pareja.

Es cine sobre Polonia pero que podría enmarcarse en cualquier época y país, una historia de amor que va más allá de cualquier detalle que quiera justificar que estas dos personas se quieren, una narrativa que cambia lo tradicional.

Qué se puede decir de la fotografía, de las actuaciones, de la narrativa musical, Pawlikowski narra una historia con música, ésta está tan integrada en la evolución de la historia que resulta increíble ver como se puede lograr algo diferente, de cómo la música puede tener un papel tan importante, es quizás un personaje más de esta película, a veces llega a ser el protagonista.

Uno de los grandes talentos del director polaco es saber concentrar la información en pocas frases y escenas muy concretas, cada escena y cada frase están totalmente estudiados, no hay nada que surge al azar, al contrario, la película es el ejemplo del estudio de un gran artista.

Pawlikowski es de esos artistas que están por encima de los críticos pero también he de decir que no es una película para cualquier espectador, la película requiere una gran sensibilidad para saborear cada escena y detalle, no es cine para masas aunque todos los críticos están de acuerdo del valor artístico de esta película.

Simplemente es un regalo al séptimo arte, es imposible no enamorarse de Kulig en esta película, y al salir del cine tienes la sensación de haber estado en un sueño.
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66 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Guerra de dos tiempos
Todo lo que tengo que decir tiene spoilers, así que la crítica sigue en la otra parte.
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38 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Seudopersonajes en tragedia de diseño
La peli es polaca, en blanco y negro, con una excelente fotografía con vocación poética y un comienzo en el que se muestra un casting por los pueblos polacos, con bonitas canciones populares, buenos primeros planos y un estilo que imita el de un modesto reportaje de época. Epatante.
Se desarrolla en episodios que ilustran distintos momentos a lo largo del tiempo en la vida de los protagonistas, y apuesta por las imágenes más que por las palabras. Con esto disimula una historia endeble y deshilachada en la que solo se salva la parte musical, y unos personajes sin desarrollar ni explicar, que no provocan la empatía del espectador, la mía al menos.
Y así, los protagonistas terminan resultando insustanciales, con una especie de amor obsesivo él, y con un amor condescendiente ella. Él insulso y ella apática y desequilibrada.
Terminé harto de los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista, y deseando que acabara todo, como fuese, me daba igual.
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74 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Ven conmigo
Contiene esta breve y sobria cinta polaca un caudal de virtudes y aciertos difíciles de resumir en una reseña. Empezaré por lo más obvio: su tersa, inmaculada y portentosa fotografía en blanco y negro que recupera para el espectador sibarita la textura del mejor cine clásico y nos envuelve y subyuga con el aroma de lo añejo – aunque intemporal –, sacando el máximo partido a los rostros y enmarcando el relato en el crisol inmaculado de lo imperecedero. Esta humilde elección – que va a contracorriente del cine comercial – le viene como anillo al dedo e incrementa la verdad y hondura de la historia, elevándola al olimpo de lo inolvidable. La mirada que nos propone su director y coguionista Pawel Pawlikowski, está teñida de nostalgia y de evocación: por lo tanto, este detalle en apariencia nimio o autoindulgente se vuelve en la columna vertebral que articula toda la trama.

En algunas ocasiones, lo que nos engancha de una narración es querer conocer su desenlace, en otras ocasiones lo que nos intriga es poder asistir al desarrollo de un acontecimiento inaudito, pero en muy pocas ocasiones ternemos la poliédrica satisfacción de presenciar los pormenores de una historia trivial que, sin embargo, tanto en su progreso como en su final iluminan los recovecos insondables del alma y nos desvelan los momentos álgidos de una existencia fracasada. Porque en este caso se nos ofrece una serie de cuadros que abarcan quince años y que componen un retablo inmisericorde sobre el lento crepúsculo de un amor que ansía vivirse en plenitud pero que en realidad no alcanza a prender la mecha del apogeo y debe resignarse a consumirse como el pálido rescoldo del ocaso.

Por lo tanto, el final de la película nos hace comprender la dimensión trágica de todo lo visto hasta entonces. Los pormenores a los que asistimos – y que parecen preludiar la enésima y reiterativa historia de amor de una pareja vulgar y gris – se elevan a la categoría de amargo melodrama que rompe cualquier molde manido y subvierte nuestra ansiada esperanza de felicidad. Como en la vida misma: queremos lo que no tenemos, despreciamos lo que está al alcance de nuestra mano y malversamos las intangibles cartas de la fortuna que nos ha repartido el destino. Somos juguetes obnubilados en manos de los infaustos dioses que juegan con nosotros porque están hastiados de nuestros torpes desvaríos.

Con maestría y destreza, Pawlikowski urde un laberíntico mosaico del deseo y del fracaso confeccionado con retales de la memoria y despojos de la historia desdichada de su nación, mil veces asediada y descuartizada y mil veces recompuesta y renacida. La espiral de la eterna desgracia esencial – donde perecer equivaldría a resucitar – impregna cada fotograma del metraje. Y nada más intenso, conmovedor y perdurable que sostener en un austero fuera de campo, despojado de cualquier adorno o alarde superfluo, todo desenlace de cualquier vida.
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35 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Triste y fría
Sobre todo fría. Carente de emoción. Sin gracia alguna. Esto es lo que puedo decir después de ver la película. Ya tenía que haber sospechado algo después de ver la apabullante adhesión de toda la crítica profesional. Y como en otras ocasiones me viene a la mente el cuento del rey desnudo. ¡Pero es posible que solo yo* vea que ese par de pasmarotes que protagonizan la cosa no trasmiten absolutamente nada, salvo pena!
Vale, acepto que la fotografía en BN contiene imágenes bonitas, encuadres originales, etc. y que la ecléctica selección musical, auténtico eje de la cinta en mi opinión, te mantiene despierto a base de súbitos cambios de género y volumen. Pero si esto es la "mayor historia de amor jamás contada"... yo soy un androide. Y no me había dado cuenta hasta ahora.

*Afortunadamente he visto que hay otras críticas de usuarios que opinan lo mismo que yo. Quizá no soy un bicho tan raro.
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41 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Amor en tiempos de guerra
El cineasta polaco Pawel Pawlikowski saltó a la fama hace unos años con " Ida ( 2013 ) ", después de más de dos décadas trabajando en el cine y la televisión, y aquella película que arrasó en los premios europeos y que culminó con el Óscar en 2014 en la categoría de habla no inglesa, aunó a la crítica y al público mundial, y que a nivel personal nunca entendí tanto éxito de la película con la que no conecté con su guion ni con la tan alabada fotografía que también alcanzó la nominación al Óscar.
Hemos tenido que esperar 5 años para poder ver el nuevo proyecto del veterano director polaco, que de nuevo ha caído de pie ya que se alzó con el premio a la mejor dirección de la sección oficial del pasado festival de cine de Cannes, y otra vez ha logrado tener unas buenas críticas, y una buena acogida en los países en donde se ha estrenado y los que la han podido ver en los festivales, ya sea en Cannes, Toronto y San Sebastián. En el Zinemaldia formó parte de la sección Perlas, y en ese marco incomparable de San Sebastián es donde la pude ver, y sin parecerme una excepcional película, reconozco unas virtudes artísticas y técnicas que no tenía, en mi opinión, su anterior proyecto.

El problema es que la película, que se desarrolla durante 15 años y que se inicia en 1949, no termina de explicar bien la vida de los personajes y funciona bien por sus momentos aislados destacados pero no por el conjunto de la historia, llegando a una parte final en donde los saltos temporales nos trasladan a unos escenarios con situaciones poco creíbles ya que no guardan relación con lo visto anteriormente como una que se desarrolla en un campo de concentración, y desconozco si ha sido en el montaje posterior por acortar la duración para no superar la hora y media o en defectos del guion escrito por el director en colaboración con Janusz Glowacki.
Hay que aplaudir la labor de dirección de Pawlikowski, que demuestra una solvencia para mover la cámara de manera lenta y así presentarnos de manera perfecta las diferentes historias, y todo ello apoyado en una dirección de fotografía de Lukasz Zal, con el que había trabajado en " Ida ", que en esta ocasión sí me convence logrando un resultado excelente con unos encuadres perfectos en blanco y negro.

La película cuenta con una buena recreación de época en las diferentes ciudades que recorren los protagonistas, y también destaco la interpretación de Joanna Kulig, cuyo personaje Zula lleva el peso central de la propuesta, y que tenía un papel más secundario en el anterior trabajo del director y en otras películas como " Los inocentes ( 2016 ) ".
También destaco el diseño de vestuario y lo bien filmadas que están las escenas de baile, pero el problema de la historia es que las piezas no terminan de encajar y es bastante fría. La actriz polaca con un rostro y gestos que recuerdan a Jessica Chastain por su parecido físico, aunque siempre guardando las distancias. Agata Kulesza en esta ocasión tiene un pequeño papel y está correcta como Irena, y el peso masculino protagonista recae en Tomasz Kot, cuyo personaje Wiktor es capital en el desarrollo de la historia.
La película es fácil de recomendar al público medio y a los más cinéfilos aficionados al cine de autor, y estoy seguro que conecten o no con la historia disfrutarán con una gran fotografía y recreación de época.

LO MEJOR: La fotografía y la recreación de la época.
LO PEOR: El guion.

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
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33 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Obra clasicista de Pawlikowski con una Polonia devastada al fondo
Esta cinta es interesante y muestra cómo debió ser la decadente ‘guerra fría’ en Estados tan castigados como la invadida Polonia por los nazis en el inicio de la II Guerra Mundial, y su posterior colonización por el imperio URSS tras los acuerdos de Yalta. Además, “Cold War” presenta una apasionada historia de amor entre personas con maneras de ser y de pensar distintas a los que cierto ‘sino’, los aboca a un destino común.

Tras leer tanta buena crítica sobre esta película, he salido del cine no entendiendo bien la cosa. Detrás del film hay una gran dirección clasicista de Pawel Pawlikowski (mejor director en Cannes, 2018) y un guión bueno pero sobredimensionado del propio Pawlikowski junto a Janusz Glowacki. Lo que se dice de esta película es lo mejor y sin tacha. A mí, confieso que emocionalmente apenas me ha rozado (salvando la reflexión de la terrible época y lugar: la Polonia de postguerra y sometida) y el final me ha parecido misterioso. Quizá los padres del director, a quien dedica la obra, entiendan mejor la cosa. Yo sólo podría entenderlo por toda la basura que fue esa región del mundo que Pawlikowski recorre desde 1945 hasta los años cincuenta y tantos. Ahí sí puedo entender mejor, pero el film quiere ser ante todo una obra de amor imposible con funestas consecuencias.

Es excelente la fotografía en B&N de Lukasz Zal, que con su grisura, textura y profundidad de campo captar el clima de tan penosa etapa histórica en la Europa del Este. A lo que colabora poner la pantalla en una forma de cuadrado, formato 4x3, como para que veamos el espacio que ronda por encima de la cabeza de los personajes.

En el reparto sobresalen una genial, bonita y gran actriz Joanna Kulig y un eficiente y dramático Tomasz Kot, con enorme química entre ellos.

Gran puesta en escena en la que nada sobra ni falta para arropar una triste historia de amor. Y música diversa y evocadora de un tiempo asfixiante.

La película es ciertamente el relato de un amor pasional con tintes de tragedia y que en ocasiones traslada el mensaje de la “atracción fatal”, más que esa hipótesis de “un destino que los condena a estar juntos”. Cuando se escribe así, pienso que quien lo hace no ha visto la película pues lo que hay es un amor de alto voltaje por el cual, él más que ella, se ve atraído hasta el punto de abandonar su libertad y un buen futuro en París, para volver al presidio bolchevique con la única intención de reencontrarse con una mujer desquiciada y paradójica. No sólo en el terreno sentimental sino incluso en el plano de las ideas. Ella se muestra como atraída por el comunismo estalinista, a la vez que se manifiesta profundamente católica, como buena polaca. Increíble, salvo para alguien que no está en su sano juicio. Él al menos se define deliberadamente anti-soviético y anti-estalinista. Pero su pasión por la chica le hace volver al presidio tras el ‘telón de acero’.

Claro, aquel tiempo histórico da para retratar la desesperanza o la angustia, el erial creativo y el adoctrinamiento. Y todo ello queda muy bien reflejado en la cinta: la tensa pugna que dibujó en buena medida la segunda mitad del siglo XX, cuando todavía ninguno de los bloques en los que se había dividido el mundo en ese entonces, era capaz de ganar la batalla. De ahí, a ese intento de trasladar esta panorámica al terreno sentimental, Pawlikowski no ha sabido cumplir.

También tiene la película apuntes muy logrados de cine musical. Es la parte de danza y coros polacos, que incluye también el jazz parisino en otros pasajes. Esta faceta está impecablemente rodada y merece una alta consideración.

En fin, película con una fuerte carga de desolación, imágenes tremendas y universales, recreación de ambientes diversos, también el mundo de las miradas y los gestos casi imperceptibles, pasión y tristeza. Es todo eso pero no es para tanta gloria cinematográfica como nos pretenden dar a entender. Al menos esta es mi opinión.
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14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amor Blanco y Negro
Exquisita cinta de Pawlikowski que ya nos sorprendió hace unos años con su oscarizada "Ida", en la que nos contaba la historia una joven novicia.

Parecía imposible pero se ha superado con COLD WAR,contándonos la vida de sus padres en la antigua Polonia, desde ya eterna, atemporal.
Esta preciosa película clasicista grabada en blanco y negro nos cuenta una historia de amor como pocas veces antes se ha hecho.

Una angelical Joanna Kulig(Nominación al Oscar obligada) acompañada de un magnifico Tomasz Kot protagonizan a dos personas muy auto-destructivas y deprimentes a través de los años, personajes que recuerdan un poco a los de Nicolas Cage y Elisabeth Shue en la grandiosa Leaving Las Vegas.

Arranca en la Polonia de la guerra fría y va dando saltos temporales sucesivamente, tratando de manera muy inteligente el ámbito socio-cultural de aquellos años, leninismo, comunismo...
La música es un personaje más en la película, acorde siempre con la época que estamos viendo en pantalla pasando por música popular polaca, jazz y rock clásico.
Cada plano esta cuidado al más mínimo detalle y tiene un significado propio, la fotografía al igual que en "Ida" corre a cargo del maestro Lukasz Zal , un blanco y negro con mucha iluminación, granulada,proyecta los sentimientos de nuestros protagonistas.

El amor es bonito,dulce y delicado pero también es doloroso, mentiroso, cruel, triste y melancólico,pero por encima de todo es relativo, este cambia con los años y hay que saber alimentarlo, esa persona siempre nos da menos de lo que esperamos.

El amor de estos dos locos esta lleno de despedidas y encuentros, de miradas furtivas de deseo, de traiciones, de risas y lágrimas, lleno de momentos y de recuerdos que siempre permanecerán en la memoria de dos personas y eso es algo que jamás les podrán quitar y en eso reside el encanto del film, trata el amor de una forma veraz, visceral, humana y aunque nos provoque frustración, real como la vida misma.
Difícil veo que este año podamos ver una película más bonita que esta en todos sus aspectos, gran candidata a los Oscar.
El final es de las cosas más elegantes ,hermosas y tristes que he visto en una sala de cine en mucho tiempo.
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17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Una historia que aseguran es la de un bello amor.
Es un folletín, una historia inverosímil donde los protagonistas aseguran quererse mucho pero el espectador no sabe porque.Incapaz de transmitir emoción ni empatía por seres que no saben mantener un rumbo que permita vivir con la persona amada. El stalinismo, por supuesto, es el origen de todas sus dificultades, por supuesto, y creo que es el mensaje a transmitir, pero cuando eluden ese régimen oprobioso tampoco son capaces de enderezar sus vidas.
Una fotografía brillante, una música excelente para una historia que me dejó indiferente por la suerte de los protagonistas.
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20 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Si esto es amor yo soy torero.
Resulta claro que para que la crítica te dé un diez lo mejor que puedes hacer es una película en blanco y negro, donde los protagonistas no requieren de expresar nada, basta con que ponga poses, fumen mucho (eso siempre queda bien en las películas de blanco y negro), y tengan a poder ser, una vida de asco.
En esta se cumple todo eso, pero además ella, es una bomba de destrucción en base de una completa infelicidad (supongo que la solución sería dada por una centuria de psicólogos argentinos). Al grito de no soy feliz, porque nunca lo seré, todo a mi alrededor, debe ser así, un asco.
Si esto es amor yo soy torero.
Por descontado hemos visto “amores” de ese tipo, sin ir más lejos, el portero de media noche, y es solo un ejemplo, o sea que nada nuevo bajo el sol. Claro que aquella era en color y esta es blanco y negro y polaca, ojo, polaca, así que la crítica la aclama como lo nunca visto.
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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
24000 baci
"Guerra frìa" es una historia de amor como los de antes con todas sus virtudes y defectos. Se desarrolla en el contexto de la guerra frìa. Es como que Pawlikowski quiso retratar un amor puro, inmaculado a pesar de todas las circustancias que debió atravesar dedicando la pelicula nada más y nada menos que a sus padres.
Imagenes en blanco y negro con el sello distintivo del cineasta con sus planos y la ubicación de los protagonistas en el mismo que los hacen particularmente bellos.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Where is the love
Dos personajes que son desde el principio al fin unos auténticos desconocidos para el espectador hacen un montón de cosas aleatorias en muchos lugares de Europa, al tiempo que mantienen una relación supuestamente apasionada (pero de verdad os digo que ponen mucho de su parte para que parezca lo contrario).

Cualquier atisbo de relación causa-efecto u otra estructura lógica es mera coincidencia. Las cosas, simplemente, suceden. También hay un sinfín de elipsis y la historia se cuenta fragmentada, porque, oye, esto es cine de autor y hay que ganar algún premio.

Lo bueno: que dura hora y veinte
Lo malo: que se hace larga
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¿Por qué parece que estoy viendo un telegrama?
Será quizá porque está montada a base de trozos. Es una película que se pierde en contarnos canciones durante mucho rato, nos pone varios minutos de coro y luego, te cuenta la historia saltándose un montón de cosas. De repente ha pasado una vida, y te lo tienes que imaginar. La película, es fría sí, pero también es lejana. Es como si fuera plana muchas veces. Sobre todo las actuaciones.

Los actores en muchos momentos están más fríos que su clima. En momentos te trasmiten pero en otros, parece que interpretan estatuas.

La iluminación, menos mal que es blanco y negro, que te mete solo en el momento histórico. Así consigue hacerla interesante.

El director, a mí personalmente, nunca me dice nada. Sus películas no me gustan. Me aburre mucho. Tiene una manera de contar muy especial, solo para gente muy especial. No me gusta nada como pone la cámara. Yo creo que se le olvida y se la ponen. Siempre está lejos de la narración o mal colocada. Los planos son feos.

Imagino que me caerán muchas críticas y este hombre seguirá haciendo sus obras maestras, para algunos
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Boring War
Al ver tantas críticas buenas de esta película y varias nominaciones a los Oscar de Hollywood, supuse que seria una buena película o por lo menos tendría algo a destacar. Pero ingenuo de mí, volví a ser vilmente engañado por la "critica especializada".Perdiendo mi valioso tiempo en ver semejante sosería. Película fría, aburrida a más no poder (no pasa nada digno de ser destacado) tediosa, inclasificable, olvidable y totalmente prescindible.
Cuyos personajes protagonistas son tan fríos y aburridos como toda la película. Sosos, inexpresivos, vacíos, vacuos, sin transmitir ninguna emoción al espectador. No empatizo con ninguno de los protagonistas, siendo su historia de amor de las más aburridas y absurdas que haya visto en el cine.
¿Obra maestra? … Por favor, no insulten la inteligencia de los espectadores. Cualquier cosa es una obra maestra, podría ser hasta denunciable afirmar eso y no seria descabellado meter en la cárcel a todo aquel que asegure que ESTO, es una buena película (es broma...).
En definitiva, no voy a extenderme mucho más, porque no tiene sentido. No me ha gustado nada, y no la recomendaría jamás.
Como en todo en la vida, en gustos no hay nada escrito, seguramente seré ferozmente criticado recibiendo muchas valoraciones negativas. Pero con que haya una sola persona que me valore positivamente, pensare que no todo está perdido y que aún hay un halo de esperanza...
Permitirme unas pequeñas preguntas dirigidas a los críticos. Como decía aquella famosa frase : ¿Quién vigila a los vigilantes? (Que viene a decir, quién se encarga de controlar a los que nos controlan). Por lo tanto, ¿Quién critica a los críticos de cine? ¿Quién osa criticar a un supuesto entendido en la materia? ¿Su palabra es la ley? ¿Se puede discrepar de su palabra divina? Ahí lo dejo...ser felices.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
De nuevo un lejano Pawlikowski
En una línea muy parecida a Ida, Pawel vuelve a escena con otra historia de su Polonia de la post guerra y vuelve a utilizar la misma técnica que ya utilizó en el citado film, es decir el blanco y negro, la excelente fotografía o la corta duración.... si a ese remedio le podemos llamar "técnica cinematográfica" . No es técnica lo de la crítica velada al régimen soviético de esos años de telón de acero, ni tampoco la historia de un amor imposible argumento principal sobre el que se desarrolla esta película. Las sensaciones que tengo son casi las mismas que ya tuve con Ida y es que más allá de sentirme a gusto con el relato y la manera de llevarlo a la pantalla siempre tengo la sensación que todo está preparado para que algo pasé y no....nunca pasa nada, al menos no ocurre nada que te atrape, emocione.... La película vuelve a ser técnicamente perfecta pero fría y empiezo a creer que la técnica del blanco y negro no ayuda a la conexión con el público, empiezo a creer que es más una rémora que una virtud. Si la usamos para dar la idea de tristeza que inundaba el día a día de aquellos países de la órbita estalinista quizás, creo, no hubiera estado mal colorear como se merece a una París al que ya acudían los grandes productores norteamericanos de la post guerra para escribir historias llenas de luz y color, es decir si no es creíble que París era una ciudad triste ¿qué motivo hay para pintarla de gris?
Por momentos llego a pensar que soy espectador de un musical , esta vez de música tradicional polaca, excusa para pasearse por el planeta con el más exacerbado mensaje pro comunista. Se excede en los números musicales cuando además estos no pasan por ser del todo espectaculares y para nada aportan algo nuevo a la relación de la pareja del momento. Tampoco es que ellos dos sean demasiado convincentes, bien es verdad que son polacos pero no llego a creerme de ninguna manera que estén locamente enamorados.
En fin que no sé , viendo las críticas fantásticas hacia la película, si uno que siempre presumió, según se mire, de sentirse más centro-europeo que latino con eso de los años empieza a volver a sus orígenes y quizás, defectos de la geografía, empiezo a necesitar que estimulen mis sentidos para volverme loco, quizás necesite cabrearme, llorar o ganas de saltar cuando soy espectador de algo pero reconociendo los méritos de Cold War sigo pensando que le falta los más importante que debe tener un largometraje y que no es otra cosa que la capacidad de emocionar, hacer pensar y revelarte contra algo y eso está muy lejos de conseguirlo.
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11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
PRECIOSISMO VISUAL/VACÍO EMOCIONAL
No me extenderé mucho (esta vez).

Una película de una factura visual y estética impecable: ¿obra de arte? quizá... hay arte en esta obra, eso sin duda. La fotografía, los ángulos y encuadres, la cadencia en los planos, la composición en la escena... todo es bello.

PERO: Una historia que, sobre el papel, podría haber sido hermosa, muy hermosa. Pero eso es sobre el papel, si se nos hubiera explicado algo con un mínimo de profundidad, intensidad, coherencia, proporción, emoción....
Igual es cosa mía, pero no llego a conocer a los protagonistas ni, por tanto, me llegan a importar lo suficiente, no empatizo con sus motivaciones, no siento la presunta grandeza de ese amor a prueba de bombas (bombas de la política, del tiempo, de la distancia, de la rutina, de los sueños rotos, del desencanto, de la frustración, de la tortura, de la prisión...) bombas y bombas que no logran separarlos y les avocan una solución que no desvelaré, obviamente.
Vale, como veis puedo contar la película, no es que no la haya entendido... si, todo eso está ahí, puedo seguir el hilo de su devenir y "enunciarlo" aquí punto por punto.... pero me quedé con la sensación de que ESTÁ REFERIDO, NO ESTÁ CONTADO, NO ESTÁ EXPLICADO. El director nos pide un acto de fe, debemos entender lo que sucede sin que nos ofrezca ningún asidero, ni emocional ni intelectual. No hay profundización ni descripción o referencias psicológicas que me permitieran, no sólo "saber" qué es lo que pasa... sino "comprender" el porqué (y por tanto, sentirlo).
En definitiva, se supone que es una GRAN HISTORIA DE AMOR, PORQUE SÍ... (porque yo lo digo y tú te lo crees).

Por tanto, a mi juicio se trata de una obra sobre valorada en este caso por la crítica. Con sus virtudes, pero muy lejos de calificativos como "obra maestra" que he leído por ahí.

O quizá soy yo, que no he sabido verla... siempre existe esa duda.
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11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Admirable evolución
Había un aspecto -en mi opinión totalmente problemático- que se encontraba en "Ida". Este era que la forma de la película navegaba por un cauce diferente al que lo hacía su fondo y, a fin de cuentas, la historia que en ella se relataba. Es decir, resultaba demasiado evidente el afán del director polaco por construir planos bonitos simplemente "porque sí", casi de forma gratuita, me atrevería a decir que por epatar, y al margen del argumento.

Ese esteticismo dio lugar a una película tremendamente interesante pero a la que le faltaba alma y, al menos yo, no lograba encontrarla orgánica. Esos maravillosos encuadres no escondían nada en su interior. Sí, en cambio, dejaban entrever el talento de su realizador.

Lo que ocurre con "Cold War", sin embargo, supone un paso adelante en su filmografía. Con su última pelicula -proyectada en el Festival de San Sebastián- demuestra que es capaz de engendrar una interesantísima obra en la que forma y fondo se necesitan y ambas realizan una hermosa conjunción de forma inconsciente. En esta cinta, a diferencia de la anterior, todo fluye de manera mucho más natural, humana y coherente.

Esta historia de amor -ambientada a lo largo de gran parte del siglo XX, acompañada de la música y el baile, todo ello como telón de fondo que confiere a la película una inevitable belleza- comienza de forma prodigiosa. El primer acto de la película es deslumbrante, y siento también que parte de esa magia se va perdiendo por el camino, aunque quizá necesariamente.

"Cold War" supone una evolución. A mi modo de ver es una evolución admirable, siento que el cine de Pawlikowski se está refinando, se está tornando más honesto y humano. Ese blanco y negro empieza a esconder magia y emoción. Y en ocasiones te toca.
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5
EL RETRATO DE UN AMOR ENFERMIZO EN LA OSCURIDAD COMUNISTA
PAWEL PAWLIWOWSKI fue aclamado por su anterior y excelente trabajo en IDA.
Continúa el camino que abrió con ésta, para ahora contarnos una historia de un amor destructivo dentro del mundo comunista de la mitad del S.XX. La canción tradicional es el hilo conductor de la trama, con gran variedad de bailes y música regional que dan pie a la ruda historia de amor. Lo que comienza como un grupo folclórico, tristemente es politizado y comienza una gira por el otro lado del telón de acero.


En mi opinión, está por debajo de su predecesora y el director nos regala una gran variedad de planos preciosistas con una magnífica fotografía, todo en blanco y negro, pero estructura la historia de una forma que no me agrada. Además, los personajes no crean empatía en el espectador lo que ocasiona una decepcionante falta de emoción.

La pareja a la que dan vida, la bella JOANNA KULING y el serio TOMASK KOT ,realiza un buen trabajo pero la relación está carente de química, lo que influye negativamente en lo que visionamos.

Por todo lo comentado, añadir que COLD WAR es una meritoria película, que incide en los males de los amores tóxicos y nos muestra el lado más oscuro de la extinguida Europa comunista, todo con bellos planos y con una música acorde a lo que visionamos pero que adolece de trasmitir el sentimiento que la triste trama debería expresar.
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