arrow
9
El último romántico
Estábamos solos en la sala. Nunca me había pasado. Sí el estar muy pocos, pero nunca dos. La sensación fue estupenda. Es una película intimista, que habla de la vida cotidiana: de la familia, del trabajo, de la política, del tiempo que pasa, de la gente que se ama, de los hijos, de los padres, de los amigos... Es una película para compartir y para dialogar con los demás, además de para reflexionar uno mismo... Así que nos vino muy bien que la sala estuviera semivacía (nunca vacía, porque un espectador ya es un mundo, y dos una galaxia).

La película trata sobre la historia reciente de Cuba, sus avatares desde la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS y las consecuencias que todos esos acontecimientos han tenido para los cubanos. Pero es también la historia de la historia de Mauricio. O de cómo mantenerse en pie durante las caídas de los muros, los bandazos políticos, los vaivenes económicos, los desastres familiares y los terremotos de cada día. Mauricio lo consigue. Se tambalea, tropieza, cae y se levanta. Y sigue adelante. Intactas sus ilusiones, sus esperanzas, sus ideales y sus devociones hacia lo que él considera que merece la pena. Es un hombre de dudas cuando los demás tienen certidumbres, pero es también un hombre coherente, firme, integro y sincero consigo mismo y con los demás. Vive sus crisis personales y las crisis políticas sin rehuirlas. Y se enfrenta a los problemas con inteligencia, con ternura, con amor, con sensatez y con idealismo. Y a la vez. Yo pienso que una figura que representa muy bien el ideal del revolucionario, intelectual e idealista de una clase cubana. Yo no sé si, políticamente, estén equivocados, si se hayan quedado atrasados en un mundo que evoluciona a ritmo de satélite y de aldea global, mientras ellos viven en una isla... No lo sé, pero Mauricio (y muchos más) es una figura romántica, idealista, limpia y muy hermosa de ver, de escuchar y de sentir en una sala semivacía un sábado por la noche. Mi compañero y yo nos sentimos igual de románticos, perdidos en esa isla, rodeados por piratas del Caribe, psicópatas y hombres-araña. Teníamos una rara sensación, tal vez de angustia o de incertidumbre o de miedo, pero también estábamos seguros de que, todavía, no estábamos solos y que, en el último momento del partido o de la vida, era posible ganar una medalla de oro o ser felices a pesar de todo...
[Leer más +]
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La vida de la Historia.
La Historia, ese monstruo intangible que se nutre de cadáveres, tan sólo recuerda a unas pocas personas, pese a zarandear con sus devaneos a toda la humanidad por entero.

El Mauricio que da nombre a esta narración es un hombre corriente y sencillo, con aciertos y errores comunes, y cuya única ambición es vivir cada dia siguiendo y defendiendo sus ideas y principios. Un hombre cualquiera con el que veremos, a través de las ventanas de su memoria, como la Historia se comporta como aquella famosa mariposa cuyo lejano aleteo acaba por convertirse en destructivo huracán.

La Cuba próspera que se diluyó como su azúcar por unas tormentas que sacudieron Berlin y Moscú, allá en la remota Europa, se nos retrata fielmente no por su efecto global -que es el que recuerda la Historia- sino por su repercusión en las pequeñas historias cotidianas que nunca tendrán reconocimiento ni se van a valorar.

Modesta y sencilla película sobre un hombre modesto y sencillo, con sus ilusiones y desengaños, esperanzas y decepciones, al que la Historia -sin advertir siquiera su insignificante presencia- maltrata y zarandea.

Mauricio es cubano, pero podría ser ser un ciudadano de cualquier parte del mundo. Porque lo creamos o no, lo queramos o no, todos somos diminutas partes de un todo que recuerda tan solo a unos pocos, pero que se compone y se alimenta de todas las vidas que a su paso van quedando en el olvido.
[Leer más +]
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo