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La panadera de Monceau (C) (1963)

La panadera de Monceau (C)
Trailer
7,1
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Sinopsis
Narra la historia de un estudiante de derecho que se siente atraído por la joven Syvie, con la que se cruza a menudo por la calle. Aconsejado por un amigo, fuerza un encuentro fortuito para abordarla. Sylvie acepta la invitación, pero dice tener prisa y propone posponer la cita para otro día. Pasa el tiempo, y mientras el joven intenta en vano volver a ver a la joven, conoce a otra muchacha, una panadera... Primero de los 6 cuentos morales de Rohmer. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Boulangère de Monceau (The Baker of Monceau) (S)
Duración
23 min.
Guion
Éric Rohmer
Fotografía
Jean-Michel Meurice, Bruno Barbey (B&W)
Productora
Les Films du Losange
Género
Romance Drama Drama romántico Nouvelle vague Cortometraje
Grupos  Novedad
Cuentos morales de Eric Rohmer
9
LA ATRACCIÓN DE LO DULCE
Inauguración de los "Cuentos Morales", este breve mediometraje esboza el esquema común a los seis films de la serie: un hombre, centrado amorosamente en una mujer, es tentado por otra, episodio en que consiste el argumento de cada película.

Ambientada en el populoso barrio parisino de Villiers, llena sus calles un continuo tráfico de Tiburón, Doscaballos, pequeños Cuatrocuatro y viejos Peugeots familiares.

En medio de ese ajetreo, un estudiante de Derecho se cruza a diario con una elegante rubia, Sylvie, hasta que por un golpe de suerte consigue hablar con ella y abrir el camino a una cita. Enamorado.
Pero Sylvie desaparece y su ausencia se prolonga durante días. El estudiante dedica su tiempo a deambular por el barrio, buscando otro encuentro con ella. En uno de sus vagabundeos entra por azar en una panadería-pastelería donde una morenita sensual trabaja como dependienta.
El régimen alimenticio del estudiante se irá escorando hacia el dulce: por un momento parece que a base de ‘sablés’ puede acabar cambiando significativamente de talla…

Como dijo Alexandre Astruc, la cámara es una estilográfica: Rohmer no logró rematar en forma literaria los relatos de la colección "Cuentos Morales", y sí en su elaboración cinematográfica.
Como en todos, en éste la voz narradora, en íntima 1ª persona, tiene un peso superior a los hechos narrados, muy resumidos. Lo que importa es el proceso moral que esa voz refleja.

Obra incipiente, el estilo de Rohmer se mimetiza aún con el de Bresson (aunque los temas y tratamientos de cada uno sean diversos): dinamismo sobrio y pausado, diálogos depurados, sonido directo, ausencia de música, actores en fase de aprendizaje…

Disciplinado ‘cine en prosa’, evita las referencias culturales y cualquier grandilocuencia. En su despojamiento, en su sencilla domesticidad de 16 mm, alcanza a plasmar un aura poética bastante perceptible, aunque la panadera tal vez tenga objeciones que oponer.
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43 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cuento callejero
El primer cuento moral de Eric Rohmer es una mera anécdota entre estudiantes, una serie de escenas callejeras repletas de naturalidad y mil detalles.

La acción transcurre durante el mes de junio en el enclave de Villiers. Hace mucho calor, las calles están abarrotadas de gente que pulula entre los cafés, los mercados... y las panaderías. El narrador, un estudiante de derecho, se pasa los días repasando conocimientos para un examen, o eso intenta, pues vive más pendiente de la rubia Sylvie, que pasea todos los días por el barrio. Tras discutir la estrategia con un amigo, nuestro protagonista consigue una cita; frustrada por la desaparición de Sylvie. Entre impaciente y aburrido, el estudiante se dedica a escrutar las calles, mientras se toma algún dulce de la panadería, a la que volverá todos los días para cortejar a la morena dependienta que le sirve.

El trazado de las calles es perfecto: el barrio de Villiers, la calle de Rome, el bulevar de Courcelles, la calle Monceau. El juego de la seducción, torpe, y a la vez delicioso, como las galletas y pasteles, principal alimento del protagonista. La dualidad entre la fría rubia y la cálida morena, entre la sofisticación y la sensualidad. La fisonomía de la panadera, indescriptible. Las ligeras caricias, sutiles. La chulesca seguridad del estudiante, hilarante. El giro final, precioso. La intrascendencia de toda la historia, maravillosa.

Todo estudiante de cine debería ver cómo empezó Rohmer. 23 minutos de vida.
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28 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil