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Une histoire d'amour (2013)

Une histoire d'amour
Trailer
4,5
45
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Sinopsis
Narra el asesinato a quemarropa de un banquero a manos de su amante mientras practicaban unos juegos sadomasoquistas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Une histoire d'amour
Duración
76 min.
Guion
Hélène Fillières (Novela: Régis Jauffret)
Música
Étienne Daho
Fotografía
Christophe Beaucarne
Productora
Albertine Productions
Género
Drama
3
Une histoire d'amour
"Las historias de amor son planetas privados, se evaporan cuando sus habitantes los dejan, obedecen a leyes desconocidas para el resto del universo, desconocidas incluso para quienes habitan en ellos"..., y con este discurso pretende justificar un secretismo y misterio que, en lugar de atraer y motivar a su descifrado y resolución, produce desgana y pasotismo, pesadumbre por un enigma que prescinde de la exquisitez de la comunicación hablada, del apetecible y delicioso intercambio de palabras y voces, de un solicitado diálogo gustoso y, a cambio, como marca exclusiva de la casa, ofrece una lectura equiparable con imágenes gélidas, estáticas, cortantes y superpuestas, sequedad informativa acompañada de melancolía escénica de hábitat rígido, fotografía fija de enmarque delimitado y distribución preparada en exceso, con un resultado inapetente e insustancial de quien se da de altivo y engreído cuando ni siquiera él sabe por dónde va o entiende qué quiere decir.
"Somos juzgados por leyes que no eran nuestras en el momento en que se hicieron; lo conociste una tarde de primavera, te convertiste en su amante, dijo que se casaría contigo, no mantuvo su promesa", claridad escrita no percibida en pantalla, nula historia de amor donde el trío protagonista no despierta interés alguno, una bella Laetitia Casta desfilando su rostro seductor por pantalla sin más aliciente que rememorar su seductora mirada, ya hace tiempo no apreciada por la cámara, un Benoît Poelvoorde de millonario excéntrico, con gustos sexuales peculiares, que hace y deshace a su antojo y, Richard Bohringer, un no-marido, presente fantasma mártir que observa, calla y no juzga ni sentencia el triste hacer de su compañera, una generalizada fatiga conceptual que provoca desapego y desinterés por una narración cuya sinopsis te adelanta su resolución y su recorrido no tiene la sensibilidad, carisma ni emoción de atrapar tu percepción.
Estética minimalista que congela al espectador ante una visión estéril y vana que avisa de fuego donde apenas hay humo, que insinúa y vende falsas promesas nunca satisfechas, arrogancia que olvida, en su soberbio camino, cubrir las necesidades de una audiencia que no le va a la zaga ni lo pretende pues, por mucho que mire e indage, acaba cediendo al abandono.
Letanía mustia que se preocupa más por planificar la imagen fotográfica que por su contenido, dependencia obsesiva de una directora, Helène Filliéres, que se aferra al porte, la distinción, la suntuosidad del vestido, la perfección visual de una estética que es todo su mundo, la única ocupación que perturba su mente relegando, mejores ideas para transmitir la historia, al cajón del olvido.
"Yo también canté ese canción y tú lo sabes"; lío amoroso endemoniado de personajes carentes que se enganchan a su adicción sexual pero, con tal carencia en su personalidad y expresión de dicha nulidad sentimental, que adormecen en lugar de motivar, donde se echa de menos participar más de ellos y sentir afinidad, conexión o pasión por su historia, no una desantención que mina el espíritu del más interesado.
Artificiosa, ostentosa aspiración de pobre exposición y endeble resultado, menos solemnidad, fingida elegancia opulenta y más carne, jugo y sustento en el plato que el estómago no se alimenta de supuestos contemplativos que no contentan la carne, ni convencen a la mente ni sacian al alma.
¡Ay, distingué cuisine française!, ¡qué comida más desapacible y fría acaban de servir en la mesa!, ¡enséñales tu habilidad, manjar y arte para complacer paladares y deleitar ese delicado y sensible pequeño cielo de la boca!

lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Roles intercambiables.
Lo conociste una tarde de primavera. Te convertiste en su amante. Dijo que se casaría contigo. No cumplió su palabra.

"Una Histoire D'Amour" no es como el título lo indica, una historia de amor. Es una historia sobre dos personas que podrían haberse amado, pero que no se aman lo suficiente a sí mismos como para amar al otro. Es una historia sobre dos personas perdidas, que se ven pero no se encuentran. Es una historia sobre personajes sin nombres, el banquero, la joven mujer, el marido, el psicoanalista, el mayordomo. O quizás sí es una historia de amor, como lo indica el narrador al comienzo, "las historias de amor son planetas privados que se desmoronan y desaparecen cuando sus habitantes salen. Obedecen las leyes que el resto del universo no conoce. Leyes que incluso los interesados ​​pueden no ser conscientes de ellas".

Él es un banquero, rico, aburrido, que disfruta de las putas y del sadomasoquismo. Ella es una hermosa joven, prostituta, pero que vive con su marido, le interesa el dinero y cree en sus promesas. Al principio parece que sí, que lo que vamos a ver es una historia de amor. Al menos en ese primer encuentro, torpe al principio, pero que luego deriva en golpes que él disfruta y en un abrazo fuerte tras el goce. Pero no, no es amor lo que sigue, sino una obsesión.

A él le gusta que lo humillen en la cama, pero fuera de ella, es él quien tiene el control. En lugar de ser sumiso, es el amo, y es ella la sumisa, su esclava, la que acepta cada orden y humillación. Los roles se invierten constantemente. Él está tan perdido que quiere morirse, pero teme que alguien lo mate, excepto que se lo pida. Ella acepta un millón de dólares que él le ofrece, quien incluso le pide casamiento. Pero a sus promesas se las lleva el viento. Y todo se termina transformando en un círculo vicioso para terminar siempre en el mismo lugar: con él humillándola y haciéndole saber que es una puta y lo que él piensa que es una puta. Al fin y al cabo a él le gusta tener el control. Y es que en el sadomasoquismo, al contrario de como uno lo piensa en una primera instancia, quien tiene el control es la persona sumisa, es quien decide cuándo el juego se termina en una relación de mutuo consentimiento. Y acá es así, es él quien decide cómo desea que sea el sexo, violento, para con él, pero es él también quien decide cuándo esto se acaba. Pero así como pretende controlar todo, no puede controlar la fascinación, la atracción desmedida que siente por esta mujer (¿y cómo culparlo? Laetitia Casta es de las mujeres más bellas que hay sobre la tierra). Que sí, que no. La película es un tumulto de decisiones que no se toman... hasta el final. En el que alguien por fin decide terminar con algo que no es sano para nadie, no importa las consecuencias qué esto acarree.

La película de Hélène Fillières presenta climas constantemente densos, pesados; la música acompañada de una puesta en escena fría, nos hace mantenernos al vilo de lo que va a venir, algo que no sabemos que es pero que a la vez no se puede evitar.

Aunque basada en hechos reales, esta historia es ficción. Esa es la leyenda que aparece cuando la película termina, la pantalla se pone en negro y justo antes de que empiecen a llover los créditos.

http://enjoylandia.blogspot.com.ar/
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