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El extraño caso de Angélica (2010)

5,7
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Sinopsis
Penúltimo largometraje de Manoel de Oliveira, que esta vez se divierte con una película de fantasmas en la que un fotógrafo emprende un viaje alucinado después de retratar a la hija muerta de los propietarios de un hotel. Sin caer en la nostalgia del que sabe que la visita de la Parca está proxima, el director nos invita a un viaje mágico en el que la realidad y la ficción se funden para darnos a entender que la vida y la muerte son una y la misma cosa. Contada con la sonrisa perpetua en los labios, la aventura de Isaac mantiene el encanto y la frescura del cine de la época silente, pero no su característica ingenuidad. Oliveira que, como el mismísimo Diablo, sabe más por viejo que por diablo, como él se divierte, manejando como un titiritero al desdichado fotógrafo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Portugal Portugal
Título original:
O Estranho Caso de Angélica (The Strange Case of Angelica)
Duración
97 min.
Estreno
20 de mayo de 2011
Guion
Manoel de Oliveira
Fotografía
Sabine Lancelin
Productora
Coproducción Portugal-España-Francia-Brasil; Les Films de l'Après-Midi / Filmes do Tejo / Lusomundo / Ministério da Cultura / Radiotelevisão Portuguesa
Género
Drama Fantasmas
10
¿Dónde yace tu sonrisa escondida?
Pocas veces he salido de un estreno con la percepción tan clara y rotunda que acababa de contemplar, no ya una obra maestra, sino en términos mucho más íntimos, una de aquellas películas que por siempre me acompañarán, porqué de la manera más hermosa posible me ha devuelto todo el amor que como espectador deposito en esa forma de arte llamada cine.

Intuía que Manoel de Oliveira, con 101 años en el momento del rodaje, iba a echar el resto en una película proyectada hace más de cinco décadas, y cuya idea nació de una experiencia vital que le marcó profundamente. Al mismo tiempo, acuciaba el temor de saber que las altas expectativas son siempre un arma de doble filo, ya que si no se cumplen el sentimiento de decepción se multiplica. Oliveira no las cumplió. Las superó.

Desde la apabullante sencillez de su planteamiento argumental sobre la relación amorosa de un joven fotógrafo con el espíritu de una recién fallecida, la cual le sonríe a través del visor, el director propone una deliciosa fábula moral que explora la pasión más allá de los límites de la racionalidad —extraordinarias las escenas oníricas en blanco y negro—, dónde lo sombrío no excluye la ironía y la búsqueda metafísica va de la mano de la carnalidad y la fisicidad en las actividades humanas más ancestrales, como dos caras indisociables de una misma moneda.

De esta manera, al igual que Hitchcock en "La ventana indiscreta", Oliviera indaga también sobre la imagen y la mirada en sus múltiples vertientes (la del protagonista, la del director, la nuestra…); es decir, sobre el propio hecho cinematográfico.

Como muchos maestros en sus obras postreras (Ford, Ozu...), Oliveira, que siempre ha buscado la esencialidad, llega a los límites absolutos de la depuración. Cada encuadre, en su tan elevado grado de rigor —pocas veces igualado— deviene significado purísimo cargado de resonancias y forjador de inaprehensibles sensaciones y, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, se va tejiendo el que para mí es, como "Cuentos de la luna pálida", "Ordet" o "Pather Panchali", un film sublime ("dicho de aquello que suscita una emoción pregona por su altísima belleza, que ultrapasa la comprensión humana"). O, si se quiere, una de las más poéticas y conmovedoras respuestas que jamás me han dado a la famosa pregunta de Bazin, ¿qué es el cine?

Si tuviera que traducir "El extraño caso de Angélica" a las palabras, escogería éstas de Miguel Hernández:


Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
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25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El curioso caso de Manoel de Oliveira
Muchas veces, cuando te hablan de una chica y te comentan lo simpática y buena gente que es la muchacha, lo que se pretende con tal observación es disimular lo poco agraciado que es su físico.
Con el cine de Manoel de Oliveira de los últimos años me da la sensación de que sucede lo mismo, y cuando se habla con exaltación de su longevidad (cuenta ya con 102 años haciendo esta película), en cierto de modo se intentan camuflar las enormes carencias que tienen sus películas. Partiendo de la base de que el argumento da para muy poco, quedándose uno perplejo ante semejante prolongamiento de una historia tan escueta.
En “El extraño caso de Angélica” –un proyecto de 1952 fracasado a causa de la censura– basta con la enajenación de un fotógrafo ante una joven recién fallecida a la que acaba de retratar. Esa joven es Pilar López de Ayala, a la que no ha hecho falta aprender ni pizca de portugués en su andadura por el país vecino, ya que su trabajo se limita a apenas pestañear en un par de ocasiones. Sin duda, su trabajo más difícil después de sus incursiones en la ya paradigmática serie de adolescentes “Al salir de clase”.
Aunque el protagonista omnipresente sea Ricardo Trêpa, que no está nada mal, y tiene incluso pose de actor de Hollywood, todo quede dicho. Es ya un habitual en las películas del, para mí, excesivamente veterano director portugués, quien lo poco que nos concede son unos bellos, aunque eternos, planos del entorno rural portugués.
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20 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil