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La condición humana I: No hay amor más grande (1959)

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Sinopsis
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Kaji, un japonés pacifista, trata de librarse del servicio militar aceptando un trabajo como supervisor laboral en las minas de la Manchuria ocupada. Kaji se dedica a mejorar las pésimas condiciones de vida de los prisioneros, pero sus esfuerzos son despreciados por el jefe del campo de concentración. Un día, el odio acumulado estalla y tiene terribles consecuencias. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Ningen no joken I (The Human Condition I: No Greater Love)
Duración
208 min.
Guion
Masaki Kobayashi, Zenzo Matsuyama (Novela: Jumpei Gomikawa)
Música
Chuji Kinoshita
Fotografía
Yoshio Miyajima (B&W)
Productora
Ninjin Club / Shôchiku Eiga
Género
Drama Bélico Años 40 II Guerra Mundial Guerra Chino-Japonesa (II)
Grupos  Novedad
La condición humana
9
LA CONDICIÓN HUMANA REVELA UN EXCELENTE, VALIENTE Y CRÍTICO CINE JAPONÉS POCO VISTO EN OCCIDENTE
Esta parte I del magnífico film de Masaki Kobayashi, LA CONDICIÓN HUMANA, nos presenta a una pareja japonesa de recién casados, con una escena preciosísima y sensual de ambos besándose tendidos en la parte de un camión militar, y medio cubiertos por una lona, que los conduce al destino laboral que él va a desempeñar en una mina de Manchuria (región continental de China que fue ocupada por Japón y convertida en una provincia suya desde los años 1931 a 1945) donde él, Kaji (el actor Nakadai Tatsuya), ha optado por el trabajo de supervisor en dicha mina con tal de librarse de hacer el servicio militar.

Es decir, LA CONDICIÓN HUMANA es una monumental obra cinematográfica japonesa sobre un pacificista u objetor al militarismo de su propio país que lamentablemente se verá inmerso en todo lo que desprecia y tendrá que sobrevivir en medio de ello; pero además este hombre, Kaji, es un hombre honesto, justo y valiente, que se enfrentará a todo tipo de actitudes innobles cuando las ve, lo cual le conllevará auténticas complicaciones y efectos secundarios terribles entre sus propios conciudadanos, compañeros o gente de su misma cultura.

LA CONDICIÓN HUMANA es una obra inaudita para su época y país, que alcanzó poca notoriedad en el resto del mundo, salvo a partir hace unos años que ya han empezado a verse algunas versiones traducidas a idiomas occidentales; pero en verdad se trata de una excelente obra de arte, quizás de las mejores cien películas de la historia del cine, que aún no aparece en las listas de obras notorias y tampoco en las listas que hay sobre las mejores cien películas de la historia, algo que sólo se entiende en base al desconocimiento que existe, incluso entre los entendidos del cine, de este grandioso film de nueve horas, dividido en tres partes.

Fej Delvahe
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73 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El camino del humanismo
Tatsuya Nakadai es Kaji. Y Kaji es uno de esos regalos que da de vez en cuando el cine donde podemos volcar todo nuestro afecto y respeto. Kaji está lleno de unos ideales que no casan nada con este mundo. Y menos casaban en un mundo con la II Guerra Mundial de por medio. Durante los 208 minutos Kaji recorre el camino del humanismo. Y a pesar de todos los inconvenientes, de todas las mentiras y decepciones, Kaji sigue recorriendo ese camino. ¿Irreal? Puede, pero Kobayashi consigue que nos lo creamos todo.

Sí, son una burrada de minutos, en blanco y negro y japonesa. ¡Casi nada! Pero es una historia llena de gran cine. De una calidad palpable desde su inicio, con una cámara que daña cuando lo pretende y emociona cuando quiere. Kobayashi nos brinda unos primero planos a ras de suelo que descolocan, una brillante realización y ambientación y unas actuaciones descomunales. Pero sobre todo nos ofrece un personaje que lo tiene todo para ser convertido en un icono y no se arruga al tirarlo a los leones: Nakadai está a la altura del reto impuesto.

Kobayashi comete a mi juicio un fallo habitual en este tipo de películas. Alarga en exceso la historia. Usa elipsis insuficientes (aunque algunas utilizadas son prodigiosas) y desdeña el uso de síntesis que hubiera mejorado la película. Su final es primoroso, y sabes que no resistirás mucho tiempo a seguir el camino de Kaji, que ahora, se vuelve más opaco, con menos posibilidades de seguir por esa senda del humanismo del que no pretende desviarse.

La historia pudo ser tildada de antipatriótica, pero lo que la gente no quiso ver, es que Kobayashi no hablaba de patrias ni banderas. Hablaba de hombres y mujeres con el mismo color de sangre circulando entre sus venas. Y si te das cuenta de ello, “La condición humana” es uno de los relatos más agudos y duros de este siglo.
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44 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
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