arrow

Soy Cuba (1964)

Soy Cuba
Trailer
7,9
1.606
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
A través de cuatro historias se describe la lenta evolución de Cuba, del régimen de Batista a la revolución de Fidel Castro. Son cuatro narraciones que refuerzan el ideal comunista frente al capitalismo. Comenzada a filmar apenas una semana después de la 'crisis de los misiles cubanos', una singular coproducción soviético-cubana en la que, a lo largo de estos cuatro episodios, Cuba se libera de sus dependencias políticas para reafirmar su identidad, singular e independiente, con sus contradicciones y esperanzas. La película fue "redescubierta" y dada a conocer al mundo por los maestros Martin Scorsese y Francis Ford Coppola en los años noventa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Unión Soviética (URSS) Unión Soviética (URSS)
Título original:
Soy Cuba (Ya Kuba)
Duración
141 min.
Guion
Enrique Pineda Barnett, Evgueni Evtushenko
Música
Carlos Fariñas
Fotografía
Sergei Urusevsky
Productora
Coproducción Unión Soviética (URSS)-Cuba; Mosfilm / ICAIC
Género
Drama Revolución Cubana Película de episodios Propaganda
"Apasionante rareza (...) no tanto por lo que cuenta como por la belleza plástica, la inmortalidad de sus imágenes, entre las más bellas jamás filmadas."
[Diario El País]
9
LA CÁMARA-PÁJARO
Preludio: pequeños títulos blancos en tomas aéreas de la costa cubana, transfigurada por la luz fotográfica. Lento aterrizaje.

Sigue el primero de la apabullante serie de planos secuencia que descose por todos lados la película (inicialmente un artefacto propagandístico), tras de un hombre que con pértiga empuja su barca por una calle de agua entre chozas de tablas, tendederos y toscas pasarelas.

Ya esos minutos llevan al espectador a preguntarse cómo demonios se mueve esa cámara, con qué trucos e ingenierías, para ser como pájaro que vuela veloz, sube y baja, pasa bajo puentes, entra y sale por ventanas, se cuela por boquetes, se eleva de pronto a la altura cenital.

Cuando luego, en la moderna Habana de Batista, pura diversión, juego y mulatas, la cámara-pájaro sigue a las concursantes del bikini, al locutor, a los festejantes que recogen bebidas de la bandeja y se pasan vasos y saludos en danza continua, sube a una azotea, desciende al solarium, revolotea entre los personajes, se fija en una bella que se levanta de la tumbona, camina cadenciosa hacia el borde de la piscina y se zambulle… la cámara ¡también se zambulle! y toma imágenes subacuáticas de los bañistas, del ondear de las extremidades, baile incesante…

Así todo: inagotable fiesta de la imagen en movimiento, una cámara dotada de facultades sobrehumanas en lo acrobático de su vuelo, en su atravesar paredes y rozar azoteas, pero también en el ímpetu poético, en la búsqueda de rostros elocuentes, paisajes que conmueven, gestos que llegan a lo hondo e inundan de humanidad el corazón impresionado del espectador.

La sucesión desbordante no sólo de planos secuencia sino de encuadres plásticamente soberbios, de elecciones escénicas brillantes, de ritmo siempre vibrante y sostenido, alcanza un alarde culminante en la toma de la comitiva funeraria que lleva a hombros el féretro del revolucionario por las calles de La Habana vieja, volando la cámara-pájaro desde la tela de la enseña sobre el ataúd, y desde los rostros sudorosos, hacia los áticos de los edificios circundantes, atravesando la sala donde los fabricantes de puros despliegan la bandera, por la que se desliza el vuelo del objetivo para regresar a la calle y abarcar la comitiva en panorámica majestuosa.

Sólo por su fabuloso plano inicial se pondera tanto, y con justicia, “Sed de mal”, de Welles. Hay en “Soy Cuba” una docena de planos secuencia tan fabulosos o más. ¡Qué deslumbrante acumulación de talento visual, arte cinematográfico y entusiasmo lírico!

Para la historia del Cine, el lastre propagandístico que esta película tiene en su carta natal quedará en lo anecdótico. Dan igual las palabras, el argumento. Por la generosidad creadora de Kalatozov, ese aspecto —que en manos de otros habría sin duda resultado pobre y grosero— se contagia aquí de cierta grandeza, en virtud de la exuberancia poética y una inspiración que no se explica, que nomás invade, colma y traspasa la sensibilidad fascinada del espectador.
[Leer más +]
57 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
VANGUARDISTA TÉCNICA DE FILMAR LA PURA AZÚCAR CUBANA
Me sumo a quienes se quedan admirados viendo las tomas tan impresionantes, originales, artísticas que realiza allá por 1963 este director; su técnica cinematográfica es tan vanguardista y singular que sobrecoge los sentidos. Por ejemplo esos enfoques verticales de los personajes desde ras de suelo hacia el cielo, o al contrario desde las alturas hacia la base.

Cuatro narraciones muy bien trazadas, ocupan el extenso argumento de dos horas y veinte minutos.

En la 1ª es imponente belleza de una mujer negra que se prostituye con un turista adinerado, con tal de sobrevivir en su inmensa miseria; ¡curioso detalle: la que vende su espléndido cuerpo, siente más vender su pequeño crucifijo de cuello! —¿Acaso este argumento sirve para justificar la revolución de Fidel Castro? Hoy en día, tras décadas de gobierno revolucionario-comunista en Cuba, hay más mujeres prostituyéndose con turistas que antes, y ahora consentidas por el castrismo—.

La 2ª, de gran emoción, en torno a un viejo cortador de caña de azúcar, al que de repente el patrón le dice que ha vendido la plantación, su choza y su trabajo. Hermosísima y encantadora la muchacha, hija del viejo, en la escena donde canta una canción cubana que su hermano acaba de poner en una máquina tocadiscos; la camara se centra en su resplandeciente lozanía, inocencia y gracia hipnotizadora.

La 3ª historia es la más comunista-leninista, sobre los estudiantes e intelectuales pro-castristas que en la capital hacen su labor revolucionaria y de oposición al Estado del presidente Batista; se trata de una narración excesivamente ideologizada que alcanza el empacho apologista cuando la policía invade una imprenta clandestina, halla un libro de Lenin y golpea el pecho de uno de los subversivos a la vez que pregunta de quién de ellos es dicho ejemplar —años más tarde, el régimen del Comandante reinante hará lo mismo, censurando y prohibiendo libros no afines o contrarios a su sistema político—.

Y por último la 4ª, rodada en la Sierra Maestra, acerca de un campesino de ese entorno que sólo quiere usar sus manos para sembrar, no para matar, pero que la tragedia sufrida en carne propia le hace cambiar de idea. Impresionante el rodaje en las laderas inclinadas de la citada montaña; aunque pierde maestría "haciéndole la pelota" más empalagosa a la revolución comunista, según la típica supeditación del artista al poder que le está amparando, subvencionando o dándole de comer.

Importante film, no cabe duda, un rubí de enorme belleza cinematográfica, labrado a mediados del s. XX, mil veces mejor que todos juntos los del gran y célebre Sergei Eisenstein (1898-1948), por más que éste acapare siempre toda la fama del cine Soviético y Ruso. Donde se ponga esta preciosa obra de Mijail Kalatozov, pura poesía rusa trasladada a la calurosa Cuba de Las Antillas y el mar Caribe, quítense de en medio docenas de otras películas rusas más famosas pero también más tenebrosas y frías.

Fej Delvahe
[Leer más +]
53 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil