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Margin Call (2011)

Margin Call
Trailer
6,6
19.464
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Sinopsis
Crónica de la vida de ocho trabajadores de un poderoso banco de inversión durante las 24 horas previas al inicio de la crisis financiera de 2008. Cuando Peter Sullivan (Zachary Quinto), un analista principiante, revela datos que podrían conducir la empresa a la ruina, se desencadena una catarata de decisiones tanto morales como financieras que producen un terremoto en la vida de los implicados en el inminente desastre. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Margin Call
Duración
109 min.
Estreno
21 de octubre de 2011
Guion
J.C. Chandor
Música
Nathan Larson
Fotografía
Frank G. DeMarco
Productora
Lionsgate Films / Benaroya Pictures
Género
Drama Crisis económica 2008 Bolsa & Negocios Cine independiente USA
7
Glengarry Glen Ross 2008
Margin Call, que además es la ópera prima de un prometedor J.C Chandor, es una estupenda película que se parece bastante a la gran película de David Mamet, aunque ésta la supera en todos los niveles. Una especie de hermana pequeña, sería.

Destacan el reparto y el guión y quizás la gran pega sea la bajada del ritmo en el tramo final. Cierto, no es el paradigma de la tensión. De hecho el río tras la parte media vuelve mansamente a su cauce ante el estupor del espectador, que se preguntará cuándo demonios le va a dar un ataque de heroísmo americano a alguno de los personajes. Porque eso es lo que pasa en las películas, ¿no? Que suena la musiquilla y tal...

Pues ahí precisamente está lo que me ha fascinado de esta película. Más que llamarlo atmósfera, lo llamaría sensación. Ese algo que está permanentemente flotando en la historia y que hace que no se te quite de la cabeza que si tan sólo uno de ellos levantase la voz, si tan sólo uno de ellos dijera que NO está dispuesto, si tan sólo uno de ellos tirase de la manta en vez de coger su parte por cerrar el pico... (sigue en el spoiler)
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170 de 182 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Natural
Hacer entender al espectador la jerarquía de personajes en una película es generalmente una labor difícil que suele costar metraje y, muchas veces, naturalidad en los diálogos. Por ejemplo, en Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, para que sepamos que Andy García es el puto amo, se necesitaron no sólo minutos y minutos de diálogo explicando cuán gran tipo era, sino que incluso hubo que crear personajes exclusivamente para esa función, es decir, personajes de una línea de diálogo: “Jimmy… el gran Jimmy el Santo”. Evidentemente la cara de pazguato y las hombreras tipo David Byrne del feo de Andy complicaron las cosas.
La ventaja de partida de las películas que transcurren en oficinas es que esto no se necesita forzar ni una vez para mostrar la posición de los personajes: está el que se levanta a por un café y está al que se lo trae la secretaria. Y en el simple saludo al ascensorista se puede distinguir al inocente del cabrón.

Otro aspecto a favor de las películas de oficinas es la fotografía, porque el encuadre se pone al servicio de la escena, ya que hay poco margen para virguerías, regresándose así otra vez a la naturalidad, gran cualidad, ¡y muy apreciada! tal vez porque es de las pocas cosas que actualmente no se pueden aprender ni comprar. La película que nos ocupa, transcurre sobre todo de noche, y con las lucecitas de la ciudad, tras una cristalera, basta.

Los diálogos son el gran escollo de muchos guiones. Numerosas películas de época, de raperos, de juicios, de médicos, de ciencia ficción, etc., han caído en el mayor de los ridículos por no alcanzar el mínimo de naturalidad exigido. Piensen en esas películas españolas tipo Juana la Loca y me darán la razón. O en alguna de ciencia ficción con Wesley Snipes de prota. En las pelis de oficinas, los diálogos surgen espontáneamente y casi siempre quedan bien, ya saben por qué.

En cuanto a los actores, tres cuartos de lo mismo. Basta con tener tablas. Y de eso, Spacey, Irons, Demi o el mentalista van sobrados.
Y es más que evidente lo sencillo y agradecido que resulta el trabajo de vestuario, por no hablar de la casi total ausencia de efectos especiales y escenas de acción.
En total, que hacer pelis de oficinas está chupao y sale muy rentable (artísticamente al menos) ¿o acaso conocen alguna película realmente desastrosa del género? Todo el mundo conoce perfectamente el tejemaneje de los despachos, incluida la gente de la farándula. Y es que hasta los más bohemios directores de cine trabajan parte del año en oficinas. Así que, es pan comido. La única dificultad de este mini género estriba un poco en elegir una buena música y un mucho en crear una trama con ritmo. ¿Se consigue en Margin Call? Yo creo que sí, al menos en estos tiempos de crisis que vivimos.
¿Y el mensaje de la peli? Pues no sé si tendrá mensaje, pero yo he llegado a una profunda reflexión retórica:
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110 de 131 usuarios han encontrado esta crítica útil