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Alarma en el expreso (1938)

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Sinopsis
En un país centroeuropeo, el tren Transcontinental Express sufre un gran retraso a causa del mal tiempo. Los pasajeros pernoctan en un pequeño hotel, donde Iris Henderson entabla conversación con una vieja institutriz inglesa, la señora Froy. Poco después de reanudar el viaje, Iris se da cuenta de la desaparición de la anciana, pero los demás pasajeros afirman que su amiga no existe y que ella ha sufrido una alucinación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Lady Vanishes
Duración
97 min.
Guion
Sidney Gilliat, Frank Launder (Novela: Ethel Lina White)
Música
Louis Levy
Fotografía
Jack Cox (B&W)
Productora
Gainsborough
Género
Intriga Thriller Comedia Trenes/Metros Thriller psicológico Espionaje Secuestros / Desapariciones
6
La señora desaparecida
Hitchcock se inventa el nevado país de Brandiquia para ambientar una de las últimas películas inglesas antes de cruzar el charco aHollywood. Desde luego, no hay que extrañarse de su marcha porque el orondo cineasta apuntaba maneras. Con un reparto muy solvente, encabezado por la guapa Margaret Lockwood y Michael Redgrave (ambos muy acertados en sus respectivos roles), nos muestra un conjunto de personajes de los que hasta se puede extraer alguna que otra lección (spoiler1).
La cinta comienza con una introducción de 25 minutos donde prima un tono cómico, aunque hay algunos ganchos de misterio para ir abriendo boca. Esta introducción es, en mi opinión, un poco excesiva y podría haberse reducido (por ej, quitando la escena en la que los dos ingleses coinciden en el cuarto con la criada, que no aporta demasiado y que, como chiste, tampoco es la panacea), aunque por lo demás está bastante bien. En el momento en que el tren se pone en marcha, empieza ya el misterio (aunque los toques cómicos seguirán siendo abundantes) y la mejor parte del film, cuando la pobre chica intenta encontrar a la señorita Froy, sin recibir más que negativas que cuestionan su cordura, con el único apoyo de su odiado y extrovertido ex-compañero de hotel (romance típico pero que no desentona). Una vez se descubren los interrogantes, la cinta empieza un ligero bajón, donde presenta una serie de fallos y faltas de acierto que detallaré en spoiler2, pero que no logran que esta deje de ser una obra muy interesante y que merece la pena verse, ya sea para pasar un buen rato o para ver los comienzos de Hitchcock.
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39 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cautivador divertimiento
Film nº 22 de Hitchcock, penúltimo de su etapa inglesa. El guión de Sidney Gilliat y Frank Launder adapta la novela "The Wheel Spins" (1936), de Ethel Lina White. Se rueda en exteriores de Hampshire y en los platós de Gaumont Studios y Studios Lime (RU). Gana un premio de la neoyorquina NYFCC (director). Producido por Edward Black, se estrena el 1-XI-1938 (EEUU).

La acción tiene lugar en Brandika, país centroeuropeo imaginario, y en Londres, a lo largo de unos días de la primavera de 1938. Iris Matilda Henderson (Lockwood) es una muchacha de clase alta que regresa a Londres para casarse. El tren en el que viaja, el rápido Transcontinental Internacional, sufre una avería a causa de una avalancha de nieve. Pasa la noche, junto con los otros pasajeros del tren, en un hotel de la montaña, donde conoce a una anciana encantadora, Miss Fray (May Witty), y a un músico modesto, Gilbert Redman (Redgrave).

El film suma misterio, intriga y comedia, a la que añade elementos de drama, acción y aventuras. Se considera que es uno de los trabajos mejor logrados de la etapa inglesa del realizador. Mantiene a lo largo del relato un nivel alto de suspense. Como es contumbre en Hitchcock, un hecho insólito desestabiliza la vida de los actores. A partir de éste, los protagonistas se movilizan para afrontar un problema, ante la indiferencia e inhibición general. El realizador se sirve de sorpresas, situaciones inesperadas, confusiones y mascaradas, para mantener vivo el interés del espectador. Añade elementos visuales que refuerzan la tensión psicológica (imágenes vertiginosas, maceta que cae el vacío...). Extrae humor de la caricaturización de diferentes nacionalidades, identificando a los ingleses con la obsesión por el críquet, a los franceses con la pasión por el amor, etc. Se sirve de otros recursos humorísticos, como la apariencia de babel lingüística que adquiere el hotel a causa de la acumulación de clientes. El disfraz de monja enlaza suspense y humor. El sentido del misterio se refuerza con la presencia de la duda y la incertidumbre. Se hace uso del silencio como factor potenciador del suspense. La presencia del tren responde a una de las constantes del realizador, que en esta ocasión da cabida a gran parte de la acción.

Es interesante seguir la evolución psicológica que experimenta Iris a lo largo del relato: pasa de la indiferencia propia de una chica rica, que lo tiene todo, a comportarse como una muchacha responsable y preocupada por los hechos que la rodean. Contiene sutiles referencias críticas al nazismo.

La música, de Louis Levy ("Sabotaje", 1936), ofrece un magnífico preludio, alegres composiciones populares alpinas y melodías de acordeón, piano, viento y orquesta. La fotografía, de Jack Cox ("El número 17", 1932), presenta negros sólidos y firmes, blancos intensos, perspectivas amplias y profundas, planos de cámara subjetiva (mareo de Iris) y una excelente gestión del espacio escénico (tren). Película deliciosa y fascinante.
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36 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
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