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Millennium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire (2009)

Millennium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire
Trailer
6,3
12.915
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Sinopsis
En este desenlace de la saga Millennium la tensión se dispara. Tras el agónico final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, puede que Lisbeth Salander haya sobrevivido a ser enterrada viva pero sus problemas están lejos de haber acabado. Está acusada de triple asesinato y fuerzas poderosas intentan silenciarla de una vez por todas. Mientras, Michael Blomkvist escarba en su oscuro pasado y pronto encuentra sus huellas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Suecia Suecia
Título original:
Luftslottet som sprängdes (The Girl Who Kicked the Hornet's Nest)
Duración
148 min.
Estreno
5 de marzo de 2010
Guion
Ulf Ryberg (Novela: Stieg Larsson)
Música
Jacob Groth
Fotografía
Peter Mokrosinski
Productora
Coproducción Suecia-Noruega-Alemania; Sveriges Television (SVT) / Nordisk Film / Yellow Bird Films / ZDF Enterprises
Género
Thriller Secuela Crimen Drama judicial Asesinos en serie
Grupos  Novedad
Millennium
5
Adiós, Lisbeth. Te echaré de menos.
"Millennium 3" sigue la senda de su predecesora. Daniel Alfredson sigue fiel a su estilo. Narrativamente discreto, aprovecha el filón que supone el personaje de Lisbeth Salander, una genial, absorbente y descomunal Noomi Rapace (incluso estando debilitada, incluso con sus silencios), que se come lo que tenga por delante. Como pasaba en las anteriores, todo lo que le concierne, gana enteros.

Los nuevos personajes no están demasiado perfilados y algunos están claramente desaprovechados (por ejemplo, la atlética Monica Figuerola). Quizá podría destacarse a los doctores, tanto a Anders Jonasson como al pérfido Teleborian, así como a la embarazadísima hermana de Michael, Annika Giannini.
Las secuencias de acción tienen un claro déficit de tensión y se echa de menos algo de espectacularidad. Incluso la banda sonora pasa casi de puntillas. Aséptica, como la mayoría del metraje.

En mi modesta opinión, es casi tan floja como "Millennium 2", pues se puede hacer algo larga y no subsana errores del pasado. En conjunto, le falta emoción, es demasiado fría y para los no iniciados (lectores) se les puede hacer muy cuesta arriba.

Sinceramente, esperaba algo más de nivel para la despedida, aunque ya la segunda parte supuso un claro bajón respecto a la primera. Quizá las prisas por estrenar hayan impedido un trabajo más elaborado, acorde con el extraordinario éxito editorial .

Con todo, una pena que termine pues el personaje de Lisbeth es de los que marcan. La echaremos de menos.
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52 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Hasta luego...
Esto no es una crítica, es una despedida. Y yo soy de esas personas que no saben decir adiós. Soy de los que se despiden a pie de estación, sin una lágrima, mirando cómo se va un tren que nunca volverá. Con las manos apretadas en el bolsillo para no hacer un último gesto, con la tristeza en los ojos y la sonrisa en los labios, mintiendo un "hasta luego" que jamás llegará. Lo bueno es que, mientras se aleja el tren, se lleva las cosas que no gustaron: los reproches, los malentendidos y los desencuentros. Y la bruma de la pena, que siempre queda flotando detrás de esos últimos trenes, disuelve la amargura de los malos ratos para dejarnos solo el recuerdo de los buenos momentos. Será por eso, por despedirnos de todos ellos, que esta parte, la última, me ha parecido mejor que la segunda. Lisbeth ha quedado vengada. Los malos se han llevado su merecido. Michael estaba más guapo que nunca. Y, después de despedirme de ellos, me senté en el ventanal a contemplar una preciosa Estocolmo en la oscuridad de la noche. Todo estaba tranquilo y en paz. Pero yo estaba triste, y no precisamente por ver una mala película, sino, tal vez, por poner punto final a una grandiosa historia.

De Stieg Larsson no me he despedido. Después de compartir sus novelas con él, cerré la penúltima página de Millenium 3 en el mismo momento en que él apagó su ordenador, recogió sus cosas, apagó la luz y salió a la calle. Hacía frío en Suecia, pero no en el lugar adonde él se dirigía. Tenía un pasaporte con otro nombre en el bolsillo, un billete de avión para esa misma noche, un bloc de notas y un lápiz. Y una idea genial para desarrollar en dos mil nuevas páginas. Una nueva vida comenzaba. Pero, de momento, iba a descansar un poco. Se lo merecía.
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31 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil