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Silencio y grito (1967)

6,8
84
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Sinopsis
La historia se enmarca dentro de la inestabilidad política en el año 1919 tras el intento de toma del poder por parte de los comunistas. El ejército reprime a las fuerzas insurgentes y un joven comunista se oculta en un area rural. Un oficial del ejército conoce al joven porque fueron amigos en la infancia. Es ocultado en una pequeña granja, pero el enfrentamiento entre ambos amigos es inevitable... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Hungría Hungría
Título original:
Csend és kiáltás
Duración
73 min.
Guion
Gyula Hernádi, Miklós Jancsó
Fotografía
János Kende (B&W)
Productora
MAFILM 4
Género
Drama Bélico Años 1910-1919
8
Anatomía de la violencia I
Precisamente eso es lo que pretende hacer Miklós Jancsó, un director que tenía desde hacía mucho tiempo en el punto de mira pero que, por unas circunstancias u otras no había podido disfrutar hasta ahora. El interés del director húngaro es penetrar en las manifestaciones psíquicas y físicas del terror, más que en un análisis propiamente político de la época en sí, éste último surge de forma intrínseca en la mente del espectador que tiene un cierto conocimiento del momento histórico que Jancsó está abordando (en cualquier caso hay que tener en cuenta que el director ideó esta película para una audiencia húngara que, obviamente, estaría familiarizada con el periodo en cuestión). Sea como fuere la película comienza con las imágenes del desfile triunfal de las fuerzas del ejército blanco en Bucarest, encabezadas por su líder, el almirante Miklós Horthy, montado en un caballo blanco (símbolo distintivo del poder desde los tiempos de Roma). He aquí, pues, los triunfadores de la guerra civil que habría enfrentado entre 1918 y 1919 a las fuerzas conservadoras frente al Ejército Rojo de la República húngara de los Consejos instaurada por Bela Kun al frente del Partido Comunista húngaro. No obstante Jancsó no sólo pretende introducirnos al periodo histórico en cuestión, sino, además, mostrarnos quién estaba detrás de lo que vamos a ver a continuación (las jerarquías del poder).

Tras la victoria, se produjo la desbandada de los comunistas que habían sobrevivido, de modo que el nuevo régimen de Horthy desencadenó una brutal represión cuyo único objetivo era instaurar el terror en la sociedad húngara y arrancar de raíz la semilla del comunismo para así asegurar la pervivencia del orden tradicional. De esta manera se produce la irrupción de las fuerzas de seguridad a lo largo y ancho del país, especialmente en las zonas rurales, donde muchos fugitivos se refugiaron. Allí, en un páramo desolado con horizontes que revelan la insignificancia del hombre -lo cual recuerda inmediatamente a la granja de "Satantango" (es obvio que Tarr conocía a la perfección películas como ésta, que forman parte de la mejor tradición del cine húngaro)- se sucede la acción acompañada por los ladridos sin respuesta de los perros. No obstante, el nuevo estado se va a encontrar con que entrar en el mundo campesino suponía entrar en una realidad paralela que se regía por unos patrones de comportamiento muy diferentes a los típicos de Budapest (todo estado moderno se encuentra con un reto similar, algo particularmente visible en la Europa que va del siglo XIX al XX. En España los caciques y la Iglesia eran quienes servían de correa transmisión allí donde el estado no llegaba de forma efectiva). Por primera vez el estado húngaro muestra su deseo de disciplinar y encuadrar a esa población sometiéndola a estrictas regulaciones, lo cual habla a las claras de su vocación totalitaria.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil