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El camino a Bresson (1984)

El camino a Bresson
Trailer
6,6
127
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Sinopsis
Dos jóvenes admiradores del director de cine Robert Bresson consiguieron entrevistarlo en Cannes, donde se presentaba su film 'L’argent' (1983). El documental analiza la concepción del cine y el estilo de Bresson. Contiene también entrevistas con personalidades como Andrei Tarkovski, Louis Malle, Paul Schrader o Dominique Sanda (actriz del film 'Un femme douce'). Como colofón, el encuentro con Bresson, en su habitación de hotel. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Países Bajos (Holanda) Países Bajos (Holanda)
Título original:
De weg naar Bresson
Duración
54 min.
Guion
Jurriën Rood
Fotografía
Deen van der Zaken
Productora
Frans Rasker Film
Género
Documental
6
De cuando Servadac regaló un libro de Bolaño a David Lynch
David Lynch parece un personaje de una película de David Lynch. Tarantino parece un personaje de una película de Tarantino. Tim Burton parece un personaje de una película de Tim Burton. Bresson no parece un personaje de una película de Bresson.

Para empezar, el aspecto físico. Lejos de la discreción de sus criaturas, poco dadas a la ostentación y más preocupadas por los atuendos del alma, Bresson se manifiesta como un hombre fundamentalmente coqueto, con su pelo inmaculadamente blanco trabajado con barrocos rizos, y sus trajes dandis. Y después, movimiento y sonido: Bresson habla como la gente normal, sin la entonación monocorde y robótica de sus “modelos”; mueve los brazos y permite también que las facciones del rostro delaten claramente emociones como su incomodidad ante ciertas preguntas o las ganas de marcharse.

“El camino a Bresson” tiene un interés bastante relativo, circunscrito básicamente a imágenes de archivo del festival de Cannes donde fue premiado junto a Tarkovsky, y a declaraciones de gente como Shrader, Dominique Sanda, Malle o el propio Tarkovsky… El punto culminante debería haber sido la entrevista que los autores del documental, tras muchos esfuerzos, consiguen entablar con Bresson, pero que finalmente se revela corta y sumamente frustrante.

La edición española en DVD de “El dinero” contiene sin embargo en sus extras una bastante más jugosa entrevista concedida a la televisión francesa. Lo más llamativo —extraordinariamente llamativo, diría yo— es que al inicio un presentador advierte a los espectadores que Bresson exigió “dirigir” la entrevista, resuelta por ello en planos fijos, y al término vuelve a aparecer para recordar tal circunstancia, casi disculpándose por las molestias que haya podido ocasionar dicha planificación. Todos conocemos muchos casos de entrevistados que ponen condiciones, como no mencionar ciertos temas, etc., pero la verdad es que hasta ahora no había visto a ninguno que exigiera asumir la dirección, en este sentido cinematográfico de “puesta en escena”.

En cuanto al contenido, lo que más me llama la atención es el énfasis reiterado por parte de Bresson en la importancia que dice conceder a elementos como el azar, la espontaneidad, la ausencia de premeditación y hasta la improvisación. Si nunca he podido llegar a considerarme un bressoniano de pro (por mucha admiración que le profese y por mucho que adore hasta la extenuación algunas de sus obras, como “Pickpocket”) es porqué en ocasiones percibo plano a plano demasiado claramente la rígida mano del gran demiurgo interventor en todos y cada uno de los detalles, y que parece cerrar muy conscientemente el paso a todo aquello que pueda escapar a su férreo control, a imperfectos alientos de pasión pura colándose por entre las rendijas de los fotogramas. De ahí que me resulte harto curioso que lo que el propio artista opina que caracteriza su proceder, sea precisamente lo mismo que como espectador a veces echo en falta.

De todos modos, muy por encima de cualquier documental y de mis propias palabras, a quienes quieran de veras profundizar en las claves artísticas de Bresson —y también de Lynch, a quien he citado al inicio—, solo puedo invitarles a leer las críticas aquí vertidas por uno de los máximos devotos mundiales de ambos autores. Y si algún incrédulo ha podido pensar que el título de esta reseña era una “boutade”, aquí encontrará la prueba del delito:

http://youtu.be/z2bCrT9KeOk
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17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Quien más habla no tiene por qué ser el que más dice, ni viceversa
Hermético, rígido, huidizo, parco en palabras, austero en cuanto a la expresividad emocional. Así era el genio del cine europeo, y con ello tienen que lidiar los dos valientes estudiantes holandeses de cine, Leo De Boer y Jurriën Rood, para lograr este documental.

Trece obras en cuarenta años, obras que encontraban a la mayoría de su público entre la gente de los círculos cinematográficos, obras, algunas, que lograron que quebraran productoras. Ese podría ser el balance de la carrera Robert Bresson, y, sin duda, lo será para muchos, pero ahí mismo también, por el contrario, encontrarán otros un verdadero alegato en favor del cine como arte. Un alegato que Bresson no se ha encargado de dictar ni de promocionar públicamente más que con la realización de sus propias obras. De ahí la importancia de este documental, así como de los pocos libros que entorno a su figura y obra se han escrito, para llegar a aproximarse a este genio del cine.

El arte cinematográfico, obviamente, se construye a través del lenguaje cinematográfico, y éste tiene sus propias reglas, códigos, normas... y lo mejor de todo, es que los espectadores estamos en pleno proceso de aprendizaje, así como los creadores en pleno proceso de enseñanza, aunque ninguno de los dos lo sepamos.

El teatro filmado, a pesar del tiempo que ha pasado desde que D.W.Griffith sentara las bases del lenguaje cinematográfico, sigue copando pantallas de cine, de televisor y ancho de banda de redes ADSL. Bresson, a su estilo, tal como otros grandes directores que ha dado la historia del cine, aboga por alejase de lo antes mencionado, apuesta por escribir, indagar, manipular e idear todo lo que sea posible a través de ese lenguaje, para crear experiencias propiamente cinematográficas, donde la combinación del vídeo y del sonido ahorre cualquier necesidad de diálogo y de sobreactuación.

IMPRESCINDIBLE, para cualquiera que se haya emocionado con alguna película de Bresson, y que quiera aproximarse a un intento, a su vez, de aproximación al autor.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil