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Todos somos necesarios (1956)

Todos somos necesarios
Trailer
6,4
345
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Sinopsis
En 1950, una vez cumplidas sus condenas, tres presos muy diferentes -un médico (Alberto Closas), un funcionario (Ferdinand Anton) y un ladrón (Folco Lulli)- abandonan la cárcel rumbo a sus nuevas vidas. Los tres acuden a la estación de tren para viajar a la ciudad. Mientras esperan en la estación, sueñan con esa nueva etapa que les espera y las esperanzas que albergan de esa nueva vida. Aunque la cruda realidad de enfrentarse a la sociedad es algo que oscurece esta nueva oportunidad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Todos somos necesarios (Ritorno alla vita)
Duración
84 min.
Guion
José Antonio Nieves Conde (Historia: Faustino González Aller)
Música
Miguel Asins Arbó
Fotografía
Francisco Sempere (B&W)
Productora
Coproducción España-Italia; Sagittario Film
Género
Drama Drama social
9
AUNQUE SÓLO SEA POR UNAS HORAS
Este extraordinario director -de los mejores de España- sufre un extraño y persisitente olvido que, si no fuera por la oportunidad que nos da Filmaffinity, no podríamos reivindicar. Algunos intentamos ponerlo en su sitio, o sea, en lo más alto del cine patrio. Nieves Conde quiso emular a los grandes directores americanos de cine negro y de suspense y nos regaló una obra maestra titulada "Los peces rojos". En esta ocasión apela al emotivo mensaje de Capra " La vida de cada hombre toca otras muchas vidas y si él no está allí dejará un tremendo vacío" y nos obsequia con esta comprometida y, a la vez, entrañable película titulada "Todos somos necesarios".
El argumento gira en torno a tres expresidiarios que acaban de salir de la cárcel y que han de tomar un tren para regresar a sus hogares. Una vez en él se les presentarán los primeros problemas al enfrentarse con los prejuicios del resto de pasajeros.
Basándose en un extraordinario guión, Nieves Conde maneja su cámara con soltura a pesar de rodar en espacios muy reducidos y nos narra una historia dura con ciertos resquicios para la esperanza. Porque si dura, fría y calculadora es la deleznable actitud de la masa, más voluble que la chaqueta de un político, inesperada e imprudente a la vez que noble y valerosa es la reacción del expresidiario más rudo ante el llanto y el dolor infantil. Nieves Conde no oculta en ningún momento las miserias humanas, las dudas, los miedos. Lo que pretende es que el hombre reflexione, se sienta único e importante. Se sienta necesario para los demás. Aunque sólo sea por unas horas, tal vez unos minutos.
El nivel interpretativo de actores y actrices, protagonistas y secundarios, raya lo excepcional, dando una auténtica lección a cualquier actor/actriz español-a de los 80 en adelante. Son aquellos grandes actores de la doble T: talento+trabajo. Y, la interpretación de Folco Lulli como "El nene" es el no va más. El ejemplo de todos ellos sí que es necesario.
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
...pero no imprescindibles.
Los diez primeros minutos de "Todos somos necesarios" tienen el sabor, el olor y la textura de cine de altísima categoría. El acercamiento a la acción, los encuadres, la ejemplar presentación de los tres principales personajes, todo ello arranca con una energía y una solidez insólitas en una película española de los años cincuenta (y de los ochenta y de los noventa y de ahora...). Me remito al primer diálogo entre los presos según salen de la cárcel, que me maravilló por la honda inteligencia y la peculiar sensibilidad que transmite.

El resto de la película, por desgracia, desmiente esta primera impresión.

Sobre el punto de partida de tres ex-presos que salen de la cárcel y toman el tren de regreso a sus antiguas vidas, Nieves Conde construye una fábula moral sobre la prisión humana y la prisión moral, la psicología social y los prejuicios: fábula que hoy día se nos aparece como pueril e innecesaria. Los personajes, dibujados casi como arquetipos, no provocan el menor interés por sus vidas o sus acciones; como instrumentos que son al servicio de la lección moral, dejan de funcionar poco después del estupendo arranque. Creo que a estas alturas una película que nos diga que no estigmaticemos a la gente que sale de la cárcel, que son seres humanos y no retoños de Satanás, provoca más perplejidad que otra cosa.

El resto del filme resulta francamente aburrido, si bien es un placer ver a esos pedazo de actores (¡qué grandes Alberto Closas, Rafaela Aparicio y Manuel Alexandre!) demostrando que en tiempos inmemoriales existía un método de interpretación ibérico en el que la vocalización era compatible con la naturalidad.

Algo decepcionante después de la magnífica "Los peces rojos", me temo.
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17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil