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Quemar después de leer (2008)

Sinopsis
Ozzie Cox (John Malkovich) es un agente de la CIA que está escribiendo sus memorias en un CD, pero pierde y va a parar a manos de los empleados de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand), gente muy simplona que que intenta chantajear a Cox. La CIA acaba interviniendo y el asunto se complica cuando el chico del gimnasio se encuentra con el amante (George Clooney) de la mujer de Cox. Basada en la novela "Burn Before Reading: Presidents, CIA Directors, and Secret Intelligence" del ex jefe de la CIA Stansfield Turner. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Burn After Reading
Duración
96 min.
Estreno
10 de octubre de 2008
Guion
Joel Coen, Ethan Coen
Música
Carter Burwell
Fotografía
Emmanuel Lubezki
Productora
Working Title Films / Focus Features / Mike Zoss Productions / Relativity Media / Studiocanal. Distribuida por Focus Features
Género
Comedia Crimen Comedia negra
"Los Coen se ponen esperpénticos con un resultado pasable. (...) inconfundiblemente coeniana, moderadamente divertida, excesivamente paródica"
[Diario El País]
"La cinta es, sencillamente, una deliciosa y perfectamente engrasada comedia idiota. Que no para idiotas."
[Diario El Mundo]
6
Me he aburrido de cojones, pero ¡hey! ¡es una buena película!!!!!!!
He pagado 15 euros por dos entradas de cine: he apostado fuerte por los Coen. Manda huevos. Estos tipos son de esos que les ha tocado la mano un santo, porque esto es caer en gracia y lo demás son gilipolleces.

Respiro... os cuento.

Quemar después de leer, es una interesante (sí, un 6, interesante) película acerca del espionaje en versión humorística. La trama, como bien dice uno de esos críticos que cobran panoja y no lo hacen por amor al arte (y además no paga 15 putos pavazos como yo por ver esto), es como poco enrevesada, original (no podemos negarlo), y bien construída.

Así, con un comienzo soporífero (pero soporífero, hasta el punto de plantearme ir a ver Conspiración de no se qué... cambiarme a cualquier sala), la cosa se va calentando, el guión torciéndose, y las situaciones cómicas emergen (¡porque esto es una comedia! ¡sí!). Durante los primeros veinte minutos no se reía nadie. Después tampoco, pero he de reconocer que algunos momentos eran divertidos. No es una comedia estúpida, es buen cine. Lo que sucede es que a menudo el buen cine es tan jodidamente poco trasgresor en sus formas (que no en su contenido), que nos dormimos literalmente y deseamos qué se yo, algo más de gamberrismo.

Con un John Makovich excepcional (magnífico, me ha encantado, es un mal hablado de cojones, ahí está el punto irreverente que me gusta), con un correcto George Clooney, que se sigue considerando sexy con esa barba de puto pescador en la tormenta perfecta, deplorable, y con un GENIAL (y digo absolutamente GENIAL) Bradd Pitt (el único que consiguió hacerme reir de forma abierta), el cual hace de memo total, de estúpido añorable, en uno de esos papeles que se recuerdan. Y es que chicos/as, este hombre, cosas aparte, parece haber hecho un pacto con el diablo: cuarenta y tantos años y parece un preparador físico de de venticinco.

Las estupendas actuaciones de los secundarios hacen que por encima de la trama (original en todo caso), resalte como principal reclamo sus actores, actuaciones, reacciones espontáneas ante situaciones inverosímiles y surrealistas. Todo ello aderezado con una (no sé si profunda) crítica a los servicios de inteligencia y espionaje americanos (y por ende a todo el mundo), y una (esta sí muy profunda) crítica a las buenas formas, al convencionalismo, al engaño y a la falsedad en las relaciones.

No dejéis de verla, es recomendable si os gusta el buen cine, con todo lo que ello incluye (lo bueno y lo malo).

Habrán momentos en los que os aburráis de cojones, y espero que lo escribáis y reflejéis sin miedo aquí, porque lo que sí es cierto, es que a veces el buen cine es un puto ladrillo difícil de digerir. Este está a medio camino, se queda encajado en el esófago, pero termina por entrar sin problemas (o con pocos) al estómago. Y encima, alimenta.

Lo mejor: Las actuaciones. Brad Pitt. Sin duda. John Malkovich.
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276 de 385 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Idioteces para no idiotas
Muy alto habían dejado el listón los Coen después de su estupendo último largometraje. Ya fuera por esto o bien porque ‘Quemar después de leer’ fue rodada casi simultáneamente con ‘No es país para viejos’ (lo cual implicaba quizás demasiado poco tiempo de planificación), lo cierto es que de entrada, la cinta no acababa de transmitirme buenas vibraciones. Además, los primeros minutos del filme, aunque con algún que otro toque de genialidad -qué menos podía pedirse-, no terminaron de engancharme. Los peores temores se estaban cumpliendo… cegados por su reciente y brillante éxito, estos inconfundibles cineastas se habrían vendido a la lujosa maquinaria hollywoodiense para acabar firmando su primera película realmente decepcionante? Nada más lejos de la realidad.

Los Coen son la prueba viviente de que dos cabezas pensantes son mejor que una, y ponen todo su ingenio para conseguir una obra que por una parte podría ser considerada como “menor” dentro de su imponente filmografía, pero por otra parte hace gala de un pegadizo y excelente sentido del humor. Aunque la mayoría de sucesos con los que nos vamos encontrando a medida que avanza la trama entren dentro de la categoría de “tontería”, no por ello el conjunto queda desprovisto de mensaje. ‘Quemar después de leer’ nos habla de cómo la paranoia hacia el “enemigo invisible” ha acabado idiotizando la sociedad hasta límites insospechados. Pero eso sí, habla de ello de una manera nada cargante y lo más desenfadadamente posible. Tanto que a veces se podría pensar que la historia se reduce a un encadenamiento de gags a ratos no tan bien hilado como sería de esperar. No obstante, ahí radica el encanto de la cinta.

Otra buena razón para confiar en esta obra son las actuaciones de las principales estrellas que participan en ella. George Clooney y Brad Pitt se sumergen de lleno en sus disparatados y desmitificadores papeles. El resultado es algo histriónico pero incuestionablemente divertido. Como no podía ser de otra forma, los Coen se apoyan en un más que desarrollado elenco de secundarios (de hecho, todos los actores aquí vendría a serlo). Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton, Richard Jenkins… cada uno genial en su personalidad y trasfondo. Un reparto coral que ayuda a articular mejor esta hilarante comedia, experta en contagiarnos su buen rollo.

Estos dos genios del cine lo han logrado de nuevo. Han vuelto a coger un granito de arena y con él han creado una montaña. En ‘El gran Lebowski’ por ejemplo el granito fue una alfombra manchada de orina. Aquí el detonante es un CD repleto de banales recuerdos. Esta es la grandeza de estos hermanos nacidos en Minnesota, que nunca sabes por dónde te van a sorprender. Al final, antes de que se cierre el telón, los idiotas se preguntan si han aprendido algo de la experiencia. Puede que ellos no lo hayan hecho, pero nosotros sí logramos extraer una importante conclusión: aunque parezca que lo hagan sin querer, los Coen están en estado gracia.
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80 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil