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Dolls (2002)

Dolls
Trailer
7,3
8.556
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Sinopsis
Tres historias de amor y dolor: Sawako y Matsumoto eran una pareja feliz, pero las presiones de sus entrometidos padres les obligarán a tomar una decisión vital. Hiro es un anciano jefe de la yakuza (mafia japonesa). Treinta años antes, cuando era un pobre trabajador de una fábrica, abandonó a su amada novia para cumplir sus sueños de prosperidad. Ahora vuelve al parque donde ambos se encontraban. Haruna se pasa parte del tiempo mirando al mar, su bello rostro está ahora cubierto de vendas. No hacía mucho tiempo, ella era una cantante de pop de éxito que vivía entre shows de televisión y sesiones de autógrafos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Dolls
Duración
113 min.
Guion
Takeshi Kitano
Música
Joe Hisaishi
Fotografía
Katsumi Yanagishima
Productora
Bandai Visual Company / Office Kitano
Género
Drama Romance Drama romántico Historias cruzadas
8
Broken Dolls
A Kitano no le gusta tomar por los atajos corrientes. Va caminando despacio entre los árboles, pausadamente, sin plantearse a dónde quiere llegar, sin permitir que las presiones y aceleraciones de la vida actual alteren su ritmo parsimonioso.
A Kitano no le interesa la coherencia del relato, no le interesa la linealidad, ni la estructura narrativa habitual de presentación-nudo-desenlace.
Tampoco pretende ofrecer explicaciones ni porqués de las reacciones de sus personajes.
Sin complicaciones, sin estridencias, minimizando los diálogos para conceder un casi exclusivo protagonismo a la potencia visual, que es sobresaliente, Kitano filmó su peculiar análisis de las almas rotas.
Las almas humanas son tan frágiles... Cualquier soplo puede romperlas, y el director japonés se centra en ese instante en que se quiebran para siempre, para no volver a recomponerse.
Tan delicadas como esos muñecos del teatro de marionetas japonés, manejados por manos ajenas, esas almas quebradas se dejan arrastrar por la inercia de la corriente que las conduce, como si fuesen maderos inertes, hacia esas orillas olvidadas en las que embarrancan todas las cosas que carecen de voluntad propia para luchar contra la corriente o para dirigirse hacia una meta concreta.
Kitano introduce su cámara en esa orilla simbólica de las personas embarrancadas. Que en algún momento han entrado en una dimensión en la que el tiempo no existe, en la que el espacio no conoce límites ni coordenadas, en la que la vida corriente se deja atrás, el contacto con el exterior se abandona casi por completo, y se da paso al mundo interior, regido por las puras sensaciones, por los recuerdos más arraigados y por los sentimientos más viscerales. Con todo lo superficial hecho trizas, sólo queda la esencia del dolor, de la búsqueda de un refugio íntimo donde lo intolerable se haga llevadero. Cuando un corazón humano se lastima hasta extremos severos, tiende a buscar un lugar en el que se sienta seguro y protegido, y a menudo huye a algún reducto recóndito al que nadie más tiene acceso.
Kitano convierte la soledad, el dolor, el sufrimiento y la fragilidad humanas en hermosas imágenes donde una Naturaleza explosiva y exuberante despliega los más bellos colores que susurran en su especial lenguaje acerca de las propiedades curativas del mundo natural que nos rodea, de todos esos brotes de vida aún no adulterados por la mano del hombre y que resultan un consuelo para el espíritu.
El cineasta expone los traumas de cada uno con ojo sensible, compasivo e intimista, con esa mirada que sugiere un finísimo trozo papel que un soplo de viento estropea, un castillo de naipes que se viene abajo con el mínimo movimiento erróneo.
Porque tal vez no somos más que eso. Un castillo de naipes que a veces se mantiene en pie de puro milagro, amenazado por cualquier roce presto a derribarlo sin piedad.
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72 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Todo tiene su momento (cuidado con esta puntuación)
Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo:
su tiempo el reír y su tiempo el llorar,
su tiempo el lamentar y su tiempo el danzar,
su tiempo la guerra y su tiempo la paz.

Ante esta película podemos leer a críticos profesionales tildarla de insoportable mientras otros la consideran cine exquisito y obra maestra. Todos son sinceros y, de alguna manera, todos aciertan; ¿a quién creer, entonces?

Bien, hay que decir que "Dolls" es un ejemplo de obra en la que, por encima del vestuario, interpretación, efectos, duración e incluso guión, pesa especialmente el ritmo y, por así decirlo, el estado anímico del receptor.

"Dolls" es una magnífica película, pero en este caso es condición indispensable para su disfrute que coincida su ritmo secuencial con el ritmo vital del receptor. Y el ritmo vital del espectador, en este caso concreto, debe ser de melancolía suave. Un estado "zen", por así llamarlo.

Créeme, si el espectador llega a esta película con un estado interior de clara alegría se aburrirá en un primer momento y se enfadará después. Por otro lado, si el espectador se encuentra espiritualmente dolorido, esta película acentuará su sufrimiento y ahondará en su tristeza. En ambos casos, se arrepentirá de haberla visto.

Mira, "Dolls" es una película excelente en la que se mezclan pausada y poéticamente tres historias que van calando como la lluvia fina, conduciendo suavemente hacia una conclusión semejante: la vida es destino y el destino es tragedia, y cuando esto es asumido sin desesperación ni histrionismo, hay un algo hermoso y digno en todo ello.

Pero debes estar preparado.
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48 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil