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El voto es secreto (2001)

El voto es secreto
Trailer
6,6
187
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Sinopsis
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Irán Irán
Título original:
Raye Makhfi - Void Votes (Secret Ballot)
Duración
100 min.
Guion
Babak Payami (Idea: Mohsen Makhmalbaf)
Música
Michael Galasso
Fotografía
Farzad Yodat
Productora
Coproducción Irán-Suiza; Fabrica Cinema / Payam Films / Sharmshir / Rai Cinemafiction
Género
Comedia Drama
8
NOTABLE PELÍCULA IRANÍ CON EL RITMO PAUSADO Y REFLEXIVO QUE ACOSTUMBRAN LOS DIRECTORES DE ESE PAÍS
Otra notable película de un director iraní y con temática social acerca de lo que está ocurriendo en el Irán de la gente normal y corriente.

A una isla iraní del Golfo Pérsico, llega una mujer vistiendo a la usanza del país, es una delegada electoral para las elecciones nacionales que se celebran ese día; con la ayuda de un soldado que está destacado en ese lugar períferico, irá por la isla buscando los votos de aquellas pocas personas que allí habitan y quieran votar. La protagonista (Nassin Abdi) y el soldado (Cyrus Abidi), hacen una interpretación excelente como personas antagónicas, porque ella representa a la nueva generación de mujeres iranís, educadas con estudios superiores y capacidad gestora, por ej., para hacer llegar el derecho al voto, la democracia, a un lugar lejano y difícil; el soldado por su parte representa al hombre iraní, medio inculto, algo bruto y de mente bastante cuadriculada (hay una escena donde ambos van en coche por mitad de la isla, medio desértica y con horizonte abierto y despejado en todas las direcciones, sin nadie en kms, ni siquiera un árbol; entonces el soldado conduce y de pronto se para ante un semáforo que aparece en rojo constante; ella se baja y le dice con los brazos abiertos, "pero sin no viene nadie por ningún lado ¿a qué te paras?", él le replica que tiene que obedecer al "semáforo en rojo", pero ella le dice que sólo cuando es necesario pero no cuando tal obediencia es absurda porque primero no viene nadie ni a izquierda ni a derecha y además el semáforo está en rojo fijo). También otra escena muy buena es cuando ella no consigue que vote ni un solo hombre de un grupo de islamistas que estaban rezando, o sea, los fanáticos religiosos no creen mucho en la democracia y menos si quien les pide su participación es mujer, y a la par donde ésta consigue más votos es de un grupo de mujeres que aún llevan la cara cubierta con máscaras, que sí votan con mucho anhelo, quizás por las ansias que tienen de que cambie la sociedad y mejore sus vidas.

Sea como sea, el soldado que al principio siente mucha tirantez hacia la mujer, entre otras cosas porque como hombre no le gusta que ella sepa tanto, le dé órdenes y tenga más autoridad que él, luego irá sintiendo cada vez más respeto por ella al verla en su esfuerzo, dedicación y valía por el bien de todos; de manera que acabará brindándole a ella el gesto de querer emitir su voto, más cuando ella le indica que elija un papeleta de los distintos líderes que hay para ser elegidos, él soldado le dice que quiere votar por ella, porque a ésos no los conoce a ninguno pero a ella ya sí la conoce y sabe que será una buena representante. Detalle precioso y crítico de la narración.

En definitiva, película notable, muy agradable de seguir, como casi todas las películas iranís, bien fotografiada, bien desarrollada, que nos hace pensar y gozar acerca de su exótica sociedad.

Fej Delvahe
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18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
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No sé si el humor es universal, pero esta película deja bien claro que la ironía, el sarcasmo y el absurdo sí lo son. Hace años que ví El Voto es Secreto. Su espíritu aún me hace compañía y me recuerdo riendo delante de un semáforo en rojo en pleno desierto.
Una urna como objeto de peripecias y picardías. La Democracia encarnada en animosa mujer corriendo tras los votantes, que huyen cual almas que han visto al diablo, o cual cura que se ha tropezado con una piqueta. Un rifle para dos soldados y todos los medios por tierra, mar y aire, para que consigan llegar a tiempo: una caja de cartón y varias papeletas.

No sé si el humor es universal pero las personas sí lo son. Los hombres y mujeres iraníes eran iguales que mis abuelas y mis tíos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil