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Historia del último crisantemo (1939)

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Sinopsis
En el Tokio de 1885, Kikunosuke Onoue, hijo de un prestigioso actor, descubre desolado que es aplaudido únicamente por ser el heredero de su padre y que, en realidad, el público se mofa de sus interpretaciones. La única persona que se atreve a ser sincera con él es Otoku, la niñera de los hijos de su hermano. Pero precisamente por ello es despedida, y a Kikunosuke le prohiben verla por temor a los rumores que se desatarían por su relación con una sirvienta. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Zangiku monogatari
Duración
143 min.
Guion
Yoshikata Yoda
Música
Senji Ito, Shiro Fukai
Fotografía
Minoru Miki, Yozo Fuji (B&W)
Productora
Shôchiku Eiga
Género
Drama Romance Melodrama Drama romántico Siglo XIX Teatro
9
Clase de cocina
Hoy no hablaremos de planos generales ni meticulosos travellings. No hablaremos de la profundidad de campo que Mizoguchi usó antes que Welles (Ciudadano Kane) o Wyler (La loba). Ni de 140 planos en 142 minutos de metraje (¡tranquilos, yo no los conté!), es decir, casi un solo plano por cada minuto. Hoy vamos a dar una clase magistral de cocina. Nuestra primera lección será aprender a partir una sandía. Hagan el favor de encender su DVD y apretar el play. Avancen, avancen, avancen…minuto 23 aproximadamente por favor.

- Pero profesor Chagiñano, ¡esto no es un vídeo de cocina!
- ¿Ah no? ¿Y qué es?
- Esto es Cine.
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43 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Luz y oscuridad; hombre y mujer
El hijo de una famoso actor de kabuki quiere ser reconocido por su propios méritos como intérprete, posteriormente es desterrado y se va con una sirviente (Kakuro Mori, fantástica), la única que ha sido sincera con él, en un viaje en busca de la felicidad. Con éste insustancial resumen que hago, Mizgouchi crea una obra conmovedora y lírica, en torno a su fijación por las intimidad femenina -herencia de su hermana geisha-.

Como es constumbre no hay primeros planos, y actos tan banales como partir y compartir un trozo de fruta se convierte en algo mágico, el estatismo, la tranquilidad de los largos paseos en los que se fundamenta la narración, despedren tristeza, patetismo en una historia de amor e ilusiones. Kikunosuke verá la luz, Otoko la oscuridad y será feliz de haber renunciado a todo.

Además es un relato de la sociedad de entonces, en el que la mujer siempre está a la sombra, es la sacrificada , ha de hacer feliz a su marido y se acepta como algo natural. En cierta manera me recuerda a "Nubes Flotantes" de otros mis favoritos el olvidado en occidente Mikio Naruse, está otro entorno, personajes y situaciónes pero a efectos... siempre la mujer. Una de las primeras obras maestras de Mizgouchi de las que ha sobrevivido, no cuenta con la belleza visual de creaciones posteriores pero sí te adentras te cautiva.
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24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil