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El pecado de Cluny Brown (1946)

El pecado de Cluny Brown
Trailer
7,6
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Sinopsis
Unos días antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a Cluny (Jones), una joven apasionada de la fontanería, la envía su tío a servir como criada en una rica mansión inglesa. La vida como sirvienta es dura, pero sus días los alegra un refugiado checo (Boyer), invitado de los dueños de la mansión, que ha huido del nazismo. Ambos se identifican como "almas desplazadas", pero ella no quiere nada romántico con su agradable nuevo amigo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Cluny Brown
Duración
100 min.
Guion
Samuel Hoffenstein, Elzabeth Reinhardt, James Hilton (Novela: Margery Sharp)
Música
Cyril Mockridge, Emil Newman
Fotografía
Joseph LaShelle (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Comedia Comedia romántica
8
El mar, la barca y el carguero
Si hay algo que siempre caracteriza a una película de Lubitsh son unos diálogos ágiles y ácidos donde la ironía es tan sutil que encumbró sus películas como las más elegantes y sofisticadas. “Cluny Brown” no es una excepción:

- Pareces una frívola que sólo piensa en su cutis.
- Te gustaba hasta que llego Hitler.
- Me sigue gustando, pero estamos al borde de una guerra.
- Pues deja de hablar y haz algo.
- He escrito una carta al “Times”.
- Entonces todo está solucionado.

Directo, sin alardes, sin buscar complejidad. Así es, no sólo Cluny Brown, sino toda su filmografía. Lubitsh es de los pocos directores que ha sabido medir el tiempo. Sus comedias no buscan sorprender con un argumento rebuscado. No sorprende en este sentido. No cambia de registro en Cluny Brown donde de nuevo las mujeres olvidan su rol de sexo débil para recitarnos con igualadas luchas de poder (siempre sexual).

- ¿Qué le parece el Sr. Wilson? ¿Cree que ha llegado mi barco?
- Mira Cluny. Ahí fuera hay un océano, y en el océano hay una barca que desafía las olas y las tormentas. Y no es el Sr. Wilson. Pero en una ensenada hay un carguero. Tiene el motor apagado, no sale humo de la chimenea. Nada sería capaz de moverlo, ni el viento ni las olas. Ese es el Sr. Wilson.

Esta película, la tenía grabada en VOSE en una cinta VHS de un programa de la televisión pública llamado “Cine Club”. Sí, los más jóvenes se sorprenderán. Os aseguro que no miento. Antes, aunque parezca mentira, ponían películas de enorme calidad en versión original. Sí, eso era antes de que la televisión se convirtiera en lo que tenemos. Cada país, tiene la televisión que se merece. La que piden.
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53 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cluny Brown y Adam Belinski
Última película dirigida íntegramente y producida por Lubitsch, se rodó en los estudios de la Fox entre diciembre de 1945 y febrero de 1946. Se basa en la novela "Cluny Brown" (1946), de Margery Sharp.

La acción se inicia el mes de julio de 1938 y continúa en la mansión de lord y lady Carmel en la campiña inglesa. Narra la historia de una muchacha huérfana, decidida y alegre, aficionada a la fontanería, Cluny Brown (Jennifer Jones), a la que su tio Arn coloca como sirvienta de los Carmel a causa del disgusto que le produce su desenvoltura. La película habla de alta sociedad, sirvientes, trabajadores, inminencia de la guerra, clasismo, racismo, inmovilismo, ignorancia, exilio, estupidez, fontanería, etc. Construye una narración sarcástica, irónica, sutil y elegante. Critica el racismo y clasismo de la aristocracia inglesa, su ignorancia y mediocridad. La conversación de sir Henry Carmel (Reginald Owen) con Adam Belinski (Charles Boyer) sobre el libro de Hitler ("Mi lucha") muestra la escasísima inteligencia del aristócrata. La escena en la que el matrimonio Carmel se percata que, por error, comparte el té con Cluny, aspirante a doméstica, y la reacción presuntuosa de ambos, constituye un dibujo muy divertido del clasismo y la estupidez. El mayordomo y la gobernanta, trabajadores distinguidos, se muestran incapaces de tolerar la alegría de vivir de Cluny. El autor añade toques eróticos, que Jennifer Jones aporta con tanta finura y elegancia, que pasaron inadvertidos a la censura. Es memorable la escena en la que Cluny se quita la chaqueta, se sube las mangas de la camisa y se quita las medias, para arreglar el atasco del fregadero de Hilary Ames, ante la mirada atónita de éste. Lubitsch exalta la figura de Cluny, su alegría y vitalidad, frente a la mediocridad, inmovilismo y estupidez de la clase alta inglesa. Usa la extravagancia como fuente de diversión y de lucha contra las convenciones sociales establecidas (juegos de palabras sobre las ardillas y las bellotas). Establece que aristocracia, burguesía y trabajadores son personas que pertenecen a un mismo nivel.

La música ocupa un espacio limitado para dar cabida a un diálogo fluído y abundante. La fotografía presta gran atención a la expresión corporal, a la composición (imagen de los comensales en la casa de Wilson, presididos por la madre), al movimiento de cámara y a los encuadres que enriquecen la ironía de la obra. El guión contiene diálogos que sobrepasan la ironía y se convierten en surrealistas, disparatados y sin sentido. La interpretación de protagonistas y secundarios es excelente. Sobresale Jennifer Jones en uno de sus escasos papeles cómicos, en el que se muestra convincente y cómoda. La dirección subraya la ironía y el sarcasmo, que desarrolla de modo más distendido y menos comedido que en obras anteriores.

Película divertida y deliciosa, con el toque magistral de Lubitsch. Rodada tras el final de la guerra, se estrenó pocos meses antes del fallecimiento del autor.
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33 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil