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La Strada (1954)

La Strada
Trailer
8,2
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Sinopsis
Cuando Zampanó, un artista ambulante, enviuda, compra a Gelsomina, la hermana de su mujer, sin que la madre de la chica oponga la menor resistencia. Pese al carácter violento y agresivo de Zampanó, la muchacha se siente atraída por el estilo de vida nómada, siempre en la calle (la "strada", en italiano), sobre todo cuando su dueño la incluye en el espectáculo. Aunque varios de los pintorescos personajes que va conociendo en su deambular le proponen que se una a ellos, Gelsomina se mantendrá fiel a Zampanó hasta las últimas consecuencias. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
La Strada
Duración
103 min.
Guion
Tullio Pinelli, Federico Fellini
Música
Nino Rota
Fotografía
Otello Martelli (B&W)
Productora
Ponti de Laurentiis
Género
Drama Neorrealismo Teatro
10
È ARRIVATO ZAMPANÒ
Paradigma del cine neorralista de Fellini, refleja pues el desolador y esperanzador al mismo tiempo periodo de postguerra italiano, donde la cámara del cineasta se adentra en las miserias de una sociedad depauperada, resignada, miserable y desposeída siquiera de un mínimo de dignidad humana que les sirviera de aliento en el decurso vital de una nación golpeada por el infortunio y el desengaño...

Donde precisamente aquella miseria generalizada servía de nexo de unión de las conciencias colectivas suficiente para impulsar nuevos bríos en la tradicionalmente alegre península mediterránea...

Junto con sus dos obras anteriores e iniciáticas, exponentes del neorralismo felliniano; “Lo sceicco bianco(El jeque blanco)” y mi admirada “I vitelloni(Los inútiles)”, son las dos películas más accesibles en la filmografía del cineasta de la Romagna, lejos de aquella por momentos maravillosa perspectiva irónica-onírica de su particular universo creativo de obras posteriores...

Con una estupenda banda sonora a cargo de Nino Rota, su colaborador habitual en estas lides hasta 1979, fecha de su muerte, con la colaboración póstuma de “Ensayo de orquesta”... aquella maravillosa sintonía que la desgraciada Gelsomina (espléndida Giulietta Masina) tocara con su trompeta, el unico instrumento junto con el tambor que aprendiera a tocar durante su periplo por la vetusta Italia de la mano de su protector, el forzudo Zampanò (un no menos soberbio Anthony Quinn)...

Una bella fotografía en blanco y negro a cargo de Otello Martelli retratando la miseria de un país destruído y abatido, en pleno proceso de reconstrucción, y en mitad de una miseria devastadora... retrato sórdido y realista de un país en descomposición-deconstrucción...

Desde los primeros momentos, cuando Zampanò compra a Gelsomina por 10000 míseras liras, vagando en aquella destartalada motocicleta con chiringuito y carpa detrás incorporados a modo de caravana, con la inscripción de su nombre, una sirena y un búho...durante aquel maravilloso periplo por la Italia de postguerra en espectáculos ambulantes y formando parte de aquella colección de personajes resignados, que combatían a duras penas la miseria y la pobreza con la alegría de la ingenuidad, los más pequeños y con la dura y diaria supervivencia, los mayores...

La Masina, la mujer de Fellini, compone una de las interpretaciones más fascinantes en la historia del celuloide, con claras reminiscencias del Chaplin de “La quimera del oro” por mucho que otros la hayan comparado INJUSTAMENTE con la Lina Morgan de “La tonta del Bote” por el histrionismo de sus ademanes...

Para Anthony Quinn será junto con “Zorba, el griego” su actuación más convincente y cautivadora...

Una verdadera O B R A M A E S T R A.
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117 de 138 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
amor no expresado
A veces no somos capaces de apreciar lo que tenemos, ni de mostrar nuestro amor, hasta que lo que amamos desaparece. Es esta una experiencia universal, y en este sentido todos podemos identificarnos con ese tosco Zampanó.
Esta inolvidable obra maestra de Fellini narra la interrelación entre dos seres aparentemente opuestos, pero que sin embargo tienen algo en común: su errante soledad y su dificultad para encajar en el mundo.
Y su experiencia en común a través de las distintas etapas de su periplo son los hilos que tejerán su mutuo aprendizaje, además de un afecto por el otro que no siempre sabrán expresar.
Es precisamente este amor no expresado, no desarrollado, el amargo combustible que prenderá el fuego emotivo de la escena final, una de las más tristes y bellas de toda la historia del cine.
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87 de 100 usuarios han encontrado esta crítica útil