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El caso de Thelma Jordon (1950)

6,9
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Sinopsis
Una misteriosa mujer inicia un romance con el fiscal de distrito. Él intuye que ella le oculta algo, y sus sospechas se confirman con el hallazgo de un cadáver. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The File on Thelma Jordon
Duración
100 min.
Guion
Ketti Frings (Historia: Marty Holland)
Música
Victor Young
Fotografía
George Barnes (B&W)
Productora
Hal Wallis Productions / Paramount Pictures
Género
Cine negro Intriga Drama Crimen
7
Lo fatal
Antepenúltima película norteamericana de Siodmak, y la última del ciclo negro que le encumbraría en Hollywood (aún volvería sobre el género en Alemania), "Thelma Jordon" condensa y resume las características fundamentales que el realizador alemán ya había tratado en sus anteriores filmes.

Así, de nuevo encontramos aquí la idea central en torno a la cual Siodmak suele construir los argumentos de sus películas negras, que no es otra que la fatalidad inherente al amor romántico y apasionado, que se torna fácilmente en autodestructivo. De ahí que por momentos, sobre todo en el primer tramo de la película, nos parezca asistir a un melodrama, pero pronto advertimos que éste se teñirá de negro, conforme nos percatamos del poder que ejerce Thelma sobre Cleve, y que cabe encuadrar dentro de las clásicas atracciones fatales tan propias del género.

Tal vez la peculiaridad de esta cinta sea que en este caso la mujer no empuja a su amante al crimen, como suele ocurrir, sino que éste, en su afán por protegerla, acaba tendiéndose una trampa a sí mismo; para plasmar esta perspectiva -que tendrá bastante recorrido, pues Fritz Lang apuntará algo similar en "Más allá de la duda"- se requería una muy buena concepción de los dos protagonistas, algo que se logra plenamente, pues a un frágil Cleve, cuyo fracasado matrimonio le empuja al alcohol y a la debilidad, se suma una imponente y manipuladora Thelma, que lo arrastrará inevitablemente. Hay que decir que en Siodmak la fatalidad no se impone a los personajes, como si de un destino cruel se tratara, sino que está presente en el carácter de aquéllos, y de ahí que no puedan escapar de ella. El guión encuentra su mejor virtud en el desarrollo de estos aspectos, compensando así algunos puntos menos acertados o más manidos (lo cierto es que uno no puede evitar pensar que Siodmak transita por caminos ya trillados por él mismo).

Las interpretaciones son admirables, aunque prácticamente los dos protagonistas copan todo el interés. Corey está francamente bien, transmitiendo eficazmente sus fracturas internas, unas grietas sentimentales que lo convierten en el ideal derrotado. Y de ella qué decir que no se haya comentado antes; Bárbara Stanwyck es portentosa, haga lo que haga. Sus miradas, con esos ojos que caen en falsa languidez, su aparente fragilidad, que rápidamente se torna en decisión, fuerza de voluntad y capacidad de manipulación... Sin duda que también hizo películas malas e interpretó papeles planos, pero ella siempre conseguía levantar la película en algún instante, con apenas una mirada o una media sonrisa. Aquí tiene momentos espléndidos, a la altura de los que también tuvo en "Perdición" de Wilder, con unos primeros planos fabulosos.

De la factura de la película tan solo quiero destacar algunas secuencias, que en mi opinión justifican por si solas la acreditada pericia del director. La primera es la que muestra a los dos protagonistas intentando "organizar" el escenario del crimen, rodada en semioscuridad, con la cámara enfatizando los nervios de los dos personajes, que se mueven frenéticamente, transmitiendo angustia al espectador. Técnicamente brillante es la secuencia que nos muestra el recorrido de Thelma hasta el juzgado y cómo asciende por las escaleras del mismo (abarrotadas de gente) hasta la sala, rodada sin cortes, con un manejo muy elegante y adecuado de la grúa. Para rematar, y ya hacia el final, son dignos de admiración un primer plano de la mirada de Stanwyck, francamente premonitorio, y el plano de cierre, que tiene a Corey por protagonista; ambos constituyen la mejor encarnación de lo que los dos protagonistas representan: lo fatal.
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El amor, ese sentimiento tan voraz
Robert Siodmak es uno de los grandes directores de la época dorada de Hollywood, y una vez más lo vuelve a demostrar con una de las mejores películas y más desconocidas que hay en toda la historia del cine.

El argumento de su nuevo trabajo, no presenta novedad alguna en cuanto a uno de los sentimientos más fuertes que existen, por no decir el que más, el amor. Una y otra vez como ya demostrara en otros títulos maravillosos como 'La Dama Desconocida' , 'Forajidos' e incluso 'El Abrazo de la muerte' Siodmak demuestra con verdadera brillantez y solidez que se puede avanzar aún más en este campo, incluso regalar un dramatismo mayor al cine negro acompañado de tintes melodramáticos hasta decir basta.

'El caso de Thelma Jordon' es una historia en la que su protagonista (una Barbara Stanwyck brutal, como siempre) pierde por completo los sentidos, gracias a las armas varoniles de un hombre (Wendell Corey) que no conoce absolutamente de nada. La suerte o el destino los cruza para someterlos e involucrarlos en una aventura prohibida a la par que amorosa. No solo se verán envueltos en esa espiral del amor, sino que temerán por sus vidas gracias al asesinato de la Tía de ella, dueña de una fortuna incalculable. Es entonces cuando sus sentimientos se ponen más a prueba que nunca, y donde tienen que demostrarse el uno al otro fidelidad y máxima esperanza en una cadena de encubrimientos y mentiras.

Como el buen Cine Negro, en esta ocasión no vuelven a sobrar los planteamientos confusos e intrigantes, ni tampoco los ambientes oscuros. Todos estos elementos se unen a la fuerza implantada por los actores protagonistas del film. Barbara Stanwyck lidera la función presentando a un personaje imprevisible y visceral. Atención a los primeros planos del desenlace junto a Wendell Corey, su amado en la ficción. Se denota compenetración absoluta entre los dos actores, y no solo nos regalan una entregada historia de pasión, también somos partícipes del ir y venir de ambos personajes en una transición de confianza, traición y afecto para la eternidad.

De lo mejorcito de su director, una película recomendable para los amantes del género, que aunque copie y extraiga elementos de sus anteriores trabajos, no desmerece en ningún caso lo disfrutable que al final resulta esta nueva cinta del cineasta alemán.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil