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Black Mirror: Black Museum (TV) (2017)

Black Mirror: Black Museum (TV)
Trailer
7,0
12.056
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Sinopsis
Una joven descubre en plena autopista un museo que contiene objetos criminológicos supuestamente auténticos... y que ofrece una perturbadora atracción principal. Episodio de la cuarta temporada de Black Mirror. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Black Mirror: Black Museum (TV)
Duración
69 min.
Guion
Charlie Brooker (Historia: Penn Jillette)
Música
Cristobal Tapia de Veer
Fotografía
Peter Robertson
Productora
Netflix / House of Tomorrow / Babieka. Distribuida por Netflix
Género
Thriller Ciencia ficción Crimen Telefilm
Grupos  Novedad
Black Mirror [Serie] Black Mirror T4
7
El capítulo que nos habla a nosotros.
Me dispuse a ver 'Black Museum' después de cometer el error que siempre me prometo no ejecutir: leer antes las críticas de Filmaffinity, porque estas quieras o no siempre te predisponen positiva o negativamente. Y después de entender, por las críticas, que solo me quedaba por ver el peor capítulo de esta nueva temporada, me he llevado una más que grata sorpresa.

'Black Museum no es el peor capítulo de la temporada y mucho menos de la serie (pero tampoco es el mejor). Es un compedio de 3 píldoras de mini historias que, como ya algo propio de la serie, acaban siendo reconducidas (no con mucha efectivida, eso sí) en una misma desembocadura argumental, todo coge sentido en los últimos 10 minutos.

Hablar de cada una de las tres historias podría considerarse un spoiler, así que hablaré única y exclusivamente de los temas que tratan intentando evitar todo lo posible detalles argumentales que puedan dañar su primer visionado. La primera historia (y para mí la mejor) trabaja sobre el tema de la adicción, sobre cómo algo que puede empezar como algo bueno, como una idea pura puede acabar en las más profundas entrañas de la incondicionalidad de los estímulos más primarios, de los placeres más (o menos) humanos. Una radiografía de cómo el descontrol puede acabar contigo mismo y, ya de paso, una historia bastante espeluznante y en ocasiones morbosa.

La segunda historia nos narra el despropósito de la conciencia sin voluntad, o de lo que es lo mismo: la cosificación del alma humana. Esta historia es algo más abstracta en su interpretación; ¿nos está hablando de temas más filosóficos ("¿cuánto dura la felicidad, y por qué nos empeñamos en alargarla?"), sobre la pérdida y cuándo aceptarla antes de que sea demasiado tarde, del tema candente de la eutanasia o del tema aún más candente de la situación histórico-social de la mujer? Sin duda interesante, agobiante en muchos momentos pero, bastante predecible desde el planteamiento.

Y llegamos al colofón que no lo es tanto. La tercera historia inicia y finaliza de unir todos los, hasta ese momento, invisibles cabos sueltos. Una historia que inicia hablándonos vagamente de la eternidad como castigo o del castigo eterno para, mediante un giro típico de Black Mirror, acabar hablándonos a nosotros mismos: ¿vosotros, que habéis disfrutado no solo de las 3 historias de 'Black Museum', sino de cada capítulo de la serie, sois igual de culpables? ¿Hasta qué punto somos de morbosos? Y si lo somos, ¿en alguna situación queda justificado o, de lo contrario, no existe alegado alguno para nosotros?

Es probablemente que por mis gustos personales (me gustan las historias cortas, concisas y directas al hipotálamo) esta entrega de la serie me haya gustado bastante. Ello no quita sus grandes errores (hay grandes vacíos entre la segunda historia y lo que ocurre en el museo con ese peluche, o algo más de la historia del Doctor), además del completo desconocimiento de algunos personajes importantes. Además, el final una vez te lo ves venir te deja a medias, es poco satisfactorio y que puede contradecir el 'posible' mensaje de todo el capítulo.

Terminada la temporada creo que el nivel ha decaído algo (sobretodo en comparación a sus temporadas primeras), pero 'Black Mirror' sigue dando que hablar. Sigue sabiendo lo nocivos que somos con nosotros mismos, que nos gustan sus historias, que tememos y nos gusta ver en qué puede acabar la humanidad si se sigue deformando y 'deshumanizando'. Nosotros por nuestra parte seguiremos siendo adictos, con conciencia pero sin voluntad, y morbosos.
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66 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Los Horrores del MÁS
No parece ser ningún secreto que, desde su expansión de capítulos, 'Black Mirror' ha cogido el testigo moderno de esas series con episodios autoconclusivos y distópicos que eran 'La Dimensión Desconocida' o 'En los Límites de la Realidad'.
Propuestas radicales que desafiaban el formato televisivo de continuidad, y donde se quería hacer una reflexión sobre la naturaleza humana, pero también se presentaban divertimentos de ciencia ficción que, con cierto aire festivo, ofrecían atracciones para disfrute del espectador.
Lo truculento, lo morboso, eso siempre nos ha gustado verlo (no tanto experimentarlo).

Así, 'Black Museum' es una suerte de celebración de la propia serie que le ha dado luz: una mezcla de referencias e historias increíbles, que mediante un maestro de ceremonias pretenden contarte el mejor chiste del mundo, y que te rías hasta que duela.

Todo empieza en un museo de horrores en medio de la nada, al lado de la carretera, donde Nish se ha parado casualmente a repostar y Rolo Haynes ha venido a preguntarle qué se le puede ofrecer mientras tanto.
Escuchar historias horrorosas no parece un mal plan mientras no hay nada que hacer, y así acaban los dos en un museo grand-guiñolesco donde el fanático reconocerá antiguos artilugios, y antiguas historias, que en algún momento llegaron a darle escalofríos.
Es todo un choque darse cuenta de que, más allá de todo lo que representaran, en este museo son sólo cachivaches curiosos, nada importante y a la postre pura distracción (como esos capítulos que el fanático se ha tragado, creyendo que en el fondo aportan algo más que eso).

Por supuesto, la atención está sobre lo que no conocemos: una malla craneal que conecta dolores entre médico y paciente, la instalación de un ser querido en la mente consciente y, por no revelar mucho, el sufrimiento como atracción del visitante indiferente.
Todos esos artilugios consagrados a la idea del MÁS: vivir más, sentir más, querer más, permanecer más, observar más, experimentar más... límites empujados por la tecnología hasta extremos absurdos e hirientes, que por todo lo que proporcionaban no hemos visto razón para frenarlos.
Parece que todo se puede sacrificar en nombre del supuesto progreso, es justificable no dejar descansar a nadie, y queremos creernos que el error parece venir siempre de los que no se van, no de aquellos que no dejan ir.

Pero entonces llega la revelación final, sustentada en la idea de que, en realidad, todo eso... nos da igual.
Seguimos viendo 'Black Mirror', somos tan adictos al dolor y a lo negro como el doctor que usaba la malla craneal, y lo peor es que ni siquiera se nos queda la lección, sólo la diversión de ver cómo un puñado de personajes sufren sádicamente a manos de historias que juzgamos imposibles en nuestro futuro cercano.
Desde el lado divertido de estas antologías, hemos llegado a lo contrario: hay que ser un pedazo de cínico para disfrutar con esto, para no tomárselo en serio, para esperar cada temporada con ganas y no con miedo.

La tecnología sí nos ha cambiado, nos ha aprisionado en nuestras miserias, hasta el punto de que sólo encontramos el gusto recreándonos en ellas, y somos capaces de disfrutar con esa mierda.
A costa de personajes que parece que no existen, pero los cuales, si existieran, no serían tratados de distinta manera.

Como dice Rolo Haynes en determinado momento: "¿hasta cuándo dura la felicidad? ¿por qué nos empeñamos en prolongarla?"
Tal vez la respuesta sea que nos aterra sobremanera mirar a la oscuridad, y necesitamos buscarle un disfrute lúdico para evitar ver alguna verdad.

Pero este inusual e iluminado capítulo da la opción de cómo contemplar 'Black Mirror': como una colección de curiosidades divertidas de mirar, o como el enfermo recuento de sádicos que se dejaron llevar por el "más".
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37 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
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