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El león en invierno (1968)

El león en invierno
Trailer
7,4
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Sinopsis
Año 1183. El rey de Inglaterra Enrique II Plantagenet reúne a toda su familia para pasar las Navidades y decidir quién le sucederá en el trono. Manda llamar a su esposa, la maquiavélica Leonor de Aquitania, a quien mantiene encerrada en una torre después de haberla repudiado, y también a sus tres hijos: el taimado Geoffrey, el insignificante John (Juan sin Tierra) y el colérico Richard (Ricardo I Corazón de León). Conviene tener en cuenta que, algunos años antes (1173-1174), los tres, incitados por su ambiciosa madre, se habían sublevado contra su padre. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Lion in Winter
Duración
135 min.
Guion
James Goldman (Teatro: James Goldman)
Música
John Barry
Fotografía
Douglas Slocombe
Productora
Avco Embassy Pictures Release
Género
Drama Edad Media Siglo XII
8
Consejo en Chinon
Film independiente, realizado por Anthony Harvey. Se basa en la obra de teatro "The Lion In Winter", de James Goldman, adaptada por él. Se rodó en Francia (Abadía de Montmajour y Castillo de Tarascón), Irlanda, Gales (RU) y en los Admore Studios (Irlanda). Nominado a 7 Oscar, ganó 3 (actriz, guión y música). Obtuvo otros 11 pemios. Producida por Martin Poll, se estrenó el 30-X-1968 (EEUU) y el 29-XII-1968 (RU).

La acción tiene lugar en el Castillo de Chinon (Arlés, Francia), residencia habitual de Enrique II (Peter O'Toole), en la Navidad de 1183. El rey convoca a su esposa Leonor de Aquitania (Katharine Hepburn), los tres hijos de ambos (Ricardo, Geofredo y Juan), su amante Alais (Jane Merrow) y Felipe II de Francia (Timothy Dalton), de 17 años, hermanastro de Alais. El motivo de la reunión es debatir sobre el nombramiento de un nuevo heredero, condición a la que aspiran los 3 hermanos. Ricardo (Anthony Hopkins), de 25, es colérico, ambicioso, inteligente y ha vivido algunas experiencias homosexuales. Geofredo, de 20, es manipulador y bribón. Juan, de 16, cargado de espaldas, indeciso y lento de reflejos, es el preferido del padre.

La película muestra el ambiente opresivo de reproches, traiciones, envidias, celos, odios, engaños y deslealtades, que envuelven la vida de la familia durante la reunión. La madre apoya la candidatura de Ricardo (porque le devolverá libertad y rango) y desea una resolución rápida del tema (que aleje a Alais de Enrique). El rey dice que prefiere a su hijo menor, John, pero amaga sus intenciones con mentiras. Felipe, los 3 hermanos y la reina urden una conspiración contra Enrique sin contar con la capacidad de reacción de éste y su astucia. La acción se sustenta en la complacencia del rey en ver cómo sus hijos luchan por ambición. Le gusta que sean aguerridos y despiadados. El rey juega con la ventaja de su poder y experiencia, superior inteligencia, capacidad de sorpresa y sentido lúdico. En el trasfondo del drama se hallan dos hechos: el Reino de Enrique II es el más grande y poderoso del mundo y es firme el propósito del rey de no dividirlo entre los hijos (como hiciera el rey Lear). En el curso del debate/disputa/juego el rey engaña y zahiere a los suyos, mientras a su vez es vícitma de los dardos que éstos concentran sobre sus puntos débiles: el recuerdo de su antigua amante, Rosamunda Clifford, y sus remordiemientos por el asesinato de Thomas Becket.

La música ofrece una partitura de orquesta y coros, que evoca las melodías del s XII, con formas solemnes, tonos religiosos, aires dramáticos y ribetes fúnebres. La fotografía mueve la cámara con decisión y energía, construye largos travellings y zooms de produndidad y se sitúa con gran precisión. Hace uso preferente de los dorados, ocres y marrones. Pese a las referencias históricas, el relato es de ficción: en 1183 no hubo consejo en Chinon. Las interpretaciones de O'Toole y Hepburn son magníficas. Debutan con mérito Anthony Hopkins y Timothy Dalton.
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45 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Imprescindible
Imprescindible por varias cosas. Primero por la magistral interpretación de Katharine Hepburn y Peter O'Toole, que hacen gala de una gran química en pantalla, sorteando con acierto las imprevisibles embestidas de un guión, que con sus idas y venidas, complica la actuación de ambos, obligándoles a dar muestra de multitud de registros, incluso en una misma secuencia. De entre los secundarios (a pesar de que todos están más que acertados), yo destacaría el cínico y sombrío papel de John Castle (Geoffrey), quien a pesar de ser repudiado por el resto de personajes de la trama, logra mantenerse lo suficientemente cerca de ellos como para poder jugar sus bazas en la contienda.
Segundo, por el original tratamiento de la vida en la Corte inglesa; alejado de ideas estereotipadas basadas en la ostentosidad de los monarcas, Harvey nos muestra una hipótesis más realista de la vida en palacio en el s. XII. Ese realismo se ve acentuado en el personaje del Rey (O'Toole), quién no precisa nada más que de una hermosa capa y una corona, para dejar de parecer un campesino más, y convertirse en el hombre más poderoso de la Tierra.
Por último, imprescindible por el enorme guión nombrado anteriormente, que descoloca continuamente al espectador y lo sumerge en un laberinto de estrategias, traiciones, rencores, pasiones y recuerdos, desarrollados con la estructura de la mejor de las partidas de ajedrez.
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37 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil