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El mejor verano de mi vida (2018)

El mejor verano de mi vida
Trailer
5,8
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Sinopsis
Curro es un fantasioso vendedor de robots de cocina que sueña con un trabajo en el mundo financiero. En plena crisis de pareja, y con fuertes deudas, hace una promesa que no puede cumplir: si su hijo Nico, de 9 años, saca todo sobresalientes, le llevará a unas vacaciones de verano inolvidables. El niño lo consigue y padre e hijo emprenden un viaje que les llevará a conocer gente y vivir situaciones que jamás hubiesen imaginado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
El mejor verano de mi vida
Duración
90 min.
Estreno
13 de julio de 2018
Guion
Daniel Castro, Marta Suárez, Olatz Arroyo, Dani de la Orden
Música
Zacarías M. de la Riva
Fotografía
Valentín Álvarez
Productora
Álamo Audiovisual
Género
Comedia Remake
3
LA SIMPATÍA DE LEO HARLEM LASTRADA POR EL MANIQUEÍSMO PATRIO
Me da pena suspender a esta película, porque sin ser una gran comedia ni mucho menos, tiene algunos elementos que me producen cierto cariño entrañable hacia este tipo de films, que como muy bien dice una de las críticas profesionales que aparecen en la ficha, se asemejan a esos vehículos para el lucimiento de un actor cómico como los del Paco Martínez Soria.

La película tiene momentos simpáticos y otros que provocan algunas risas continuadas, gracias básicamente a la chispa y el humor de Leo Harlem. Y también a la de algunos populares componentes del reparto. Sin embargo, muchas de las situaciones o los gags no están bien aprovechados. Algunos gags con enorme potencial se quedan en apenas una anécdota, mientras otros intentos de gags frustrados, simplemente no deberían aparecer, y podrían haber dejado metraje libre para estirar y desarrollar los anteriores. Pero aún con esto, para mí la película estaría aprobada con cierta holgura debido a las bondades anteriormente descritas, de no ser porque hay algo que la mata por completo. Algo que para mí (junto a la cada vez más alarmante ausencia de guiones de talla) es la verdadera lacra de gran parte cine español contemporáneo y de una buena proporción del cine europeo y americano: el MANIQUEÍSMO.

Y es que, por diversos motivos, desde hace algún tiempo vengo estudiando el tratamiento que de la figura del hombre, especialmente del padre, y de la pareja, se viene dando en películas, series y publicidad española en los últimos diez o quince años. Como casi siempre, aquí el padre (a pesar de ser un tío simpatiquísimo) es dibujado como un auténtico zote, un patoso, y un desastre, cuya única virtud textualmente citada es la de "hacer reír" a su pareja. Gran virtud sin duda, pero parece que es la única a la que pueden aspirar los padres españoles de mediana edad desde hace algo más de una década. Poco menos que un bufón. Y lo que es peor, un tipo que tiene que conquistar y reconquistar cada día a su mujer, que tiene que delinquir para contentar a su familiar, que renuncia a un ascenso laboral que ni soñaba por su esposa... Y sin embargo, continuamente pidiendo perdón por "cagarla" aún sin saber por qué, al final de la película. Ya no sólo a su mujer, sino también al hijo. Y al perro porque en esta película no había, que si no también... Y digo esto, porque me parece perfecto y muy saludable hacer cosas por tu pareja y familia (de hecho es lo que debe hacerse), pero lo extraño viene cuando analizo qué es lo que hace el personaje interpretado por Toni Acosta por su marido. Si ella renuncia a algo por él, si se sacrifica... No, en absoluto. De hecho, lo único que hace es recordarle lo fracasado que es cuando algo sale mal. Amenazarle con que de buena gana la cruzaría la cara, golpearle el hombro varias veces, referirse a él ante el hijo de ambos como "ese"... Y sobre todo, abandonarle (en lugar de apoyarle) cuando sufre un apuro económico.

Esta es la imagen que en un 80 - 85% de las comedias románticas españolas (y muchas no españolas) se viene dando del hombre de 45 - 55 años occidental, marido y padre. Un hombre torpe, primitivo, que parece que tiene que vivir pidiendo perdón por ser tan tonto. Que tiene que reconquistar y sacrificar todo por su pareja, mientras que nadie sacrifica nada por él. Porque yo, que por suerte escapo por edad a ese retrato (si no directamente ya me empezaría a sentir ofendido) me pregunté durante la proyección de la película qué tiene el personaje de Toni Acosta que merezca la pena hacer todo lo que hace Leo Harlem para que no lo abandone. Lo único que encontré fue que el guión dice literalmente algo como "es una maravilla y no vas a encontrar una mejor". Pero a mí me enseñaron que los personajes se definen por lo que HACEN y no por lo que DICEN, y en este caso ella por él hacer, hace poco.

Para quienes recelen de estos argumentos y me tachen de conspiranoico o adjetivos similares, propongo un ejercicio que un día nos propusieron en una reunión de análisis de guiones. Vean esta película cambiando a los personajes de Leo Harlem y Toni Acosta, uno por el otro, y analicen la sensación que les produciría.

Dicho esto, la parte del film en que padre e hijo llegan a esa especie de "paraíso del yoga y la paz" y encuentran sus vacaciones pagadas, supone un rato de cuarto de hora o veinte minutos tan divertido como reconfortante. Con ellos me quedo.
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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
UN CUENTO DE HADAS A LA ESPAÑOLA
Curro, un soñador vendedor de robots de cocina, le promete a su hijo Nico unas vacaciones de ensueño si éste saca unas notas brillantes. Para sorpresa del padre, que se ha quedado sin un duro tras la crisis, el niño termina sacando un sobresaliente en todas las asignaturas y Curro tendrá que apañárselas para no decepcionar a su hijo. Éste es el punto de partida de El mejor verano de mi vida la nueva película de Dani de la Orden, director, entre otras, de Barcelona noche de verano y Barcelona noche de invierno.
Ya en sus títulos de crédito iniciales, vemos que El mejor verano de mi vida se sustenta en la comicidad y verborrea de Leo Harlem y en la entrañable relación que mantiene con su hijo ficticio. Por mucho que Curro sea un aspirante a emprendedor repleto de deudas y con una mujer hastiada, para Nico su padre es su héroe. Así que convencido de que no puede faltar a su palabra, Curro decide coger un viejo coche y emprender un viaje junto a su hijo en busca de las vacaciones perfectas y de la felicidad extraviada. Al principio la realidad caerá como una losa en la relación paternofilial, pero el azar conseguirá convertir la calabaza en carroza para que por unos días los dos disfruten de un verano lleno de comodidades.

Resulta interesante que una cinta pensada para llegar al mayor número de espectadores posibles apueste por un modelo de familia alejado de los cánones tradicionales, en el que sobresalen una pareja de padres maduritos y un niño que es hijo único. Sin embargo, cuando padre e hijo llegan al resort “pijo”, que dirige Maggie Civantos, los tópicos empiezan a ser reiterados y algunos personajes están demasiado desmedidos. Se salvan los niños que están sorprendentemente naturales y creíbles y Leo Harlem que cumple con la línea blanca y familiar que preside la cinta, aunque para aquellos que no les guste el tipo de humor vertiginoso de Harlem la historia posiblemente se les haga un poco cargante.
De todos modos aunque El mejor verano de mi vida es una clara comedia familiar, también puede verse desde la perspectiva de las historias de superhéroes. Eso sí, en este caso un superhéroe pegado a la realidad y muy castizo, que viaja por ahí con su coche vintage y que tiene el poder de hacer reír a quien se le ponga por delante y, si llega el caso, devolver la voz a los que han optado por el silencio. Pero quizás es también esa obsesión por los cuentos de hadas lo que hace que la cinta se vuelva demasiado azucarada y previsible.
Laura Acosta
planoamericano.wordpress.com
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
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