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Obras maestras del terror (1960)

Obras maestras del terror
Trailer
7,0
242
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Sinopsis
Una noche de tormenta, una criada recibe la llamada de los señores de la casa diciéndole que debido a la climatología se retrasarán. Para hacer tiempo, la muchacha comienza a leer un libro que encuentra sobre una mesa, titulado "Obras maestras del terror", el cual contiene tres historias del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (Las 3 fueron adaptadas en 1959 por Narciso Ibáñez Serrador, en una serie de TV con el mismo nombre):

-El caso del Sr. Valdemar: Un científico experimenta con la magnetización (hipnósis) como cura para las enfermedades mentales. Su discípulo más fiel cae presa de una enfermedad mortal, y el científico tendrá oportunidad de probar si el magnetismo puede preservar al individuo de la Muerte.

-El tonel del amontillado: El Sr. Samivet es un aburrido viñatero cuya esposa clama, luego de tres años de matrimonio, por alguna diversión que rompa la rutina. Pero las fiestas de la vendimia que se realizan ya son costumbre para ella. Hasta que llega un joven y apuesto buhonero, que enamora a la mujer, provocando la venganza más terrible por parte del tranquilo Samivet.

-El corazón delator: Un joven vive con el viejo dueño de una relojería que posee un ojo de vidrio. A medida que en el joven va creciendo el odio, éste se concentra en el macabro ojo. La tragedia no tarda en desencadenarse. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Obras maestras del terror
Duración
121 min.
Guion
Narciso Ibáñez Serrador (Cuento: Edgar Allan Poe)
Música
Víctor Schlichter
Fotografía
Américo Hoss (B&W)
Productora
Argentina Sono Film S.A.C.I
Género
Terror Thriller Fantástico Película de episodios Remake
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Edgar Allan Poe
8
Tres historias de terror fino y literario, con la notable interpretación de Narciso Ibáñez Menta
Verdaderamente es una obra maestra del terror, tanto por la solidez y el grado de magnetismo de los guiones de las tres historias relatadas como por la tétrica ambientación visual que la cinta posee.

Pero no es de la clase de terror que busca lo sangriento y lo truculento, sino que mas bien es horror psicológico con muchos diálogos y con una fuerte impronta literaria que le da un aire fino e inteligente a la película.

Este filme nos cuenta tres historias (basadas en cuentos de Edgar Allan Poe) con características bastante disímiles, pero todas conseguidas en forma potable tanto desde lo opresivos climas como desde la elaboración textual.

La primera (El caso del Sr. Valdemar) aborda algo de temática sobrenatural y tiene buenos momentos de tensión, donde un doctor que experimenta con métodos alternativos para curar se meterá en el terreno delgado que separa la vida de la muerte. Un cuento oscuro y escabroso en su contenido, donde se respira el morboso aroma mortuorio que sugiere ese desconocido terreno donde se experimenta el evitar el natural suceso del fallecimiento del ser humano.

La segunda (El tonel del amontillado) es un cuento bien elucubrado en su trama, donde se respira una sádica venganza de quien quiere desquite, pero realizado con altura y engañando a la víctima hasta el punto de que sea ella misma quien sentencie su condena. Un relato frío y calculado donde lo pasional queda camuflado debajo de falsas apariencias, pero es el motivo fundamental que da vida al conflicto narrativo que se desarrolla.

La tercera (El corazón delator) es un cuento engañoso en las apariencias de los personajes, y el factor sorpresa junto con el alto grado de trastorno psicológico que se respira son los elementos destacables en este tramo del filme. Aquí vemos por un lado la maldad expuesta en ese viejo relojero que está peleado con el mundo y que odia todo lo que le rodea, pero también hay tiempo para ver la maldad solapada que está agazapada para atacar ante el menor descuido.
Además esta historia cuenta con el interesante duelo interpretativo entre Narciso Ibáñez Menta (el relojero) y su hijo Narciso Ibáñez Serrador (el jovencito), juntos otorgan desde las interpretaciones un marco óptimo para que el filme derive de a poco en una oferta muy sugerente donde lo psicológico y la vuelta de tuerca nos dejan con la boca abierta.

Es notable la calidad en la cinta por dos motivos: ya que fue una de las pioneras en adaptar a la pantalla grande obras del gran Edgar Allan Poe y porque la calidad de esas adaptaciones son sencillamente brillantes tanto desde la puesta en escena como desde las interpretaciones de los actores. Y si hablamos de los intérpretes es imposible no encomiar la majestuosa actuación de Narciso Ibáñez Menta, pilar fundamental para lograr el alto nivel de sugerencia y de convicción que el filme logra desde el expresionismo y desde las actuaciones.



Sigo en spoiler sin revelar nada decisivo.
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18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El mejor Carreras.
Según la mayoría de los críticos argentinos, que además son detractores de la filmografía de Enrique Carreras, esta es lejos su mejor película, y la verdad que tiendo a estar de cuerdo con ellos, además es una obra atípica en su carrera, repleta de comedias de todo tipo, desde la picaresca hasta la infantil, pasando por la musical, fue de esos directores todo terrenos, y a veces mechaba sus comedias con dramas pretenciosamente sociales, repletos de diálogos declamatorios, y de una falsa solemnidad que terminaban generando humor involuntario.
En este contexto, una película de terror, es sin duda una rareza para el cineasta, y más en una película, tan bien hecha, donde se nota que Carrteras gozó de un gran presupuesto, y de una adaptación de los cuentos a cargo de el mismo protagonista, Narciso Ibañez Menta, que realiza un excelente trabajo, dotando a los cuentos de un aura muy particular, un cierto romanticismo bastante elevado, decir que seguramente la película aprovechó el filón de las obras de Roger Corman, que también adaptaban los cuentos de Poe, aunque para mí, está más lograda esta película, que algunas de Corman.
También guarda su parecido a las películas de Corman, tener a Narciso Ibañez Menta, que era un actor con un estilo bastante comparable al de Vincent Price, ambos altos, flacos, con una voz muy particular y sobre todo actores de carácter sumamente versátiles, yo creo que como dicen muchos, el mérito estuvo en él, no solo por adaptarlas, sino porque a cada personaje le impregno un tono particular, pasando del narcisista doctor de El caso del Sr. Valdemar, por el austero y sombrío viñatero de El tonel del amontillado, hasta llegar al miserable y avaro relojero de El corazón delator.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil