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Mogambo (1953)

Mogambo
Trailer
7,2
8.368
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Sinopsis
Durante un safari en África, un cazador profesional (Gable) se encuentra dividido entre una recién casada, rubia y de apariencia gélida (Kelly), y una volcánica morena de turbio pasado (Gardner). Victor Marswell se dedica a la caza de animales salvajes para venderlos a los zoológicos de todo el mundo. Los Nordley, una pareja de recién casados, llegan al campamento buscando la ayuda de Marswell para filmar un documental sobre los gorilas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Mogambo
Duración
115 min.
Guion
John Lee Mahin (Obra: Wilson Collison)
Música
(Canción: Robert Burns)
Fotografía
Bruce Surtees, Freddie Young
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Aventuras Drama África Caza Remake
8
Clark Gable, pobrecito, no sabe si cepillarse a la rubia o a la morena
Mi señora prefiere que no vea películas que promueven roles de conducta como el del castigador Clark Gable en Mogambo, pero yo las veo a escondidas y me fijo en lo que hacen los galanes de Hollywood porque yo también quiero llegar a ser un seductor con carisma.

Concretamente, lo que veo que hace Gable en Mogambo es: a) vivir en la selva, b) cazar rinocerontes, girafas, elefantes y gorilas y c) dárselas de tipo solitario y autosuficiente hasta que llega alguna turista... Entonces a) espera que algún bicho asuste un poco a la moza, b) ofrece sus brazos por si alguien busca protección en ellos, c) susurra algo en plan cínico y d) ataca por sorpresa con un besazo en todos los morros, con la boca cerrada pero con pasión. Ni siquiera Ava Gardner, que va un poco en plan promiscua, se atreve a separar los labios cuando la está besando un macho alfa de semejante calibre.
Pero en el nudo de la película, la cosa se le complica porque en un momento dado, el Rey de la Selva tiene dos turistas al alcance del cimbrel y no sabe si cepillarse a la rubia o a la morena.
Las dos son guapas, pero la rubia está casada y la morena está soltera.
Por otro lado, la rubia es más rica y más inteligente, pero la morena es más simpática y más pechugona.
¡Hagan sus apuestas!

Y la cosa todavía tiene más morbo en la versión mutilada por la censura franquista. Sí, qué pasa, a mí me mola más la versión censurada. Sepan ustedes que hay expertos en arte que afirman que la Venus de Milo es perfecta porque es una ruina sin brazos, que si estuviese entera no molaría tanto. Pues con Mogambo ocurre algo parecido: la versión original ya tiene su morbo, pero la mutilada mucho más, porque los censores no se incomodaron por el arcaico sexismo de la trama, ni por el maltrato de animales, ni por el racismo paternalista en plan Tintín al Congo... lo que les pareció que era demasiado incorrecto para proyectarse en una patria grande y libre era el hecho de que Gable sedujese a una señora casada, de manera que cambiaron los diálogos e hicieron que el señor y la señora Nordley se convirtiesen en hermanos (de esos que se quieren mucho y duermen en la misma cama). El incesto dotó la trama de muchos más matices, y las dudas y los remordimientos de Grace Kelly se volvieron enfermizamente entrañables.

Y encima salen un montón de animalitos, que hoy en día ya estamos aburridos de ver animalitos por la tele, pero cuando se estrenó la peli la anunciaban como quién anuncia un safari en cinemascope.

Nota: notable.
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91 de 115 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Crónica de prensa rosa y demás cotilleos sobre Mogambo.
No puedo dejar de pensar que, manda huevos... la censura española de turno, prefirió hacer pasar al marido de Grace Kelly por su hermano por eso de eludir el escabroso asunto del adulterio amortiguándolo en favor del incesto. Qué asquito...

El caso es que quien en el momento estuviese a cargo de la supervisión y doblaje de la cinta eligió como mal menor la intrahistoria folletinesca entre hermanos (que no existió jamás), antes que claudicar ante el sexto, noveno y al menos décimo de los Mandamientos de Moisés:

-Sexto: “No cometerás actos impuros” (peca el trío).
-Noveno: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros” (pecan los tres).
-Décimo: “No codiciarás los bienes ajenos” (pecan Gable, Gadner y Kelly).

Pero como Ava y Gable son un par de putones morenos lo consentimos. La desgracia es que Grace Kelly está condenada para los restos, por ser rubia y angelical, por quebrantar al menos tres de las diez leyes divinas.

Pero más divina era ella. Fuera del rodaje de “Mogambo”, pretendió a Gable y se benefició a quien le dio la gana. Pese a todo, buen gusto no tuvo nunca la Princesa monegasca, por lo visto, ni echándose a los brazos del protagonista de “Lo que el viento se llevó” y menos aún a los de Rainiero.

La cosa queda entre machos con mostachos.

Aún así, prefiero a Gracia, (dentro de la historia contada por Ford), como pareja de Gable. No por desmerecer a la bella Gadner sino porque, en fin, la tentación, dicen, siempre fue rubia y en este caso tan cándida que está visto que la Kelly no sobreviviría a un rechazo del cazador de rinocerontes cuando Ava, sí, se pondría borde ante una pantera negra.

Por otro lado, Ava, mucho más resuelta y vivaz, baja por la calle de la amargura a mi amado Gregory Peck, en ese mismo año de rodaje en “Las nieves del Kilimanjaro”. Es más española, más morena, más “¡cagüen la mare que te parió! ¿a que te zosco?!” que la principesita monegasca, aparentemente desvalida.

Buena película: de estupendas secuencias bien calzadas, cacerías y safaris y bien avenidas a la trama. Eso sí: con un esnobismo intercultural, como en “Hatari”, con choque de civilizaciones muy incorrectamente político (pero nos la pela) y millones de mosquiteros y viseras tapiocas que provocan en realidad, apiadarte de los mosquitos.

No dejamos de entrometernos en un hábitat invadido por estúpidos blancos que no hacen sino repudiar usos, costumbres y fueros de los indígenas. Y de asesinar mosquitos.

Aventuras, rinocerontes, leones y tres animales en celo: Gable, que no vale un real; Ava, que es más Ava que nunca y Kelly, la mosquita guapa en el país de las mosquitas muertas que siempre quiso Ford.

Nuevamente, Johny Ford juega con nuestra poligámica condición y le da la razón, cómo no, al macho Gable en una extraordinaria película de triángulos amorosos, aventuras y emociones que tenéis que ver sin excusa, causa mayor o estado de excepción.

Peliculón.
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29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
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