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Phantom (El nuevo Fantomas) (1922)

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Sinopsis
Adaptación de una novela de Gerhart Hauptmann, que mediante la historia de amor no correspondido de un contable opone a la sordidez del mundo proletario y pequeño burgués con el ambiente cosmopolita de los ricos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Alemania Alemania
Título original:
Phantom
Duración
125 min.
Guion
Thea von Harbou, Hans Heinrich von Twardowski (Novela: Gerhart Hauptmann)
Música
Robert Israel (Película muda)
Fotografía
Axel Graatkjaer, Theophan Ouchakoff (B&W)
Productora
Uco-Film GmbH
Género
Drama Cine mudo Expresionismo alemán
Grupos  Novedad
Fantômas
7
Fantasma de Murnau
Drama psicológico, no sobrenatural, del realizador F. W. Murnau, de 2 horas de metraje. El guión, muy detallado (1), de Thea von Harbou (“Metrópolis”, Lang, 1927) con la colaboración de Hans Heinrich von Twardowski (no acreditado), adapta la novela “Phantom”, de Gerhard Hauptmann (1862-1946), publicada en el “Berliner Illustrierte Zeitung”, del 5/II al 1/IV de 1922. Se rueda, entre mayo y septiembre de 1922, en escenarios exteriores de Neubelsberg (Potsdam, Alemania) y en el estudio Bioscop-Atelier (Neubabelsberg), con un bajo presupuesto. Producido por Erich Pommer (“El gabinete del Dr. Caligari”, Wiene, 1920) para Uco-Film GmbH, se proyecta por primera vez en público el 10-XI-1922 (Dusseldorf) y se estrena con todos los honores, con motivo del 60 aniversario de Hauptmann, el 13-XI-1922 en el Ufa-Palast (Berlin).

La acción dramática tiene lugar en Breslau (Alemania) y en un pequeño pueblo del idílico valle de Hirschberg (Alemania). Lorenz Lubota (Abel) es un modesto empleado administrativo del Ayuntamiento. Es inocente, honesto y juicioso. Dedica su tiempo libre a escribir poemas. Es fantasioso y soñador: vive más en un mundo imaginario que en el real. Ambiciona adquirir fama y ganar mucho dinero con sus versos. Su frágil equilibrio emocional y mental se pone de manifiesto cuando se comporta como si fuera el poeta más importante del país. Vive pobremente con su madre (Richard), su hermano Hugo (Twardowski) y su hermana Melanie (Nissen). Sienten afecto por él el encuadernador Starke (Ettlinger), su hija Marie (Dagover) y la rica prestamista Schwabe (Berger), tía suya. Cuando conoce a Veronika (Putti), joven hija de un rico comerciante de la localidad, queda fascinado y pierde el control sobre sí mismo.

El film suma drama, fantasía, romance, análisis psicológico y crítica social. Es una película muda, que estuvo extraviada hasta que en 2002 se encontró una copia íntegra en buen estado. Restaurada por la Fundación F. W. Murnau, fue editada en DVD (2006). Bajo la apariencia de un drama sencillo de amores imposibles, Murnau desarrolla un profundo e impresionante análisis psicológico. Por medio de indicaciones, insinuaciones y sutiles sugerencias, describe el descenso de un modesto funcionario municipal, inocente y simple, a los infiernos de la maldad y la locura. Los males se inician cuando es atropellado por el coche de paseo de Veronika, de la que se enamora sin mediar palabra. Su imagen idealizada se convierte en obsesión. Las visiones oníricas que tiene de la misma están cada vez más distorsionadas, falseadas y privadas de vida, demostrando el proceso de desorden mental del protagonista. Los recuerdos del accidente, cada vez más borrosos y violentos, muestran la progresiva pérdida de la lucidez y del equilibrio mental del actor. El beso de los hermanos (Hugo y Melanie) sugiere las tendencias del narrador al incesto.

(sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Para todos aquellos que persiguen una sombra, un fantasma
Quizás, uno de los estados más lamentables del hombre sea aquel en el que siente que la vida es injusta porque da a otros “lo que no se merecen”, mientras que él no tiene “lo que debería merecerse”. Tal sentimiento conlleva rabia, inconformidad, envidia malsana y resentimiento con Dios. Y así, el hombre se descorazona, se deprime, y a veces cae en las peligrosas tentaciones que el hado maligno pone en su camino para comprobar su fortaleza.

Lorenz Lubota es un empleado del Ayuntamiento quien se ha forjado, entre su familia, una imagen de hombre íntegro y caballeroso. Amante de los libros y escritor de poesía, Lubota vive con su modesta madre; su hermana Melanie, una joven que ha comenzado a resentirse de la miseria en la que viven y que, de pronto, decide dirigirse a “donde no hay camino de regreso”; y el hermano menor, Hugo, un joven de vida sosegada y siempre dispuesto a ocuparse de su madre.

El encuadernador del pueblo, cree en la poesía que escribe Lorenz y trata de promoverlo con un caballero que se muestra interesado en ser su mentor. Lorenz, entonces, conocerá a Veronika Harlan, una joven con clase que lo deja deslumbrado y, obsesionado con ella, tratará de conquistarla aparentando incluso una vida social a la que no pertenece.

Con gran maestría narrativa, lograda mediante una impecable conjunción entre la iluminación, los decorados y los encuadres; sumada a una eficasísima inserción de sueños, pensamientos e interrelaciones entre lo que se dice y lo que simultáneamente sucede; y con esos close-ups y ese ocasional hiper-realismo con que nos transmite las emociones más íntimas de los protagonistas, F.W. Murnau da cuenta de una formación artística cabal, haciendo del cine un arte capaz de expresarse desde todos los rincones del alma humana.

Desde lo personal, siento que es Alfred Abel, el actor que hizo de Lorenz, quien me deja un tanto insatisfecho con esa presencia a la que le falta carisma, y además, me resulta un poco mayor para el personaje que interpreta. De resto, el conjunto actoral me resulta efectivo y coherente, en especial Aud Egede Nissen (Melanie) y Grete Berger como la prestamista Schwabe.

“FANTASMA”, es un drama que refleja la existencia, como ese espejo en el que se mira Melanie, donde se ven muy claros los dos polos que contraponen nuestra vida. Y Murnau lo hace con maestría, con el virtuosismo de un hombre que sabe ir mucho, pero mucho más allá de la vaga superficie, aquella que, infortunadamente, no sobrepasan la mayoría de los realizadores.

Invitación especial a todos los poetas, a aquellos hombres sin suerte que, como Lorenz Lubota, persiguen una sombra, un fantasma.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil