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Viento salvaje (1957)

Viento salvaje
Trailer
6,7
181
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Sinopsis
Tras quedarse viudo, un próspero inmigrante que posee un rancho en Nevada hace venir de Italia a su cuñada para casarse con ella. Alberga la esperanza de que sea como su mujer, pero su nueva esposa, frustrada y despechada, se refugia en los brazos de su atractivo hijastro. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Wild Is the Wind
Duración
114 min.
Guion
Arnold Schulman (Novela: Vittorio Nino Novarese)
Música
Dimitri Tiomkin
Fotografía
Charles Lang (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Drama
7
A LA MAGNANI LE SOBRABA FUERZA.
Una de las mejores actrices de todos los tiempos ha sido Anna Magnani. Lo digo sin el menor asomo de duda después de haberla visto actuar en Roma, ciudad abierta, Bellíssima, Mamma Roma y La rosa tatuada. He vuelto a verla en Viento Salvaje de Cukor y confirmo que es de lo mejor nunca visto en cine aunque su papel como Gioia no esté al mismo nivel que sus anteriores interpretaciones.

Y Anna lo borda, es cierto, y por ello la nominaron al Oscar a la mejor actriz, pero el papel es de un nivel inferior a otros que interpretó anteriormente. Tiene garra pero no tanta. Derrocha sensualidad, pero no tanta. En definitiva es como la cerveza, pero en light. Un papel a la alturas de sus dotes interpretativas la hubiese encumbrado sin duda de nuevo a lo más alto, pero Gioia es, por ejemplo, mucho más contenida que Serafina delle Rose y claro, cuando el guión constriñe Magna Magnani no luce igual.

Un especialista como Cukor no le sacó todo lo que ella lleva dentro, quizás el personaje no lo necesitaba. Y en cuanto a Antonny Quinn más de lo mismo, tiene mas fuerza de la ofrecida pero aún así lo hace bien y gracias a ello, consiguió la nominación a mejor actor.

¿Franciosa?: Pues, un poco como es él. Discretito y regulín.

Lo mejor y un auténtico lujazo la música de Tiomkin especialmente la canción Wild is in the wind que abre la película, bien interpretada por Johnny Mathis.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cuando las películas son calcos entre sí
Pocas veces me he quedado más asombrado y perplejo mientras veía una película que en el caso de este "Viento salvaje". Porque bien es cierto que existen muchas películas que se parecen a otras, o incluso que son remakes directos o indirectos, pero en este caso son tan escandalosamente notables las similitudes que no puedes evitar esbozar una sonrisa, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de una diferencia de tan solo un año. Me explico.

Hará unos meses disfruté con la excelente película "Deseo bajo los olmos" (1958, Delbert Mann) y hace tan solo unos días vi este "Viento salvaje" (1957, George Cukor). Cualquiera que haya visionado ambos films se quedará muy confundido y desconcertado, pues el argumento de los dos es exactamente el mismo. Y no es que estemos hablando de un argumento muy típico, manido y mil veces utilizado en muchas películas, sino que se trata de una historia francamente original, lo cual llama aún más la atención por el calco que supone una de la otra.

Porque, vamos a ver, en ambas la historia se desarrolla en una inmensa casa situada en un entorno hostil, salvaje, solitario y rural (en una es un granjero; en la otra, un ganadero). Los protagonistas son, en ambas, viudos maduros adinerados que se van a Italia a buscar una esposa con la que volver a casarse (en una Sophia Loren y en otra Anna Magnani). Además, en los dos casos el hijo del viudo acaba enamorándose de su madrasta, lo que desatará todas los acontecimientos trágicos. Es más, poniéndome quisquilloso, diría que hasta las escenas de enfrentamiento y peleas o incluso las de los bailes de las fiestas son idénticas. ¿Alguna posible diferencia? Pues quizás solo una: Anthony Perkins está francamente bien en "Deseo bajo los olmos", lo cual no se puede decir del soso y limitadito Anthony Franciosa en "Viento salvaje".

De todos modos, en ambos casos se trata de dos películas magníficas y muy recomendables, aunque solo sea por contemplar el inmenso talento de Sophia Loren y de la Magnani haciendo lo que mejor saben hacer: de italiananas apasionadas y viscerales.

De cualquier forma, no son las únicas ocasiones en que argumentos similares te pueden liar la memoria cinéfila, pues recuerdo perfectamente que, por puro azar, un mismo día vi "Tiempo de amar, tiempo de morir" (1958, Douglas Sirk) y "La cruz de hierro" (1977, Sam Peckinpah) y, desde entonces, soy incapaz de diferenciar la una de la otra por su temática casi idéntica. De hecho, muchos años después, me volvió a pasar lo mismo al ver el mismo día "El ilusionista" (2006, Neil Burger) y "El truco final" (2006, Christopher Nolan). ¿Qué conclusión se podría sacar de todo esto? Pues un mandamiento que deberíamos cumplir todos los cinéfilos con rigor: No verás películas argumentalmente muy parecidas, a menos que disten muchos meses entre los dos visionados.

www.eldespotricadorcinefilo.com
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil