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Los duelistas (1977)

Los duelistas
Trailer
7,3
7.980
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Sinopsis
A principios del XIX, durante las guerras napoleónicas, un teniente de húsares del ejército francés, el aristócrata Armand D'Hubert (Keith Carradine), recibe la orden de arrestar al teniente Feraud (Harvey Keitel) por haber participado en un duelo. Feraud, encolerizado, desafíará una y otra vez a D'Hubert durante quince años. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Duellists
Duración
101 min.
Guion
Gerald Vaughan-Hughes (Novela: Joseph Conrad)
Música
Howard Blake
Fotografía
Frank Tidy
Productora
Paramount / Enigma Productions. Productor: David Puttnam
Género
Drama Drama de época Siglo XIX Guerras Napoleónicas Capa y espada Esgrima
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Joseph Conrad
8
Supermaño.
Creo que nadie puede negar que, salvo escasas excepciones, poseen mucho más encanto las películas ambientadas en siglos lejanos que tratan sobre personajes de la plebe, o no del todo aristocráticos, que los que tratan sobre reyes, emperadores o alta nobleza.
Tal vez sea porque estas últimas sucumben al folletín y la telenovela, en vez de centrarse en su contenido histórico. Claros ejemplos pueden ser "El intendente Sansho" o "El nombre de la rosa". Como excepción: "Guerra y Paz", entre otras pocas.

Esta película posee el vestuario más bonito que jamás haya visto (salvo, tal vez, el de "Policía montada del Canadá") y una de las bandas sonoras más inquietantes que haya escuchado, así como un par de interpretaciones colosales, especialmente por parte de Keitel en el papel del testarudo, obsesionado y viciado militar, enganchado a las apuestas, los duelos, el honor y la fidelidad a Napoleón. Adereza su personaje mediante un gesto de brazos que repite varias veces en el filme y resulta brillante.

La ambientación y la fotografía son, sencillamente, perfectas.

Y su ritmo, al que acusan de lento, a mí me parece frenético. Antes de darte cuenta ya has disfrutado de dos duelos. Sí, decae un poco tras la guerra, con su vida familiar y posterior enlace, pero viene bien como calentamiento antes del duelo final.





Rasque el spoiler a ver si hay suerte
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113 de 124 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Mini Cine
1) El testigo recogido

Scott estrecha el círculo Barry Lyndoniano y lo supera, haciéndolo suyo imitando la forma y venciendo en el fondo. La esencia, el alma, el ser.

Una obra desde el espíritu humano lanzada contra el efectismo técnico. Una prueba de honradez. Una prueba virgen, veraz. La victoria de la sencillez ante lo descomunal.

El aprendiz osado supera al maestro entre maestros.
===

2) Los espacios

Moradas modestas pero limpias y acogedoras. Pensiones de una estrella haciendo sombra al Gran Ritz. Las ganas al servicio de la juventud.

-Un duelo en un parque cualquiera.

-El diminuto campamento.

-Un mausoleo de piedra.

-El cañón entre la nieve.

-Una sala de fiestas de principios del XIX.

Etc. etc. etc... Cada metro mide diez metros.
===

3) Las pinturas

Testimonio cinematográfico sin parangón como tributo al significativo período histórico. Frescos sin pinceladas segmentan y avanzan los acontecimientos.

Los cielos grises y desiluminados (el espíritu) vs la brillante y cegadora tierra (la acción).

Los cuadros aparecen... y se mueven.
===

4) Los duelistas

El ideal y la razón, la cordura y la locura. El honor como vehículo de una época perdida.

Feraud: obstinado, temerario, amargado e implacable. Lo utiliza como excusa en pos de su liberación interior. Es la carne que se pudre por dentro.

D´Hubert: equilibrado, compasivo, capaz y orgulloso. Un realista transitando con gloria en un tiempo que lo sobrepasa. La encarnación del espíritu que lucha por salir. Romántico por defecto.
===

5) El debút y la obra

Sin duda, el mejor periodo de la Historia para cualquier director que desee serlo. Scott bebe de sus fuentes y su ánimo lo traslada a la pantalla. Simbiosis perfecta (autor-hecho) de la ópera prima.

Al final, uno de los mejores planos: Feraud se convierte con un leve movimiento de cámara en "El caminante ante el mar de niebla" de C.D.Friedrich, icono del romanticismo junto a la sinfonía Heroíca de L.V.Beethoven.

El alma de Feraud atrapada durante un instante antes de morir.

O de renacer.
===

Un escenario de guiñol. Un corazón acorde a la época. Un ingenio fuera de duda. En mi opinión, su obra más pura, sincera y autodidacta. Mi favorita. 9.6.

"Nadie se bate tres veces con un hombre para luego hablar mal de él."
===

A Servadac

Mi amigo
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67 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil