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Crash (1996)

Sinopsis
Una noche, James Ballard estrella su coche contra el de Helen y ambos son ingresados en un hospital. Lo sorprendente es que inmediatamente después del choque los dos experimentaron una extraña atracción mutua. A partir de entonces, la vida de James se precipitará hacia un mundo oscuro y prohibido, dominado por el peligro, el sexo y la muerte. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Crash
Duración
100 min.
Guion
David Cronenberg (Novela: J.G. Ballard)
Música
Howard Shore
Fotografía
Peter Suschitzky
Productora
Coproducción Canadá-Reino Unido; Alliance Communications Corporation / Recorded Picture Company (RPC) / Movie Network, The (TMN) / Téléfilm Canada
Género
Drama Thriller Erótico Película de culto
Grupos  Novedad
Adaptaciones de J. G. Ballard
"Un tostón sobrevalorado (...) Una estupidez violenta y pretenciosa"
[Diario El Mundo]
"Una de las más desesperanzadoras visiones de la sociedad contemporánea (...) Obra maestra (...) Un acercamiento malsano y brutal a los abismos del ser humano."
[Diario El País]
10
Crash es sexo con olor a metal
Es increíble descubrir cómo meses después de haberla visto, Crash sigue acudiendo a tu mente una y otra vez, insinuando que has pasado por alto lo que creías estar pasando por alto mientras la veías, asegurándote que hay mucho más detrás de toda esa fría perversión... y de hecho lo hay, pero quizás más como valor subjetivo que como mera definición. ''Crash'' deja bien claro sus intenciones desde la primera secuencia, con la rubia Déborah Kara Hunger destilando sexo por sus poros mientras se deja penetrar contra la fría superficie pulida de una avioneta. Sus manos se deslizan con lujuriosa avidez por el metal, e intuímos que es ese contacto el que la lleva al éxtasis erótico, no el hombre que tiene por detrás. Jamás se mostró en pantalla un comportamiento sexual tan desviado y contranatura como en esta cinta, no al menos como se exibe aquí, de una manera tan inteligente y, a pesar de lo que uno pueda pensar, con tan buen gusto. Cronenberg nos muestra la desviación psicológica de las personas a través de su corrupción sexual y su deformación física, conjugando elementos tan opuestos a priori como los accidentes de tráfico y el placer sexual; la carne abierta, cicatrizada y deformada con la sensualidad inherente de los orificios naturales del cuerpo humano. Estamos ante una película salvaje, incómoda, alarmantemente excitante, que se basa en escenas de sexo explícito alternadas con escenas de sexo verbal, en una escala que va de lo perverso a lo gravemente enfermizo.
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126 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Cronenberg y el sexo (con coches)
No sólo no me invento nada, sino que omito detalles y situaciones que me gustaría añadir, para no escribir nada que pudiera considerarse spoiler:

- Fulanita copula con un señor.
- Fulanito copula con una señora.
- Fulanito y Fulanita copulan.
- Fulanita masturba a Fulanito.
- Fulanito y Menganita copulan.
- Fulanito y Fulanita copulan de nuevo.
- Menganito masturba a Menganita.
- Fulanito y Fulanita vuelven a copular.
- Fulanito también repite con Menganita.
- Fulanito, Menganita y Zutanita se masturban mutuamente.
- Menganito copula con una prostituta.
- Menganito y Fulanita copulan.
- Fulanito y Fulanita retozan un poquito.
- Menganito y Zutanita copulan.
- Fulanito y Menganito mantienen relaciones sexuales. ¿Por qué no?
- Menganita y Zutanita mantienen relaciones sexuales.
- Fulanita y Fulanita copulan.
- Fin.

Resulta que a Fulanito, Fulanita, Menganito, Menganita, Zutanita, y a todo el que sale en la película por lo visto, les excitan los accidentes de coches y cualquier cosa remotamente relacionada, así que se pasan la hora y media estrellándose con sus vehículos, fotografiando accidentes ajenos, visitando chatarrerías, visionando grabaciones de accidentes, presenciando espectáculos basados en accidentes en directo, restregándose contra coches nuevos y usados, lamiento prótesis ortopédicas, cicatrices, tatuajes inspirados en su particular perversión... y ya. Eso eso todo.

Otros espectadores, sin duda más inteligentes y sensibles que yo, ven en todo esto un magistral y oscuro retrato de su fría sociedad contemporánea. De la suya, porque desde luego la mía no es así.

Si me lo cuentan no me lo creo.
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137 de 194 usuarios han encontrado esta crítica útil