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La madre (1926)

La madre
Trailer
7,7
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Sinopsis
Adaptación de la novela homónima de Máximo Gorki, está ambientada durante la Revolución rusa de 1905. Narra los trágicos acontecimientos de ese año a través del sufrimiento de una madre por su hijo y su marido, una mujer campesina que tomará conciencia de la lucha social sólo a través del ejemplo y la tragedia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Unión Soviética (URSS) Unión Soviética (URSS)
Título original:
Mat
Duración
88 min.
Guion
Nathan Zarkhi (Novela: Maxim Gorky)
Música
David Blok, Tikhon Khrennikov (Película muda)
Fotografía
Anatoli Golovnya (B&W)
Productora
Mezhrabpom-Rus
Género
Drama Histórico Cine mudo Revolución Rusa Propaganda
7
Del estallido de los témpanos
Ópera prima de Pudovkin y, posiblemente, el más conocido de sus films. Fundiendo lo mejor del vanguardismo ruso con el panfleto, Pudovkin se aproxima al discurso político desde lo que podríamos llamar "lirismo o intimismo épico" en contraposición a la "épica de masas" usada por su contemporáneo Eisenstein.
Durante la primera hora de su metraje, "La madre" discurre, siempre, en un fluir riguroso y correcto, pero sin especial fuerza ni brillantez.
Sin embargo, al enfilar su tramo final, la obra alza el vuelo y el espectador asiste, atónito e impresionado, a un encadenamiento de secuencias de enorme fuerza narrativa e impacto visual. Escenas tan tensas y bellas como la del protagonista que, en fuga de la prisión, escapa a los disparos de sus guardianes saltando (tenue figura lejana) de témpano en témpano, o como la represión del motín carcelario, o como aquella otra que establece un hermoso paralelismo entre la energía de los manifestantes que avanzan y el deshielo que empuja a los témpanos a chocar entre sí o como, para acabar, esa bandera roja que, enrollada, pasa sobre las cabezas de los manifestantes hasta desplegarse al viento al llegar a primera linea, cuando la madre avance, en solitario, hacia la carga frontal de la caballería ...
Ahí late el corazón del film, en esos apasionados y apasionantes treinta minutos finales. Y la hora que precede se limita a discurrir, con digna atonía, preparando el magnífico estallido.
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30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
PRIMAVERA REVOLUCIONARIA
Esta soberbia película de Pudovkin es seguramente, y sólo por detrás del "Acorazado Potemkin" de Eisenstein, la mejor obra que nos ha legado el cine mudo soviético, tanto por la concepción de la historia como por sus interpretaciones y la asombrosa realización, que muestra un absoluto domino del arte de la sugerencia y la emoción a través del montaje.

Como suele ocurrir en este cine revolucionario, la historia cuenta una toma de conciencia, que en este caso se centra en la humilde figura de una madre cuyo hijo ha sido encarcelado por sus actividades subversivas, al instigar una huelga de trabajadores.

La principal virtud del filme consiste en la habilísima regulación del ritmo narrativo que logra Pudovkin haciendo uso de sus particulares teorías de montaje; así, en los momentos puramente descriptivos, en los que no prima la emoción, predominan los planos pausados, atentos a las expresiones y gestos de los personajes. Por el contrario, cuando la acción se desata, la sucesión de planos se acelera, volviéndose analítica e intercalando veloces primeros planos (normalmente centrados en los rostros) con otros más generales, integrando así las experiencias individuales en las colectivas.

De entre todas las brillantes secuencias que contiene la cinta yo destacaría tres; la del juicio, maravillosamente concebida como una crítica a los tribunales zaristas, ejemplificada en los tres jueces, cuyos gestos y miradas contradicen las virtudes que se les atribuyen (una honradez de mirada aviesa, una justicia que dormita y una clemencia que lleva la condena escrita en los ojos). La llegada de la primavera, con deshielo incluido, simboliza la toma de conciencia por parte de los obreros, el nacimiento de un mundo nuevo (eso es, al fin y al cabo, toda primavera) cuya marcha no puede detenerse. Por último, las secuencias finales del filme, con la represión militar de la manifestación y el sacrificio heróico de la madre, poseen un poder emocional a la altura de la famosa secuencia de la escalera de Odessa del "Acorazado Potemkin".

A la espera de nuevas y mejores primaveras, bien está recrearse en esta obra, precioso fruto del arte cinematográfico.
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21 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil