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Masters of Sex (Serie de TV) (2013)

Masters of Sex (Serie de TV)
Trailer
7,1
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Sinopsis
Serie de TV (2013-2016). 4 temporadas. 46 episodios. Basada en un libro de Thomas Maier, la serie se centra en las figuras del ginecólogo William Masters y la psicóloga Virginia Johnson, cuyos estudios sobre la sexualidad a mediados de los 60 cambiaron el modo de ver las relaciones de pareja en la sociedad estadounidense de la época. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Masters of Sex (TV Series)
Duración
60 min.
Guion
Michelle Ashford, Thomas Maier, Amy Lippman, Steven Levenson, David Flebotte, Esta Spalding, Sam Shaw, Tyler Bensinger, Bathsheba Doran, Eileen Myers, Michael Cunningham, Lynnie Greene, Richard Levine, Noelle Valdivia, Gina Fattore, Jonathan Igla, Matthew-Lee Erlbach, Ellen Fairey, Seth Fisher (Libro: Thomas Maier)
Fotografía
Ben Davis
Productora
Showtime
Género
Serie de TV Drama Años 60 Medicina
7
Hablemos de Sexo
Dos detalles me vinieron a la cabeza durante los dos primeros capítulos de “Masters of Sex”. ¿No se suponía que el biólogo Alfred Kinsey fue el padre de la revolución sexual de los 60 según nos contó “Kinsey” (2004) de Bill Condon? ¿Pero… qué pasa aquí? ¿¡Cada década del Siglo XXI aparece otro personaje que es realmente el padre de la revolución sexual de los 60!? ¿A nadie no le ha recordado tanta secuencia de sexo al anuncio con el lema «No es porno, es HBO»? Una vez eyaculado lo anterior y comentando la selección musical anacrónica para cerrar los capítulos y mi desconocimiento parcial sobre el futuro provoca que no sepa si el conjunto funcionaría mejor como tv-movie de HBO o el miedo a que acabe en un culebrón hospitalario, tenemos la serie más esperada (y mejor) de la temporada según las primeras y ya copiosas críticas —que han visto los 6 primeros capítulos; todos están de acuerdo en que es una serie que va a más y alcanza la excelencia soñada que se le pide a la actual televisión por cable. Otra cuestión es que el sexo actúe como reflejo de la propia audiencia y donde Freud quedaría encantando con esa repetición de «No es sexo, es ciencia», conectando con «No es porno, es HBO» .. o Showtime, para este caso.

Mi duda, no obstante, es si la serie ha sido realizada con carácter ‘científico’ o con un contundente reclamo sexual como cebo para la audiencia. ¿Los espectadores van a disfrutar de la serie como algo docto o cultural o como simple material masturbatorio con los agradecidos desnudos de Heléne Yorke, Lizzy Caplan y compañía? La diferencia debería determinarla la calidad como oposición de lo gratuito y coherencia de lo justificado y aquí, precisamente, tenemos serie y personajes, mimo por la escritura de calidad y una puesta en escena ejemplar…. “Masters of Sex” apunta a ser la mejor nueva serie USA de la temporada con tan solo ver la calidad que despliega su piloto y que queda constatada en su siguiente capítulo. Otra cuestión es que su truco sea que con la erección producida no llegue la suficiente sangre al cerebro y sea inviable criticar con propiedad…

La serie que nos a contar las investigaciones / dificultades / conflictos de William Masters y Virginia Johnson y evidentemente hay sexo, como elemento de marketing para atraer a cierto sector de la audiencia gracias al escándalo… pero esta vez está justificado por el guión e historia. También habita en todo el conjunto un rigor por la escritura y presentación de todo aquello que se va a exponer dentro del estudio de la sexualidad humana. Entiendo que la manera de disfrutarla correctamente es ceñirse al guión analítico de una época no tan distante donde los tabús impedían mirar a las cosas más allá de una vertiente científica y “Masters of Sex” quiere oprimirse precisamente contra esos protuberantes elementos, añadiendo el conflicto de los deseos y frustraciones interiores de sus protagonistas, como afrodisíacos precisos para dotar de dramatismo al asunto. Vamos a disponer de tensión sexual entre William y Virgina y entre ésta y otro de los doctores al que ella simplemente consideró un ‘amigo con beneficios’ y acabó enamorado… ¿de su sexo oral? No serán los únicos ejemplos en un juego de cadenas y ataduras donde cada personaje establece unas reglas que chocan entre lo moral, lo social y lo sexual. Los extremos, además, se van a mover hasta posiciones intermedias complicándolo todo.

Tenemos una lectura sobre el feminismo de la época y el papel de la mujer y la visión del sexo en diferentes compendios sociales y científicos. Que un ginecólogo descubra que las mujeres fingen orgasmos en los años 50 no deja de ser tan curioso como fundamental para entender la aportación de sus estudios. “Masters of Sex”, por el contrario, parece un estudio de la infelicidad y al mismo tiempo reside en todo el asunto un escape sobre los cánones morales y sociales que imponía una época que iba ser dinamitada por la locura (sexual) que llegaría en los 60 dejando patente que la sociedad y los gustos cambian, pero las personas no. La serie de Showtime nos va narrar esa transición. Para aquellos que sufran de incontinencias y fogosos deseos sexuales siempre les quedará la biografía de los personajes escrita por Thomas Maier titulada “Masters of Sex: The Life and Times of William Masters and Virginia Johnson” como parte fundamental de su eyaculación completa y precoz. El resto, tendremos que seguir su viaje cautivador y fascinante desde el principio al fin por capítulos y coitos, pasando por la consulta mental y sexual del Dr. Freud una vez llegue el orgasmo y cum-shot junto a los títulos de crédito finales. Hablemos de sexo, pues. Hablemos, por lo tanto, de “Masters of Sex”.

Por cierto. ¿quién no es fan del 'art-e' que tiene la 'E' del título?
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27 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
It's Sextime!
Ha llegado el momento de hablar de sexo, sí... porque ¿a quién no le gusta hablar de sexo? Temas como si el tamaño importa, el multiorgasmo de la mujer, la masturbación, la homosexualidad, la prostitución... Todas estas cuestiones ya eran tema de conversación en los años 60 y siguen siéndolo hoy en día. Además, si tipos como Lars von Trier son capaces de estrenar una peli como "Nymphomaniac" el día de Navidad (claro que sí, con un par de...), nosotros también podemos echar una canilla al aire y ponernos a hablar de esta maravillosa serie que toma como excusa la ciencia y la sexualidad para hablarnos de otros temas mucho más importantes que atañen a las relaciones interpersonales de ayer, hoy y siempre. La serie analiza, de alguna manera, lo que el comportamiento sexual de las personas nos revela sobre su carácter, sus creencias, sus ideas...

La verdad es que a mí la premisa de la serie no me llamó para nada la atención, pensé que quería aprovecharse del tirón comercial que siempre tiene el sexo, y a la vez aprovechar la nueva moda de regresar a los años 60, gracias al arrollador éxito de la serie "Mad Men". Tanto es así, que comencé a mirar la serie con cierta reticencia, sólo por el hecho de que era un producto con el sello Showtime y porque si colocaban en la parrilla televisiva una serie justo después de "Homeland", algo tenía que tener. Sus dos primeros episodios me dejaron algo frío, pero a partir del tercer episodio ya me enganché completamente, gracias a unas tramas y subtramas escritas y desarrolladas con pulso firme, unos personajes sumamente jugosos y complejos y unas brillantes actuaciones de todos y cada uno de los miembros del elenco.

Está claro que es difícil hacerle sombra a "Mad Men", el año pasado lo intentó "Pan Am" sin demasiado éxito, la verdad es que era bastante bodrio y su subtrama de espionaje no se aguantaba por ninguna parte. Pero en el caso de "Sex", estos tipos engominados, repeinados y bien trajeados y esas mujeres de vidas algo frustradas han tomado una dimensión propia. Aquí ellas, y especialmente Virginia, asumen un protagonismo que pesa exactamente lo mismo que el de sus partenaires masculinos, y pronto nos posicionamos en su punto de vista más que en el del complejo personaje del Dr. Masters. Los personajes femeninos acaban tomando el timón de la serie, convirtiéndose así en las verdaderas maestras del sexo.

William Masters es un personaje muy interesante. Por un lado, abierto de mente para hacer un estudio tan avanzado a su tiempo, pero a la vez con un carácter herméticamente cerrado y sumamente reprimido, que contrasta a la perfección con el de Virginia. Es un personaje aparentemente frío, torturado, que tiene que vivir con una increíble carga: es uno de los especialistas en sexualidad y fertilidad con mayor reconocimiento del país, pero no es capaz de dejar embarazada a su propia esposa, hecho que le sumerge en una profunda frustración y una desoladora tristeza.

La química entre Sheen y Caplan (un URST en toda regla) resulta creíble y absorbente, verlos en pantalla sin mantener relaciones sexuales es casi tan morboso como sería ver cómo lo hacen. Esa mutua admiración y respeto entre ellos, lo que se dicen con los gestos y las miradas, o con palabras que quieren decir mucho más de lo que dicen, resultan de una exquisitez pocas veces vista. Aún recuerdo un maravilloso y sobrecogedor momento, cuando el Dr. Masters, tras haber perdido el hijo que esperaba con su esposa Libby, baja la guardia en su despacho frente a su ayudante Virginia, pidiéndole a ésta que aparte la mirada para poder desmoronarse y estallar a llorar desconsoladamente. Esa escena permanecerá grabada en la retina de mi memoria como uno de los momentos televisivos más grandes de los últimos tiempos.

También hay que destacar otros personajes secundarios que para nada hacen honor a su título, dado que son prácticamente tan interesantes como los principales, con muchos matices, brillantes interpretaciones y sugestivas subtramas que en ningún momento resultan de relleno. Libby Masters (la esposa de William), elegantemente interpretada por Caitlin Fitzgerald, que quizás en manos de otra actriz u otros guionistas hubiera resultado la típica esposa perfecta, mujer-florero, pero que aquí nos enternece con una delicadeza y a la vez una gran personalidad, dispuesta a hacer lo que sea por conseguir lo que quiere. El enigmático jefe de William, Barton Scully (interpretado por Beau Bridges), que oculta un impactante secreto y Margaret Scully, la frustrada esposa de Barton, interpretada por la maravillosa Allison Janney. La escena en la que Margaret va a la oficina del Dr. Masters para ofrecerse a participar en el estudio sobre la sexualidad que está realizando junto a Virginia es brillante. Durante el cuestionario, se le pregunta si ha tenido alguna vez un orgasmo, ya que ese es un requisito imprescindible para entrar en el estudio, a lo que ella responde que no lo sabe. La escena es a la vez cómica y sumamente trágica y Janney, con su expresiva mirada, nos transmite su frustración, su vergüenza, su fragilidad.

Junto con "House of Cards", "Orphan Black" y "Orange Is the New Black" mi estreno favorito del 2013. La serie ha mostrado una gran maestría, poco habitual en una primera temporada, a la hora de dibujarnos a sus personajes. Muchas grandes series como "Six Feet Under", "The Good Wife", "The Sopranos", van ganando con el tiempo, porque ya compartimos un pasado con los personajes, les hemos visto sufrir, reír, sentir, vivir. En este caso, su creadora Michelle Ashford, ha conseguido que establezcamos vínculos afectivos con muchos de sus personajes ya en una primera temporada.

Esperemos que tengamos "Masters of Sex" para rato.

¿Que el SEXO no pare!
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13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil