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Tormentas de odio (1948)

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Sinopsis
El padre de "Snug" Dominy (Lon McCallister) ha vuelto a casarse con una mujer llamada Judith (Anne Revere) y ahora el muchacho vive amargado porque a ella la odia y con su hijo "Stretch" -mayor que él-, no ha conseguido llevarse ni un solo momento. Cuando su padre se marcha con ganas de tener nuevas aventuras en el mar, la suerte sonríe a "Snug" al proporcionarle la ocasión de hacerse con dos mulas que va a domar y a preparar para el trabajo, con la gran ayuda de su veterano amigo Tony (Walter Brennan)... y de paso, el amor también tendrá su lugar cuando esté más cerca de la linda Rad McGill (June Haver). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Scudda Hoo! Scudda Hay!
Duración
95 min.
Guion
F. Hugh Herbert (Novela: George Agnew Chamberlain)
Música
Cyril J. Mockridge
Fotografía
Ernest Palmer
Productora
Twentieth Century Fox Film Corporation
Género
Comedia Drama Romance
9
Un grito de aliento. Una vida solidaria
Nueve años tenía, Daniel “Snug” Dominy, cuando su padre decidió casarse de nuevo para aliviar la soledad que le dejó la pérdida de la que fuera su madre. Pero “Snug” nunca ha querido a la nueva mujer, y su padre, quizás por la manera despectiva como trata ella a su hijo, ha comenzado también a perderle el afecto. Judith –que así se llama la mujer- tiene también un hijo, llamado “Stretch”, mayor y rival de “Snug”, a quien éste le guarda una golpiza que recibió de él cuando recién llegaba a la familia.

En el momento en que, el padre de “Snug”, decide volver a las aventuras de mar que tanto añora, para el muchacho va a empezar una nueva historia, cuando el destino pone a su alcance un par de mulas que, con el apoyo incondicional de su curtido vecino Tony, va a domar y a convertir en recurso para salir adelante.

Extrañamente olvidada, ya que recién estrenada hubo quienes –sin verla- osaron juzgarla por su curioso título original “Scudda Hoo! Scudda Hay!”, que puede lucir ridículo, pero cuando se conoce la historia tiene un valioso significado como grito de aliento, esta es una encantadora, divertida y edificante película, que además de que se disfruta plenamente a solas, también podría asegurar una estupenda velada en familia, en grupos donde se propenda por el mejoramiento de las relaciones familiares o incluso en los colegios donde también haya espacio para la formación audiovisual.

En esta divertida y romántica historia, la amistad, el afán de superación, el respeto por los animales… y especialmente, las relaciones entre padres e hijos, tienen un fuerte peso y están plasmados con situaciones de gran altura y sin duda ejemplarizantes.

Nacido en Sao Paulo, Brasil, cuando sus padres, misioneros estadounidenses, cumplían allí una labor evangelizadora, George Agnew Chamberlain (1879-1966) fue el autor de la novela homónima en la que se inspiró el director y guionista, F. Hugh Herbert, para realizar esta cálida película de ambiente rural, que se merecía un mayor reconocimiento.

Aunque, los roles protagónicos los encabezan dos actores poco conocidos: June Haver (Rad McGill) es una muy linda rubia que, al no haber podido triunfar como la réplica de Betty Grable -pretendida por la Twentieth Century Fox-, abandonó su carrera en 1953 y decidió ¡irse de monja!, y esto, claro, la condujo al olvido. Y Lon McCallister (“Snug”), tuvo mucha acogida como actor juvenil (“Stella Dallas”, “Babes in arms”, “Gentleman Jim”…) y además fue el protagonista de las únicas tres películas que se hicieron con base en novelas de Chamberlain: “Home in Indiana” (1944), “The red house” (1947) y la que ahora nos ocupa, “Scudda hoo!, Scudda hay!”, conformando una suerte de trilogía con distintos directores. Pero, su baja estatura, llevaría a que perdiera espacio al momento de convertirse en adulto.

Con ellos, el prolífico e inolvidable Walter Brennan (primer actor en haber recibido tres premios Oscar), hace del generoso y comprometido instructor, Tony Maule, y puedo asegurar que, después de oírle en esta película, usted jamás va a volver a calificar de “mula” a nadie que considere ignorante. Anne Revere, también galardonada con el Oscar por “National Velvet”, es la dura y sobreprotectora Judith, cuyo hijo pretenderá echar por el piso las aspiraciones de su “hermano”.

Y entre otras notables actuaciones, como no mencionar a esa adorable, pícara y oportuna cotilla de 9 años, que representa con absoluto encanto, Natalie Wood, con mucho, una de las mejores actrices infantiles de la primera mitad del siglo XX. Ah! y en la escena de la salida de la iglesia, la chica que saluda a Rad McGill y a quien ésta responde: ¡Hola, Debbie!, es nada menos que, Marilyn Monroe, en su segunda salida como extra.

“TORMENTAS DE ODIO” me ha dejado muy, pero muy satisfecho.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil