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El rebelde orgulloso (1958)

6,3
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Sinopsis
En Atlanta (Georgia), durante la guerra de Secesión (1861-1865), un niño se queda mudo tras presenciar cómo los soldados de la Unión asesinan a su madre e incendian su casa. Terminada la guerra, su padre, que luchó en el bando confederado, decide emprender con su hijo un largo viaje para encontrar cura a su mal, pero el camino estará lleno de dificultades. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Proud Rebel
Duración
103 min.
Guion
Lillie Hayward, Joseph Petracca
Música
Jerome Moross
Fotografía
Ted D. McCord
Productora
Formosa
Género
Western
9
El amor, la guerra y el oeste.
El rebelde orgulloso narra la historia de un hombre y su hijo que han visto marcadas sus vidas (física y/o emocionalmente) por la guerra civil. En su periplo en busca de cura para un mal del chico llegarán a un tranquilo pueblo del oeste...

Michael Curtiz, director capaz de conjugar todos los elementos a su alcance para formar obras cinematográficas de entidad (Casablanca, Ángeles con caras sucias, Dodge city), narra este western con pulso sereno (con similar tono al Wyler de La gran prueba o Horizontes de grandeza) y con mirada madura, matizada, incluso amarga en determinados instantes. El filme va avanzando descubriendo poco a poco matices en los personajes, entrelazando paulatinamente los lazos que les unen, construyendo una narración humanista, sutil, en torno a los efectos de la guerra y a los conflictos entre ganaderos y rancheros.

La bellísima relación entre los personajes que encarnan Alan Ladd y Olivia de Havilland, la relación verdadera que une a Ladd con su hijo, el cariño y valores representados por el perro que les acompaña, la belleza serena de la naturaleza (bellísimo plano de las sombras de los personajes en el río o del atardecer en los campos), la desestruturación emocional provocada por la guerra (representada por la mudez del niño)... Todos estos elementos y más se presentan en la pantalla dentro del marco genérico del western, matizados por la notable banda sonora de Moross y fotografiados con bastante acierto.

El rebelde orgulloso posee hondura emocional, magníficas interpretaciones de sus protagonistas y se despliega, gracias a Curtiz, ante los ojos del espectador de manera serena y profunda como las calmadas sombras de los bosques.
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19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
CUANDO EL OESTE ERA, SOBRE TODO, UN ESPACIO PARA AMAR
La guerra de secesión ha terminado y ahora, el que fuera un rebelde confederado, John Chandler, va de ciudad en ciudad y de estado en estado, buscando a un médico que consiga curar a su pequeño hijo David quien, desde hace ya un año, perdió el habla tras un cruento acto de guerra. Hasta ahora, todo ha sido en vano, pero Chandler mantiene viva la esperanza y así llega con David y con su excelente perro pastor Lance, a un pequeño pueblo donde, como bienvenida, intentan robarle al animal y termina condenado a pagar una multa o 30 días de cárcel. Así conocerá a Linnett Moore, la dueña de una granja, con quien pronto compartirá sus labores y su propia vida.

Como la existencia es un juego en el que los escollos siempre están a la vera del camino, los Burleigh, el padre y sus dos hijos, salen al paso para causar las necesarias dificultades a sus vidas, pero ahora, la solitaria Linnett, cuenta con compañía y la lucha será a otro precio.

Este es, por sobre todo, un western romántico donde, dos almas que parecen condenadas a la soledad, buscan hallar una nueva razón para vivir. Michael Curtiz, en una brillante demostración de cine estilizado y elegante, relega a segundo plano los duelos y los tiroteos, y nos cuenta una historia donde, los sentimientos y el esfuerzo solidario en procura de una vida mejor, pesa más en sus protagonistas.

Resulta bella la manera como se va tejiendo el asentamiento para que surja una nueva familia y es, especialmente grata, la forma como se va haciendo palpable el lazo estrecho que existe entre el bien y el mal, y la manera como éste, finalmente, conduce al bien.

Los seres humanos sentimos desilusión cuando, lo que deseamos, no lo conseguimos. Pero, quien conoce las reglas de la vida, acoge sin objeción lo que sucede porque, con demasiada frecuencia, es afortunado no obtener lo que uno desea. Lo que suele llamarse mal, no es más que el instrumento para que pueda realizarse el bien, y en este relevante filme, podemos verlo en forma resplandeciente: Se necesitaba la pelea y la multa a Chandler para que este pudiera conocer a Linnett. Hacía falta el paso de las ovejas por los sembrados para que, la dueña de la granja, pudiera comprender el valor y el compromiso de aquellos a quienes está abriendo sus puertas y su corazón. Era necesario el incendio del granero, para que no se marchara su más bella esperanza… y era procedente la estratagema última de papá Burleigh, para que así los vientos pudieran soplar con su máxima frescura. Y Tom ha quedado en pie, porque el paraíso todavía no está al alcance en el planeta tierra.

Este filme rememora lejana, pero inevitablemente, al “Shane” de George Stevens que también protagonizara Alan Ladd y como éste, también “EL REBELDE ORGULLOSO” me resulta entrañable.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil